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9 octubre 2011 7 09 /10 /octubre /2011 15:42

Lectio Divina: Lunes XXVIII Semana Tiempo Ordinario. Ciclo A. 10 de octubre, 2011

Lectio: Lucas 11,29-32

 1) Oración inicial

Te pedimos, Señor, que tu gracia continuamente nos preceda y acompañe, de manera que estemos dispuestos a obrar siempre el bien. Por nuestro Señor.

 2) Lectura

Del Evangelio según Lucas 11,29-32
Habiéndose reunido la gente, comenzó a decir: «Esta generación es una generación malvada; pide un signo, pero no se le dará otro signo que el signo de Jonás. Porque así como Jonás fue signo para los ninivitas, así lo será el Hijo del hombre para esta generación. La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con los hombres de esta generación y los condenará; porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón. Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás.

 3) Reflexión

• El evangelio de hoy nos presenta una acusación muy fuerte de Jesús contra los fariseos y los escribas. Ellos querían que Jesús diera una señal, pues no creían en las señales y en los milagros que estaba haciendo. Esta acusación de Jesús sigue en los evangelios de los próximos días. Al meditar estos evangelios, debemos tomar mucho cuidado para no generalizar la acusación de Jesús como si fuera dirigida contra el pueblo judío. En el pasado, la ausencia de esta atención contribuyó, lamentablemente, a aumentar en los cristianos el anti-semitismo que tantos males acarreó a la humanidad a lo largo de los siglos. En vez de levantar el dedo en contra de los fariseos del tiempo de Jesús, es mejor mirarnos en el espejo de los textos, para percibir en ellos al fariseo que vive escondido en nuestra Iglesia y en cada uno de nosotros, y que merece la misma crítica de parte de Jesús.
• Lucas 11,29-30: El señal de Jonas. “Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás." Habiéndose reunido la gente, comenzó a decir: Esta generación es una generación malvada; pide un signo, pero no se le dará otro signo que el signo de Jonás”. El evangelio de Mateo informa que algunos escribas y fariseos: pidieron una señal (Mt 12,38). Querían que Jesús realizara para ellos una señal, un milagro, para que pudiesen verificar si era él mismo el enviado de Dios según se lo imaginaban. Querían que Jesús se sometiera a los criterios de ellos. No había en ellos apertura para una posible conversión. Pero Jesús no se sometió a sus pedidos. El evangelio de Marcos dice que Jesús, ante el pedido de los fariseos, soltó un profundo respiro (Mc 8,12), probablemente de disgusto y de tristeza ante tanta ceguera. Porque de nada sirve poner un bonito cuadro ante alguien que no quiere abrir los ojos. La única señal es la señal de Jonás. “Porque así como Jonás fue signo para los ninivitas, así lo será el Hijo del hombre para esta generación”. ¿Como será esta señal del Hijo del Hombre? El evangelio de Mateo responde: “ Porque de la misma manera que Jonás estuvo en el vientre del cetáceo tres días y tres noches, así también el Hijo del hombre estará en el seno de la tierra tres días y tres noches.” (Mt 12,40). La única señal será la resurrección de Jesús. Esta es la señal que, en el futuro se dará a los escribas y a los fariseos. Jesús, condenado por ellos a una muerte de cruz, será resucitado por Dios y seguirá resucitando de muchas maneras en aquellos que creen en él. La señal que convierte no son los milagros, sino ¡el testimonio de vida!
• Lucas 11,31: Salomón y la reina del Mediodía. La alusión a la conversión de la gente de Ninive asocia y hace recordar la conversión de la Reina del Mediodía: “La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con los hombres de esta generación y los condenará; porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón”. Esta evocación casi ocasional del episodio de la Reina del Mediodía que reconoció la sabiduría de Salomón, muestra cómo se usaba la Biblia en aquel tiempo. Era por asociación. La interpretación principal era ésta: “La Biblia se explica por la Biblia”. Hasta hoy, ésta es una de las normas más importantes para la interpretación de la Biblia, sobre todo para la Lectura Orante de la Palabra de Dios.
• Lucas 11,32: Aquí hay algo más que Jonás. Después de la digresión sobre Salomón y la Reina del Mediodía, Jesús vuelve a hablar de la señal de Jonás: “Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás”. Jesús es mayor que Jonás, mayor que Salomón. Para los cristianos, es la clave principal para la Escritura (2Cor 3,14-18).

 4) Para la reflexión personal

• Jesús critica a los escribas y a los fariseos que llegaban a negar la evidencia, volviéndose incapaz de reconocer la llamada de Dios en los acontecimientos. Y nosotros, los cristianos de hoy, y yo: ¿merecemos esta misma crítica de Jesús?
• Nínive se convirtió ante la predicación de Jonás. Los escribas y los fariseos no se convirtieron. Hoy, lo que acontece provoca mutaciones y conversiones en la gente del mundo entero: amenaza ecológica, la urbanización que deshumaniza, el consumismo que masifica y aliena, las injusticias, la violencia, etc. Muchos cristianos vivimos ajenos a estos clamores de Dios que vienen de la realidad.

 5) Oración final

¡Alabad, siervos de Yahvé,
alabad el nombre de Yahvé!
¡Bendito el nombre de Yahvé,
desde ahora y por siempre! (Sal 113,1-2)

 www.ocarm.org

 

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8 octubre 2011 6 08 /10 /octubre /2011 18:27

Lectio Divina: Domingo XXVIII Semana Tiempo Ordinario. Ciclo A. 9 de octubre, 2011

Lectio:  

1. Oración inicial

Espíritu de verdad, enviado por Jesús para conducirnos a la verdad toda entera, abre nuestra mente a la inteligencia de las Escrituras. Tú, que descendiendo sobre María de Nazareth, la convertiste en tierra buena donde el Verbo de Dios pudo germinar, purifica nuestros corazones de todo lo que opone resistencia a la Palabra. Haz que aprendamos como Ella a escuchar con corazón bueno y perfecto la Palabra que Dios nos envía en la vida y en la Escritura, para custodiarla y producir fruto con nuestra perseverancia.

 2. Lectura

 a) El contexto:

El significado de la parábola resulta muy claro si la leemos en su contexto. Ella sigue inmediatamente a otra parábola del Reino (21, 33-43) y forma parte de una discusión de Jesús con los sumos sacerdotes y fariseos sobre su misión y autoridad (ver: 21, 23-46).

En la parábola precedente, la parábola de la viña, Jesús hace un sumario de la historia de salvación. Dios rodeaba a Israel con una atención particular y esperaba que tantos cuidados produjesen fruto en una vida de fidelidad y justicia. De tiempo en tiempo enviaba a profetas para recordar al pueblo el fruto que Dios esperaba, pero la misión de los profetas encontraba siempre el rechazo por parte de Israel. Finalmente Dios envió al propio Hijo, pero éste fue matado. Llegado a este punto Jesús declara que dado que Israel continuaba rechazando el Reino, éste pasará a otro pueblo, esto es, a los paganos (21,43). Esta frase nos ofrece la clave de lectura para nuestra parábola que en realidad repite el mensaje de la precedente con otra imagen y composición.

Es necesario decirlo claramente. Las dos parábolas no pueden justificar de ninguna manera la idea de que Dios ha rechazado a Israel en favor de la Iglesia. Basta leer Rom 9-11 para convencerse de lo contrario. Jesús usa un discurso duro, de tipo profético, para inducir a su pueblo al arrepentimiento y hacerse aceptar por él. Por otro lado, también los paganos, convertidos en nuevos invitados, corren el riesgo de ser arrojados fuera, si no han sido hallados vestidos con el traje de bodas.

 b) El texto:

Tomando Jesús de nuevo la palabra les habló en parábolas, diciendo: «El Reino de los Cielos es semejante a un rey que celebró el banquete de bodas de su hijo. Envió sus siervos a llamar a los invitados a la boda, pero no quisieron venir. Envió todavía otros siervos, con este encargo: Decid a los invitados: `Mirad, mi banquete está preparado, se han matado ya mis novillos y animales cebados, y todo está a punto; venid a la boda.' Pero ellos, sin hacer caso, se fueron el uno a su campo, el otro a su negocio; y los demás agarraron a los siervos, los escarnecieron y los mataron. Se enojó el rey y, enviando sus tropas, dio muerte a aquellos homicidas y prendió fuego a su ciudad. Entonces dice a sus siervos: `La boda está preparada, pero los invitados no eran dignos. Id, pues, a los cruces de los caminos y, a cuantos encontréis, invitadlos a la boda.' Los siervos salieron a los caminos, reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala de bodas se llenó de comensales.
«Cuando entró el rey a ver a los comensales vio allí uno que no tenía traje de boda; le dice: `Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de boda?' Él se quedó callado. Entonces el rey dijo a los sirvientes: `Atadle de pies y manos, y echadle a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes.' Porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.»

 3. Un momento de silencio orante

para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida.

