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2 noviembre 2012 5 02 /11 /noviembre /2012 20:44

Lectio: Domingo  XXXi Semana Tiempo Ordinario. Ciclo B. 4 de Noviembre, 2012

LECTIO: 31º DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (B)

Cuando las apariencias toman venganza sobre el amor
El mandamiento más grande: amar a Dios y al prójimo
Marcos 12,28-34

1. Oración inicial

Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección. 
Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu. Amén.

2. Lectura

a) Clave de lectura:

En el evangelio de este domingo uno de los doctores de la ley, responsable de la enseñanza religiosa, quiete saber de Jesús que es lo más importante en la religión. Algunos dicen que lo más importante es ser bautizado. Otros dicen que rezar. Otros que ir a Misa o participar en los actos de culto del domingo. Otros dice: ¡amar al prójimo! Otros se preocupan sólo de las apariencias o con encargos en la iglesia. Antes de leer la repuesta de Jesús, tú trata de mirarte a ti mismo y de preguntarte: Para mí, ¿qué es lo más importante en la religión y en la vida?”
El texto describe la conversación de Jesús con el doctor de la Ley. Durante la lectura intenta poner atención a cuanto sigue: “ ¿En qué puntos Jesús elogia a los doctores de la ley, y en cuáles los critica?

b) Una división del texto para ayudar en la lectura:

Marcos 12,28: La pregunta del doctor sobre el mandamiento más grande
Marcos 12,29-31: La respuesta de Jesús
Marcos 12,32-33: El doctor aprueba la respuesta de Jesús
Marcos 12,34: Jesús confirma al doctor.

c) El texto:

28 Acercóse uno de los escribas que les había oído y, viendo que les había respondido muy bien, le preguntó: «¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?» 29 Jesús le contestó: «El primero es: Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, 30 y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. 31 El segundo es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No existe otro mandamiento mayor que éstos.» 32 Le dijo el escriba: «Muy bien, Maestro; tienes razón al decir que Él es único y que no hay otro fuera de Él, 33 y amarle con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.» 34 Y Jesús, viendo que le había contestado con sensatez, le dijo: «No estás lejos del Reino de Dios.» Y nadie más se atrevía ya a hacerle preguntas.

3. Un momento de silencio orante

para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida.

4. Algunas preguntas

para ayudarnos en la meditación y en la oración.

a) ¿Cuál es el punto del texto que más ha llamado tu atención? ¿Por qué?
b) ¿Qué ha criticado Jesús en el doctor de la ley y qué ha elogiado?
c) Según los versículos 29 y 30 ¿cómo debe ser nuestro amor a Dios? En estos versículos ¿qué significan: corazón, mente, fuerza? Todas estas palabras ¿indican, quizás, lo mismo?
d) ¿Qué relación existe entre el primero y el segundo mandamiento? ¿Por qué?
e) ¿Estamos nosotros hoy más lejos o más cerca de cuanto estuviera el doctor que fue elogiado por Jesús? ¿Qué dices a esto?

5. Para aquéllos que quisieran profundizar más en el tema

a) Contexto:

i) Al comienzo de la actividad misionera de Jesús, los doctores de Jerusalén habían ido hasta Galilea para observarlo (Mc 3,22; 7,1). Incomodados por la predicación de Jesús habían aceptado ya la calumnia según la cual era un poseído del demonio (Mc 3,22). Ahora, en Jerusalén, comienzan de nuevo a discutir con Jesús
ii) En los años setenta, época en la que Marcos escribe su evangelio, los cambios y persecuciones eran muchos y por esto, la vida de las comunidades cristianas estaba señalada por la inseguridad. En los tiempos de cambio e inseguridad existe siempre el riesgo o la tentación de buscar nuestra seguridad, no en la bondad de Dios con nosotros, sino en la observancia rigurosa de la ley. De frente a esta mentalidad, Jesús insiste en la práctica del amor que relativiza la observancia de la ley dándole su verdadero significado.

b) Comentario del texto:

Marcos 12,28: La pregunta del doctor de la Ley
Antes de que el doctor hiciese su pregunta, hubo un debate de Jesús con los saduceos en torno al tema de la fe en la resurrección (Mc 12,18-27). Al doctor de la ley, que había asistido a la discusión, le gusta la respuesta de Jesús y percibe en él una gran inteligencia y por tanto aprovecha la ocasión para hacer un pregunta aclaratoria: “¿Cuál es el más grande de todos los mandamientos?” En aquel tiempo, los judíos tenían una gran cantidad de normas para reglamentar en la práctica la observancia de los Diez Mandamientos de la ley de Dios. Algunos decían: “Estas normas tienen todas el mismo valor, porque vienen de Dios. No nos compete introducir distinciones en las cosas de Dios”. Otros respondían: ¡No! Algunas leyes son más importantes que otras y por esto, obligan más”. El doctor quiere conocer la opinión de Jesús. “¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?” Tema muy discutido y muy polémico en la época.

Marcos 12,29-31: La respuesta de Jesús.
Jesús responde citando un pasaje de la Biblia para decir que el primer mandamiento es “¡amar a Dios” con todo el corazón, con toda el alma y con toda tu fuerza!” (Dt 6,4-5). Esta frase formaba parte de una plegaria llamada Shemá. En tiempos de Jesús, los devotos judíos recitaban esta oración dos veces al día: por la mañana y por la tarde. Así era conocida entre ellos como lo es entre nosotros el Padre Nuestro.. Y Jesús aumenta citando de nuevo la Biblia: “ El segundo es éste: “Amarás al prójimo como a ti mismo” (Lev 19,18). No existe un mandamiento más grande que estos dos”. Respuesta breve y muy profunda. Es el resumen de todo lo que Jesús ha enseñado sobre Dios y la vida (Mt 7,12).

Marcos 12,32-33: La respuesta del doctor de la ley
El doctor está de acuerdo con Jesús y saca las conclusiones: “Sí, amar a Dios y al prójimo es mucho más importante que todos los holocaustos y todos los sacrificios”. O sea el mandamiento del amor es más importante que todos los mandamientos relativos al culto o a los sacrificios en el Templo. Esta afirmación viene de los profetas del Viejo Testamento (Os 6,6: Sl 40,6-8; Sl 51,16-17). Hoy diríamos: la práctica del amor es más importante que las novenas, promesas, misas, oraciones y procesiones. O mejor, las novenas, las promesas, las misas, las oraciones y las procesiones deben ser el fruto de la práctica del amor y deben conducir al amor.

Marcos 12,34: El tema del Reino
Jesús confirma la conclusión traída por el doctor y dice: “¡No estás lejos del Reino!”. En efecto, el Reino de Dios consiste en reconocer que el amor de Dios y el amor al prójimo son los más importantes. Y si Dios es Padre, nosotros todos somos hermanos y debemos demostrar esto en la práctica, viviendo en comunidad. “¡De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas!” (Mt 22,4). Los discípulos de Jesús deben meterse en la memoria, en la inteligencia, en el corazón, esta gran ley: sólo así se llega a Dios en el don total al prójimo.

Marcos 12,35-37: Jesús critica la enseñanza de los doctores de la Ley sobre el Mesías
La propaganda oficial tanto del gobierno como la de los doctores de la Ley afirmaba que el Mesías vendría como Hijo de David. Lo decían para enseñar que el Mesías sería un rey glorioso, fuerte y dominador. Este fue el grito de la gente en el Domingo de Ramos: “¡Bendito el Reino que viene, el de nuestro padre David!” (Mc 11,10). Y así también gritó el ciego de Jericó: “¡Jesús Hijo de David, ten compasión de mí!” (Mc 10,47) Pero aquí Jesús pone en tela de juicio esta enseñanza de los doctores. Cita un salmo de David: “Dice el Señor a mi Señor: siéntate a mi derecha, mientras pongo a tus enemigos por escabel de tus plantas” (Sl 110,1) Y Jesús continúa: “Si David mismo dice mi Señor, ¿cómo puede el Mesías ser su hijo?” Esto significa que Jesús no estaba de acuerdo con la idea de un Mesías rey glorioso, que vendría como un rey dominador a imponerse a todos sus enemigos. Jesús prefiere ser el Mesías siervo anunciado por Isaías (Is 42, 1-9). Él dice “El Hijo del Hombre no ha venido para ser servido sino para servir y dar la vida en rescate por muchos” (Mc 10,45)

Marcos 12,38-40: Jesús critica a los doctores de la Ley
Finalmente Jesús reclama la atención de los discípulos sobre el comportamiento tendencioso e hipócrita de algunos doctores de la ley. A ellos les gustaba deambular por las plazas con largas túnicas, recibir el saludo de las gentes, ocupar los primeros puestos en las sinagogas y los puestos de honor en los banquetes. A ellos les gustaba entrar en la casa de las viudas y predicar largamente para luego recibir dinero Y Jesús termina diciendo: “¡Esta gente recibirán un juicio severísimo!” Es bueno que también nosotros hagamos un examen de conciencia y miremos en el espejo de este texto para ver si refleja nuestro rostro.

c) Ampliando conocimientos:

El mandamiento más grande

El más grande y primer mandamiento es y será siempre” amar a Dios con todo el corazón, con toda la mente, y con toda la propia fuerza” (Mc 12,30). En la medida en que el pueblo de Dios, a lo largo de los siglos, ha profundizado el significado del amor de Dios, se ha dado cuenta que el amor hacia Dios será siempre real y verdadero, sólo si se hace concreto en el amor hacia el prójimo. Por esto, el segundo mandamiento, que manda el amor al prójimo, es semejante al primer mandamiento del amor de Dios (Mt 22,39; Mc 12,31). “Si uno dice: amo a Dios y odia a su hermano, es un mentiroso” (1 Jn 4,20). ”Toda la ley y los profetas dependen de estos dos mandamientos” (Mt 22,40). Al principio no estaba muy clara la portada de las exigencias del amor al prójimo. Sobre este punto ha habido una evolución en tres etapas a lo largo de la historia del pueblo de Dios:

1ª Etapa: “Prójimo” es el pariente de la misma raza
El Viejo Testamento enseñaba la obligación de “amar al prójimo como a sí mismo” (Lv 19,18). En este lejano comienzo la palabra próximo era sinónimo de pariente. Ellos se sentía obligados a amar a todos los que formaban parte de la misma familia, del mismo clan, de la misma tribu, del mismo pueblo, Pero en lo que se refería al extranjero, o sea, aquellos que no pertenecían al pueblo judío, el libro del Deuteronomio decía: “podrás exigirle el derecho del extranjero; pero no de tu hermano al que harás la remisión “ (Dt 15,3).

2ª Etapa: “Prójimo es aquél que me está vecino”
Poco a poco el concepto de prójimo se alargó. Y así en el tiempo de Jesús, se desencadenó toda una discusión sobre “¿Quién es mi prójimo?”Algunos doctores pensaban que se debía alargar el concepto de prójimo más allá de los límites de la raza. Otros no querían saber nada de esto. Entonces un doctor de la ley dirigió a Jesús esta pregunta polémica: “¿Quién es mi prójimo?” Jesús responde con la parábola del Buen Samaritano (Lc 10,29-37), en la cuál el prójimo no es ni el pariente, ni el amigo, ni el patricio, sino aquél que se te acerca, independientemente de la religión, del color, de la raza, del sexo o de la lengua. ¡Tú debes amarlo!

