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26 septiembre 2011 1 26 /09 /septiembre /2011 19:40

Evangelio del Martes XXVI Semana Tiempo Ordinario. Ciclo A. 27 de septiembre, 2011

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (9, 51-56)

Gloria a ti, Señor.

 

Cuando ya se acercaba el tiempo en que tenía que salir de este mundo, Jesús tomó la firme determinación de emprender el viaje a Jerusalén. Envió mensajeros por delante y ellos fueron a una aldea de Samaria para conseguirle alojamiento; pero los samaritanos no quisieron recibirlo, porque supieron que iba a Jerusalén.

Ante esta negativa, sus discípulos Santiago y Juan le dijeron: “Señor, ¿quieres que hagamos bajar fuego del cielo para que acabe con ellos?”

Pero Jesús se volvió hacia ellos y los reprendió.

Después se fueron a otra aldea.

 

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Reflexión:

La decisión está tomada; la peregrinación ha llegado a su destino; Jesús está frente a Jerusalén y es el momento de la encrucijada, o dar un paso atrás y dejarlo todo, o asumir con valentía las consecuencias del cumplimiento de la voluntad de Dios y la opción por el Reino.

Jesús decide entrar en Jerusalén con sus discípulos: la ciudad centro del poder político, religioso y económico. Para Jesús será lugar de tortura y de muerte, para los discípulos símbolo del fracaso.

Es el momento de la prueba y de la fidelidad de quienes han caminado con él; las actuaciones de Jesús han despertado la inquietud de Herodes y su séquito, que lo buscarán para matarlo.

Lucas nos anuncia el tema de la muerte, cuando dice: “cuando se iba cumpliendo el tiempo de que se lo llevaran al cielo”.

Esta etapa del camino estará marcada por circunstancias dolorosas y, en cierta medida, decepcionantes: El rechazo por parte de los samaritanos al negarles alojamiento antes de entrar en la ciudad y la actitud agresiva de Santiago y Juan, que quieren que baje fuego sobre la aldea.

 

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25 septiembre 2011 7 25 /09 /septiembre /2011 17:55

Evangelio del Lunes XXVI Semana Tiempo Ordinario. Ciclo A. 26 de septiembre, 2011

Lectura del Santo Evangelio, según San Lucas 9,46-50

Gloria a ti, Señor

El más pequeño de vosotros es el más importante

En aquel tiempo, los discípulos se pusieron a discutir quién era el más importante. Jesús, adivinando lo que pensaban, cogió de la mano a un niño, lo puso a su lado y les dijo: "El que acoge a este niño en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí acoge al que me ha enviado. El más pequeño de vosotros es el más importante."

Juan tomó la palabra y dijo: "Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre y, como no es de los nuestros, se lo hemos querido impedir." Jesús le respondió: "No se lo impidáis; el que no está contra vosotros, está a favor vuestro."

Palabra Del Señor

Gloria a ti, Señor Jesús

Reflexión:

La tarea que Jesús se ha impuesto de formar a sus discípulos en las cuestiones del Reino ahora se entorpece con la forma de sentir y pensar de sus discípulos, que obedece a la formación cultural y a la tradición de la época.

Después de todas las manifestaciones externas, que entre otras incluyen la resurrección de muertos y la sanación de enfermos, Jesús mira hacia dentro del grupo de discípulos y se percata de que siguen pensando en la misma lógica del anti-reino.

Ante el reiterado anuncio de la pasión y muerte de Jesús, sus discípulos se preguntan quién se quedará con el poder. El evangelio afirma que surgió una discusión sobre quién era el más grande entre ellos. Ante esta preocupación ambiciosa, la respuesta de Jesús es desconcertante: “El más pequeño de todos ustedes es el mayor”.

Ésta es la lógica del Reino: la autoridad y autenticidad no se derivan del rango, del cargo o del dinero, sino de la capacidad de servicio entre los hermanos; allí reside la fuerza de la nueva comunidad-sociedad formada para el Reino.

 

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24 septiembre 2011 6 24 /09 /septiembre /2011 16:57

Evangelio del Domingo XXVI Semana Tiempo Ordinario. Ciclo A. 25 de septiembre, 2011

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo (21, 28-32)

Gloria a ti, Señor.

 

En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: “¿Qué opinan de esto? Un hombre que tenía dos hijos fue a ver al primero y le ordenó: ‘Hijo, ve a trabajar hoy en la viña’.