 4. Algunas preguntas

para ayudarnos en la reflexión personal.

a) ¿Quiénes representan a los invitados que rechazan la invitación?
b) ¿Quiénes representan a los nuevos invitados encontrados por los caminos?
c) ¿Quién representa al hombre sin traje nupcial?
d) ¿Cuáles son en mi vida "los asuntos urgentes" que me impiden aceptar la invitación de Dios?
e) ¿Cuál es el traje pedido por mí concretamente para poder participar en el banquete nupcial del Reino de Dios?

 5. Una clave de lectura

para aquéllos que quieran profundizar más en el tema.

● El banquete del Reino

Los profetas muchas veces anunciaron los bienes de la salvación y especialmente aquellos de los tiempos escatológicos con la imagen de un banquete. La primera lectura de la liturgia de este domingo (Is 25, 6-10a) es un ejemplo. También Isaías, al par que Jesús, habla de un banquete preparado por Dios para todos los pueblos, pero el pueblo de Israel y más específicamente la ciudad de Jerusalén, quedan al centro del proyecto de Dios, como mediadores de la salvación que Dios ofrece a todos. En el Nuevo Testamento, por el contrario, aún reconociendo que "la salvación viene de los judíos" (Jn 4, 22), el único mediador de la salvación es Jesús, que continúa ejerciendo su mediación a través de la comunidad de sus discípulos, la Iglesia.

El traje nupcial

Es una ofensa para quien te ha invitado, ir a la fiesta con un traje ordinario de trabajo. Es señal de que no tienes en la debida consideración la ocasión a la que has sido invitado. Esta imagen, utilizada en la parábola del banquete del reino, quiere significar que no se entra en el Reino sin estar preparado; el único modo de preparase a ello es la conversión. En efecto, cambiar vestido en lenguaje bíblico indica cambiar el estilo de vida o sea convertirse (ver por ejemplo, Rom 13,14; Gal 3, 27; Ef 4, 20,24).

"Muchos los llamados, pocos los elegidos"

La expresión es un semitismo. En ausencia del comparativo, el hebreo bíblico usa expresiones fundadas en una drástica oposición. Por lo cual esta expresión no dice nada sobre la relación numérica entre los llamados en la Iglesia y los elegidos a la vida eterna. Sin embargo, es verdad que la parábola distingue entre la llamada a la salvación y la elección y perseverancia final. La generosidad del Rey es inmensa, pero es necesario tomar en serio las exigencias del Reino. La expresión es una acuciante llamada a no contentarse con una pertenencia formal al pueblo de Dios. No se puede tomar la salvación por descontado. En esto Jesús sigue de cerca la enseñanza de los profetas. Basta recordar a Jer. 7, 1-15 i Os 6, 1-6.

 6. Salmo 47

El Señor Rey de Israel y del mundo

¡Pueblos todos, tocad palmas,
aclamad a Dios con gritos de alegría!
Porque Yahvé, el Altísimo, es terrible,
el Gran Rey de toda la tierra.

Somete pueblos a nuestro yugo,
naciones pone a nuestros pies;
él nos elige nuestra heredad,
orgullo de Jacob, su amado.

Sube Dios entre aclamaciones,
Yahvé a toque de trompeta:
¡tocad para nuestro Dios, tocad,
tocad para nuestro Rey, tocad!

Es rey de toda la tierra:
¡tocad para Dios con destreza!
Reina Dios sobre todas las naciones,
Dios, sentado en su trono sagrado.

Príncipes paganos se reúnen
con el pueblo del Dios de Abrahán.
De Dios son los gobernantes de la tierra,
de él, inmensamente excelso.

 7. Oración final

¡Oh Dios, Señor del mundo y de todos los pueblos!. Tú has preparado desde siempre una fiesta para todos tus hijos y nos quiere reunir a todos en torno a tu mesa para participar en la misma vida. Te damos gracias por habernos llamados a tu Iglesia por medio de Jesús tu Hijo. Tu Espíritu nos haga siempre atentos y disponibles para continuar acogiendo tu invitación y nos revista del hombre nuevo, creado según Dios en la justicia y santidad verdadera, a imagen de Cristo, para poder entrar en la fiesta de tu Reino junto con una multitud de hermanos. Sírvete de nosotros, si lo deseas, para continuar llamando a otros al banquete universal de tu Reino.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.

www.ocarm.org

 

 

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8 octubre 2011 6 08 /10 /octubre /2011 00:16

Lectio Divina: Sábado XXVII Semana Tiempo Ordinario. Ciclo A. 8 de octubre, 2011

Lectio: Lucas 11,27-28

1) Oración inicial

Dios todopoderoso y eterno, que con amor generoso desbordas los méritos y deseos de los que te suplican; derrama sobre nosotros tu misericordia, para que libres nuestra conciencia de toda inquietud y nos concedas aun aquello que no nos atrevemos a pedir. Por nuestro Señor.

 2) Lectura

Del Evangelio según Lucas 11,27-28
Estaba él diciendo estas cosas cuando alzó la voz una mujer de entre la gente y dijo: «¡Dichoso el seno que te llevó y los pechos que te criaron!» Pero él dijo: «Dichosos más bien los que oyen la palabra de Dios y la guardan.»

 3) Reflexión

• El evangelio de hoy es bien breve, pero encierra un significado importante en el conjunto del evangelio de Lucas. Nos da la clave para entender lo que Lucas enseña respecto de María, la Madre de Jesús, en el así llamado Evangelio de la Infancia (Lc 1 y 2).
• Lucas 11,27: La exclamación de la mujer.“Estaba él diciendo estas cosas cuando alzó la voz una mujer de entre la gente y dijo: «¡Dichoso el seno que te llevó y los pechos que te criaron!» La imaginación creativa de algunos apócrifos sugiere que aquella mujer era una cecina de Nuestra Señora, allá en Nazaret. Tenía un hijo, llamado Dimas, que, como tantos otros chicos jóvenes de Galilea de aquella época, entró en la guerrilla contra los romanos, fue llevado a la cárcel y ejecutado junto con Jesús. Era el buen ladrón (Lc 23,39-43). Su madre, al oír que Jesús hablaba tan bien a la gente, recordó a María, su vecina y dijo: “¡María debe ser tan feliz teniendo a un hijo así!”.
• Lucas 11,28: La respuesta de Jesús. Jesús responde, haciendo el mayor elogio de su madre: “Dichosos más bien los que oyen la palabra de Dios y la guardan”. Lucas habla poco de María: aquí (Lc 11,28) y en el Evangelio de la Infancia (Lc 1 y 2). Para Lucas, María es la hija de Sión, imagen del nuevo pueblo de Dios. Presenta a María como modelo para la vida de las comunidades. En el Concilio Vaticano II, el documento preparado sobre María, fue inserto como capítulo final en el documento Lumen Gentium sobre la Iglesia. María es modelo para la Iglesia. Y sobre todo en la manera de relacionarse con la Palabra de Dios Lucas ve en ella el ejemplo para las comunidades. María nos enseña cómo acoger la Palabra de Dios, cómo encarnarla, vivirla, profundizarla, rumiarla, hacerla nacer y crecer, dejarnos plasmar por ella, aún cuando no la entendemos o cuando nos hace sufrir. Es ésta la visión que subyace detrás del Evangelio de la Infancia (Lc 1 e 2). La llave para entender estos dos capítulos nos es dada en el evangelio de hoy: “Dichosos, más bien, los que oyen la palabra de Dios y la guardan”. Veamos cómo en estos capítulos María se relaciona con la Palabra de Dios.
a) Lucas 1,26-38:
La Anunciación: "¡Hágase en mí según tu palabra!"
Saber abrirse, para que la Palabra de Dios sea acogida y se encarne.
b) Lucas 1,39-45:
La Visitación: "¡Dichosa aquella que creyó! "
Saber reconocer la Palabra de Dios en una visita y en tantos otros hechos de la vida.
c) Lucas 1,46-56:
El Magnificat: “¡El Señor hizo en mí maravillas!”
Reconocer la Palabra en la historia de la gente y producir un canto de resistencia y de esperanza.
d) Lucas 2,1-20:
El nacimiento: “Ella meditaba todas estas cosas en su corazón."
No había sitio para ellos. Los marginados acogen la Palabra.
e) Lucas 2,21-32:
La presentación: "¡Mis ojos vieron tu salvación!"
Los muchos años de vida purifican los ojos.
f) Lucas 2,33-38:
Simeón y Ana: "Una espada atravesará su alma"
Acoger y encarnar la palabra en la vida, ser señal de contradicción.
g) Lucas 2,39-52:
A los doce años en el Templo: "Entonces, ¿no sabían que tengo que estar con el Padre?"
Ellos no comprendieron las Palabras que les fueron dichas!
h) Lucas 11,27-28:
El elogio de la madre: "Dichoso el vientre que te llevó!"
Dichoso aquel que escucha y pone en práctica la Palabra.

 4) Para la reflexión personal

• ¿Consigues descubrir la Palabra viva de Dios en tu vida?
• ¿Cómo vives la devoción a María, la madre de Jesús?