3ª Etapa: La medida del amor al prójimo es amar como Jesús nos ha amado
Jesús había dicho al doctor de la ley: “¡No estás lejos del Reino de Dios”! (Mc 12,34). El doctor estaba cercano al Reino, porque, de hecho, el Reino consiste en el amor hacia Dios con el amor al prójimo, como el doctor había afirmado solemnemente ante Jesús. (Mc 12,33) Pero para poder entrar en el Reino le faltaba dar un paso más. El criterio del amor al prójimo enseñado en el Viejo Testamento, era “como a sí mismo”. Jesús amplía este criterio y dice: “¡Este es mi mandamiento: amaos como yo os he amado!” (Jn 15,12-13). Ahora, en el Nuevo Testamento el criterio será: “¡Amar al prójimo como Jesús nos ha amado!”. Jesús ha interpretado el sentido exacto de la Palabra de Dios y ha indicado el camino seguro para llegar a una convivencia más justa y más fraterna.

6. Orar con el salmo 46 (45)

¡Dios, revelado en Jesús, es nuestra fuerza!

Dios es nuestro refugio y fortaleza,
socorro en la angustia, siempre a punto.
Por eso no tememos si se altera la tierra,
si los montes vacilan en el fondo del mar,
aunque sus aguas bramen y se agiten,
y su ímpetu sacuda las montañas.

¡Un río!
Sus brazos recrean la ciudad de Dios,
santifican la morada del Altísimo.
Dios está en medio de ella, no vacila,
Dios la socorre al despuntar el alba.
Braman las naciones, tiemblan los reinos,
lanza él su voz, la tierra se deshace.

¡Con nosotros Yahvé Sebaot,
nuestro baluarte el Dios de Jacob!
Venid a ver los prodigios de Yahvé,
que llena la tierra de estupor.

Detiene las guerras por todo el orbe;
quiebra el arco, rompe la lanza,
prende fuego a los escudos.
«Basta ya, sabed que soy Dios,
excelso sobre los pueblos, sobre la tierra excelso».

¡Con nosotros Yahvé Sebaot,
 nuestro baluarte el Dios de Jacob!

7. Oración final

Señor Jesús, te damos gracia por tu Palabra que nos ha hecho ver mejor la voluntad del Padre. Haz que tu Espíritu ilumine nuestras acciones y nos comunique la fuerza para seguir lo que Tu Palabra nos ha hecho ver. Haz que nosotros como María, tu Madre, podamos no sólo escuchar, sino también poner en práctica la Palabra. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo por todos los siglos de los siglos. Amén.

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2 noviembre 2012 5 02 /11 /noviembre /2012 20:10

Lectio: Sábado XXX Semana Tiempo Ordinario. Ciclo B. 3 de nobiembre, 2012

LECTIO: LUCAS 14,1.7-11

1) Oración inicial 
Dos todopoderoso y eterno, aumenta nuestra fe, esperanza y caridad; y, para conseguir tus promesas, concédenos amar tus preceptos. Por nuestro Señor. 

2) Lectura 
Del santo Evangelio según Lucas 14,1.7-11
Sucedió que un sábado fue a comer a casa de uno de los jefes de los fariseos. Ellos le estaban observando.
Notando cómo los invitados elegían los primeros puestos, les dijo una parábola: «Cuando alguien te invite a una boda, no te pongas en el primer puesto, no sea que haya invitado a otro más distinguido que tú y, viniendo el que os invitó a ti y a él, te diga: `Deja el sitio a éste', y tengas que ir, avergonzado, a sentarte en el último puesto. Al contrario, cuando te inviten, vete a sentarte en el último puesto, de manera que, cuando venga el que te invitó, te diga: `Amigo, sube más arriba.' Y esto será un honor para ti delante de todos los que estén contigo a la mesa. Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado.»

3) Reflexión
• El contexto. La Palabra de gracia que Jesús revela con su enseñanza y sus curaciones, corre el riesgo de ser anulada; para Jesús, cada día está más cerca el hecho de la muerte, como ocurrió a todos los profetas que lo precedieron. Esta realidad, hacia la que Jesús se dirige, muestra con claridad el rechazo del hombre y la paciencia de Dios. Rechazando a Jesús como el primer enviado, como la única Palabra de gracia del Padre, el hombre se acarrea su propia condenación y cierra la posibilidad que el Padre le había abierto de acceder a la salvación. Sin embargo, todavía no se ha apagado la esperanza: es posible que un día reconozca el hombre a Jesús como “aquel” que viene en el nombre del Señor, lo cual será un motivo de alegría. Por tanto, la conclusión del cap. 13 de Lucas nos hace comprender que la salvación no es una empresa humana, sino que sólo puede ser recibida como un don absolutamente gratuito. Veamos, pues, cómo acontecerá este don de la salvación, teniendo siempre presente este rechazo de Jesús como enviado único de Dios.
• La invitación al banquete. Ante el peligro de ser obligado a callar, fue sugerido a Jesús que huyese, y sin embargo acepta la invitación a una comida. Esta actitud de Jesús hace comprender que él no teme las tentativas de agresión a su persona, ni siquiera le dan miedo. El que lo invita es “uno de los jefes de los fariseos”, una persona con autoridad. La invitación tiene lugar en sábado, un día ideal para las comidas festivas, que normalmente se tenía hacia mediodía, después que todos habían participado en la liturgia sinagogal. Durante la comida, los fariseos “lo estaban observando” (v.1): una acción de control y de vigilancia que hace alusión a la sospecha sobre su comportamiento. Con otras palabras, lo observaban esperando de él alguna acción incompatible con la idea que ellos tenían de la ley. Pero a fin de cuentas lo controlan no tanto para salvaguardar la observancia de la ley, sino para atraparlo en algún gesto. El sábado, después de haber curado ante los fariseos y doctores de la lay a un hidrópico, ofrece dos reflexiones sobre cómo hay que acoger la invitación a la mesa y con qué ánimo hay que hacer la invitación (vv. 12-14).
La primera la llama Lucas “una parábola”, es decir, un ejemplo, un modelo o enseñanza a seguir. Ante todo, hay que invitar gratuitamente y con libertad de ánimo. Con frecuencia, los hombres, en vez de esperar la invitación, se adelantan y se hacen invitar. Para Lucas, el punto de vista de Dios es el contrario, el de la humildad: “Ha derrocado del trono a los poderosos y ha ensalzado a los humildes”. La llamada a participar de la “gran cena” del Reino tiene como éxito la mejora del nivel de vida del que sabe acoger gratuitamente la invitación a la salvación.
• El último lugar. Es verdad que ceder el propio sitio a los otros no resulta gratificante, sino que puede ser humillante; es una limitación del propio orgullo. Pero resulta más humillante y motivo de vergüenza cuando hay que cambiarse al último lugar; entonces es un deshonor ante los ojos de todos. Por una parte, Lucas piensa en todas las situaciones humillantes y dolorosas en las que el creyente se puede encontrar, y por otra, en el sitio reservado para el que vive estos acontecimientos ante los ojos de Dios y de su reino. Los orgullosos, los que buscan los primeros lugares, los notables, se pavonean de su situación social. Al contrario, cuando Jesús vino a habitar entre nosotros, “no había sitio para él” (2,7) y decidió seguir ocupando un lugar entre la gente humilde y pobre. Por esto Dios lo ha ensalzado. De aquí, la preciosa sugerencia de optar por su misma actitud, escogiendo el último lugar. El lector puede encontrarse incómodo ante estas palabras de Jesús que minan el sentido utilitarista y egoísta de la vida; pero a la larga, su enseñanza se muestra determinante para subir más alto; el camino de la humildad conduce a la gloria.

4) Para la reflexión personal
• En tu relación de amistad con los demás ¿prevalece el cálculo interesado, la búsqueda de recibir recompensa?
• Al relacionarte con los demás, ¿está tu yo siempre y a toda costa en el centro de la atención, incluso cuando haces algo a favor de los hermanos? ¿Estás dispuesto a dar lo que tú eres?

5) Oración final
Como anhela la cierva los arroyos,
así te anhela mi ser, Dios mío.
Mi ser tiene sed de Dios,
del Dios vivo;
¿cuándo podré ir a ver
el rostro de Dios? (Sal 42,2-3)

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1 noviembre 2012 4 01 /11 /noviembre /2012 16:27

Lectio: Viernes XXX Semana Tiempo Ordinario. Ciclo B. 2 de Noviembre, 2012

LECTIO: TODOS LOS FIELES DIFUNTOS

El pan de la vida
Juan 6, 37-40

1. LECTIO

a) Oración inicial:

Espíritu, ven de los cuatro vientos y sopla sobre estos muertos para que revivan (Ez 37,9), ven Espíritu Santo, sopla sobre nuestra mente, sobre nuestro corazón, sobre nuestra alma, para que seamos en Cristo una nueva creación, primicia de la vida eterna. Amén

b) Lectura del Evangelio:

En aquel tiempo, les dijo Jesús: 37«Todo lo que me dé el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré fuera; 38 porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. 39 Y esta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite el último día. 40 Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que vea al Hijo y crea en él, tenga vida eterna y que yo le resucite el último día.»

c) Momentos de silencio orante:

para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestras vidas

2. MEDITATIO

a) Clave de lectura:

En el evangelio de Juan, el punto de vista fundamental sobre Jesús y su misión es que el Verbo hecho carne ha sido enviado por el Padre al mundo para darnos la vida y salvar lo que estaba perdido. El mundo por su parte rechaza al Verbo encarnado. El prólogo del Evangelio nos presenta este pensamiento (Jn 1, 1-18), que sucesivamente el evangelista continuará elaborando en el relato evangélico. También los evangelios sinópticos, a su modo, anuncian esta novedad. Piénsese en las parábolas de la oveja extraviada y del drama perdido (Lc 15, 1-10), o en la declaración: no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores (Mc 2, 17).

Esta línea de pensamiento lo encontramos también en este pasaje:He bajado del cielo no para hacer mi voluntad, sino la voluntad delque me ha enviado (Jn 6,38) . Y esta es la voluntad de mi Padre, que quien vea al Hijo y crea en Él tenga la vida eterna (Jn 6,40). Palabras claves del evangelio de Juan son: ver y creer. Ver, implica y significa automáticamente creer en el Hijo enviado por el Padre. Con esta forma de fe el creyente posee ya la vida eterna. En el evangelio de Juan, la salvación del mundo se cumple en la primera venida de Cristo a través de la encarnación y con la resurrección de aquél que se deja elevar en la cruz. La segunda venida de Cristo en el último día será el complemento a este misterio de salvación

El pasaje del evangelio de hoy está sacado de la sesión que habla del ministerio de Jesús (Jn 1, 12). El texto nos lleva a la Galilea, al tiempo de la Pascua, la segunda vez en el texto juaneo: Después de estos hechos, Jesús partió a la otra orilla del mar de Galilea...Estaba vecina la Pascua, la fiesta de los Judíos (Jn 6, 1, 4). Una gran muchedumbre lo seguía (Jn 6,2) y Jesús viendo a la gente que lo seguía multiplica los panes. La gente lo quiere proclamar rey, pero Jesús huye y se retira a la montaña Él solo (Jn 6,15). Después de una breve pausa que nos hace ver al Señor caminando sobre las aguas (Jn 6, 16-21), el relato sigue al otro día(Jn 6, 22), con la gente que continúa esperando y buscando a Jesús. Sigue después el discurso sobre el pan de la vida y la amonestación de Jesús a buscar el alimento que siempre perdura (Jn 6, 22). Jesús se define a sí mismo como el pan de la vida, haciendo referencia al maná dado al pueblo por Dios mediante Moisés, como una figura del verdadero pan que desciende del cielo y da la vida al mundo (Jn 6, 30 -36). En este ámbito se desarrolla las palabras de Jesús que nosotros estamos usando para nuestra Lectio (Jn 6, 37-40). En este contexto encontramos una nueva oposición y un nuevo rechazo de la revelación de Cristo como el pan de la vida (Jn, 6, 41-66).

