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17 mayo 2013 5 17 /05 /mayo /2013 16:00

Formularios para el Ordinario de la Misa. Solemnidad de Pentecostes, Sabado y Domingo

Sábado VII de Pascua
Misa matutina

Antífona de entrada     Hech 1, 14
Los discípulos, íntimamente unidos, se dedicaban a la oración,
en compañía de algunas mujeres,
de María, la Madre de Jesús y de sus hermanos. Aleluia.
 
Oración colecta
Dios todopoderoso,
concédenos conservar en nuestra vida y costumbres
el espíritu de las fiestas pascuales que estamos concluyendo.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.
 
Oración sobre las ofrendas
Te pedimos, Padre,
que la venida del Espíritu Santo,
por quien recibimos el perdón de los pecados,
prepare nuestros corazones para celebrar los divinos misterios.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
 
PREFACIO DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR I
EL MISTERIO DE LA ASCENSIÓN

50. Este prefacio se dice el día de la Ascensión del Señor; puede decirse también en los días después de la Ascensión hasta el sábado antes de Pentecostés en aquellas misas que no tienen prefacio propio.
 
V. 
El Señor esté con ustedes.
R. Y con tu espíritu.
 
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
 
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
 
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno:
 
Porque el Señor Jesús, Rey de la gloria,
triunfador del pecado y de la muerte,
ante la admiración de los ángeles
ascendió 
(hoy) a lo más alto de los cielos,
como Mediador entre Dios y los hombres,
Juez del mundo y Señor de los espíritus celestiales.
No lo hizo para apartarse
de la pequeñez de nuestra condición humana
sino para que lo segamos confiadamente como miembros suyos,
al lugar donde nos precedió él,
cabeza y principio de todos nosotros.
 
Por eso, con esta efusión del gozo pascual,
el mundo entero está llamado a la alegría
junto con los ángeles y los arcángeles
que cantan un himno a tu gloria, diciendo sin cesar:
 
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo
.

 
Antífona de comunión     Jn 16, 14

Dice el Señor: El Espíritu Santo me glorificará,
porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes. Aleluia.
 
Oración después de la comunión
Dios misericordioso,
que llevaste a tu pueblo de la antigua a la nueva alianza,
ayúdanos a pasar de nuestra vida de pecado a una vida nueva.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

DOMINGO DE PENTECOSTÉS
Solemnidad
 
Misa vespertina de la Vigilia
(Modo más breve)

Esta Misa se utiliza en la tarde del sábado, antes o después de las primeras Vísperas del domingo de Pentecostés.
En donde se celebra la Misa de la Vigilia en forma más extensa tómese el formulario siguiente.
 
Antífona de entrada     Rm 5, 5

El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones
por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado. Aleluia.
 
Gloria

Gloria a Dios en el Cielo,
y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos,
te bendecimos,
te adoramos,
te glorificamos,
te damos gracias.
Señor Dios, Rey celestial,
Dios Padre todopoderoso.
Señor Hijo único, Jesucristo,
Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre:
Tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros;
tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica;
tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros:
porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo,
con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. 
Amén.
.
 
Oración colecta

Dios todopoderoso y eterno,
tú haz querido prolongar la celebración del misterio pascual
durante cincuenta días;
haz que los pueblos dispersos se congreguen
y las diversas lenguas se unan
en la proclamación de la gloria de tu nombre.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.
 
O bien:
Dios todopoderoso, te pedimos
que hagas brillar sobre nosotros el resplandor de tu gloria,
y confirmes con la luz de tu Espíritu Santo
los corazones de quienes hemos renacido por tu gracia.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios, por los siglos de los siglos.
 
18. Acabada la homilía, cuando está prescrito, se canta o se dice el Símbolo o Profesión de fe:
 
Creo en un solo Dios,
Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.
 
Creo en un solo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos.
Dios de Dios, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre;
por quien todo fue hecho;
que por nosotros los hombres y por nuestra salvación, bajó del cielo,
 
En estas palabras que siguen, hasta se hizo hombre, todos se inclinan.
 
y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre;
y por nosotros fue crucificado bajo el poder de Poncio Pilato, padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día según las Escrituras,
y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos
y su reino no tendrá fin.
 
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de Vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica.
Profeso un solo bautismo para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro. Amén.
 