 5) Oración final

¡Cantadle, tañed para él,
recitad todas sus maravillas;
gloriaos en su santo nombre,
se alegren los que buscan a Yahvé! (Sal 105,2-3

www.ocarm.org

 

 

 

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6 octubre 2011 4 06 /10 /octubre /2011 19:29

Lectio Divina: Viernes XXVII Semana Tiempo Ordinario. Ciclo A. 7 de octubre, 2011

Lectio: Nuestra Señora del Rosario: Lucas 1,26-38

Tiempo Ordinario

  1) Oración inicial

¡Oh Dios!, que has preparado bienes inefables para los que te aman; infunde tu amor en nuestros corazones, para que, amándote en todo y sobre todas las cosas, consigamos alcanzar tus promesas, que superan todo deseo. Por nuestro Señor.

 2) Lectura del Evangelio

Del Evangelio según Mateo 23,1-12
Entonces Jesús se dirigió a la gente y a sus discípulos y les dijo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos. Haced, pues, y observad todo lo que os digan; pero no imitéis su conducta, porque dicen y no hacen. Atan cargas pesadas y las echan a las espaldas de la gente, pero ellos ni con el dedo quieren moverlas. Todas sus obras las hacen para ser vistos por los hombres; ensanchan las filacterias y alargan las orlas del manto; quieren el primer puesto en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, que se les salude en las plazas y que la gente les llame `Rabbí'. «Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar `Rabbí', porque uno solo es vuestro Maestro; y vosotros sois todos hermanos. Ni llaméis a nadie `Padre' vuestro en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el del cielo. Ni tampoco os dejéis llamar `Instructores', porque uno solo es vuestro Instructor: el Cristo. El mayor entre vosotros será vuestro servidor. Pues el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado.

 3) Reflexión

• (Hoy, 23 de agosto, en América Latina, se celebra la fiesta de Santa Rosa de Lima que tiene su propio evangelio: Mateo 13,44-46, cuyo comentario se encuentra en el día 30 de julio).
• El evangelio de hoy forma parte de la larga crítica de Jesús contra los escribas y los fariseos (Mt 23,1-39). Lucas y Marcos tienen apenas unos trozos de esta crítica contra las lideranzas religiosas de la época. Sólo el evangelio de Mateo nos informa sobre el discurso, por entero. Este texto tan severo deja entrever lo enorme que era la polémica de las comunidades de Mateo con las comunidades de los judíos de aquella época en Galilea y en Siria.
• Al leer estos textos fuertemente contrarios a los fariseos debemos tener mucho cuidado para no ser injustos con el pueblo judío. Nosotros los cristianos, durante siglos, tuvimos actitudes anti-judaicas y, por esto mismo, anti-cristianas. Lo que importa al meditar estos textos es descubrir su objetivo: Jesús condena la incoherencia y la falta de sinceridad en la relación con Dios y con el prójimo. Está hablando contra la hipocresía tanto de ellos como de nosotros, hoy.
• Mateo 23,1-3: El error básico: dicen y no hacen. Jesús se dirige a la multitud y a los discípulos y critica a los escribas y fariseos. El motivo del ataque es la incoherencia entre palabra y práctica. Hablan y no practican. Jesús reconoce la autoridad y el conocimiento de los escribas. “Están sentados en la cátedra de Moisés. Por esto, haced y observad todo lo que os digan. Pero no imitéis su conducta, porque dicen y no hacen!”
• Mateo 23,4-7: El error básico se manifiesta de muchas maneras. El error básico es la incoherencia: “Dicen y no hacen”. Jesús enumera varios puntos que revelan una incoherencia. Algunos escribas y fariseos imponen leyes pesadas a la gente. Conocían bien las leyes, pero no las practican, ni usan su conocimiento para aliviar la carga sobre los hombros de la gente. Hacían todo para ser vistos y elogiados, usaban túnicas especiales para la oración, les gustaba ocupar sitios importantes y ser saludados en la plaza pública. Querían ser llamados ¡“Maestro”¡ Representaban un tipo de comunidad que mantenía, legitimaba y alimentaba las diferencias de clase y de posición social. Legitimaba los privilegios de los grandes y la posición inferior de los pequeños. Ahora, si hay una cosa que a Jesús no le gusta son las apariencias que engañan.
• Mateo 23,8-12: Cómo combatir el error básico. ¿Cómo debe ser una comunidad cristiana? Todas las funciones comunitarias deben ser asumidas como un servicio: “El mayor entre vosotros será vuestro servidor!” A nadie hay que llamar Maestro (Rabino), ni Padre, ni Guía. Pues la comunidad de Jesús debe mantener, legitimar, alimentar no las diferencias, sino la fraternidad. Esta es la ley básica: “Ustedes son hermanos y hermanas!” La fraternidad nace de la experiencia de que Dios es Padre, y que hace de todos nosotros hermanos y hermanas. “Pues, el que se ensalce será humillado, y el que se humille será ensalzado!”
• El grupo de los Fariseos. El grupo de los fariseos nació en el siglo II antes de Cristo con la propuesta de una observancia más perfecta de la Ley de Dios, sobre todo de las prescripciones sobre la pureza. Ellos eran más abiertos que los saduceos a las novedades. Por ejemplo aceptaban la fe en la resurrección y la fe en los ángeles, cosa que los saduceos no aceptaban. La vida de los fariseos era un testimonio ejemplar: rezaban y estudiaban la ley durante ocho horas al día; trabajaban durante ocho horas para poder sobrevivir; descansaban y se divertían otras ocho horas. Por eso, eran considerados grandes líderes entre la gente. De este modo, a lo largo de siglos, ayudaron a la gente a conservar su identidad y a no perderse.
• La mentalidad llamada farisáica. Con el tiempo, sin embargo, los fariseos se agarraron al poder y dejaron de escuchar los llamados de la gente, ni dejaron que la gente hablara. La palabra “fariseo” significa “separado”. Su observancia era tan estricta y rigurosa que se distanciaban del común de la gente. Por eso, eran llamados “separados”. De ahí nace la expresión "mentalidad farisáica". Es de las personas que piensan poder conquistar la justicia a través de una observancia escrita y rigurosa de la Ley de Dios. Generalmente, son personas miedosas, que no tienen el valor de asumir el riesgo de la libertad y de la responsabilidad. Se esconden detrás de la ley y de las autoridades. Cuando estas personas alcanzan una función de mando, se vuelven duras e insensibles para esconder su imperfección.
• Rabino, Guía, Maestro, Padre. Son los cuatro títulos que Jesús no permite que la gente use. Y sin embargo, hoy en la Iglesia, los sacerdotes son llamados “padre”. Muchos estudian en las universidades de la Iglesia y obtienen el título de “Doctor” (maestro). Mucha gente hace dirección espiritual y se aconseja con las personas que son llamadas “Director espiritual” (guía). Lo que importa es que se tenga en cuenta el motivo que llevó a Jesús a prohibir el uso de estos títulos. Si son usados para que una persona se afirme en una posición de autoridad y de poder, son mal usados y esta persona se merece la crítica de Jesús. Si son usados para alimentar la fraternidad y el servicio y para profundizar en ellos, no son criticados por Jesús. .

 4) Para la reflexión personal

• ¿Cuáles son las motivaciones que tengo para vivir y trabajar en la comunidad?
• Cómo la comunidad me ayuda a corregir y mejorar mis motivaciones?

 5) Oración final

Escucharé lo que habla Dios.
Sí, Yahvé habla de futuro
para su pueblo y sus amigos,
que no recaerán en la torpeza. (Sal 85,9)

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5 octubre 2011 3 05 /10 /octubre /2011 19:08

Lectio Divina: Jueves XXVII Semana Tiempo Ordinario. Ciclo A. 6 de octubre, 2011

Lectio: Lucas 11, 5-13

1) Oración inicial

Dios todopoderoso y eterno, que con amor generoso desbordas los méritos y deseos de los que te suplican; derrama sobre nosotros tu misericordia, para que libres nuestra conciencia de toda inquietud y nos concedas aun aquello que no nos atrevemos a pedir. Por nuestro Señor.

 2) Lectura

Del Evangelio según Lucas 11,5-13
Les dijo también: «Si uno de vosotros tiene un amigo y, acudiendo a él a medianoche, le dice: `Amigo, préstame tres panes, porque ha llegado de viaje a mi casa un amigo mío y no tengo qué ofrecerle', y aquél, desde dentro, le responde: `No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados; no puedo levantarme a dártelos', os aseguro que si no se levanta a dárselos por ser su amigo, se levantará para que deje de molestarle y le dará cuanto necesite. «Yo os digo: Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, le abrirán. ¿Qué padre hay entre vosotros que, si su hijo le pide un pez, en lugar de un pez le da una culebra; o, si pide un huevo, le da un escorpión? Si, pues, vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan!»