Las palabras de Jesús sobre el que viene a Él, hacen eco de la invitación de Dios a participar en los bienes del banquete de la alianza (Is 55, 1-3). Jesús no rechaza a los que van a Él, sino que les da la vida eterna. Su misión es precisamente buscar y salvar lo que estaba perdido (Lc 19, 27). Esto nos recuerda el relato del encuentro de Jesús con la Samaritana junto al pozo de Jacob (Jn 4, 1- 42). Jesús no rechaza a la Samaritana, sino que comienza con ella un diálogo "pastoral" con la mujer que viene al pozo por el agua material y encuentra el hombre, el profeta y el Mesías que le promete el agua de la vida eterna (Jn 4, 13-15). Tenemos pues en el relato la misma estructura: de una parte la gente busca el pan material y de la otra, por el contrario, se hace por parte de Jesús todo un discurso espiritual sobre el pan de la vida.

También el testimonio de Jesús, que come el pan de la voluntad de Dios (Jn 4, 34), reconfirma lo que el Maestro enseña en este pasaje evangélico (Jn 6, 38).

En la última cena vuelve a tomar una vez más todo este discurso en el capítulo 17. Es Él el que da la vida eterna (Jn 17, 2), conserva y guarda a todos los que el Padre le ha dado. De éstos ninguno se ha perdido, sino el hijo de la perdición (Jn 17, 12-13)

b) Algunas preguntas:

para orientar la meditación y actualizarla.

* El Verbo hecho carne es enviado por el Padre al mundo para darnos vida, pero el mundo rechaza al Verbo encarnado. ¿Acepto en mi vida al Verbo encarnado que da la vida eterna? ¿Cómo?

* He bajado del cielo no para hacer mi voluntad, sino la voluntad de aquél que me ha enviado (Jn 6, 38). En Jesús vemos la obediencia a la voluntad del Padre ¿Interiorizo esta virtud en mi vida para vivirla cada día?

* Quienquiera que ve al Hijo y cree en Él tendrá la vida eterna (Jn 6, 40). ¿Quién es Jesús para mí? ¿Trato de verlo con los ojos de la fe, escuchando sus palabras contemplando su modo de ser? ¿Qué significa para mi la vida eterna?

3. ORATIO

a) Salmo 22:

Yahvé es mi pastor, nada me falta.
En verdes pastos me hace reposar.
Me conduce a fuentes tranquilas,
allí reparo mis fuerzas.
Me guía por cañadas seguras
haciendo honor a su nombre.

Aunque fuese por valle tenebroso,
ningún mal temería,
pues tú vienes conmigo;
tu vara y tu cayado me sosiegan.

Preparas ante mí una mesa,
a la vista de mis enemigos;
perfumas mi cabeza,
mi copa rebosa.
Bondad y amor me acompañarán
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa de Yahvé
un sinfín de días.

b) Oración final:

Oh Dios, que nos nutre en la mesa de tu palabra y del pan de la vida para hacernos crecer en el amor. Concédenos acoger tu mensaje en nuestro corazón para llegar a ser en el mundo levadura e instrumento de salvación. Por Cristo Nuestro Señor Amén.

4. CONTEMPLATIO

La contemplación es el saber unir nuestro corazón y nuestra mente al Señor que con su Palabra nos transforma en nuevas personas que cumplen siempre su voluntad. “Sabiendo estas cosas, seréis dichosos si la ponéis en práctica” (Jn 13,17).

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1 noviembre 2012 4 01 /11 /noviembre /2012 03:58

Lectio: Jueves  XXX Semana Tiempo Ordinario. Ciclo B. 1 de Noviembre, 2012

LECTIO: TODOS LOS SANTOS

Lectio: 

Las Bienaventuranzas

Mateo 5,1-12 

1. Escucha del texto

a) Oración inicial:

¡Oh, Señor!, buscar tu Palabra, que nos lleva al encuentro con Cristo, es todo el sentido de nuestra vida. Haznos capaces de acoger la novedad del evangelio de las Bienaventuranzas, que así es como mi vida puede cambiar. De ti, Señor, no podría saber nada, si no existiese la luz de la Palabra de tu Hijo Jesús, venido, para “contarnos” tus maravillas. Cuando soy débil, apoyándome en Él, Verbo de Dios , me hago fuerte. Cuando me comporto como un ignorante, la sabiduría de su evangelio me restituye el gusto de Dios, la suavidad de su amor. Y me guía por los senderos de la vida. Cuando aparece en mí cualquier deformidad, reflexionando en su Palabra, la imagen de mi personalidad se hace bella. Cuando la soledad me tienta para dejarme sin vigor, uniéndome a Él en matrimonio espiritual mi vida llega a ser fecunda. Y cuando me hallo en cualquier tristeza o infelicidad, el pensar en Él como mi único bien, me abre el sentido del gozo. Un texto que resume fuertemente el deseo de la santidad, como búsqueda intensa de Dios y escucha de los hermanos, es el de Teresa del Niño Jesús: “Si tú eres nada, no olvides que Jesús lo es todo. Debes por tanto perder tu poca nada, en su infinito todo y no pensar nada más que en este todo totalmente amable…” (Cartas, 87, a María Guerin)

b) Lectura del evangelio:

1 Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. 2 Y, tomando la palabra, les enseñaba diciendo:
3 «Bienaventurados los pobres de espíritu,
porque de ellos es el Reino de los Cielos.
4 Bienaventurados los mansos,
porque ellos poseerán en herencia la tierra.
5 Bienaventurados los que lloran,
porque ellos serán consolados.
6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia,
porque ellos serán saciados.
7 Bienaventurados los misericordiosos,
porque ellos alcanzarán misericordia.
8 Bienaventurados los limpios de corazón,
porque ellos verán a Dios.
9 Bienaventurados los que trabajan por la paz,
porque ellos serán llamados hijos de Dios.
10 Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia,
porque de ellos es el Reino de los Cielos.
11 Bienaventurados seréis cuando os injurien y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. 12Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.

c) Momentos de silencio orante:

Para ser alcanzados por la Palabra de Cristo y para que la Palabra, hecha carne, que es Cristo, pueda habitar en nuestros corazones y nos podamos unir a ella, es necesario que se haya escuchado en silencio profundo. Sólo en los corazones silenciosos la Palabra de Dios puede nacer también en esta Solemnidad de los Santos y, también hoy, tomar carne.

 

2. La Palabra se ilumina (lectio)

a) Contexto:

La Palabra de Jesús sobre las Bienaventuranzas que Mateo recoge de sus fuentes, estaba condensada en breves y aisladas frases y el evangelista las ha colocado dentro de un discurso de más amplio respiro; es lo que los peritos de la Biblia llaman “ discurso de la montaña” (capítulos 5-7). Tal discurso viene considerado como elEstatuto o la Carta Magna que Jesús ha confiado a su comunidad como palabra normativa y vinculante para definirse cristiana.

Los varios temas de la palabra de Jesús contenidos en este largo discurso no son una suma o aglomerado de exhortaciones, sino más bien indican con claridad y radicalidad cual debe ser la nueva actitud que hay que tener con Dios, con nosotros mismos y con nuestros hermanos. Algunas expresiones de esta enseñanza de Jesús pueden aparecer exageradas, pero son utilizadas para dar una imagen más viva de la realidad y por tanto realista en el contenido, aunque no en la forma literaria: por ejemplo en los vv. 29-30: “Si tu ojo derecho te es ocasión de escándalo, sácatelo y arrójalo fuera de ti: es mejor que perezca uno de tus miembros, que todo el cuerpo sea arrojado a la Gehenna. Y si tu mano derecha te es ocasión de escándalo, córtatela y arrójala lejos de ti; es mejor que perezca uno de tus miembros, que todo el cuerpo termine en la Gehenna”. Tal modo de expresarse es para indicar el efecto que se quiere crear en el lector, el cual debe entender rectamente la palabra de Jesús para no trastocar el sentido.

Nuestra atención por exigencias litúrgicas se detiene en la primera parte del “discurso de la montaña”, aquella precisamente que se abre con la proclamación de las bienaventuranzas (Mt 5,1-12)

b) Algunos particulares:

Mateo prepara al lector a escuchar las bienaventuranzas pronunciadas por Jesús con una rica concentración de detalles particulares. Ante todo se indica el lugar en el cual Jesús pronuncia su discurso: “Jesús subió al monte” (5,1). Por este motivo los exegetas lo definen como el “sermón del monte” a diferencia de Lucas que lo inserta en el contexto de un lugar llano (Lc 6,20-26). La indicación geográfica “del monte” podría aludir veladamente a un episodio del AT muy semejante al nuestro: es cuando Moisés promulga el decálogo sobre el Monte Sinaí. No se excluye que Mateo intente presentar la figura Jesús, nuevo Moisés, que promulga la ley nueva.

Otro particular que nos llama la atención es la posición física con la que Jesús pronuncia sus palabras: “se sentó”. Tal postura confiere a su persona una nota de autoridad en el momento de legislar. Lo rodean los discípulos y las “muchedumbres”: este particular intenta demostrar que Jesús al pronunciar tales palabras se ha dirigido a todos y que se deben considerar actuales para todo el que escucha. Hay que notar que el discurso de Jesús no presenta detalles de formas de vida imposibles, o que están dirigidas a un grupo de personas especiales o particulares, ni intenta fundar una ética exclusivamente para el interior. Las exigentes propuestas de Jesús son concretas, comprometidas y decididamente radicales.

Alguien ha estigmatizado así el discurso de Jesús: “Para mí, el texto más importante de la historia humana. Se dirige a todos, creyentes o no, y permanece después de veinte siglos, como la única luz que brilla todavía en las tinieblas de la violencia, del miedo, de la soledad en la que ha sido arrojado el Occidente por su propio orgullo y egoísmo” (Gilbert Cesbron)

El término “beati” (en griego makarioi) en nuestro contexto no expresa un leguaje “plano” sino un verdadero y preciso grito de felicidad, difundidísimo en el mundo de la Biblia. En el AT, por ejemplo, se definen personas “felices” a aquellos que viven las indicaciones de la Sabiduría (Sir 25,7-10). El orante de los Salmos define “feliz” a quien teme, o más precisamente , a quien ama al Señor, expresándolo en la observancia de las indicaciones contenidas en la Palabra de Dios (Sal 1,1; 128,1).