El le contestó: ‘Ya voy, señor’, pero no fue. El padre se dirigió al segundo y le dijo lo mismo. Este le respondió: ‘No quiero ir’, pero se arrepintió y fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?” Ellos le respondieron:

“El segundo”.

Entonces Jesús les dijo:

“Yo les aseguro que los publicanos y las prostitutas se les han adelantado en el camino del Reino de Dios.

Porque vino a ustedes Juan, predicó el camino de la justicia y no le creyeron; en cambio, los publicanos y las prostitutas, sí le creyeron; ustedes, ni siquiera después de haber visto, se han arrepentido ni han creído en él”.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Reflexión:

La parábola que hoy nos propone Jesús, denuncia igualmente la falsa conciencia religiosa. La viña es la realidad del mundo, en la que el trabajo siempre es arduo y urgente. A esa viña el Padre envía a sus dos hijos. La respuesta de los dos es ambigua. Sin embargo, sólo el compromiso del que inicialmente se había negado al trabajo nos permite descubrir quién actúo coherentemente. De este modo Jesús denuncia a aquellos dirigentes y a todo el pueblo que públicamente se compromete a servir al Señor, pero que es incapaz de obrar de acuerdo con sus palabras. Actitud que contrasta con aquellos que aunque parecen negarse al servicio, terminan dando lo mejor de sí en la transformación de la viña.

Esta parábola plantea un dilema que pone al descubierto la praxis de sus oyentes y que, leída a la luz de los acontecimientos de la época de Jesús nos muestra cómo los que eran considerados pecadores por el aparato religioso eran, en realidad, los únicos atentos a la voz del profeta. La conversión no es un asunto de solemnes proclamas o de prolongados ejercicios piadosos, sino un llamado impostergable a la justicia y al discernimiento. Las palabras de Jesús herían la sensibilidad religiosa de sus contemporáneos que se consideraban auténticos seguidores de Yavé e inigualables hombres de fe, porque colocaba delante de ellos el testimonio de aquellas personas que eran consideradas una lacra social: las prostitutas y los publicanos.

Prostitutas y publicanos no sólo eran profesiones terriblemente despreciadas, sino que quienes las ejercían eran considerados personas asquerosas e inadmisibles entre la gente de bien. Jesús ridiculiza todas esas valoraciones lanzadas desde los pedestales del sistema religioso y muestra, con los hechos, que ni siquiera la presencia de un profeta tan grande como Juan Bautista es capaz de transformar las conciencias anquilosadas y estériles de aquellos que se consideran salvados únicamente por el alto cargo que ejercen en el aparato religioso.

Pablo nos muestra la misma realidad, desde el interior de la comunidad cristiana. Los creyentes, por sus mismas buenas intenciones, están más expuestos a crearse una falsa conciencia religiosa que los lleve a considerarse superiores a los demás o definitivamente salvados. El único criterio para determinar la autenticidad de las prácticas cristianas es lo que el llama ‘entrañas de misericordia’, o sea, el amor incondicional por aquellas personas excluidas y víctimas de la opresión y la miseria. Para Pablo, los cristianos no se pueden examinar únicamente a la luz de criterios piadosos, sino a la luz de la práctica de Jesús que actuó siempre en el mundo con entrañas de misericordia.

Más allá de una interpretación limitada al contexto judío del momento de Jesús, esta palabra suya puede y debe elevarse a categoría universal y a principio teórico: el de la primacía del hacer sobre el decir, de la praxis sobre la teoría. Un hermano dijo que sí, muy dispuesto, pero sus hechos desmintieron sus palabras: su palabra verdadera, su palabra práctica, fue un no. El otro hermano pareció estar desde el princpio fuera del camino de la salvación, por sus palabras negativas e inaceptables; pero a pesar de sus palabras, él de hecho fue a la viña, «hizo» la voluntad del Padre. Decir/hacer, teoría/praxis: el Evangelio está claramente decantado a un lado, sin vacilaciones, en estas disyuntivas.

Para la revisión de vida
Los “dos hermanos” tan contrapuestos de la parábola de Jesús se dan en cada una de nuestras vidas. A veces decimos que sí, pero es que no, y otras veces decimos no, pero resulta que sí… Sólo Jesús fue «sólo sí sin sombra de no»… ¿Cómo va esta contradicción en mi vida? ¿Qué partes de mi vida traicionan mi generosidad y mi buena intención? ¿Cómo puedo hacer para dar más coherencia a mi vida?

