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10 agosto 2010 2 10 /08 /agosto /2010 18:48

Primera Lectura

Lectura del libro del profeta

Ezequiel (9, 1-7; 10, 18-22)

En aquellos días, oí que el Señor gritaba con voz potente:

“¡Acérquense los que van a castigar a la ciudad, empuñando cada uno su arma mortal!”

Entonces aparecieron, en dirección del pórtico que da al norte, seis hombres, cada cual con su arma mortal en la mano. En medio de ellos estaba un hombre vestido de lino, que llevaba en la cintura un estuche para escribir. Entraron y se detuvieron ante el altar de bronce.

La gloria del Dios de Israel que descansaba sobre los querubines, se elevó y se dirigió a la entrada del templo. El Señor llamó al hombre vestido de lino que llevaba en la cintura el estuche para escribir y le dijo:

“Recorre a Jerusalén y marca con una señal en la frente a los hombres que gimen y lloran por todas las prácticas abominables que se cometen en la ciudad”.

Y oí que les dijo a los otros:

“Recorran la ciudad detrás de él y maten sin piedad ni compasión; maten a los viejos y a los jóvenes, a las doncellas, a los niños y a las mujeres, hasta que no quede ni uno. Pero al que tenga la señal en la frente no lo toquen. Comiencen, pues, por mi santuario”.

Entonces ellos empezaron a matar a los ancianos que estaban delante del templo, y el Señor les dijo: “Profanen el templo; llenen sus atrios de cadáveres y salgan después a matar a los que se encuentran en la ciudad”.

Luego la gloria del Señor se elevó del umbral del templo y se posó sobre los querubines. Al partir, los querubines desplegaron sus alas y se elevaron del suelo ante mis ojos. Se detuvieron a la entrada del pórtico oriental del templo del Señor, y la gloria del Dios de Israel estaba encima de ellos. Eran los mismos seres vivientes que yo había visto debajo del Dios de Israel, junto al río Kebar, y reconocí que eran los querubines. Cada uno tenía cuatro caras y cuatro alas, y unas como manos bajo las alas. Sus caras se parecían a las que yo había visto junto al río Kebar. Y todos caminaban hacia el frente.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

 

Salmo Responsorial Salmo 112

Bendito sea el Señor

ahora y para siempre.

Bendito sea el Señor, alábenlo sus siervos. Bendito sea el Señor, desde ahora y para siempre.

Bendito sea el Señor

ahora y para siempre.

Desde que sale el sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor. Dios está sobre todas las naciones, su gloria, por encima de los cielos.

Bendito sea el Señor

ahora y para siempre.

¿Quién hay como el Señor? ¿Quién iguala al Dios nuestro, que tiene en las alturas su morada, y sin embargo de esto, bajar se digna su mirada para ver

tierra y cielo?

Bendito sea el Señor

ahora y para siempre.

 

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.

Dios ha reconciliado consigo al mundo, por medio de Cristo, y nos ha encomendado a nosotros el mensaje de la reconciliación.

Aleluya.

 

Evangelio

† Lectura del santo Evangelio

según san Mateo (18, 15-20)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Si tu hermano comete un pecado, ve y amonéstalo a solas. Si te escucha, habrás salvado a tu hermano. Si no te hace caso, hazte acompañar de una o dos personas, para que todo lo que se diga conste por boca de dos o tres testigos.

Pero si ni así te hace caso, díselo a la comunidad; y si ni a la comunidad le hace caso, apártate de él como de un pagano o de un publicano.

Yo les aseguro que todo lo que aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo.

Yo les aseguro también que si dos de ustedes se ponen de acuerdo para pedir algo, sea lo que fuere, mi Padre celestial se lo concederá; pues donde dos o tres se reúnen en mi nombre, ahí estoy yo en medio de ellos”.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Reflexión:

 

El evangelio del día de hoy expone con mucha claridad el tema de la reconciliación como un proceso interpersonal, en ese sentido como un proceso humano. Las comunidades cristianas no escaparon al inevitable conflicto, o a la existencia de la ofensa como conducta humana, lo novedoso está en el proceso de reconciliación. Primero a nivel personal, luego con la presencia de dos testigos y finalmente con el concurso de toda la comunidad, está suponiendo un proceso de aprendizaje en el que las personas crecen y aceptan con madurez el error y se disponen a emprender el camino de regreso, con arrepentimiento y compromiso par cambiar.

En el bautismo los cristianos no sólo comenzamos un peregrinar en la fe; también asumimos la responsabilidad de “ser” en la Iglesia, de enriquecerla y de dejarnos apasionar por sus causas, una de ellas la construcción de comunidad fraterna impregnada de amor, de servicio y de compromiso.

El mundo de hoy atravesado por tantos y diversos conflictos le plantea el desafío a la Iglesia de ser germen de reconciliación crítica, en el camino de configuración de una sociedad en paz y en justicia. Las guerras que comienzan día a día en distintos lugares del planeta, han de ser contrarrestadas con propuestas de dialogo y negociación promovidos por las iglesias, por lo tanto no es profético, ni cristiano, ponerse a un lado mientras el mundo se resquebraja, es importante actuar ya.