 3) Reflexión

● El evangelio de hoy continúa el asunto de la oración, iniciado ayer con la enseñanza del Padre Nuestro (Lc 11,1-4). Hoy Jesús enseña que debemos rezar con fe e insistencia, sin desfallecer. Para esto, usa una parábola provocadora.
● Lucas 11,5-7: La parábola que provoca. Como de costumbre, cuando tiene algo importante que enseñar, Jesús recurre a una comparación, a una parábola. Hoy nos cuenta una historia curiosa que termina en pregunta, y dirige esta pregunta a la gente que escucha y también a nosotros que hoy leemos o escuchamos la historia: "Si uno de vosotros tiene un amigo y, acudiendo a él a medianoche, le dice: “Amigo, préstame tres panes, porque ha llegado de viaje a mi casa un amigo mío y no tengo qué ofrecerle', y aquél, desde dentro, le responde: `No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados; no puedo levantarme a dártelos”. Antes de que Jesús dé la respuesta, quiere que nosotros demos nuestra opinión. ¿Qué contestarías: sí o no?
● Lucas 11,8: Jesús mismo responde a la provocación. Jesús da su respuesta: “Os aseguro que si no se levanta a dárselos por ser su amigo, se levantará para que deje de molestarle y le dará cuanto necesite”. Si no fuera Jesús, ¿tendrías el valor de inventar una historia en la que se sugiere que Dios atiende nuestras oraciones para verse libre de ser molestado? La respuesta de Jesús afianza el mensaje sobre la oración, a saber: Dios atiende siempre nuestra oración. Esta parábola recuerda otra, también en Lucas, la de la viuda que insiste en conseguir sus derechos ante el juez a quien no le importa ni Dios ni la justicia, y que atiende a la viuda no porque es justo, sino porque quiere librarse de la mujer inoportuna (Lc 18,3-5). Jesús saca luego unas conclusiones para aplicar el mensaje de la parábola a la vida.
● Lucas 11,9-10: La primera aplicación de la Parábola. “Yo os digo: Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, le abrirán”. ¡Pedir, buscar, llamar! Jesús no pone condiciones. Si pides, recibirás. Si llamas a la puerta, te abrirán. Jesús no dice cuánto tiempo va a durar el pedido, la búsqueda o el llamar, pero lo cierto es que vas a obtener resultado.
● Lucas 11,11-12: La segunda aplicación de la parábola. “¿Qué padre hay entre vosotros que, si su hijo le pide un pez, en lugar de un pez le da una culebra; o, si pide un huevo, le da un escorpión?” Esta segunda aplicación deja ver al público que escuchaba las palabras de Jesús y la manera en que él enseña en forma de diálogo. El pregunta: “Tu tienes hijos, si te pide un pez ¿le das en cambio una culebra?” La gente responde: “¡No!” –“y si pide un huevo, ¿le das un escorpión?” -“¡No!” Por medio del diálogo, Jesús implica a las personas en la comparación y por la respuesta que recibe, las compromete con el mensaje de la parábola.
● Lucas 11,13: El mensaje: recibir el don del Espíritu Santo. “Si, pues, vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan!” El gran don que Dios tiene para nosotros es el Espíritu Santo. Cuando fuimos creados, el sopló su espíritu en nuestras narices y nos volvimos un ser vivo (Gén 2,7). En la segunda creación, a través de la fe en Jesús, él nos da de nuevo al Espíritu, el mismo Espíritu que hizo que la Palabra se encarnara en María (Lc 1,35). Con la ayuda del Espíritu Santo, el proceso de encarnación de la Palabra sigue hasta la hora de la muerte en la Cruz. Al final, en la hora de la muerte, Jesús devuelve el Espíritu al Padre: “Entre tus manos encomiendo mi espíritu” (Lc 23,46). Es éste el Espíritu que Jesús promete como fuente de verdad y de comprensión (Jn 14,14-17; 16,13), y como ayuda en medio de las persecuciones (Mt 10,20; He 4,31). Este Espíritu no se compra con dinero en los grandes almacenes. La única manera de obtenerlo es mediante la oración. Nueve días de oración obtuvieron el don abundante del Espíritu en día de Pentecostés (He 1,14; 2,1-4).

 4) Para la reflexión personal

● ¿Cómo reaccionas ante la provocación de la parábola? Una persona que vive en un piso pequeño en un gran ciudad, ¿cómo respondería? ¿Abriría la puerta?
● Cuando rezas, ¿rezas con la convicción de que vas a recibir algo?

 5) Oración final

Doy gracias a Yahvé de todo corazón,
en la reunión de los justos y en la comunidad.
Grandes son las obras de Yahvé,
meditadas por todos que las aman. (Sal 111,1-2)

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4 octubre 2011 2 04 /10 /octubre /2011 18:59

Lectio Divina: Miércoles XXVII Semana Tiempo Ordinario. Ciclo A. 5 de octubre, 2011

Lectio: Lucas 11,1-4

1) Oración inicial

Dios todopoderoso y eterno, que con amor generoso desbordas los méritos y deseos de los que te suplican; derrama sobre nosotros tu misericordia, para que libres nuestra conciencia de toda inquietud y nos concedas aun aquello que no nos atrevemos a pedir. Por nuestro Señor.

 2) Lectura

Del Evangelio según Lucas 11,1-4
Estaba él orando en cierto lugar y cuando terminó, le dijo uno de sus discípulos: «Señor, enséñanos a orar, como enseñó Juan a sus discípulos.» Él les dijo: «Cuando oréis, decid:
Padre, santificado sea tu Nombre, venga tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano,
y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe,
y no nos dejes caer en tentación.»

 3) Reflexión

● En el evangelio de ayer, vimos a María a los pies de Jesús, escuchando su palabra. Quien escucha la palabra de Dios deberá dar una respuesta en la oración. Así, el evangelio de hoy, da continuidad al evangelio de ayer, presentando el pasaje evangélico en que Jesús, por su manera de rezar, despierta en los discípulos la voluntad de rezar, de aprender de él a rezar.
● Lucas 11,1: Jesús, ejemplo de oración. “Estaba él orando en cierto lugar y cuando terminó, le dijo uno de sus discípulos: “Señor, enséñanos a orar, como enseñó Juan a sus discípulos.” La petición del discípulo es algo extraña, pues en aquel tiempo, la gente aprendía a rezar desde pequeños. Todos e todas rezaban tres veces al día, de mañana, a medio día y por la tarde. Rezaban muchos salmos. Tenían sus prácticas piadosas, tenían los salmos, tenían las reuniones semanales en la sinagoga y los encuentros diarios en casa. Pero parece que no bastaba. El discípulo quería más: “¡Enséñanos a rezar!” En la actitud de Jesús él descubrió que podría dar un paso más y que, por ello, necesitaba una iniciación. El deseo de rezar está en todos, pero la manera de rezar pide una ayuda. La manera de rezar va cambiando a lo largo de los años de la vida y ha ido cambiando a lo largo de los siglos. Se enseña a rezar por medio de las palabras y del testimonio.
● Lucas 11,2-4: La oración del Padre Nuestro. “Jesús respondió: "Cuando oréis, decid: Padre, santificado sea tu Nombre, venga tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano, y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en tentación.” En el evangelio de Mateo, de forma muy didáctica, Jesús resume toda su enseñanza en siete peticiones dirigidas al Padre. Aquí en el evangelio de Lucas las peticiones son cinco. En estas cinco peticiones, Jesús retoma las grandes promesas del Antiguo Testamento y pide que el Padre nos ayude a realizarlas. Las primeras tres (o dos) dicen algo respecto de nuestra relación con Dios. Las otras cuatros (o tres) dicen algo respecto de la relación entre nosotros…
Mt - Lc: Introducción: Padre Nuestro ¡que estás en el cielo!
Mt - Lc: 1º petición: Santificación del Nombre
Mt - Lc: 2º petición: Llegada del Reino
Mt: 3º petición: Realización de la Voluntad
Mt - Lc: 4º petición: Pan de cada día
Mt - Lc: 5º petición: Perdón de las deudas
Mt - Lc: 6º petición: No caer en las Tentaciones
Mt: 7º petición: Liberación del Maligno
● Padre (Nuestro): El título expresa la nueva relación con Dios (Padre). Es el fundamento de la fraternidad.
a) Santificar el Nombre: El nombre es JAHVÉ. Significa ¡Estoy contigo! Dios con nosotros. En este NOMBRE Dios se da a conocer (Ex 3,11-15). El Nombre de Dios es santificado cuando es usado con fe no como magia; cuando es usado según su verdadero objetivo, es decir, no para la opresión, sino para la liberación de la gente y la construcción del Reino.
b) Llegada del Reino: El único dueño y rey de la vida humana es Dios (Is 45,21; 46,9). La venida del Reino es la realización de todas las esperanzas y promesas. Es la vida plena, la superación de las frustraciones sufridas con los reyes y los gobiernos humanos. Este Reino acontecerá, cuando la voluntad de Dios se realice plenamente.
c) Pan de cada día: En el éxodo, cada día, la gente recibía el maná en el desierto (Ex 16,35). La Providencia Divina pasaba por la organización fraterna, por el compartir. Jesús nos invita a realizar un nuevo éxodo, una nueva manera de convivencia fraterna que garantice el pan para todos (Mt 6,34-44; Jn 6,48-51).
d) Perdón de las deudas: Cada 50 años, el Año Jubilar obligaba a todos al perdón de la deuda. Era un nuevo comienzo (Lev 25,8-55). Jesús anuncia un nuevo Año Jubilar, "un año de gracia de parte del Señor" (Lc 4,19). El Evangelio quiere empezar todo de nuevo. Hoy, la deuda externa ¡no es perdonada! Lucas cambia “deudas” por “pecados”.
e) No caer en la Tentación: en el éxodo, la gente fue tentada y cayó (Dt 9,6-12). Murmuró y quiso volverse atrás (Ex 16,3; 17,3). En el nuevo éxodo, la tentación será superada por la fuerza que el pueblo recibe de Dios (1Cor 10,12-13).
● El testimonio de la oración de Jesús en el Evangelio de Lucas:
- A los doce años de edad, va al Templo, a la Casa del Padre (Lc 2,46-50).
- En la hora de ser bautizado y de asumir la misión, reza (Lc 3,21).
- En la hora de iniciar la misión, pasa cuarenta días en el desierto (Lc 4,1-2).
- En la hora de la tentación, se enfrenta al diablo con textos de la Escritura (Lc 4,3-12).
- Jesús tiene la costumbre de participar en las celebraciones en las sinagogas los sábados (Lc 4,16)
- Busca la soledad del desierto para rezar ( Lc 5,16; 9,18).
- La víspera de escoger a los doce Apóstoles, pasa la noche en oración (Lc 6,12).
- Reza antes de comer (Lc 9,16; 24,30).
- Al ponerse ante la realidad y a la hora de hablar de su pasión, reza (Lc 9,18).
- En la crisis, sube al Monte para rezar y es trasfigurado cuando reza (Lc 9,28).
- Ante la revelación del Evangelio a los pequeños, dice: “¡Padre yo te doy gracias!” (Lc 10,21)
- Rezando, despierta en los apóstoles la voluntad de rezar (Lc 11,1).
- Reza por Pedro para que no desfallezca en la fe (Lc 22,32).
- Celebra la Cena Pascual con sus discípulos (Lc 22,7-14).
- En el Huerto de los Olivos, reza, aun cuando transpira sangre (Lc 22,41-42).
- En la angustia de la agonía pide a los amigos que recen con él (Lc 22,40.46).
- En la hora de ser clavado en la cruz, pide perdón por los malhechores (Lc 23,34).
- En la hora de la muerte, dice: "¡Entre tus manos encomiendo mi espíritu!" (Lc 23,46; Sal 31,6)
- Jesús muere soltando el grito del pobre (Lc 23,46).