 

 

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23 septiembre 2011 5 23 /09 /septiembre /2011 20:05

Ordinario de la Misa: Sábado XXV Semana Tiempo Ordinario. Ciclo A. 24 de Septiembre, 2011

Santa María en Sábado

Memoria libre

El Señor será nuestro pastor

Antífona de Entrada

María, el Altísimo te ha bendecido más que a todas las mujeres de la tierra, y de tal manera te ha glorificado, que los hombres no cesan de alabarte.

Oración Colecta

Oremos:

Por intercesión de la santísima Virgen María, llena de gracia, cuya gloriosa memoria estamos celebrando, haz, Señor, que también nosotros podamos participar de los dones de tu amor.

Por nuestro Señor Jesucristo…

Amén.

 

Primera Lectura

Lectura del libro del profeta

Zacarías (2, 5-9. 14-15)

En aquellos días, levanté los ojos y vi a un hombre con una cuerda de medir en la mano. Le pregunté: “¿A dónde vas?” El me respondió: “Voy a medir la ciudad de Jerusalén, para ver cuánto tiene de ancho y de largo”.

Entonces el ángel que hablaba conmigo se alejó de mí y otro ángel le salió al encuentro y le dijo:

“Corre, háblale a ese joven y dile: ‘Jerusalén ya no tendrá murallas, debido a la multitud de hombres y ganados que habrá en ella. Yo mismo la rodearé, dice el Señor, como un muro de fuego y mi gloria estará en medio de ella’ ”.

Canta de gozo y regocíjate, Jerusalén, pues vengo a vivir en medio de ti, dice el Señor. Muchas naciones se unirán al Señor en aquel día; ellas también serán mi pueblo y yo habitaré en medio de ti.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

 

Salmo Responsorial

Jeremías 31

El Señor será nuestro pastor.

Escuchen, pueblos, la palabra del Señor, anúncienla aun en las islas más remotas: “El que dispersó a Israel lo reunirá y lo cuidará como el pastor a su rebaño”.

El Señor será nuestro pastor.

Porque el Señor redimió a Jacob y lo rescató de las manos del poderoso. Ellos vendrán para aclamarlo al monte Sión y vendrán a gozar de los bienes del Señor.

El Señor será nuestro pastor.

Entonces se alegrarán las jóvenes, danzando; se sentirán felices jóvenes y viejos, porque yo convertiré su tristeza en alegría, los llenaré de gozo y aliviaré sus penas.

El Señor será nuestro pastor.

 

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.

Jesucristo, nuestro salvador, ha vencido la muerte y ha hecho resplandecer la vida por medio del Evangelio.

Aleluya.

 

Evangelio

† Lectura del santo Evangelio

según san Lucas (9, 43-45)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, como todos comentaban, admirados, los prodigios que Jesús hacía, éste dijo a sus discípulos:

“Presten mucha atención a lo que les voy a decir: El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres”.

Pero ellos no entendieron estas palabras, pues un velo les ocultaba su sentido y se las volvía incomprensibles. Y tenían miedo de preguntarle acerca de este asunto.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Reflexión:

Durante el camino recorrido se han ido acumulando una serie de situaciones y actitudes de Jesús, que inquietan a quienes ejercen el poder; el pasaje en cuestión se conoce como el segundo anuncio de la pasión y se narra después de la transfiguración. Éste es un momento clave para Jesús y sus seguidores, pues en el monte de la Transfiguración las figuras de Moisés y Elías entroncan a Jesús con dos grandes instituciones del Antiguo Testamento: la Ley, con Moisés como el gran legislador, y los Profetas, con Elías como su máximo representante. En Jesús encontramos mucho de las dos instituciones.

Quienes han caminado con Jesús desde la apartada Galilea hasta la gran Jerusalén y por el camino se han hecho discípulos, en la vivencia cotidiana, ahora se enfrentan a estas palabras duras e incomprensibles de Jesús, que generan en ellos un sentimiento de miedo y desconcierto.

Para muchos cristianos, la proximidad de la muerte y la entrega generosa de la vida por causa de Jesús aún causan miedo y temor al compromiso; pero Jesús nos anima a continuar el camino. Si somos verdaderos discípulos, continuaremos con el maestro hasta la mañana de nuestra pascua.