19. 
En lugar del Símbolo Niceno-Constantinopolitano, sobre todo en el tiempo de Cuaresma y en el tiempo de Pascua, se puede emplear el Símbolo bautismal de la Iglesia de Roma, también llamado «de los Apóstoles».
 
Creo en Dios, Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra.
 
Creo en Jesucristo, su único Hijo,
nuestro Señor,
 
En las palabras que siguen, hasta María Virgen, todos se inclinan.
 
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
nació de santa María Virgen.
Padeció bajo el poder de Poncio Pilato.
Fue crucificado, muerto y sepultado.
Descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a los cielos
y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.
 
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los Santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna. Amén
..
 
Oración sobre las ofrendas

Padre Santo,
derrama, la bendición de tu Espíritu sobre estas ofrendas,
y por ellas, concede a tu Iglesia
aquel amor que manifieste al mundo entero
la realidad del misterio de la salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
 
PREFACIO:

El misterio de Pentecostés

V. El Señor esté con ustedes
R. Y con tu espíritu.
 
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
 
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
 
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.
 
Para llevar a su plenitud el misterio pascual,
enviaste hoy el Espíritu Santo
sobre aquellos que habías adoptado como hijos,
haciéndolos partícipes de la Vida de tu Hijo Único;
el mismo Espíritu que, al nacer la Iglesia,
dio a todos los pueblos el conocimiento del Dios verdadero,
y unió a las diversas lenguas en la confesión de una sola fe.
 
Por eso, con esta efusión del gozo pascual
el mundo entero desborda de alegría
y también los coros celestiales
cantan un himno a tu gloria, diciendo  sin cesar:
 
Santo, Santo, Santo es el Señor
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.
 
Cuando se utiliza el Canon romano, se dice Reunidos en comunión propio. En las Plegarias eucarísticas II y III se utilizan los elementos propios.
 
 
Cuando se utiliza el Canon romano, se dice 
Reunidos en comunión propio.
En las Plegarias eucarísticas II y III se utilizan los elementos propios.
 
Antífona de comunión     Jn 7, 37

El último día de la fiesta, Jesús, poniéndose de pie, exclamó:
El que tenga sed que venga a mí y beba. Aleluia.
 
Oración después de la comunión
Señor Dios, que esta eucaristía
nos alcance el fervor del Espíritu
que inflamó el corazón de los Apóstoles de tu Hijo.
Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Misa vespertina de la Vigilia
(Modo más extenso de la celebración)

1. En las Iglesias donde se celebra la Vigilia de forma más extensa, esta Misa se puede ordenar del modo siguiente:
 
2. 
a) Si la Misa se celebra en las I Vísperas, la celebración puede comenzar con el versículo introductorio y el himno «Ven, Espíritu Creador» , o bien con otro canto de entrada durante el ingreso del sacerdote, omitiendo en ambos casos el rito penitencial [cf. Ordenación general de la Liturgia de las Horas, nn. 94 y 96].
Luego sigue la salmodia de Vísperas hasta la lectura breve exclusive.
Después de la salmodia, omitido el acto penitencial y, según el caso, el
 "Señor, ten piedad", el sacerdote dice la oración: «Dios todopoderoso, ...» (Segunda oración colecta de la Misa de la Vigilia).
 
3.
 b) Si la Misa empieza del modo acostumbrado, los ritos iniciales son como de costumbre hasta el rito penitencial inclusive. Luego del «Señor ten piedad» el sacerdote dice la segunda oración colecta de la Misa de la Vigilia.
A continuación el sacerdote introduce a la liturgia de la Palabra, exhortando con estas palabras u otras semejantes:

 
Queridos hermanos.
En esta Vigilia de Pentecostés
queremos seguir el ejemplo de los apóstoles y discípulos.
Ellos, junto con María, la madre de Jesús,
perseveraron en la oración esperando el Espíritu prometido por el Señor.
Escuchemos ahora, en silencio meditativo, la Palabra de Dios
y recordemos las maravillas
que Él ha realizado en favor de su pueblo.
Permanezcamos unidos en oración
para que el Espíritu Santo que el Padre envió
perfeccione su obra en el mundo.
 