 4) Para la reflexión personal

● ¿Rezo? ¿Cómo rezo? ¿Qué significa la oración para mí?
● Padre Nuestro: paso en revista las cinco peticiones y verifico cómo las vivo en mi vida.

5) Oración final

¡Alabad a Yahvé, todas las naciones,
ensalzadlo, pueblos todos!
Pues sólido es su amor hacia nosotros,
la lealtad de Yahvé dura para siempre. (Sal 117,1-2)

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3 octubre 2011 1 03 /10 /octubre /2011 18:11

Lectio Divina: Martes XXVII Semana Tiempo Ordinario. Ciclo A. 4 de octubre, 2011

Lectio: Lucas 10,38-42

 1) Oración inicial
Dios todopoderoso y eterno, que con amor generoso desbordas los méritos y deseos de los que te suplican; derrama sobre nosotros tu misericordia, para que libres nuestra conciencia de toda inquietud y nos concedas aun aquello que no nos atrevemos a pedir. Por nuestro Señor.

 2) Lectura
Del santo Evangelio según Lucas 10,38-42
Yendo ellos de camino, entró en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa. Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra, mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Al fin, se paró y dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude.» Le respondió el Señor: «Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la mejor parte, que no le será quitada.»

 3) Reflexión
• El contexto. El viaje de Jesús emprendido en 9,51, está sembrado de encuentros singulares, entre ellos el de un doctor de la ley (10,25-37), que precede al encuentro con Marta y María (vv. 38-42). Ante todo, pues, el doctor de la Ley hace una pregunta a Jesús, lo cual propicia al lector ocasión para descubrir cómo se consigue la vida eterna, que es la intimidad con el Padre. A ella se llega participando en la misión de Jesús, el primer enviado que nos muestra la misericordia de Dios en su plenitud (v.37). En Jesús, el Padre se ha acercado a los hombres mostrando de manera tangible su paternidad. La expresión que Jesús dirige al doctor de la Ley y al lector, al final del encuentro, es crucial: “Vete y haz tú lo mismo” (v.37). Hacerse próximo, acercarse a los otros como ha hecho Jesús, nos hace instrumentos para mostrar de manera viva el amor misericordioso del Padre. Esta es la llave secreta para entrar en la vida eterna.
• La escucha de la Palabra. Después de este encuentro con un experto de la Ley mientras iba de camino, Jesús entra en un poblado y es acogido por sus viejos amigos Marta y María. Jesús no es sólo el primer enviado del Padre, sino también el que, por ser Él la Palabra única del Padre, reúne a los hombres, en nuestro caso los miembros de la familia de Betania. Si es verdad que hay muchos servicios que llevar a cabo, como la acogida y atención a las necesidades de los demás, es aún más cierto que lo que es insustituible es la escucha de la Palabra. Aquí, el relato de Lucas es al mismo tiempo un hecho real y algo ideal. Empieza con la acogida por parte de Marta (v.38), y después presenta a María en la actitud propia del discípulo, sentada a los pies de Jesús y atenta a escuchar su Palabra. Esta actitud de María resulta extraordinaria, porque en el judaísmo del tiempo de Jesús no estaba permitido a una mujer asistir a la escuela de un maestro. Hasta aquí vemos un cuadro armonioso: la acogida de Marta y la escucha de María. Pero la acogida de Marta se convertirá en breve en un súper activismo: la mujer está “tensa”, dividida por las múltiples ocupaciones; está tan ocupada que no consigue abastecer las múltiples ocupaciones domésticas. La gran cantidad de actividades, comprensible por tratarse de un huésped singular, sin embargo resulta desproporcionada, hasta el punto de impedirle vivir lo esencial justo en el momento en que Jesús se presenta en su casa. Su preocupación es legítima, pero pronto se convierte en ansia, un estado de ánimo no conveniente para acoger a un amigo.
• Relacionar el servicio y la escucha. Su servicio de acogida es muy positivo, pero resulta perjudicado por el estado ansioso con que lo realiza. El evangelista deja ver al lector que no hay contradicción entre la diaconía de la mesa y la de la Palabra, pero pretende presentar el servicio en relación con la escucha. Marta, al no haber relacionado la actitud espiritual del servicio con la de la escucha, se siente abandonada por su hermana y en vez de dialogar con María se queja al Maestro. Atrapada en su soledad, se enfada con Jesús que parece permanecer indiferente ante su problema (“¿No te importa…?”) y con la hermana (“que me ha dejado sola en el trabajo”). En su respuesta, Jesús no la reprocha ni la crítica, pero busca ayudar a Marta a recuperar lo que es esencial en aquel momento: escuchar al maestro. La invita a escoger la parte única y prioritaria que María ha escogido espontáneamente. El episodio nos alerta sobre un peligro siempre frecuente en la vida del cristiano: los afanes, el ansia y el activismo pueden apartar de la comunión con Cristo y con la comunidad. El peligro aparece de manera muy sutil, porque con frecuencia las preocupaciones materiales que se realizan con ansia las consideramos una forma de servicio. Lo que preocupa a Lucas es que en nuestras comunidades no se descuide la prioridad que hay que dar a la Palabra de Dios y a su escucha. Es necesario que, antes de servir a los otros, los familiares y la comunidad eclesial sean servidos por Cristo con su Palabra de gracia. Cuando estamos inmersos en las tareas cuotidianas, como Marta, olvidamos que el Señor quiere cuidar de nosotros. Por el contrario, es necesario poner en manos de Jesús y de Dios todas nuestras preocupaciones.

 4) Para la reflexión personal
• ¿Sabes relacionar el servicio con la escucha de la Palabra de Jesús? ¿Te dejas llevar más bien por la ansiedad ante tus múltiples ocupaciones?
• ¿Has entendido que antes de servir debes aceptar ser servido por Cristo? ¿Eres consciente de que tu servicio sólo será divino si antes acoges a Cristo y a su palabra?