La originalidad de Mateo consiste en la unión de una frase secundaria que especifica cada bienaventuranza: por ejemplo, la afirmación principal “bienaventurados los pobres de espíritu” se ilustra con una frase añadida “porque de ellos es el reino de los cielos”. Otra diferencia respecto al AT: la de Jesús anuncian una felicidad que salva en el presente y sin limitaciones. Además, para Jesús, todos pueden acceder a la felicidad, a condición de que se esté unido a Él.

c) Las tres primeras bienaventuranzas

i) El primer grito va dirigido a los pobres: “Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos”. El lector queda desorientado: ¿cómo es posible que los pobres puedan ser felices? El pobre en la Biblia es aquel que se vacía de si mismo y sobre todo renuncia a la presunción de construir su presente y futuro de modo autónomo, para dejar, por el contrario, más espacio y atención al proyecto de Dios y a su Palabra. El pobre, siempre en sentido bíblico, no es un hombre cerrado en sí mismo, miserable, sino que nutre una apertura a Dios y a los demás. Dios representa toda su riqueza. Podríamos decir con Santa Teresa de Ávila: felices son los que hacen la experiencia del “¡Sólo Dios basta!”, en el sentido de que son ricos de Dios. 
Un gran autor espiritual de nuestro tiempo ha descrito así el sentido verdadero de la pobreza: “ Hasta que el hombre no vacía su corazón, Dios no puede rellenarlo de sí. En cuanto y en la medida que de todo vacíe su corazón, el Señor lo llena. La pobreza es el vacío, no sólo en lo referente al futuro, sino también en lo que se refiere al pasado. Ningún lamento o recuerdo, ninguna ansia o deseo. Dios no está en el pasado. Dios no está en el futuro. ¡Él es la presencia! Deja a Dios tu pasado, deja a Dios tu futuro. Tu pobreza es vivir en el acto que vives, la presencia pura de Dios que es la Eternidad” (Divo Barsotti) 
Es la primera bienaventuranza, no sólo porque da inicio a la serie, sino porque parece condensar las variedades específicas de las otras.

ii) ”Bienaventurados los mansos porque poseerán la tierra”. La segunda bienaventuranza se refiere a la mansedumbre. Una actitud, hoy, poco popular. Incluso para muchos tiene una connotación negativa y se entiende como debilidad o por aquella imperturbabilidad de quien sabe controlar por cálculo la propia emotividad. ¿Cuál es el significado de “mansos” en la Biblia? Los mansos se perfilan como personas que gozan de una gran paz (Salmo 37,10), son considerados como felices, benditos, amados por Dios. Y al mismo tiempo son contrapuestos a los malvados, impíos, a los pecadores. De aquí que el AT presenta una riqueza de significados que no nos permiten una definición unívoca.
En el NT el primer texto que encontramos es Mt 11,29: “Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón”. Un segundo texto está en Mt 21,5. Mateo cuando quiere narrar la entrada de Jesús en Jerusalén, cita la profecía de Zacarías 9,9: “He aquí que tu siervo viene a ti manso” En verdad, el evangelio de Mateo pudiera ser definido el evangelio de la mansedumbre.
También Pablo recuerda la mansedumbre como una actitud específica del ser cristiano. En 2 Corintios 10,1 exhorta a los creyentes “por la benignidad y mansedumbre de Cristo”. En Gálatas 5,22 la mansedumbre es considerada un fruto del Espíritu Santo en el corazón de los creyentes y consiste en ser mansos, moderados, lentos para herir, dulces, pacientes con los demás. Y todavía en Efesios 4,32 y Colosenses 3,12 la mansedumbre es un comportamiento que deriva de ser cristiano y es una señal que caracteriza al hombre nuevo de Cristo.
Y finalmente, una indicación elocuente nos viene de la 1 Pedro 3,3-4: “ Vuestro ornato no ha de ser el exterior, cabellos rizados, ataviados con collares de oro o la compostura de los vestidos, tratad más bien de adornar el interior de vuestro corazón con un espíritu incorruptible lleno de mansedumbre y de paz que es lo precioso delante de Dios”.
En el discurso de Jesús ¿qué significado tiene el término “mansos”? Verdaderamente iluminadora es la definición del hombre manso que nos ofrece el Card. Carlo Maria Martín: “ El hombre manso según las bienaventuranzas es aquel que, a pesar del ardor de sus sentimientos, permanece dúctil y libre, no posesivo, internamente libre, siempre sumamente respetuoso del misterio de la libertad, imitador en esto de Dios, que hace todo en el sumo respeto por el hombre, y mueve al hombre a la obediencia y al amor sin usar jamás la violencia. La mansedumbre se opone así a toda forma de prepotencia material y moral, es la victoria de la paz sobre la guerra, del diálogo sobre el atropello”.
A esta sabia interpretación se añade la de otro ilustre exegeta: “La mansedumbre de la que habla las bienaventuranzas no es otra cosa que aquel aspecto de humildad que se manifiesta en la afabilidad puesta en acto en las relaciones con el prójimo. Tal mansedumbre encuentra su ilustración y su perfecto modelo en la persona de Jesús, manso y humilde de corazón. En el fondo nos aparece como una forma de caridad, paciente y delicadamente atenta para con los demás”. (Jacques Dupont)

iii) “Bienaventurados los que lloran porque ellos serán consolados”.Se puede llorar por un gran dolor o sufrimiento. Tal estado de ánimo subraya que se trata de una situación grave, aunque no se indiquen los motivos para identificar la causa. Queriendo identificar hoy la identidad de estos “afligidos” se podría pensar en todos los cristianos que desean con vehemencia la llegada del Reino y sufren por tantas cosas negativas en la Iglesia; al contrario de preocuparse de la santidad, la Iglesia presenta divisiones y heridas. Pueden ser también aquellos que están afligidos por sus propios pecados e inconsistencias y que, en algún modo, vuelven al camino de la conversión. A estas personas sólo Dios puede llevarles la novedad de la “consolación”.

 

3. La palabra me ilumina (para meditar)

a) ¿Sé aceptar aquellos pequeños signos de pobreza que a mí me suceden? Por ejemplo, ¿ la pobreza de la salud, las pequeñas indisposiciones? ¿Tengo grandes pretensiones?
b) ¿Sé aceptar cualquier aspecto de mi pobreza y fragilidad?
c) ¿Sé rezar como un pobre, como uno que pide con humildad la gracia de Dios, su perdón, su misericordia?
d) Inspirado por el mensaje de Jesús sobre la mansedumbre ¿sé renunciar a la violencia, a la venganza, al espíritu de revancha?
e) ¿Sé cultivar, en familia y en mi puesto de trabajo, un espíritu de dulzura, de mansedumbre y de paz?
f) ¿Respondo con el mal a las pequeñas ofensas, a las insinuaciones, a las alusiones ofensivas?
g) ¿Sé estar atento con los débiles, que son incapaces de defenderse? ¿Soy paciente con los ancianos? ¿Acogedor con los extranjeros, los cuales a menudo son explotados en su trabajo?

 

4. Para orar

a) Salmo 23:

El salmo parece rotar en torno a un título “El Señor es mi pastor”. Los santos son imágenes del rebaño en camino: ellos están acompañados por la bondad de Dios, hasta que lleguen definitivamente a la casa del Padre (P. Alonso Schökel, Los salmos de la confianza, Dehoniana libri, Bolonia 2006, 54)

Yahvé es mi pastor, nada me falta.

En verdes pastos me hace reposar.
Me conduce a fuentes tranquilas,
allí reparo mis fuerzas.
Me guía por cañadas seguras
haciendo honor a su nombre.

Aunque fuese por valle tenebroso,
ningún mal temería,
pues tú vienes conmigo;
tu vara y tu cayado me sosiegan.

Preparas ante mí una mesa,
a la vista de mis enemigos;
perfumas mi cabeza,
mi copa rebosa.

Bondad y amor me acompañarán
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa de Yahvé
un sinfín de días.

b) Oración final:

Señor Jesús, tú nos indica la senda de las bienaventuranzas para llegar a aquella felicidad que es plenitud de vida y de santidad. Todos estamos llamados a la santidad, pero el tesoro para los santos es sólo Dios. Tu Palabra Señor, llama santos a todos aquellos que en el bautismo han sido escogidos por tu amor de Padre, para ser conformes a Cristo. Haz, Señor, que por tu gracia sepamos realizar esta conformidad con Cristo Jesús. Te damos gracias, Señor, por tus santos que has puesto en nuestro camino, manifestación de tu amor. Te pedimos perdón porque hemos desfigurados en nosotros tu rostro y renegado nuestra llamada a ser santos.

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30 octubre 2012 2 30 /10 /octubre /2012 15:47

Lectio: Miércoles XXX Semana Tiempo Ordinario. Ciclo B. 31 de Octubre, 2012

Lectio: Lucas 13, 22-30

1) Oración inicial

Dos todopoderoso y eterno, aumenta nuestra fe, esperanza y caridad; y, para conseguir tus promesas, concédenos amar tus preceptos. Por nuestro Señor.

2) Lectura

Del Evangelio según Lucas 13,22-30
Atravesaba ciudades y pueblos enseñando, mientras caminaba hacia Jerusalén. Uno le dijo: «Señor, ¿son pocos los que se salvan?» Él les dijo: «Luchad por entrar por la puerta estrecha, porque, os digo, muchos pretenderán entrar y no podrán.
«Cuando el dueño de la casa se levante y cierre la puerta, os pondréis los que estéis fuera a llamar a la puerta, diciendo: `¡Señor, ábrenos!' Y os responderá: `No sé de dónde sois.' Entonces empezaréis a decir: `Hemos comido y bebido contigo y has enseñado en nuestras plazas '. Pero os volverá a decir: `No sé de dónde sois. ¡Retiraos de mí, todos los malhechores!'
«Allí será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, mientras a vosotros os echan fuera. Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se pondrán a la mesa en el Reino de Dios.
«Pues hay últimos que serán primeros y hay primeros que serán últimos.»