4. 
Luego sigue la proclamación de todas las lecturas propuestas por el Leccionario como optativas. El lector proclama cada lectura desde el ambón. Luego el salmista o cantor proclama el salmo y el pueblo responde con la aclamación. Puestos todos de pie, el sacerdote dice Oremos y después de unos instantes de oración en silencio, pronuncia la oración correspondiente a la lectura. En lugar del salmo responsorial puede dejarse un momento de silencio en cuyo caso no hace falta hacer silencio después del Oremos.

Oraciones después de las lecturas

5. Después de la primera lectura (Gn 11, 1-9) y el canto de su salmo correspondiente (sal 32, 10-11. 12-13. 14-15 R.: 12b), el sacerdote de pie y con las manos extendidas dice:
 
Oremos.
Te pedimos, Dios todopoderoso,
que tu Iglesia sea siempre un pueblo santo
reunido en la unidad del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,
para que manifieste
el misterio de tu santidad y de tu unidad al mundo
y lo lleve a la perfección de tu amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor
R. Amén.
 
6. 
Después de la segunda lectura (Ex 19, 3-8a. 16-20b) y el canto correspondiente (Dan 3, 52.53.54.55.56 R.: 52b o bien Sal 18, 8.9.10.11 R.: Jn 6, 68c) el sacerdote de pie y con las manos extendidas dice:
 
Oremos.
Dios todopoderoso,
que en el monte Sinaí diste a Moisés la Ley antigua
en medio del resplandor del fuego,
y hoy manifestaste la nueva Alianza
con el fuego del Espíritu Santo;
concede que nuestros corazones
ardan siempre en aquel mismo Espíritu
que derramaste de modo admirable sobre tus apóstoles,
y la Iglesia, congregada de entre todos los pueblos,
reciba con alegría el mandamiento de tu amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
 
7. 
Después de la tercera lectura (Ez 37, 1-14) y su salmo correspondiente (Sal 106, 2-3.4-5.6-7.8-9 R.:1) el sacerdote de pie y con las manos extendidas dice:
 
Oremos.
Señor Dios, lleno de poder,
que levantas al hombre caído y lo conservas en tu fidelidad;
aumenta el número
de los que serán renovados por tu gracia santificante
y haz que tu Espíritu conduzca siempre a todos los bautizados.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
 
O bien:
Dios nuestro,
que nos has regenerado por tu Palabra de vida:
derrama sobre nosotros tu Espíritu Santo,
para que viviendo en la unidad de la fe,
merezcamos alcanzar la gloria de la resurrección.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
 
O bien:
Dios nuestro,
que tu pueblo se alegre siempre
por la nueva vida recibida del Espíritu Santo,
para que, con el gozo de los hijos,
aguarde con firme esperanza el día de la resurrección final.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
 
8. 
Después de la cuarta lectura (Joel 3, 1-5) y su salmo correspondiente (Sal 103, 1-2a.24 y 35c.27-28.29bc-30 R.:30) el sacerdote de pie y con las manos extendidas dice:
 
Oremos.
Dios todopoderoso, realiza tu promesa en nosotros
y derrama tu Espíritu Santo,
para que seamos ante el mundo testigos valientes
del Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san .
Que vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.
 
9. 
Luego el sacerdote entona el himno Gloria a Dios en el cielo.
 
10. 
Terminando el himno, el sacerdote dice la oración colecta Dios todopoderoso y eterno (primera de la Vigilia).
 
11.
 A continuación el lector proclama la lectura del Apóstol (Rom 8, 22-27) y la Misa continúa del modo acostumbrado. Los demás elementos eucológicos se toman de la pp.
 
12. 
Si la Misa se celebra juntamente con la Vísperas, después de la comunión con la antífona "El último día de la fiesta..." se canta el Magnificat con su antífona de las Vísperas Ven, Espíritu Santo; luego se dice la oración después de la comunión y lo demás, de modo acostumbrado.
 
13.
 Si se juzga oportuno, puede darse la bendicion solemne. Para despedir al pueblo, el diácono o el mismo sacerdote, canta o dice:

BENDICIONES AL FINAL DE LA MISA
Y ORACIONES SOBRE EL PUEBLO

BENDICIONES SOLEMNES

El sacerdote puede utilizar las siguientes bendiciones a elección, al final de las celebraciones de la Misa, de la Liturgia de la Palabra, de la Liturgia de las Horas o de los Sacramentos.
 