 5) Oración final
Tú me escrutas, Yahvé, y me conoces;
sabes cuándo me siento y me levanto,
mi pensamiento percibes desde lejos;
de camino o acostado, tú lo adviertes,
familiares te son todas mis sendas. (Sal 139,1-3)

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2 octubre 2011 7 02 /10 /octubre /2011 18:22

Lectio Divina: Lunes XXVII Semana Tiempo Ordinario. Ciclo A. 3 de octubre, 2011

Lectio: Lucas 10,25-37

Lectio: 

Lunes, 3 Octubre, 2011

Tiempo Ordinario

 1) Oración inicial

Dios todopoderoso y eterno, que con amor generoso desbordas los méritos y deseos de los que te suplican; derrama sobre nosotros tu misericordia, para que libres nuestra conciencia de toda inquietud y nos concedas aun aquello que no nos atrevemos a pedir. Por nuestro Señor.

 2) Lectura

Del Evangelio según Lucas 10,25-37
Se levantó un legista y dijo, para ponerle a prueba: «Maestro, ¿qué he de hacer para tener en herencia vida eterna?» Él le dijo: «¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees?» Respondió: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo.» Díjole entonces: «Bien has respondido. Haz eso y vivirás.» Pero él, queriendo justificarse, dijo a Jesús: «Y ¿quién es mi prójimo?» Jesús respondió: «Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de salteadores que, después de despojarle y darle una paliza, se fueron, dejándole medio muerto. Casualmente, bajaba por aquel camino un sacerdote y, al verle, dio un rodeo. De igual modo, un levita que pasaba por aquel sitio le vio y dio un rodeo. Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él, y al verle tuvo compasión. Acercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y le montó luego sobre su propia cabalgadura, le llevó a una posada y cuidó de él. Al día siguiente, sacó dos denarios y se los dio al posadero, diciendo: `Cuida de él y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva.' ¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores?» Él dijo: «El que practicó la misericordia con él.» Díjole Jesús: «Vete y haz tú lo mismo.»

 3) Reflexión

• El evangelio de hoy nos presenta la parábola del Buen Samaritano. Meditar una parábola es lo mismo que profundizar en la vida, para descubrir en ella los llamados de Dios. Al descubrir el largo viaje de Jesús hacia Jerusalén (Lc 9,51 a 19,28), Lucas ayuda a las comunidades a comprender mejor en qué consiste la Buena Nueva del Reino. Lo hace presentando a personas que vienen a hablar con Jesús y le plantean preguntas. Eran preguntas reales de la gente al tiempo de Jesús y eran también preguntas reales de las comunidades del tiempo de Lucas. Así, en el evangelio de hoy, un doctor de la ley pregunta: "¿Qué he de hacer para tener en herencia vida eterna?" La respuesta, tanto del doctor como de Jesús, ayuda a comprender mejor el objetivo de la Ley de Dios.
• Lucas 10,25-26: "¿Qué he de hacer para tener en herencia vida eterna?" Un doctor, conocedor de la ley, quiere provocar la pregunta: "¿Qué he de hacer para tener en heredad vida eterna?" El doctor piensa que tiene que hacer algo para poder heredar. El quiere garantizarse la herencia por su propio esfuerzo. Pero una herencia no se merece. La herencia la recibimos simplemente por ser hijo o hija. ”Así, pues, ya no eres esclavo, sino hijo, y tuya es la herencia por gracia de Dios”. (Gal 4,7). Como hijos y hijas no podemos hacer nada para merecer la herencia. ¡Podemos perderla!
• Lucas 10,27-28: La respuesta del doctor. Jesús responde con una nueva pregunta: “¿Qué está escrito en la Ley?" El doctor responde correctamente. Juntando dos frases de la Ley, él dice: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo." La frase viene del Deuteronomio (Dt 6,5) y del Levítico (Lev 19,18). Jesús aprueba la respuesta y dice: "¡Haz esto y vivirás!" Lo importante, lo principal, ¡es amar a Dios! Pero Dios viene hasta mí, en el prójimo. El prójimo es la revelación de Dios para conmigo. Por esto, he de amar también a mi prójimo con todo mi corazón, con toda mi alma, con toda mi fuerza y con todo mi entendimiento.
• Lucas 10,29: "¿Y quién es mi prójimo?" Queriendo justificarse, el doctor pregunta: "¿Y quién es mi prójimo?" El quiere saber para él:"¿En qué prójimo Dios viene hasta mi?" Es decir, ¿cuál es la persona humana prójima a mí que es revelación de Dios para mi? Para los judíos, la expresión prójimo iba ligada al clan. Aquel que no pertenecía al clan, no era prójimo. Según el Deuteronomio, podían explotar al “extranjero”, pero no al “prójimo” (Dt 15,1-3). La proximidad se basaba en lazos de raza y de sangre. Jesús tiene otra forma de ver, que expresa en la parábola del Buen Samaritano.
• Lucas 10,30-36: La parábola:
a) Lucas 10,30: El asalto por el camino de Jerusalén hacia Jericó. Entre Jerusalén y Jericó se encuentra el desierto de Judá, refugio de revoltosos, marginados y asaltantes. Jesús cuenta un caso real, que debe haber ocurrido muchas veces. “Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de salteadores que, después de despojarle y darle una paliza, se fueron, dejándole medio muerto.”
b) Lucas 10,31-32: Pasa un sacerdote, pasa un levita. Casualmente, pasa un sacerdote y, acto seguido, un levita. Son funcionarios del Templo, de la religión oficial. Los dos vieron al hombre asaltado, pero pasaron adelante. ¿Por qué no hicieron nada? Jesús no lo dice. Deja que nosotros supongamos o nos identifiquemos. Tiene que haber ocurrido varias veces, tanto en tiempo de Jesús, como en tiempo de Lucas. Hoy también acontece: una persona de Iglesia pasa cerca de un hombre sin darle ayuda. Puede que el sacerdote y el levita tengan una justificación: "¡No es mi prójimo!" o: "El es impuro y si lo toco, ¡yo también quedo impuro!" Y hoy: "¡Si ayudo, pierdo la misa del domingo, y peco mortalmente!"
c) Lucas 10,33-35: Pasa un samaritano. Enseguida, llega un samaritano que estaba de viaje. Ve, es movido a compasión, se acerca, cuida las llagas, le monta sobre su cabalgadura, le lleva a la hospedería, da al dueño de la hospedería dos denarios, el sueldo de dos días, diciendo: "Cuida de él y si gastas algo más te lo pagaré cuando vuelva." Es la acción concreta y eficaz. Es la acción progresiva: llevar, ver, moverse a compasión, acercarse y salir para la acción. La parábola dice "un samaritano que estaba de viaje". Jesús también iba de viaje hacia Jerusalén. Jesús es el buen samaritano. Las comunidades deben ser el buen samaritano.
• Lucas 10,36-37: ¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores?” Él dijo: “El que practicó la misericordia con él.» Díjole Jesús: «Vete y haz tú lo mismo.” Al comienzo el doctor había preguntado: “¿Quién es mi prójimo?” Por detrás de la pregunta estaba la preocupación consigo mismo. El quería saber: "¿A quién Dios me manda amar, para que yo pueda tener paz en mi conciencia y decir: Hizo todo lo que Dios me pide: "¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores?" La condición del prójimo no depende de la raza, del parentesco, de la simpatía, de la cercanía o de la religión. La humanidad no está dividida en prójimo y no prójimo. Para que tu sepas quién es tu prójimo, esto depende de que tu llegues, veas, te muevas a compasión y te acerques. Si tu te aproxima, te acercas, el otro será tu prójimo! Depende de ti y no del otro! Jesús invierte todo y quita la seguridad que la observancia de la ley podría dar al doctor.
• Los Samaritanos. La palabra samaritano viene de Samaría, capital del reino de Israel en el Norte. Después de la muerte de Salomón, en el 931 antes de Cristo, las diez tribus del Norte se separaron del reino de Judá en el Sur y formaron un reino independiente (1 Re 12,1-33). El Reino del Norte sobrevivió durante unos 200 años. En el 722, su territorio fue invadido por Asiria. Gran parte de su población fue deportada (2 Re 17,5-6) y gente de otros pueblos fue traída hacia Samaria (2 Rs 17,24). Hubo mezcla de raza y de religión (2 Re 17,25-33). De esta mezcla nacieron los samaritanos. Los judíos del Sur despreciaban a los samaritanos considerándolos infieles y adoradores de falsos dioses (2 Re 17,34-41). Había muchas ideas preconcebidas contra los samaritanos. Eran mal vistos. De ellos se decía que tenían una doctrina equivocada y que no formaban parte del pueblo de Dios. Algunos llegaban hasta el punto de decir que ser samaritano era cosa del diablo (Jn 8,48). Muy probablemente, la causa de este odio no era sólo la raza y la religión. Era también un problema político y económico, enlazado con la posesión de la tierra. Esta rivalidad perduró hasta el tiempo de Jesús. Sin embargo Jesús los pone como modelo para los demás.