3) Reflexión

● El evangelio de hoy nos relata un episodio acontecido durante el largo camino de Jesús desde Galilea hasta Jerusalén, cuya descripción ocupa más de una tercera parte del evangelio de Lucas (Lc 9,51 a 19,28).
● Lucas 13,22: El camino de Jerusalén. “Atravesaba ciudades y pueblos enseñando, mientras caminaba hacia Jerusalén.”. Más de una vez Lucas dice que Jesús está de camino hacia Jerusalén. En los diez capítulos que describen el viaje hasta Jerusalén (Lc 9,51 a 19,28), Lucas, constantemente, recuerda que Jesús está de camino hacia Jerusalén (Lc 9,51.53.57; 10,1.38; 11,1; 13,22.33; 14,25; 17,11; 18,31; 18,37; 19,1.11.28). lo que es claro y es definido desde el comienzo el es destino del viaje: Jerusalén, la capital, donde Jesús será condenado a muerte (Lc 9,31.51). Raramente, informa sobre el recorrido y los lugares por donde Jesús pasaba. Sólo al comienzo del viaje (Lc 9,51), en medio (Lc 17,11) y al final (Lc 18,35; 19,1), sabemos algo respecto del lugar por donde Jesús estaba pasando. De este modo, Lucas sugiere la siguiente enseñanza: tenemos que tener claro el objetivo de nuestra vida, y asumirlo decididamente como hizo Jesús. Debemos caminar. No podemos detenernos. Pero no siempre es claro y es definido por dónde pasamos. Lo que es cierto es el objetivo: Jerusalén, donde nos espera el “éxodo” (Lc 9,31), la pasión, la muerte y la resurrección.
● Lucas 13,23: La pregunta sobre los pocos que se salvan. A lo largo del camino hacia Jerusalén acontece de todo: informaciones sobre las masacres y los desastres (Lc 13,1-5), parábolas (Lc 13,6-9.18-21), discusiones (Lc 13,10-13) y, en el evangelio de hoy, preguntas de la gente: "Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan?" ¡Siempre la misma pregunta alrededor de la salvación!
● Lucas 13,24-25: La puerta estrecha. Jesús dice que la puerta es estrecha: " Luchad por entrar por la puerta estrecha, porque, os digo, muchos pretenderán entrar y no podrán.”. Jesús ¿dijo esto para llenarnos de miedo y obligarnos a observar la ley como enseñaban los fariseos? ¿Qué significa esta puerta estrecha? ¿De qué se trata? En el Sermón de la Montaña Jesús sugiere que la entrada en el Reino tiene ocho puertas. Son las ocho categorías de personas de las bienaventuranzas: (a) pobres de espíritu, (b) mansos, (c) afligidos, (d) hambrientos y sedientos de justicia, (e) misericordiosos, (f) limpios de corazón, (g) constructores da paz y (h) perseguidos por causa de la justicia (Mt 5,3-10). Lucas las reduce a cuatro: (a) pobres, (b) hambrientos, (c) tristes y (d) perseguidos (Lc 6,20-22). Solamente entran en el Reino los que pertenecen a una de estas categorías enumeradas en las bienaventuranzas. Esta es la puerta estrecha. Es la nueva mirada sobre la salvación que Jesús nos comunica. ¡No hay otra puerta! Se trata de la conversión que Jesús nos pide. Insiste en lo siguiente: " Luchad por entrar por la puerta estrecha, porque, os digo, muchos pretenderán entrar y no podrán. Cuando el dueño de la casa se levante y cierre la puerta, os pondréis los que estéis fuera a llamar a la puerta, diciendo: `¡Señor, ábrenos!' Y os responderá: `No sé de dónde sois.”. El tiempo hasta la hora del juicio, es tiempo favorable para la conversión, para cambiar nuestra visión sobre la salvación y entrar en una de estas ocho categorías.
● Lucas 13,26-28: El trágico malentendido. Dios responde a los que llaman a la puerta: “No sé de dónde sois”. Pero ellos insisten y argumentan: ¡Hemos comido y bebido contigo y has enseñado en nuestras! No basta haber convivido con Jesús, no basta haber participado en la multiplicación de los panes y haber escuchado sus enseñanzas en las plazas de las ciudades y en los poblados. No basta haber ido a la iglesia y haber participado en las instrucciones del catecismo. Dios responderá: ¡No sé de dónde sois!. Retiraos de mí, todos los malhechores!”. Trágico malentendido y falta total de conversión, de comprensión. Jesús declara injusticia aquello que los demás consideran ser cosa justa y agradable a Dios. Es una visión totalmente nueva sobre la salvación. La puerta es realmente estrecha.
● Lucas 13,29-30: La clave que explica el malentendido. “Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se pondrán a la mesa en el Reino de Dios. Pues hay últimos que serán primeros y hay primeros que serán últimos.”. Se trata de un gran cambio que se operó con la venida de Dios hasta nosotros en Jesús. La salvación es universal y no sólo del pueblo judío. Todos los pueblos tendrán acceso y podrán pasar por la puerta estrecha.

4) Para la reflexión personal

● Tener el objetivo claro y caminar hacia Jerusalén: ¿mis objetivos son claros o me dejo llevar por el viento del momento?
● La puerta es estrecha. ¿Qué idea tengo de Dios, de la vida, de la salvación?

5) Oración final

Alábente, Yahvé, tus creaturas,
bendígante tus fieles;
cuenten la gloria de tu reinado,
narren tus proezas. (Sal 145,10-11)

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29 octubre 2012 1 29 /10 /octubre /2012 18:07

Lectio: Martes XXX Semana Tiempo Ordinario. Ciclo B. 30 de Octubre, 2012

Lectio: Lucas 13,18-21

1) Oración inicial
Dos todopoderoso y eterno, aumenta nuestra fe, esperanza y caridad; y, para conseguir tus promesas, concédenos amar tus preceptos. Por nuestro Señor.

2) Lectura
Del santo Evangelio según Lucas 13,18-21
Decía, pues: «¿A qué es semejante el Reino de Dios? ¿A qué lo compararé? Es semejante a un grano de mostaza, que tomó un hombre y lo puso en su huerto; creció hasta hacerse árbol y las aves del cielo anidaron en sus ramas.»
Dijo también: «¿A qué compararé el Reino de Dios? Es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina hasta que todo fermentó.»

3) Reflexión
• El contexto. A lo largo del camino que lo conduce a Jerusalén, Jesús estaba rodeado por “miles” de personas (11,29) que se agolpaban en su entorno. El motivo de esta atracción de las multitudes es la Palabra de Jesús. En el cap. 12 aparece la sucesión alterna de los destinatarios de la Palabra: los discípulos (12,1-12), la multitud (vv.13-212), los discípulos (vv.22-53) la multitud (vv.54-59). Sin embargo, en Lc 13,1-35 el tema dominante es el escándalo de la muerte. En la primera parte se habla de la muerte de todos (vv.1-9), mientras que en la segunda se habla de la muerte de Jesús (vv.31-35) y de la muerte ahorrada a los pecadores para que puedan disponerse a la conversión. Pero al lado del tema dominante hay otro: la salvación ofrecida a los hombres. La curación de la mujer encorvada: una hija de Abraham a la que Satanás mantenía atada hacía dieciocho años, es liberada por Jesús. Además, en el corazón de este cap. 13, encontramos dos parábolas que forman una unidad temática: el reino de Dios comparado con el “grano de mostaza” y con la “levadura”.
• El Reino de Dios es semejante a una semilla de mostaza. Esta semilla es muy común en Palestina, de modo particular junto al lago de Galilea. Es conocida por su singular pequeñez. En Lc 17,6 Jesús usa esta imagen para expresar su esperanza de que sus discípulos tengan un mínimo de fe: “Si tuviereis fe como un grano de mostaza…”. Esta parábola tan sencilla compara dos momentos de la historia de la semilla: cuando es enterrada (los inicios modestos) y cuando se hace un árbol (el milagro final). Por tanto, la función del relato es explicar el crecimiento extraordinario de una semilla que se entierra en el propio jardín, a lo que sigue un crecimiento asombroso al hacerse un árbol. Al igual que esta semilla, el Reino de Dios tiene también su historia: el Reino de Dios es la semilla enterrada en el jardín, lugar que en el Nuevo Testamento indica el lugar de la agonía y de la sepultura de Jesús (Jn 18,1.26; 19.41); sigue después el momento del crecimiento en el que llega a ser un árbol abierto a todos.
• El Reino de Dios es semejante a la levadura. La levadura se esconde en tres medidas de harina. En la cultura hebrea, la levadura era considerada un factor de corrupción, hasta el punto que se eliminaba en las casas para no contaminar la fiesta de Pascua, que justamente empezaba la semana de los ázimos. El uso de este elemento negativo para describir el Reino de Dios era un motivo de perturbación para los oídos de los judíos. Pero el lector percibe su fuerza convincente: es suficiente meter una pequeña cantidad de levadura en tres medidas de harina para conseguir una gran cantidad de pasta. Jesús anuncia que esta levadura, escondida o desaparecida en las tres medidas de harina, después de un tiempo, hace crecer la masa.
• Efectos del texto en el lector. ¿Qué nos dicen a nosotros estas dos parábolas? El Reino de Dios, comparado por Jesús a una semilla que se convierte en árbol, nos acerca a la historia de Dios como la historia de su Palabra: está escondida en la historia humana y va creciendo; Lucas piensa en la Palabra de Jesús (el reino de Dios está en medio de vosotros) que ya está creciendo pero que todavía no se ha convertido en árbol. Jesús y el Espíritu Santo están dando soporte a este crecimiento de la palabra. La imagen de la levadura completa el cuadro de la semilla. La levadura es el Evangelio que actúa en el mundo, en la comunidad eclesial y en cada creyente.
 
4) Para la reflexión personal
• ¿Eres consciente de que el Reino de Dios está presente en medio de nosotros y que crece de manera misteriosa difundiéndose en la historia de cada hombre, en la Iglesia?
• El Reino es una realidad humilde, escondida, pobre y silenciosa, mezclado con las luchas y placeres de la vida. ¿Has aprendido en las dos parábolas que sólo verás el reino en ti si adoptas una actitud de servicio humilde y de escucha silenciosa?

5) Oración final
¡Dichosos los que temen a Yahvé
y recorren todos sus caminos!
Del trabajo de tus manos comerás,

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28 octubre 2012 7 28 /10 /octubre /2012 19:35

Lectio: Lunes XXX Semana Tiempo Ordinario. Ciclo B. 29 de Octubre, 2012. (Feria)

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Lectio: Lucas 13,10-17

1) Oración inicial

Dos todopoderoso y eterno, aumenta nuestra fe, esperanza y caridad; y, para conseguir tus promesas, concédenos amar tus preceptos. Por nuestro Señor.

2) Lectura

Del Evangelio según Lucas 13,10-1
Estaba un sábado enseñando en una sinagoga. Había allí una mujer a la que un espíritu tenía enferma hacía dieciocho años; estaba encorvada y no podía en modo alguno enderezarse. Al verla, Jesús la llamó y le dijo: «Mujer, quedas libre de tu enfermedad.» Y le impuso las manos. Y al instante se enderezó y glorificaba a Dios.
Pero el jefe de la sinagoga, indignado de que Jesús hubiese hecho una curación en sábado, decía a la gente: «Hay seis días en que se puede trabajar; venid, pues, esos días a curaros, y no en día de sábado.» Replicóle el Señor: «¡Hipócritas! ¿No desatáis del pesebre todos vosotros en sábado a vuestro buey o vuestro asno para llevarlos a abrevar? Y a ésta, que es hija de Abrahán, a la que ató Satanás hace ya dieciocho años, ¿no estaba bien desatarla de esta ligadura en día de sábado?» Y cuando decía estas cosas, sus adversarios quedaban abochornados, mientras que toda la gente se alegraba con las maravillas que hacía.