 

Oración sobre las Ofrendas

Jubilosos de poder celebrar la festividad de la Madre de tu Hijo, te presentamos, Señor, estas ofrendas de alabanza, y te pedimos que por este santo, intercambio de dones, se acrecienten en nosotros los

frutos de la redención eterna.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

Prefacio de Santa María Virgen III

María, modelo de la Iglesia

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Levantemos el corazón.

Lo tenemos levantado hacia el Señor.

Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, y alabarte en esta festividad de la Virgen María.

Porque al aceptar ella a tu Unigénito en su corazón inmaculado, mereció concebirlo en su seno virginal y, al dar a luz a Cristo, preparó el nacimiento de la Iglesia.

Porque al aceptar, junto a la cruz, el encargo de tu amor, recibió como hijos a todos los hombres, redimidos por la sangre de Cristo.

Porque al unirse a las oraciones de los apóstoles y de los discípulos, que esperaban la venida del Espíritu Consolador, se convirtió en el modelo de la Iglesia suplicante y, desde su asunción gloriosa a los cielos, sigue mostrando su amor y protección a la Iglesia que peregrina hacia la vida eterna, hasta que venga el Señor, lleno de gloria.

Por eso, con todos los ángeles y santos, te alabamos sin cesar, diciendo:

Santo, Santo, Santo...

 

Antífona de la Comunión

Me llamarán bienaventurada todas las generaciones, porque ha puesto Dios sus ojos en la humildad de su esclava.

Oración después de la Comunión

Oremos:

Habiendo recibido el sacramento celestial, te pedimos, Señor, que cuantos hemos celebrado con veneración, la memoria de la santísima Virgen María, merezcamos participar del banquete eterno.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

 

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23 septiembre 2011 5 23 /09 /septiembre /2011 20:02

Evangelio del Sábado XXV Semana Tiempo Ordinario. Ciclo A. 24 de septiembre, 2011

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (9, 43-45)

Gloria a ti, Señor.

 

En aquel tiempo, como todos comentaban, admirados, los prodigios que Jesús hacía, éste dijo a sus discípulos:

“Presten mucha atención a lo que les voy a decir: El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres”.

Pero ellos no entendieron estas palabras, pues un velo les ocultaba su sentido y se las volvía incomprensibles. Y tenían miedo de preguntarle acerca de este asunto.

 

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Reflexión:

Durante el camino recorrido se han ido acumulando una serie de situaciones y actitudes de Jesús, que inquietan a quienes ejercen el poder; el pasaje en cuestión se conoce como el segundo anuncio de la pasión y se narra después de la transfiguración. Éste es un momento clave para Jesús y sus seguidores, pues en el monte de la Transfiguración las figuras de Moisés y Elías entroncan a Jesús con dos grandes instituciones del Antiguo Testamento: la Ley, con Moisés como el gran legislador, y los Profetas, con Elías como su máximo representante. En Jesús encontramos mucho de las dos instituciones.

Quienes han caminado con Jesús desde la apartada Galilea hasta la gran Jerusalén y por el camino se han hecho discípulos, en la vivencia cotidiana, ahora se enfrentan a estas palabras duras e incomprensibles de Jesús, que generan en ellos un sentimiento de miedo y desconcierto.

Para muchos cristianos, la proximidad de la muerte y la entrega generosa de la vida por causa de Jesús aún causan miedo y temor al compromiso; pero Jesús nos anima a continuar el camino. Si somos verdaderos discípulos, continuaremos con el maestro hasta la mañana de nuestra pascua.

 

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22 septiembre 2011 4 22 /09 /septiembre /2011 20:30

Evangelio del Viernes XXV Semana Tiempo Ordinario. Ciclo A. 23 de septiembre, 2011

† Lectura del santo Evangelio  según san Lucas (9, 18-22)

Gloria a ti, Señor.

 

Un día en que Jesús, acompañado de sus discípulos, había ido a un lugar solitario para orar, les preguntó: “¿Quién dice la gente que soy yo?” Ellos contestaron: “Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; y otros, que alguno de los antiguos profetas, que ha resucitado”.

El les dijo: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?”

Respondió Pedro:

“El Mesías de Dios”. Entonces Jesús les ordenó severamente que no lo dijeran a nadie.