 

 

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10 agosto 2010 2 10 /08 /agosto /2010 03:12

Primera Lectura

Lectura de la segunda carta

del apóstol san Pablo a los

corintios (9, 6-10)

Hermanos: Recuerden que el que poco siembra, cosecha poco, y el que mucho siembra, cosecha mucho.

Cada cual dé lo que su corazón le diga y no de mala gana ni por compromiso, pues Dios ama al que da con alegría.

Y poderoso es Dios para colmarlos de toda clase de favores, a fin de que, teniendo siempre todo lo necesario, puedan participar generosamente en toda obra buena. Como dice la Escritura:

Repartió a manos llenas a los pobres; su justicia permanece eternamente.

Dios, que proporciona la semilla al sembrador y le da pan para comer, les proporcionará a ustedes una cosecha abundante y multiplicará los frutos de su justicia.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

 

Salmo Responsorial

Salmo 111

Dichoso el hombre honrado,

que se compadece y presta.

Dichosos los que temen al Señor y aman de corazón sus mandamientos; poderosos serán sus descendientes. Dios bendice a los hijos de los buenos.

Dichoso el hombre honrado,

que se compadece y presta.

Quienes, compadecidos, prestan y llevan su negocio honradamente jamás se desviarán; vivirá su recuerdo para siempre.

Dichoso el hombre honrado,

que se compadece y presta.

No temerán malas noticias, puesto que en el Señor viven confiados. Firme está y sin temor su corazón, pues vencidos verán a sus contrarios.

Dichoso el hombre honrado,

que se compadece y presta.

Al pobre dan limosna, obran siempre conforme a la justicia; su frente se alzará llena de gloria.

Dichoso el hombre honrado,

que se compadece y presta.

 

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.

El que me sigue no caminará en la oscuridad, y tendrá la luz de la vida, dice el Señor.

Aleluya.

 

Evangelio

† Lectura del santo Evangelio

según san Juan (12, 24-26)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Yo les aseguro que si el grano de trigo sembrado en la tierra, no muere, queda infecundo; pero si muere, producirá mucho fruto.

El que se ama a sí mismo, se pierde; el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se asegura para la vida eterna.

El que quiera servirme que me siga, para que donde yo esté, también esté mi servidor. El que me sirve será honrado por mi Padre”.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Reflexión:

 

Podremos hacer muchas cosas o tener grandes posesiones, pero nunca debemos perder de vista que lo importante es el bien que hacemos a los demás. Ésa tiene que acabar siendo nuestra más importante y auténtica riqueza.

Dios ama al que da con alegría, y en el Evangelio escuchábamos una parábola de nuestro Señor sobre este darse. Darse significa que, como el grano de trigo, uno tiene que caer en la tierra y pudrirse para dar fruto. Es imposible darse con comodidad, es imposible darse sin que nos cueste nada. Al contrario, el entregarse verdaderamente a los demás y el ayudar a los demás siempre nos va a costar.

Vivimos en un mundo de muchas comodidades, y no sabemos si nosotros seríamos capaces de resistir el sufrimiento, cuando cosas tan pequeñas, tan insignificantes, a veces nos resultan tan dolorosas. La fe nos pide ser testigos de Cristo en la vida diaria, en la caridad diaria, en el esfuerzo diario, en la comprensión diaria, en la lucha diaria por ayudar a los demás, por hacer que los demás se sientan más a gusto, más tranquilos, más felices. Ahí es donde está, para todos nosotros, el modo de ser testigos de Cristo.

Tenemos que entregarnos auténticamente, entregarnos con más fidelidad, entregarnos con un corazón muy disponible a los demás. Cada uno tiene que saber cuál es el modo concreto de entregarse a los demás. ¿Cómo puedo yo entregarme a los demás? ¿Qué significa darme los demás?

Ciertamente, para todos nosotros, lo que va a significar es renunciar a nuestro egoísmo, renunciar a nuestras flojeras, renunciar a todas esas situaciones en las que podemos estar buscándonos a nosotros mismos.

Jesucristo nos dice en el Evangelio que todo aquél que se busca a sí mismo, acabará perdiéndose, porque acaba quedándose nada más con el propio egoísmo. La riqueza de la Iglesia es su capacidad de entrega, su capacidad de amor, su capacidad de vivir en caridad. Una Iglesia que viviese nada más para sí misma, para sus intereses, para sus conveniencias sería una Iglesia que estaría viviendo en el egoísmo y que no estaría dando un testimonio de fe. Y un cristiano que nada más viva para sí mismo, para lo que a uno le interesa, para lo que uno busca, sería un cristiano que no está dando fruto.