3) Reflexión

• El evangelio de hoy describe la curación de la mejor encorvada. Se trata de uno de los muchos episodios que Lucas nos narra, sin mucho orden, al describir el largo camino recorrido por Jesús hacia Jerusalén (Lc 9,51 a 19,28).
• Lucas 13,10-11: La situación que provoca la acción de Jesús. Jesús está en la sinagoga en un día de reposo. Cumple con la ley, guardando el sábado y participando en la celebración con su gente. Lucas informa que Jesús estaba enseñando. Había en la sinagoga una mujer encorvada. Lucas dice que un espíritu de flaqueza le impedía asumir una postura recta. En aquel tiempo la gente explicaba así las dolencias. La mujer llevaba dieciocho años en esta situación. No habla, no tiene nombre, no pide la curación, no toma ninguna iniciativa. Su pasividad llama la atención.
• Lucas 13,12-13: Jesús cura la mujer. Viendo a la mujer, Jesús la llama e le dice: “¡Mujer, queda libre de tu enfermedad!”. La acción de liberar se realiza por medio de la palabra, dirigida directamente a la mujer, y por el toque de la imposición de las manos. Inmediatamente, se pone de pie y empieza a alabar al Señor. Hay una relación entre el ponerse de pie y dar gloria a Dios. Jesús hace que la mujer se ponga de pie para que pueda alabar a Dios en medio del pueblo reunido en asamblea. La suegra de Pedro, una vez curada, se levanta y se pone a servir (Mc 1,31). ¡Alabar a Dios y servir a los hermanos!
• Lucas 13,14: La reacción del jefe de la sinagoga. El jefe de la sinagoga se volvió furioso viendo la acción de Jesús, porque había curado a la mujer un día de sábado: “Hay seis días en que se puede trabajar; venid, pues, esos días a curaros, y no en día de sábado.” . En la crítica del jefe de la sinagoga resuena la palabra de la Ley de Dios que decía: “Acuérdate del día de sábado para santificarlo. Trabaja seis días y, en ellos, haz todas tus faenas. Pero el día séptimo es día de descanso, consagrado a Yahvé, tu Dios. Que nadie trabaje”. (Ex 20,8-10). En esta reacción autoritaria del jefe tenemos una llave para entender por qué motivo la gente estaba tan oprimida y por qué la mujer no podía participar en aquel tiempo. El dominio sobre las conciencias a través de la manipulación de la ley de Dios era muy fuerte. Era ésta la manera en que mantenían a la gente sometida y encorvada.
• Lucas 13,15-16: La respuesta de Jesús al jefe de la sinagoga. El jefe condenó a las personas porque quería que observasen la Ley de Dios. Aquello que para el jefe de la sinagoga es observancia de la ley de Dios, para Jesús es hipocresía: "¡Hipócritas!¿No desatáis del pesebre todos vosotros en sábado a vuestro buey o vuestro asno para llevarlos a abrevar? Y a ésta, que es hija de Abrahán, a la que ató Satanás hace ya dieciocho años, ¿no estaba bien desatarla de esta ligadura en día de sábado?” Con este ejemplo sacado de la vida diaria, Jesús muestra la incoherencia de este tipo de observancia de la ley de Dios. Si está permitido desatar un buey en el día de sábado, sólo para darle de beber, mucho más está permitido desatar a una hija de Abrahán para liberarla del poder del mal. El verdadero sentido de la observancia de la Ley que agrada a Dios es éste: liberar a las personas del poder del mal y ponerlas de pie, para que puedan glorificar a Dios y rendirle homenaje. Jesús imita a Dios que endereza a los encorvados (Sal 145,14; 146,8).
• Lucas 13,17: La reacción de la gente ante la acción de Jesús. La enseñanza de Jesús deja confusos a sus adversarios, pero la multitud se llena de alegría por las maravillas que Jesús está realizando: “toda la gente se alegraba con las maravillas que hacía”. En la Palestina del tiempo de Jesús, la mujer vivía encorvada, sometida al marido, a los padres y a los jefes religiosos de su pueblo. Esta situación de sumisión estaba justificada por la religión. Pero Jesús no quiere que ella siga encorvada. Desatar y liberar a las personas no tiene un día marcado. Es todos los días, ¡y hasta el día de sábado!

4) Para la reflexión personal

• La situación de la mujer ¿ha cambiado mucho o es la misma que en el tiempo de Jesús? ¿Cuál es la situación de la mujer hoy en la sociedad y en la Iglesia? ¿Hay alguna relación entre religión y opresión de la mujer?
• La multitud se alegra con la acción de Jesús. ¿Cuál es la liberación que está aconteciendo hoy y que está llevando a la multitud a alegrarse y a dar gracias a Dios?

5) Oración final

Feliz quien no sigue consejos de malvados
ni anda mezclado con pecadores
ni en grupos de necios toma asiento,
sino que se recrea en la ley de Yahvé,
susurrando su ley día y noche. (Sal 1,1-2)

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27 octubre 2012 6 27 /10 /octubre /2012 15:26

Lectio: Domingo  XXX Semana Tiempo Ordinario. Ciclo B. 28 de Octubre, 2012

Lectio: 

Jesús cura a Bartimeo, el ciego de Jericó
¡Aquél que es ciego, ve! ¡Quien tiene ojos no se deje engañar!
Marcos 10, 46-52

1. Oración inicial

Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección.
Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu. Amén.

2. Lectura

a) Clave de lectura:

El evangelio de este domingo describe el episodio de la curación del ciego Bartimeo de Jericó (Mc 10,46-52), que recoge una larga instrucción de Jesús para sus discípulos (Mc 8,22 a 10,52). Al principio de esta instrucción, Marcos coloca la curación del ciego anónimo (Mc 8,22-26). Ahora, al final, comunica la curación del ciego del Jericó. Como veremos, las dos curaciones son el símbolo de lo que sucedía entre Jesús y los discípulos. Indican el proceso y el objetivo del lento aprendizaje de los discípulos. Describen el punto de partida (el ciego anónimo) y el punto de llegada (el ciego Bartimeo) de la instrucción de Jesús a sus discípulos y a todos nosotros. En el curso de la lectura trataremos de prestar atención a las actitudes de Jesús, del ciego Bartimeo y de la gente de Jericó y en todo lo que cada uno de ellos dice y hace. Mientras lees y meditas el texto, piensas como si tu mismo te estuviera mirando a un espejo. ¿En qué se refleja tu rostro: En Jesús, en el ciego Bartimeo, en la gente?

b) Una división del texto para ayudar a la lectura:

Marcos 10,46: Descripción del contexto del episodio
Marcos 10,47: El grito del pobre
Marcos 10,48: Reacción de la gente ante el grito del pobre
Marcos 10,49-50: Reacción de Jesús ante el grito del pobre
Marcos 10,51-52: Conversación de Jesús con el ciego e su curación

c) El texto:

46 Llegan a Jericó. Y cuando salía de Jericó, acompañado de sus discípulos y de una gran muchedumbre, el hijo de Timeo (Bartimeo), un mendigo ciego, estaba sentado junto al camino. 47 Al enterarse de que era Jesús de Nazaret, se puso a gritar: «¡Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí!» 48 Muchos le increpaban para que se callara. Pero él gritaba mucho más: «¡Hijo de David, ten compasión de mí!» 49 Jesús se detuvo y dijo: «Llamadle.» Llaman al ciego, diciéndole: «¡Ánimo, levántate! Te llama.» 50 Y él, arrojando su manto, dio un brinco y vino ante Jesús. 51 Jesús, dirigiéndose a él, le dijo: «¿Qué quieres que te haga?» El ciego le dijo: «Rabbuní, ¡que vea!» 52 Jesús le dijo: «Vete, tu fe te ha salvado.» Y al instante recobró la vista y le seguía por el camino.

3. Un momento de silencio orante

para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida.

4. Algunas preguntas

para ayudarnos en la meditación y en la oración.

a) ¿Cuál es punto del texto que más te ha gustado? ¿Por qué?
b) ¿Cuál es la actitud de Jesús? ¿Qué dice y qué hace?
c) ¿Cuál es la conducta de la gente de Jericó? ¿Qué dicen y qué hacen?
d) ¿Cuál es comportamiento del ciego Bartimeo? ¿Qué dice y qué hace?
e) ¿Cuál es para nosotros la lección de la curación del ciego Bartimeo?

5. Para aquellos que desean profundizar el tema

a) Contexto de la larga instrucción de Jesús a los discípulos:

La curación del ciego anónimo, al comienzo de la instrucción, se completa por dos momentos (Mc 8,22-26). En el primer momento, el ciego comienza a intuir las cosas, pero sólo a mitad. Ve las personas como si fuesen árboles (Mc 8,24). En el segundo momento, en el segundo intento, comienza a entender bien. Los discípulos eran como el ciego anónimo: aceptaban a Jesús como Mesías, pero no aceptaban la cruz (Mc 8,31-33). Eran personas que cambiaban personas por árboles No tenían una fe fuerte en Jesús. ¡Continuaban siendo ciegos! Cuando Jesús insistía en el servicio y en la entrega (Mc 8,31;34; 9,31; 10,33-34), ellos discutían entre sí sobre quien era el más importante (Mc 9,34) y continuaban pidiendo los primeros puestos en el Reino, uno a la derecha y otro a la izquierda del trono (Mc 10,35-37). Señal de que la ideología imperante de la época penetraba profundamente en sus mentalidades. El haber vivido varios años con Jesús, no les había renovado su modo de ver las cosas y personas. Miraban a Jesús con la mirada del pasado. Querían que fuese como ellos se lo imaginaban: un Mesías glorioso (Mc 8,32). Pero el objetivo de la instrucción de Jesús es que sus discípulos sean como el ciego Bartimeo, que acepta a Jesús como es. Bartimeo tiene una fe fuerte que le hace ver, fe que Pedro no posee todavía. Y así Bartimeo se convierte en el modelo para los discípulos del tiempo de Jesús, para las comunidades del tiempo de Marcos, como para nosotros.

b) Comentario del texto:

Marcos 10,46-47: Descripción del contexto del episodio: el grito del pobre
Finalmente, después de una larga caminata, Jesús y sus discípulos llegan a Jericó, última parada antes de llegar a Jerusalén. El ciego Bartimeo está sentado a la vera del camino. No puede participar en la procesión que acompaña a Jesús. Pero grita, invocando la ayuda del Señor: “¡Hijo de David! ¡Ten piedad de mi!” La expresión “Hijo de David” era el título más común que la gente daba al Mesías (Mt 21,9; cf. Mc 11,9) Pero este título no agradaba mucho a Jesús. Él llegó a cuestionar y a criticar la costumbre de los doctores de la ley que enseñaban a la gente diciendo el Mesías es el Hijo de David (Mc 12,35-37).

Marcos 10,48: Reacción de la gente ante el grito del pobre
El grito del pobre es incómodo, no gusta. Los que van en la procesión con Jesús intentan hacerle callar. Pero “¡él gritaba todavía más fuerte!” También hoy el grito del pobre es incómodo. Hoy son millones los que gritan: emigrantes, presos, hambrientos, enfermos, perseguidos, gente sin trabajo, sin dinero, sin casa, sin techo, sin tierra, gente que no recibirán jamás un signo de amor. Gritos silenciosos, que entran en las casas, en las iglesias, en las ciudades, en las organizaciones mundiales. Lo escucha sólo aquél que abre los ojos para observar lo que sucede en el mundo. Pero son muchos los que han dejado de escuchar. Se han acostumbrado. Otros intentan silenciar los gritos , como sucedió con el ciego de Jericó. Pero no consiguen silenciar el grito del pobre. Dios lo escucha. (Éx 2,23-24; 3,7) Y Dios nos advierte diciendo: “ No maltratarás a la viuda o al huérfano”. ¡Si tú lo maltratas, cuando me pida ayuda, yo escucharé su grito!” (Éx 22,21)

Marcos 10,49-50: Reacción de Jesús ante el grito del pobre
¿Y qué hace Jesús? ¿Cómo escucha Dios el grito? Jesús se para y ordena llamar al ciego. Los que querían hacerlo callar, silenciar el grito incómodo del pobre, ahora, a petición de Jesús, se ven obligados a obrar de modo que el pobre se acerque a Jesús,. Bartimeo deja todo y va corriendo a Jesús. No posee mucho, apenas una manta. Lo único que tiene para cubrirse el cuerpo (cf. Éx 22,25-26). ¡Esta es su seguridad, su tierra firme!