Después les dijo:

“Es necesario que el Hijo del hombre sufra mucho, que sea rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, que sea entregado a la muerte y que resucite al tercer día”.

 

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Reflexión:

Ahora encontramos a Jesús en una actitud especial, que se hará constante conforme se acercan a Jerusalén: la intimidad con Dios. La oración profunda y contemplativa el maestro Jesús la enseña a sus discípulos en la práctica. Sus seguidores fueron testigos de la experiencia fuerte de oración de Jesús. Dios Padre era su fuerza; hacer la voluntad del Padre su compromiso.

Después de que Herodes deseara verlo, Jesús se retira a orar; los discípulos se acercan y él aprovecha la oportunidad para preguntarles sobre su propia identidad; quiere sondear cuánto han comprendido sus discípulos sobre él.

El interrogante señala en doble dirección: primero pregunta sobre qué piensa sobre él la multitud que le sigue; la respuesta es la misma dada anteriormente a Herodes: unos dicen que Juan Bautista, otros que Elías o un antiguo profeta.

Una vez escuchada la respuesta, se dirige directamente a sus discípulos para saber su pensamiento e impresiones sobre él.

Pedro entonces toma la palabra en nombre del grupo y responde con lo que la tradición ha llamado la “profesión de fe”: “Tú eres el Mesías de Dios”, una frase elaborada por la tradición neo-testamentaria, que ha llegado hasta nuestros días de generación en generación.

 

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21 septiembre 2011 3 21 /09 /septiembre /2011 17:39

Evangelio del Jueves XXV Semana Tiempo Ordinario. Ciclo A. 22 de septiembre, 2011

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (9, 7-9)

Gloria a ti, Señor.

 

En aquel tiempo, el rey Herodes se enteró de todos los prodigios que Jesús hacía y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado; otros, que había regresado Elías, y otros, que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.

Pero Herodes decía:

“A Juan yo lo mandé decapitar.

¿Quién será, pues, éste del que oigo semejantes cosas?” Y tenía curiosidad de ver a Jesús.

 

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Reflexión:

Antes de este pasaje encontramos los siguientes acontecimientos, que nombraremos a modo de titulares: la tempestad calmada, el endemoniado de Gerasa, la curación de la hemorroisa. Todos ellos dan cuenta de las acciones del Reino, que son contrarias a las políticas del Imperio Romano, representado por Herodes, símbolo de la muerte, de la corrupción y de la injusticia -como en todo imperio.

El capítulo 9 se abre con el envío de los doce, investidos con la autoridad y poder que Jesús ha ido mostrando a lo largo del camino. Es el pueblo quien legitima la autoridad de Jesús, en contraposición al poder del tetrarca Herodes, que se impone al pueblo a la fuerza; con ese poder ellos harán frente al Imperio, que tiene capacidad para asesinar.

Herodes, al igual que muchos otros, ha oído hablar de Jesús; pero esta escucha es diferente a la de los discípulos; es meramente informativa y especulativa, de carácter de espionaje, pues los milagros de Jesús recuerdan a Juan Bautista y a Elías; el primero, muerto a manos del mismo Herodes.

 

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20 septiembre 2011 2 20 /09 /septiembre /2011 19:14

Evangelio del Miércoles XXV Semana Tiempo Ordinario. Ciclo A. 21 de septiembre, 2011

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo (9, 9-13)

Gloria a ti, Señor.

 

En aquel tiempo, Jesús vio a un hombre llamado Mateo, sentado a su mesa de recaudador de impuestos, y le dijo:

“Sigueme”. El se levantó y lo siguió.

Después, cuando estaba a la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores se sentaron también a comer con Jesús y sus discípulos. Viendo esto, los fariseos preguntaron a los discípulos: “¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?”

Jesús los oyó y les dijo:

“No son los sanos los que necesitan de médico, sino los enfermos. Vayan, pues, y aprendan lo que significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios.

Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores”.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Reflexión:

La celebración de la fiesta de San Mateo Apóstol abre un paréntesis en la lógica por la que nos trae Lucas, pero es una oportunidad para profundizar, de la mano de Mateo, la decisión de ser discípulos de Jesucristo.

La mirada de Jesús busca a Mateo, quien se encuentra en un lugar público y visible, pues su trabajo de recaudador de impuestos para el imperio así lo exige.