El diácono o, a falta de éste, el mismo sacerdote, dice:
 Inclinados, reciban la bendición. Luego el sacerdote, con las manos extendidas sobre el pueblo, dice la bendición y todos responden: Amén.
 
8. Espíritu Santo
Dios, Padre y fuente de toda luz,
que iluminó los corazones de los discípulos
derramando en ellos el Espíritu Santo,
los bendiga y les conceda la abundancia de sus dones.
R. Amén.
 
El fuego admirable que apareció sobre los discípulos
purifique los corazones de ustedes de todo mal
y los ilumine con su luz.
R. Amén.
 
El Espíritu, que por la proclamación de una misma fe
reunió a los pueblos de diferentes lenguas,
los haga perseverar en esa misma fe
y llegar, gracias a ella, a la visión que esperan.
R. Amén.
 
Y la bendición de Dios todopoderoso,
del Padre, del Hijo 
+ y del Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
R. Amén.
 
Pueden ir en paz, aleluia, aleluia.
R. Demos gracias a Dios, aleluia, aleluia.

DOMINGO DE PENTECOSTÉS
Solemnidad

Misa del día

Antífona de entrada     Sab 1, 7
El Espíritu del Señor llena la tierra,
y él, que mantiene unidas todas las cosas,
sabe todo lo que se dice. Aleluia.
 
O bien:     Rom 5, 5
El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones
por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado. Aleluia.
 
Gloria

Gloria a Dios en el Cielo,
y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos,
te bendecimos,
te adoramos,
te glorificamos,
te damos gracias.
Señor Dios, Rey celestial,
Dios Padre todopoderoso.
Señor Hijo único, Jesucristo,
Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre:
Tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros;
tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica;
tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros:
porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo,
con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. 
Amén.
.
 
Oración colecta

Dios nuestro, que por el misterio de esta fiesta
santificas a tu Iglesia extendida entre las naciones,
derrama sobre toda la tierra los dones del Espíritu Santo,
e infunde en el corazón de tus fieles las maravillas
que obraste en los comienzos de la predicación evangélica.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.
 
18. 
Acabada la homilía, cuando está prescrito, se canta o se dice el Símbolo o Profesión de fe:
 
Creo en un solo Dios,
Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.
 
Creo en un solo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos.
Dios de Dios, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre;
por quien todo fue hecho;
que por nosotros los hombres y por nuestra salvación, bajó del cielo,
 
En estas palabras que siguen, hasta se hizo hombre, todos se inclinan.
 
y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre;
y por nosotros fue crucificado bajo el poder de Poncio Pilato, padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día según las Escrituras,
y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos
y su reino no tendrá fin.
 
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de Vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica.
Profeso un solo bautismo para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro. Amén.
 
19. 
En lugar del Símbolo Niceno-Constantinopolitano, sobre todo en el tiempo de Cuaresma y en el tiempo de Pascua, se puede emplear el Símbolo bautismal de la Iglesia de Roma, también llamado «de los Apóstoles».
 
Creo en Dios, Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra.
 
Creo en Jesucristo, su único Hijo,
nuestro Señor,
 
En las palabras que siguen, hasta María Virgen, todos se inclinan.
 
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
nació de santa María Virgen.
Padeció bajo el poder de Poncio Pilato.
Fue crucificado, muerto y sepultado.
Descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a los cielos
y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.
 
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los Santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna. Amén.

 
Oración sobre las ofrendas

Señor y Dios nuestro,
concédenos, según la promesa de tu Hijo,
que el Espíritu Santo nos revele con más claridad
el misterio de este sacrificio
y nos manifieste toda su verdad.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
 
 
PREFACIO:

El misterio de Pentecostés

V. El Señor esté con ustedes
R. Y con tu espíritu.
 
V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
 
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
 
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.
 
Para llevar a su plenitud el misterio pascual,
enviaste hoy el Espíritu Santo
sobre aquellos que habías adoptado como hijos,
haciéndolos partícipes de la Vida de tu Hijo Único;
el mismo Espíritu que, al nacer la Iglesia,
dio a todos los pueblos el conocimiento del Dios verdadero,
y unió a las diversas lenguas en la confesión de una sola fe.
 