Marcos 10, 51-52: Conversación de Jesús con el ciego y su curación
Jesús pregunta: “¿Qué quieres que te haga?” No basta gritar. ¡Se necesita saber por qué se grita! Él responde: “¡Maestro! ¡Que yo recobre la vista!” Bartimeo había invocado a Jesús con expresiones no del todo correctas, porque, como hemos visto, el título de “Hijo de David” no le gustaba mucho a Jesús (Mc 12,35-37). Pero Bartimeo tiene más fe en Jesús que en las ideas y títulos sobre Jesús. No así los demás. No ven las exigencias como Pedro (Mc 8,32). Bartimeo sabe dar su vida aceptando a Jesús sin imponerle condiciones. Jesús le dice: “¡Anda! Tu fe te ha salvado!” Al instante, el ciego recuperó la vista”. Deja todo y sigue a Jesús (Mc 10,52). Su curación es fruto de su fe en Jesús (Mc 10,46-52). Curado, Bartimeo sigue a Jesús y sube con Él a Jerusalén hacia el Calvario. Se convierte en un discípulo modelo para Pedro y para nosotros: ¡creer más en Jesús que en nuestras ideas sobre Jesús!

c) Ampliando conocimientos

El contexto de la subida hacia Jerusalén

Jesús y sus discípulos se encaminan hacia Jerusalén (Mc 10,32). Jesús les precede. Tiene prisa. Sabe que lo matarán. El profeta Isaías lo había anunciado (Is 50,4-6; 53,1-10). Su muerte no es fruto de un destino ciego o de un plan ya preestablecido, sino que es la consecuencia de un compromiso tomado, de una misión recibida del Padre junto con los marginados de su tiempo. Por tres veces, Jesús llama la atención de los discípulos, sobre los tormentos y la muerte, que le esperan en Jerusalén (Mc 8,31; 9,31: 10,33). El discípulo debe seguir al maestro, aunque sea para sufrir con él (Mc 8,34-35). Los discípulos están asustados y le acompañan con miedo (Mc 9,32). No entienden lo que está sucediendo. El sufrimiento no andaba de acuerdo con la idea que ellos tenía del Mesías (Mc 8,32-33; Mt 16,22). Y algunos no sólo no entendían, sino que continuaban teniendo ambiciones personales. Santiago y Juan piden un puesto en la gloria del Reino, uno a la derecha y otro a la izquierda de Jesús (Mc 10,35-37). ¡Quieren estar por delante de Pedro! No entienden la propuesta de Jesús. ¡Están preocupados sólo de sus propios intereses! Esto refleja las disputas y riñas existentes en las comunidades al tiempo de Marcos y las que pueden existir todavía en nuestras comunidades. Jesús reacciona con decisión: “¿Qué es lo que estáis pidiendo?” (Mc 10,38). Y les dice si son capaces de beber el cáliz que Él, Jesús, beberá, y si están dispuestos a recibir el bautismo que Él recibirá. ¡El cáliz del sufrimiento. el bautismo de sangre! Jesús quiere saber si ellos, en vez de un puesto de honor, aceptan dar vida hasta la muerte. Los dos responden: “¡”Podemos!” (Mc 8,39). Parece una respuesta dicha sólo con los labios, porque pocos días después, abandonan a Jesús y lo dejan solo en la hora del sufrimiento (Mc 14,50). Ellos no tienen mucha conciencia crítica, no perciben su realidad personal. En su instrucción a los discípulos, Jesús insiste sobre el ejercicio del poder (cf. Mc 9,33-35). En aquel tiempo, aquellos que detentaban el poder no prestaban atención a la gente. Obraban según sus ideas (cf. Mc 6,17-29). El imperio romano controlaba el mundo y lo mantenía sometido por las fuerzas de las armas y así, a través de tributos, tasas e impuestos, conseguía concentrar la riqueza del pueblo en manos de unos pocos en Roma. La sociedad se caracterizaba por el ejercicio represivo y abusivo del poder. Jesús tiene una propuesta diferente. Dice: “No debe ser así entre vosotros. Quien quiera ser grande entre vosotros sea vuestro servidor” (Mc 10,43). Enseña a vivir contra los privilegios y las rivalidades. Subvierte el sistema e insiste en el servicio, remedio contra la ambición personal. En definitiva, presenta un testimonio de la propia vida: “El Hijo del Hombre no ha venido para ser servido, sino para servir y dar la vida por muchos “ (Mc 10,45).

La fe es una fuerza que transforma a las personas

La Buena Nueva del Reino anunciada por Jesús es como un fertilizante. Hace crecer la semilla de la vida escondida en las personas, en la gente, escondida como un fuego bajo las cenizas de la observancia, sin vida. Jesús sopla sobre las cenizas y el fuego se enciende, el Reino se muestra y la gente se alegra. La condición es siempre la misma: creer en Jesús. Pero cuando el temor se apodera de las personas, entonces desaparece la fe y la esperanza se apaga. En la hora de la tormenta, Jesús reprende a los discípulos por su falta de fe (Mc 4,40). No creen, porque tienen miedo (Mc 4,41). Por la falta de fe de los habitantes de Nazaret, Jesús no puede obrar allí ningún milagro (Mc 6,6). Aquella gente no quiere creer, porque Jesús no era como ellos pensaban que debía ser (Mc 6,2-3). Y precisamente es la falta de fe la que impide a los discípulos a arrojar “al espíritu inmundo” que maltrataba a un niño enfermo (Mc 9,17). Jesús los critica: “¡Oh generación incrédula!” (Mc 9,19). E indica el camino para reanimar la fe: “Esta especie de demonio no se puede arrojar de ningún modo, si no es con la oración” (Mc 9,29)

Jesús animaba a las personas a que tuviesen fe en Él y por lo mismo, creaba confianza en los demás (Mc 5,34.36; 7,25-29; 9,23-29; 10,52; 12.34.41-44). A lo largo de las páginas del evangelio de Marcos, la fe en Jesús y en su palabra aparece como una fuerza que transforma a las personas. Hace que se reciba el perdón de los pecados (Mc 2,5), afronta y vence la tormenta (Mc 4,40), hace renacer a las personas y obra en ellos el poder de curarse y de purificarse (Mc 5,34). La fe obtiene la victoria sobre la muerte, por lo que la niña de doce años resucita gracias a la fe de Jairo, su padre, en la palabra de Jesús (Mc 5,36). La fe hace saltar al ciego Bartimeo: “Tú fe te ha salvado” (Mc 10,52). Si tú dices a la montaña: “Levántate y arrójate al mar”, la montaña caerá en el mar, pero no hay que dudar en el propio corazón (Mc 11,23-24). “Porque todo es posible para el que cree” (Mc 9,23). “¡Tened fe en Dios!” (Mc 11,22). Gracias a sus palabras y gestos, Jesús despierta en la gente una fuerza dormida que la gente no sabe que tiene. Así sucede con Jairo (Mc 9,23-24), con el ciego Bartimeo (Mc 10,52), y tantas otras personas, que por su fe en Jesús, hicieron nacer una vida nueva en ellos y en los otros.

La curación de Bartimeo (Mc 10,,46-52) aclara un aspecto muy importante de la larga instrucción de Jesús a sus discípulos. Bartimeo había invocado a Jesús con el título mesiánico de “Hijo de David” (Mc 10,47). A Jesús este título no le agradaba (Mc 12,35-37). Pero aunque ha invocado a Jesús con una expresión no correcta, Bartimeo tiene fe y es curado. Lo contrario de Pedro, cree más en Jesús que en las ideas que tiene sobre Jesús. Cambia su idea, se convierte, deja todo y sigue a Jesús por el camino hasta el Calvario (Mc 10,52).

La comprensión completa del seguimiento de Cristo no se obtiene con la instrucción teórica, sino con el compromiso práctico, caminando con Él por el camino del servicio desde Galilea a Jerusalén. Quien insista en tener la idea de Pedro, o sea, la del Mesías glorioso sin la cruz, no entenderá a Jesús y no llegará a asumir jamás la actitud del verdadero discípulo. Quien quiere creer en Jesús y hacer “don de sí” (Mc 8,35), aceptar “ser el último” (Mc 9,35), “beber el cáliz y llevar la cruz” (Mc 10,38), éste , como Bartimeo, aun sin tener las ideas totalmente correctas, obtendrá el poder de “seguir a Jesús por el camino” (Mc 10,52). En esta certeza de poder caminar con Jesús se encuentra la fuente del coraje y la semilla de la victoria sobre la cruz.

6. Oración de un Salmo 31 (30)

En ti, Yahvé, me cobijo!

En ti, Yahvé, me cobijo,
¡nunca quede defraudado!

¡Líbrame conforme a tu justicia,
tiende a mí tu oído, date prisa!
Sé mi roca de refugio,
alcázar donde me salve;
pues tú eres mi peña y mi alcázar,
por tu nombre me guías y diriges.

Sácame de la red que me han tendido,
pues tú eres mi refugio;
en tus manos abandono mi vida
y me libras, Yahvé, Dios fiel.
Detestas a los que veneran ídolos,
pero yo confío en Yahvé.
Me alegraré y celebraré tu amor,
pues te has fijado en mi aflicción,
conoces las angustias que me ahogan;
no me entregas en manos del enemigo,
has puesto mis pies en campo abierto.

Ten piedad de mí, Yahvé,
que estoy en apuros.
La pena debilita mis ojos,
mi garganta y mis entrañas;
mi vida se consume en aflicción,
y en suspiros mis años;
sucumbe mi vigor a la miseria,
mis huesos pierden fuerza.

De todos mis opresores
me he convertido en la burla;
asco doy a mis vecinos,
espanto a mis familiares.
Los que me ven por la calle
se apartan lejos de mí;
me olvidan igual que a un muerto,
como objeto de desecho.
Escucho las calumnias de la turba,
terror alrededor,
a una conjuran contra mí,
tratando de quitarme la vida.

Pero yo en ti confío, Yahvé,
me digo: «Tú eres mi Dios».
Mi destino está en tus manos, líbrame
de las manos de enemigos que me acosan.
Que brille tu rostro sobre tu siervo,
¡sálvame por tu amor!

Yahvé, no quede yo defraudado
después de haberte invocado;
que queden defraudados los impíos,
que bajen en silencio al Seol.
Enmudezcan los labios mentirosos
que hablan insolentes contra el justo,
llenos de orgullo y desprecio.

¡Qué grande es tu bondad, Yahvé!
La reservas para tus adeptos,
se la das a los que a ti se acogen
a la vista de todos los hombres.
Los ocultas donde tú solo los ves,
lejos de las intrigas de los hombres;
bajo techo los pones a cubierto
de las querellas de las lenguas.

¡Bendito Yahvé que me ha brindado
maravillas de amor (en plaza fuerte)!
¡Y yo que decía alarmado:
«Estoy dejado de tus ojos»!
Pero oías la voz de mi plegaria
cuando te gritaba auxilio.