 4) Para la reflexión personal

• El samaritano de la parábola no pertenecía al pueblo judío, pero hacía lo que Jesús pedía. ¿Hoy acontece lo mismo? ¿Conoces a gente que no va a la Iglesia pero que vive lo que el evangelio pide? ¿Quién es hoy el sacerdote, el levita y el samaritano?
• El doctor pregunta: “¿Quién es mi prójimo?” Jesús pregunta: “¿Quién fue prójimo del hombre asaltado?” Son dos perspectivas diferentes: el doctor pregunta desde sí. Jesús pregunta desde las necesidades del otro. Mi perspectiva ¿cuál es?

 5) Oración final

Doy gracias a Yahvé de todo corazón,
en la reunión de los justos y en la comunidad.
Grandes son las obras de Yahvé,
meditadas por todos que las aman. (Sal 111,1-2)

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2 octubre 2011 7 02 /10 /octubre /2011 01:10

Lectio Divina: Domingo XXVII Semana Tiempo Ordinario. Ciclo A. 2 de octubre, 2011

Lectio: 27º Domingo del Tiempo Ordinario (A)

Lectio: 

Domingo, 2 Octubre, 2011

1. Oración inicial

Señor, en este domingo quiero rezarte con una de las imágenes más bellas del Antiguo Testamento: “no abandones la viña que tu diestra ha plantado”. Continúa cultivándola y enriqueciéndola con tu amor de predilección. Los fragmentos de tu Palabra en esta liturgia dominical sean motivos de esperanza y consolación. Que yo pueda meditarlos y dejarlos cantar en el corazón, hasta el último día de mi vida; que mi humanidad, se convierta en seno en el que pueda germinar la fuerza de tu palabra.

 2. Lectura

 a) Contexto:

La parábola de los labradores homicidas está colocada por Mateo en la cornisa de otras dos parábolas: la de los dos hijos (21,28-32) y la del banquete de bodas (22,1-14). Juntas las tres parábolas contienen una respuesta negativa: la del hijo al padre, la de algunos campesinos al dueño de la viña, la de ciertos invitados al rey que celebra las bodas de su hijo. Las tres parábolas intentan mostrar un único punto: se trata de aquéllos que como no han acogido la predicación y el bautismo de Juan, ahora están de acuerdo unánimemente en rechazar el último enviado de Dios, la persona de Jesús. La introducción a la primera parábola de 21,28-33 sirve también para la parábola de los labradores homicidas: Llegó al templo y mientras enseñaba los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo se le acercaron y le preguntaron: ¿Con qué autoridad obras así? ¿Quién te ha dado esta autoridad? Es la aristocracia sacerdotal y aquella otra secular la que se acerca a Jesús cuando Él entra en el templo. Están preocupados por la popularidad de Jesús y hacen sus preguntas a Jesús para saber dos cosas: qué tipo de autoridad se atribuye para hacer aquello que hace, y el origen de esa autoridad. En realidad la segunda resuelve lo que se pide en la primera. Lo sumos sacerdotes y los jefes del pueblo exigen una prueba jurídica: no se recuerda jamás que los profetas tengan autoridad directamente de Dios.

 b) El texto:

33 «Escuchad otra parábola. Era un propietario que plantó una viña, la rodeó de una cerca, cavó en ella un lagar y edificó una torre; la arrendó a unos labradores y se ausentó. 34 Cuando llegó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores para recibir sus frutos.35 Pero los labradores agarraron a los siervos, y a uno le golpearon, a otro le mataron, a otro le apedrearon. 36 De nuevo envió otros siervos en mayor número que los primeros; pero los trataron de la misma manera. 37 Finalmente les envió a su hijo, diciendo: `A mi hijo le respetarán.' 38 Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron entre sí: `Éste es el heredero. Vamos, matémosle y quedémonos con su herencia.' 39 Y, agarrándole, le echaron fuera de la viña y le mataron.
40
Cuando venga, pues, el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?» 41 Dícenle: «A esos miserables les dará una muerte miserable y arrendará la viña a otros labradores, que le paguen los frutos a su tiempo.» 42 Y Jesús les dice: «¿No habéis leído nunca en las Escrituras: La piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido; fue el Señor quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos? 43 Por eso os digo: Se os quitará el Reino de Dios para dárselo a un pueblo que rinda sus frutos.

 3. Un momento de silencio orante

La palabra de Dios no puede ser comprendida si Dios mismo no abre el corazón (Act 16,14). Pero a nosotros compete la escucha que es adhesión, asentimiento silencioso. Para no hacer prevalecer la curiosidad sobre la escucha, quedémonos en silencio delante de la Palabra...

 4. Interpretar el texto

 a) Invitación a la escucha:

La parábola se abre con una invitación a escuchar: Escuchad otra parábola (v.33) . Jesús parece reclamar la atención de los dirigentes del pueblo a la parábola que está por pronunciar. Es un imperativo, “escuchad”, que no excluye un sentido amenazador (Gnika), si se atiende a como termina la parábola: “Por esto os digo que el reino de Dios os será quitado y le será dado a un pueblo que lo hará fructificar” (43). Por el contrario, a sus discípulos Jesús explica la parábola sin amenazas (Mt 13,18).

¿Cuál sería la explicación de esta invitación amenazante para escuchar? El presupuesto se ha de buscar en las condiciones económicas de la Palestina del siglo 1º después de Cristo: grandes extensiones de terrenos pertenecían a latifundistas extranjeros, los cuáles arrendaban los terrenos a grupos de arrendatarios. El contrato de arrendamiento preveía que parte de lo que se cosechaba era para el patrón el cual ejercía su derecho enviando a gente de confianza a recaudar lo debido. En esta situación se puede comprender cómo estaría probado el estado de ánimo de los campesinos: existía un fuerte descontento que alguna vez acababa en revuelta.

Jesús en su parábola toca esta situación concreta, pero la transporta a un estado de comprensión más alto: aquella situación se convierte en un compendio de la historia de Dios con su pueblo. Para Mateo, al lector se le invita a hacer una lectura simbólica de la parábola: detrás del “patrón” está la figura de Dios; detrás de la viña Israel.

 b) El atento cuidado del dueño por su viña (v.33):

Ante todo existe la iniciativa de un dueño que planta una viña. Tal atención y cuidado se describe por Mateo con cinco verbos: plantó... rodeó... cavó... construyó... arrendó. El dueño, después de haber plantado la viña, la arrienda a unos labradores y se ausenta.

 c) Los diversos intentos por parte del dueño de recaudar los frutos de la viña (vv.34-36):

En esta segunda escena el dueño envía por dos veces a los siervos que, encargados por el dueño de recaudar los frutos de la viña, son maltratados y asesinados.. Tal acción agresiva y violenta se subraya con tres verbos: golpearon... mataron... apedrearon... (v.35). Enviando otros siervos, más numerosos que los primeros, e intensificando los ultrajes padecidos, Mateo intenta aludir a la historia de los profetas, pues también ellos tuvieron que sufrir tales ultrajes. Sólo para recordar: Uria es asesinado con la espada (Jer 26,23); Jeremías es puesto en el cepo (Jer 20,2); Zacarías es lapidado (2Cr 24,21). Una síntesis de este particular de la historia profética se encuentra en Nehemías 9,26: “han matado a tus profetas...”

 d) Por último envía al hijo:

También se le invita al lector a reconocer en el hijo mandado por “último”, al enviado último de Dios a quien tendrán respeto y le entregarán los frutos de la viña. Es el último intento del dueño. La indicación de “último” lo define como Mesías. No se excluye, además, que este proyecto de eliminación del hijo sea modelado sobre otra historia del Antiguo Testamento: los hermanos de José que dicen: “¡Ea, matémosle y echémoslo en cualquier cisterna ¡” (Gén 37,20).

El relato de la parábola toca su vértice dramático con el éxito de la misión del hijo: que viene matado por los arrendatarios-viñadores con el intento de posesionarse de la viña y usurpar la propiedad. El destino de Jesús se acerca al de los profetas, pero, en cuanto que es hijo y heredero, es superior a ellos. Tal acercamiento crsitológico se puede encontrar en la Carta a los Hebreos, donde, sin embargo, se demuestra la superioridad de Cristo como hijo y heredero del universo: “Dios, que había hablado muchas veces en los tiempos antiguos y de diversos modos a los padres por medio de los profetas, últimamente... ha hablado a nosotros por medio de su Hijo, a quien ha constituido heredero de todas las cosas... (vv. 1-2)

Hay un particular en este final de la parábola que no se ha de descuidar: Mateo anteponiendo el gesto “lo echaron fuera de la viña” y haciéndolo seguir de este otro “lo mataron”, intenta decididamente aludir a la pasión de Jesús que fue conducido fuera para ser crucificado.

 e) La entrega de la viña a otros labradores (v.42-43):

La parte final del relato evangélico afirma la pérdida del reino de Dios y su cesión a otro pueblo capaz de llevar fruto, o sea, capaz de una fe viva y operante en una praxis de amor. La expresión “por esto os digo...será quitado y será dado..” indica la solemnidad de la acción de Dios con la que viene signada la historia del antiguo Israel y la historia del nuevo pueblo.