Jesús no sólo le dirige la mirada, sino la palabra, y no cualquier palabra; Jesús convoca, invita a Mateo a seguirle. La respuesta inmediata de Mateo no deja de sorprendernos.

A continuación de la respuesta de Mateo a la invitación de Jesús, se narra lo sucedido en la casa de Mateo, sentados a la mesa en compañía de muchos comensales publicanos y pecadores.

El cuestionamiento a Jesús no se hace esperar -“¿por qué come con publicanos?”-, y la respuesta en forma de sentencia sapiencial la ofrece él mismo: “No necesitan médico los sanos, sino los enfermos”. Unida a la respuesta, hay una exigencia y compromiso de vida, bajo el signo de la misericordia.

 

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19 septiembre 2011 1 19 /09 /septiembre /2011 20:58

Evangelio del Martes XXV Semana Tiempo Ordinario. Ciclo A. 20 de septiembre, 2011

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (8, 19-21)

Gloria a ti, Señor.

 

En aquel tiempo, fueron a ver a Jesús su madre y sus parientes, pero no podían llegar hasta donde él estaba porque había mucha gente. Entonces alguien le fue a decir:

“Tu madre y tus hermanos están allá afuera y quieren verte”.

Pero él respondió:

“Mi madre y mis hermanos son aquellos que escuchan la palabra de Dios y la ponen en

práctica”.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Reflexión:

El viaje que Jesús inició en las orillas del lago de Galilea se ve ahora interrumpido por un episodio muy particular, la presencia de su madre y sus hermanos, que han viajado desde Nazaret para preguntar por él. No deja de resultar extraño que el evangelista introduzca aquí este episodio, con una finalidad más pedagógica que informativa.

La referencia explícita a la palabra de Dios después de la parábola del sembrador es una clave de interpretación; el valor de la palabra de Dios como vínculo nos une como la nueva familia del Reino.

Para ser parte de la familia de Jesús es necesario escucharle y seguirle, ser discípulo suyo; se rompe con el círculo familiar sanguíneo y se da un paso hacia la comunidad de hermanos y hermanas en la fraternidad.

La escucha y la práctica de la palabra son dos condiciones sin las cuales no es posible continuar el camino propuesto para los discípulos del Reino; a estas dos condiciones tenemos que sujetarnos.

En este breve evangelio la comunidad de Lucas nos pone frente a una realidad que nos es imposible evadir, por lo tanto estamos llamados a enfrentar nuestra realidad histórica con la palabra de Dios, que es la verdadera causa de nuestra alegría.

 

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18 septiembre 2011 7 18 /09 /septiembre /2011 17:38

Evangelio del Lunes XXV Semana Tiempo Ordinario. Ciclo A. 19 de septiembre, 2011

Lectura del Santo Evangelio, según San Lucas 8,16-18

Gloria a ti, Señor

El candil se pone en el candelero para que los que entran tengan luz

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: "Nadie enciende un candil y lo tapa con una vasija o lo mete debajo de la cama; lo pone en el candelero para que los que entran tengan luz. Nada hay oculto que no llegue a descubrirse, nada secreto que no llegue a saberse o a hacerse público. A ver si me escucháis bien: al que tiene se le dará, al que no tiene se le quitará hasta lo que cree tener."

Palabra del Señor

Gloria a ti, Señor Jesús

Reflexión

En estos tres versículos, el evangelista nos presenta un tema central para el discipulado, que Jesús viene desarrollando a lo largo del camino que ha emprendido: la luz.

La luz y la experiencia de compartirla con otros son parte importante de la vida de comunidad que está formando Jesús. Una comunidad que, teniendo la luz no la comparte, no está animada por el espíritu de Jesús.

El versículo 16, entra de lleno en el tema, afirmando que la luz es una realidad que debe resplandecer para los demás. Esto es lo que busca Jesús con sus discípulos, que encuentren la luz del Reino, se la apropien y la compartan hasta los confines del mundo. Estamos llamados a ser hombres y mujeres de luz.

El versículo siguiente afirma categóricamente, al mejor estilo de la sabiduría, que no hay nada encubierto que no vea la luz; que la fuerza del Reino tiene capacidad para disipar la oscuridad y para dejar al descubierto las realidades del anti-reino.

El texto se cierra con una advertencia: “Presten atención y oigan bien...”. En aparente contradicción se dice que al que tiene se le dará y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene.

 

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