Amad a Yahvé, todos sus amigos,
a los fieles protege Yahvé;
pero devuelve con creces
al que obra con orgullo.
¡Tened valor, y firme el corazón,
vosotros, los que esperáis en Yahvé!

7. Oración final

Señor Jesús, te damos gracia por tu Palabra que nos ha hecho ver mejor la voluntad del Padre. Haz que tu Espíritu ilumine nuestras acciones y nos comunique la fuerza para seguir lo que Tu Palabra nos ha hecho ver. Haz que nosotros como María, tu Madre, podamos no sólo escuchar, sino también poner en práctica la Palabra. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo por todos los siglos de los siglos. Amén.

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26 octubre 2012 5 26 /10 /octubre /2012 03:46

Lectio: Sábado XXIX Semana Tiempo Ordinario. Ciclo B. 27 de Octubre, 2012

Lectio: Lucas 13,1-9

1) Oración inicial

Dios todopoderoso y eterno, te pedimos entregarnos a ti con fidelidad y servirte con sincero corazón. Por nuestro Señor.

2) Lectura

Del Evangelio según Lucas 13,1-9
En aquel mismo momento llegaron algunos que le contaron lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de sus sacrificios. Les respondió Jesús: «¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque han padecido estas cosas? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo. O aquellos dieciocho sobre los que se desplomó la torre de Siloé y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que los demás hombres que habitaban en Jerusalén? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo.» Les dijo esta parábola: «Un hombre tenía plantada una higuera en su viña, fue a buscar fruto en ella y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: `Ya hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera y no lo encuentro. Córtala; ¿Para qué ha de ocupar el terreno estérilmente?' Pero él le respondió: `Señor, déjala por este año todavía y mientras tanto cavaré a su alrededor y echaré abono, por si da fruto en adelante; y si no da, la cortas.'»

3) Reflexión

• El evangelio de hoy nos proporciona informaciones que encontramos sólo en el evangelio de Lucas y no tienen pasajes paralelos en otros evangelios. Estamos meditando el largo caminar de Jesús, desde Galilea hasta Jerusalén, que ocupa casi la mitad del evangelio de Lucas, desde el capítulo 9 hasta el capítulo 19 (Lc 9,51 a 19,28). Es aquí donde Lucas coloca la mayor parte de la información que tiene sobre la vida y la enseñanza de Jesús (Lc 1,1-4).
• Lucas 13,1: El acontecimiento que pide una explicación. “En aquel mismo momento llegaron algunos que le contaron lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilatos con la de sus sacrificios.”. Cuando leemos los periódicos o cuando asistimos al noticiario en la TV, recibimos muchas informaciones, pero no siempre evaluamos todo su significado. Escuchamos todo, pero no sabemos bien qué hacer con tantas informaciones y noticias. Noticias terribles como el tsunami, el terrorismo, las guerras, el hambre, la violencia, el crimen, los atentados, etc. Así fueron a llevar a Jesús la noticia de la terrible masacre que Pilatos, gobernador romano, hizo con algunos peregrinos samaritanos. Noticias así nos incomodan. Nos derriban: ¿Qué puedo hacer?” Para apaciguar la conciencia, muchos se defienden y dicen: “¡Es su culpa! ¡No trabajan! ¡Es gente llena de prejuicios!” En tiempo de Jesús, la gente se defendía diciendo: “¡Es un castigo de Dios por sus pecados!” (Jn 9,2-3). Desde hace siglos se enseñaba: “Los samaritanos no valen. ¡Siguen una religión equivocada!” (2Re 17,24-41)!
• Lucas 13,2-3: La respuesta de Jesús. Jesús tiene otra opinión. "¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque han padecido estas cosas? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo”. Jesús ayuda a las personas a leer los hechos con otros ojos y a sacar una conclusión para su vida. Dice que no fue castigo de Dios. Por el contrario: “Y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo” y procura alertar hacia la conversión y el cambio.
• Lucas 13,4-5: Jesús comenta otro hecho. “O aquellos dieciocho sobre los que se desplomó la torre de Siloé y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que los demás hombres que habitaban en Jerusalén?” Debe haber sido un desastre muy comentado en la ciudad. Una tormenta derribó la torre de Siloé y mató a dieciocho personas que se estaban abrigando debajo. El comentario normal era: “¡Castigo de Dios!” Jesús repite: “No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo ". Ellos no se convirtieron, no cambiaron, y cuarenta años después Jerusalén fue destruida y mucha gente murió asesinada en el Templo como los samaritanos, y mucha más murió debajo de los escombros de las murallas de la ciudad. Jesús trató de prevenir, pero no escucharon la petición de paz: “¡Jerusalén! ¡Jerusalén!” (Lc 13,34). Jesús enseña a descubrir las llamadas que vienen de los acontecimientos de la vida de cada día.
• Lucas 13,6-9: Una parábola para que la gente piense y descubra el proyecto de Dios. " Les dijo esta parábola: «Un hombre tenía plantada una higuera en su viña, fue a buscar fruto en ella y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: `Ya hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera y no lo encuentro. Córtala; ¿Para qué ha de ocupar el terreno estérilmente?' Pero él le respondió: `Señor, déjala por este año todavía y mientras tanto cavaré a su alrededor y echaré abono, por si da fruto en adelante; y si no da, la cortas.” Muchas veces la viña es usada tanto para indicar el cariño que Dios tiene hacia su pueblo o como falta de correspondencia de parte de la gente hacia el amor de Dios (Is 5,1-7; 27,2-5; Jr 2,21; 8,13; Ez 19,10-14; Os 10,1-8; Mq 7,1; Jn 15,1-6). En la parábola, el dueño de la viña es Dios Padre. El agricultor que intercede por la viña es Jesús. Insiste con el Padre para alargar el espacio de la conversión.

4) Para la reflexión personal

• El pueblo de Dios, la viña de Dios. Yo soy un pedazo de esta viña. Me aplico la parábola de la viña. ¿Qué conclusiones saco?
• ¿Qué hago con las noticias que recibo? ¿Trato de tener una opinión crítica, o sigo la opinión de la mayoría y de los medios de comunicación?

5) Oración final

¿Quién como Yahvé, nuestro Dios,
con su trono arriba, en las alturas,
que se abaja para ver el cielo y la tierra?
Levanta del polvo al desvalido,

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25 octubre 2012 4 25 /10 /octubre /2012 17:26

Lectio: Viernes XXVIX Semana Tiempo Ordinario. Ciclo B. 26 de Octubre, 2012

Lectio: Lucas 12, 54-59

1) Oración inicial

Dios todopoderoso y eterno, te pedimos entregarnos a ti con fidelidad y servirte con sincero corazón. Por nuestro Señor.

2) Lectura

Del Evangelio según Lucas 12,54-59
Decía también a la gente: «Cuando veis que una nube se levanta por occidente, al momento decís: `Va a llover', y así sucede. Y cuando sopla el sur, decís: `Viene bochorno', y así sucede. ¡Hipócritas! Sabéis explorar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no exploráis, pues, este tiempo? «¿Por qué no juzgáis por vosotros mismos lo que es justo? Cuando vayas con tu adversario al magistrado, procura en el camino arreglarte con él, no sea que te arrastre ante el juez, el juez te entregue al alguacil y el alguacil te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo.»

3) Reflexión

● El evangelio de hoy nos presenta un llamamiento de parte de Jesús para aprender a leer los Signos de los Tiempos. Fue este texto lo que inspiró a Juan XXIII el convocar a la Iglesia para prestar atención a los Signos de los Tiempos y percibir mejor las llamadas de Dios en los acontecimientos de la historia de la humanidad.
● Lucas 12,54-55: Todos saben interpretar los aspectos de la tierra y del cielo, ... “ Decía también a la gente: «Cuando veis que una nube se levanta por occidente, al momento decís: `Va a llover', y así sucede. Y cuando sopla el sur, decís: `Viene bochorno', y así sucede.”. Jesús verbaliza una experiencia humana universal. Todos y todas, cada cual en su país y en su región, sabemos leer los aspectos del cielo y de la tierra. El cuerpo mismo percibe cuando amenaza lluvia o cuando los cambios del tiempo: “¡Vamos a tener lluvia!” Jesús se refiere a la contemplación de la naturaleza como siendo una de las fuentes más importantes del conocimiento y de la experiencia que él mismo tenía de Dios. Fue la contemplación de la naturaleza lo que le ayudó a descubrir aspectos nuevos en la fe y en la historia de su pueblo. Por ejemplo, la lluvia que cae sobre buenos y malos, y el sol que nace sobre justos o injustos, le ayudarán a formular una de las imágenes más revolucionarias: “¡Amad a vuestros enemigos!” (Mt 5,43-45).
● Lucas 12,56-57: ..., pero no saben leer los signos de los tiempos. Y Jesús saca la conclusión para sus contemporáneos y para todos nosotros: “¡Hipócritas! Sabéis explorar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no exploráis, pues, este tiempo?” San Agustín decía que la naturaleza, la creación, es el primer libro que Dios escribe. Por medio de ella Dios nos habla. El pecado embrolló las letras del libro de la naturaleza y, por ello, ya no conseguimos leer el mensaje de Dios estampado en las cosas de la naturaleza y en los hechos de la vida. La Biblia, el segundo libro de Dios, fue escrito no para ocupar o reemplazar la Vida, sino para ayudar a interpretar la naturaleza y la vida y para aprender de nuevo a descubrir los llamados de Dios en los acontecimientos. “¿Por qué no juzgáis por vosotros mismos lo que es justo?” Compartiendo entre nosotros lo que vemos en la naturaleza, iremos descubriendo la llamada de Dios en la vida.
● Lucas 12,58-59: Saber sacar la lección para la vida. “ Cuando vayas con tu adversario al magistrado, procura en el camino arreglarte con él, no sea que te arrastre ante el juez, el juez te entregue al alguacil y el alguacil te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo.» Uno de los puntos en que Jesús más insistía es la reconciliación. En aquella época había muchas tensiones y conflictos entre grupos radicales con tendencias diferentes, sin diálogo: zelotes, esenios, fariseos, saduceos, herodianos. Ninguno quería ceder ante el otro. Las palabras de Jesús sobre reconciliación pidiendo acogida y comprensión iluminan esta situación. Pues el único pecado que Dios no consigue perdonar es el que no perdonemos a los demás (Mt 6,14). Por esto, aconseja procurar la reconciliación antes de que sea demasiado tarde. Cuando llegue la hora del juicio, será demasiado tarde. Cuando tengamos tiempo, procuremos cambiar de vida, de comportamiento y de modo de pensar y procuremos acertar el paso (cf. Mt 5,25-26; Col 3,13; Ef 4,32; Mc 11,25).

4) Para la reflexión personal

● Leer los Signos de los Tiempos. Cuando escucho o leo las noticias en la tele o en los periódicos, tengo la preocupación de percibir las llamadas de Dios en estos hechos?
● Reconciliar es la petición en la que Jesús más insiste. ¿Cómo trato de colaborar en la reconciliación entre las personas, las razas, los pueblos, las tendencias?

5) Oración final

De Yahvé es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y cuantos lo habitan,
pues él lo fundó sobre los mares,
lo asentó sobre los ríos. (Sal 24,1-2)

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