 5. Pistas meditativas para la praxis eclesial

- El símbolo de la viña es para nosotros el espejo en el cuál se puede ver y reflexionar la historia personal y comunitaria de nuestra relación con Dios. Hoy es la Iglesia esta gran viña que el Señor cultiva con esmero y que confía a nosotros, viñadores (= colaboradores), con el deber de continuar la misión por Él comenzada. Ciertamente la propuesta es grande. Sin embargo, como Iglesia, somos conscientes de la tensión que existe entre fidelidad e infidelidad, entre el rechazo y la acogida que la Iglesia puede experimentar. El evangelio de este domingo nos muestra que, no obstante las dificultades y la aparente fragilidad, nada puede detener el amor de Dios por los hombres, ni siquiera la eliminación de su Hijo, al contrario, este sacrificio nos procura a todos la salvación.
- Somos llamados a estar con Jesús para continuar la misión de ayudar al hombre a encontrarse con Él para ser salvado; luchar cada día para contener las fuerzas del mal que intentan eliminar el deseo de obrar el bien y promover la justicia.
- Como Iglesia somos llamados a aprender, en el ejemplo de Jesús, a experimentar la contestación y a ser capaces de soportar las dificultades en nuestro empeño de evangelizar. ¿Estás de acuerdo en que las pruebas educan nuestro corazón? ¿Y que las dificultades pueden ser un instrumento para medir nuestra autenticidad y la madurez de nuestra fe?

 6. Salmo 80 (79)

El salmista expresa el deseo de todo hombre del contacto de la mano de Dios que prepara el terreno para plantar y trasplantar la viña predilecta.

De Egipto arrancaste una viña,
expulsaste pueblos para plantarla,
luego cuidaste el terreno,
echó raíces y llenó la tierra.

Su sombra cubría las montañas,
sus pámpanos, los enormes cedros;
extendía sus sarmientos hasta el mar,
hasta el Gran Río sus renuevos.

¿Por qué has hecho brecha en sus tapias,
para que la vendimie cualquiera que pase,
la devasten los jabalíes del soto
y la tasquen las alimañas del campo?

¡Oh Dios Sebaot, vuélvete,
desde los cielos mira y ve,
visita a esta viña, cuídala,
la cepa que plantó tu diestra!
Como a basura le prendieron fuego:
perezcan amenazados por tu presencia.

Que tu mano defienda a tu elegido,
al hombre que para ti fortaleciste.
Ya no volveremos a apartarnos de ti,
nos darás vida e invocaremos tu nombre.
¡Haz que nos recuperemos, Yahvé Sebaot,
ilumina tu rostro y nos salvaremos!

 7. Oración final

¡Señor, cuántas veces el amor es pagado con la ingratitud más negra! No hay nada tan destructivo como sentirse traicionado, verse burlado, saber que hemos sido engañado. Todavía más difícil es el constatar que tanto gestos de bondad, de generosidad, de apertura, de tolerancia, como tantas palabras dichas con sinceridad y hasta el empeño de ser solidarios y sinceros, no ha servido de nada.
Señor, tú que has conocido la ingratitud de los hombres; Tú que has sido paciente con quien te ofendía; Tú que has sido siempre misericordioso, manso, ayúdanos a combatir nuestra inflexible dureza hacia los otros. También nosotros te dirigimos la invocación del salmista: “No abandones la viña que tu diestra ha plantado”. Nuestra oración, después de este encuentro con tu Palabra, se convierta en súplica siempre más penetrante hasta llegar a tu corazón. “Levántanos Señor, muéstranos tu rostro y seremos salvos”. Señor, tenemos mucha necesidad de tu misericordia y mientras que en nuestro corazón esté el deseo y la búsqueda de tu rostro, el camino de la salvación está siempre abierto. Amén.

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30 septiembre 2011 5 30 /09 /septiembre /2011 20:14

Lectio Divina: Sábado XXVI Semana Tiempo Ordinario. Ciclo A. 1 de octubre, 2011

Lectio: Lucas 10,17-24

 1) Oración inicial
¡Oh Dios!, que manifiestas especialmente tu poder con el perdón y la misericordia; derrama incesantemente sobre nosotros tu gracia, para que, deseando lo que nos prometes, consigamos los bienes del cielo. Por nuestro Señor.

 2) Lectura
Del santo Evangelio según Lucas 10,17-24
Regresaron los setenta y dos, y dijeron alegres: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre.» Él les dijo: «Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad, os he dado el poder de pisar sobre serpientes y escorpiones y sobre todo poder del enemigo, y nada os podrá hacer daño; pero no os alegréis de que los espíritus se os sometan; alegraos de que vuestros nombres estén escritos en los cielos.»
En aquel momento, se llenó de gozo Jesús en el Espíritu Santo y dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes y se las has revelado a ingenuos. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Mi Padre me lo ha entregado todo, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; y quién es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.»
Volviéndose a los discípulos, les dijo aparte: «¡Dichosos los ojos que ven lo que veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron.»

 3) Reflexión
• El contexto. Anteriormente, Jesús había enviado a setenta y dos discípulos, ahora éstos vuelven y se explican. Puede constatarse que el éxito de la misión se debe a la experiencia de la superioridad, o mejor, de la supremacía del nombre de Jesús respecto a las potencias del mal. La caída de Satanás coincide con la llegada del Reino: los discípulos lo han visto al realizar la misión. Las fuerzas demoníacas han quedado debilitadas: los demonios se someten al poder del nombre de Jesús. Pero este convencimiento no puede ser el fundamento de su alegría y del entusiasmo de su testimonio misionero; la alegría tiene sus raíces profundas en el hecho de ser conocidos y amados por Dios. Esto no quiere decir que la protección de Dios y la relación con él nos sitúen siempre en ventaja ante las fuerzas demoníacas. Aquí se pone la mediación de Jesús entre Dios y nosotros: “Mirad, os he dado el poder” (v.19). El poder de Jesús es un poder que nos hace experimentar el éxito ante el poder diabólico y nos protege. Un poder que sólo puede ser transmitido cuando Satanás es derrotado. Jesús ha asistido a la caída de Satanás, aunque aún no ha sido derrotado definitivamente; los cristianos están llamados a impedir este poder de Satanás sobre la tierra. Ellos están seguros de su victoria, aunque vivan en situación crítica: participan de la victoria en la comunión de amor con Cristo aunque son probados en el sufrimiento y el la muerte. Sin embargo, el motivo de la alegría no está en la seguridad de salir indemnes, sino en el hecho de ser amados por Dios. La expresión de Jesús “vuestros nombres están escritos en el cielo” atestigua que el estar presente en el corazón de Dios (la memoria) garantiza la prolongación de nuestra vida en la dimensión de la eternidad. El éxito de la misión de los discípulos es consecuencia de la caída de Satanás, pero por otra parte muestra la benevolencia del Padre (vv.21-22): el éxito de la Palabra de Gracia en la misión de los setenta y dos, vivida como designio del Padre y en comunión con la resurrección del Hijo, es desde ahora revelación de la bondad del Padre; la misión se convierte en un espacio para revelar la voluntad de Dios en el tiempo humano. Esta experiencia la transmite Lucas en un contexto de oración: Muestra la reacción en el cielo (“te doy gracias”, v.21) y también en la tierra (vv.23-24).
• La oración de júbilo. En la oración que Jesús dirige al Padre guiado por la acción del Espíritu, se especifica que “se llenó de gozo”, expresando la apertura al gozo mesiánico y proclamando la benevolencia del Padre. Se hace evidente en los pequeños, en los pobres y en los que no cuenta para nada, porque ellos han escuchado la palabra anunciada por los enviados y de esta manera acceden a la relación entre las personas divinas de la Trinidad. Sin embargo, los sabios y doctos, en su seguridad, se complacen en su competencia intelectual y teológica. Esta actitud les impide entrar en el dinamismo dado por Jesús a la salvación. La enseñanza que Lucas pretende transmitir a cada creyente, e igualmente a las comunidades eclesiales, se podría sintetizar así: la humildad abre a la fe; la suficiencia de las propias seguridades cierra al perdón, a la luz, a la benevolencia de Dios. La oración de Jesús tiene sus efectos sobre todos los que acogen la benevolencia del Padre y se dejan envolver por ella.
 4) Para la reflexión personal
• La misión de ser portadores de la vida de Dios a los demás comporta un estilo pobre y humilde. ¿Está tu vida atravesada por la vida de Dios, de la Palabra de gracia que viene de Jesús?
• ¿Tienes confianza en la llamada de Dios y en su poder, que busca manifestarse a través de la simplicidad, de la pobreza y de la humildad?

 5) Oración final
Tú, Señor, eres bueno e indulgente,
rico en amor con los que te invocan;
Yahvé, presta oído a mi plegaria,
atiende a la voz de mi súplica. (Sal 86,5-6)

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