Por eso, con esta efusión del gozo pascual
el mundo entero desborda de alegría
y también los coros celestiales
cantan un himno a tu gloria, diciendo  sin cesar:
 
Santo, Santo, Santo es el Señor
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.
 
Cuando se utiliza el Canon romano, se dice Reunidos en comunión propio. En las Plegarias eucarísticas II y III se utilizan los elementos propios.
 
Antífona de comunión     Hech 2, 4.11
Todos quedaron llenos del Espíritu Santo,
y proclamaban las maravillas de Dios. Aleluia.
 
Oración después de la comunión
Señor Dios, que concedes a tu Iglesia los bienes del cielo,
conserva en ella la gracia que le has dado,
para que el Espíritu Santo sea siempre nuestra fuerza,
y esta eucaristía nos sirva para la salvación eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
 
Puede impartirse la bendicion solemne

 BENDICIONES AL FINAL DE LA MISA
Y ORACIONES SOBRE EL PUEBLO

BENDICIONES SOLEMNES

El sacerdote puede utilizar las siguientes bendiciones a elección, al final de las celebraciones de la Misa, de la Liturgia de la Palabra, de la Liturgia de las Horas o de los Sacramentos.
 
El diácono o, a falta de éste, el mismo sacerdote, dice:
 Inclinados, reciban la bendición. Luego el sacerdote, con las manos extendidas sobre el pueblo, dice la bendición y todos responden: Amén.
 
8. Espíritu Santo
Dios, Padre y fuente de toda luz,
que iluminó los corazones de los discípulos
derramando en ellos el Espíritu Santo,
los bendiga y les conceda la abundancia de sus dones.
R. Amén.
 
El fuego admirable que apareció sobre los discípulos
purifique los corazones de ustedes de todo mal
y los ilumine con su luz.
R. Amén.
 
El Espíritu, que por la proclamación de una misma fe
reunió a los pueblos de diferentes lenguas,
los haga perseverar en esa misma fe
y llegar, gracias a ella, a la visión que esperan.
R. Amén.
 
Y la bendición de Dios todopoderoso,
del Padre, del Hijo 
+ y del Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
R. Amén.
 
Pueden ir en paz, aleluia, aleluia.
R. Demos gracias a Dios, aleluia, aleluia.


Para despedir al pueblo, el diácono o el mismo sacerdote, dice:

Pueden ir en paz, aleluia, aleluia.
 
R. Demos gracias a Dios, aleluia, aleluia.
 
Finalizado el tiempo de Pascua, se apaga el cirio pascual, que es conveniente colocar en un lugar digno del bautisterio, para que en la celebración del bautismo enciendan en su llama los cirios de los bautizados. En los lugares donde el lunes o también el martes después de Pentecostés son días en los cuales los fieles deben o suelen frecuentar la Misa, se puede volver a tomar la Misa del domingo de Pentecostés, o bien se puede decir la Misa del Espiritu Santo

 7. DEL ESPÍRITU SANTO

En esta Misa se usan ornamentos rojos.

C

Antífona de entrada     Lc 4, 18
Dice el Señor: El Espíritu del Señor está sobre mí, él me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres.

Oración colecta
Dios, que santificas a tu Iglesia en todos los pueblos y naciones, derrama sobre toda la tierra los dones del Espíritu Santo, e infunde también ahora en el corazón de tus fieles aquellas maravillas que obraste en los comienzos de la predicación evangélica. Por nuestro Señor Jesucristo.

O bien:
Dios, que nos guías con tu Espíritu y nos conservas con tu protección, derrama sobre nosotros tu misericordia y escucha nuestras súplicas, para que la fe de los creyentes se afiance siempre gracias a tus dones. Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas
Señor, te pedimos que estos dones ofrecidos, sean santificados por el fuego del Espíritu Santo que encendió los corazones de los discípulos de tu Hijo. Por Jesucristo nuestro Señor.

Prefacio del Espíritu Santo I o II.

Antífona de comunión     Sal 103, 30

Envía tu Espíritu y serán creados, y renovarás la faz de la tierra.

Oración después de la comunión
Señor, al recibir estos dones sagrados te pedimos que enciendas tu amor en nosotros por la acción de tu Espíritu, que derramaste admirablemente sobre tus Apóstoles. Por Jesucristo nuestro Señor.

Fuente: Misal Romano

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