Dios da la semilla, a nosotros nos toca sembrar. Dios nos ha dado nuestras cualidades, a nosotros nos toca desarrollarlas; Dios nos ha dado el corazón, el interés, la inteligencia, la voluntad, la libertad, la capacidad de amar; pero el amar o el no amar, el entregarnos o no entregarnos, el ser egoístas o ser generosos depende sola y únicamente de nosotros.

Es en la generosidad donde el hombre es feliz, y es en el egoísmo en donde el hombre es auténticamente desgraciado. Aunque a veces la generosidad nos cueste y nos sea difícil; aunque a veces el ser generosos signifique el sacrificarnos, es ahí donde vamos a ser felices, porque sólo da una espiga el grano de trigo que cae en la tierra y se pudre, se sacrifica, mientras que el grano de trigo que se guarda en un arcón acaba estropeándose, se lo acaban comiendo los animales o echándose a perder.

Cada uno de nosotros es un grano de trigo. Reflexionemos y preguntémonos: ¿Quiero echarme a perder o dar frutos? Y recordemos que sólo hay dos tipos de personas en esta vida: los que quieren echarse a perder y se guardan para sí mismos en el egoísmo; o los que entregándose, acaban por dar fruto.

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8 agosto 2010 7 08 /08 /agosto /2010 19:11

Primera Lectura

Lectura del Profeta Ezequiel 1, 2-5. 24-28c

Era la apariencia visible de la gloria del Señor

El año quinto de la deportación del rey Joaquín, el día cinco del mes cuarto, vino la palabra del Señor a Ezequiel, hijo de Buzi, sacerdote, en tierra de los caldeos, a orillas del río Quebar.

Entonces se apoyó sobre mí la mano del Señor, y vi que venía del norte un viento huracanado, una gran nube y un zigzagueo de relámpagos. Nube nimbada de resplandor, y, entre el relampagueo, como el brillo del electro.

En medio de éstos aparecía la figura de cuatro seres vivientes; tenían forma humana. Y oí el rumor de sus alas, como estruendo de aguas caudalosas, como la voz del Todopoderoso, cuando caminaban; griterío de multitudes, como estruendo de tropas; cuando se detenían, abatían las alas. También se oyó un estruendo sobre la plataforma que estaba encima de sus cabezas; cuando se detenían, abatían las alas.

Y por encima de la plataforma, que estaba sobre sus cabezas, había una especie de zafiro en forma de trono; sobre esta especie de trono sobresalía una figura que parecía un hombre. Y vi un brillo como de electro (algo así como fuego lo enmarcaba) de lo que parecía su cintura para arriba, y de lo que parecía su cintura para abajo vi algo así como fuego. Estaba nimbado de resplandor. El resplandor que lo nimbaba era como el arco que aparece en las nubes cuando llueve. Era la apariencia visible de la gloria del Señor. Al contemplarla, caí rostro en tierra.

Palabra de Dios

Te Alabamos Señor

Salmo responsorial: 148

R.’ Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.

Alabad al Señor en el cielo, / alabad al Señor en lo alto. / Alabadlo, todos sus ángeles; / alabadlo, todos sus ejércitos. R.

Reyes y pueblos del orbe, / príncipes y jefes del mundo, / los jóvenes y también las doncellas, / los viejos junto con los niños. R.

Alaben el nombre del Señor, / el único nombre sublime. / Su majestad sobre el cielo y la tierra. R.

El acrece el vigor de su pueblo. / Alabanza de todos sus fieles, / de Israel, su pueblo escogido. R.

Evangelio

Lectura del Evangelio según San Mateo 17, 22-27

Gloria a Ti Señor

Lo matarán, pero resucitará. Los hijos están exentos de impuestos

En aquel tiempo, mientras Jesús y los discípulos recorrían juntos la Galilea, les dijo: "Al Hijo del hombre lo van a entregar en manos de los hombres; lo matarán, pero resucitará al tercer día". Ellos se pusieron muy tristes.

Cuando llegaron a Cafarnaúm, los que cobraban el impuesto de las dos dracmas se acercaron a Pedro y le preguntaron: "¿Vuestro Maestro no paga las dos dracmas? Contestó: "Sí". Cuando llegó a casa, Jesús se adelantó a preguntarle: "¿Qué te parece, Simón? Los reyes del mundo, ¿a quién le cobran impuestos y tasas, a sus hijos o a los extraños?" Contestó "A los extraños". Jesús les dijo: "Entonces los hijos están exentos. Sin embargo, para no darles mal ejemplo, ve al lago, echa el anzuelo, coge el primer pez que pique, ábrele la boca y encontrarás una moneda de plata. Cógela y págales por mí y por ti".

Palabra del Señor

Gloria a Ti, Señor Jesús

Reflexión

Las autoridades Judías: Hacen parte de los hombres que matarán a Jesús

Las Autoridades Romanas: Tienen un alto nivel de responsabilidad en la persecución y en la muerte de Jesús.

El templo: Como epicentro de poder de las anteriores autoridades que ha sido una institución corrupta y manipuladora de la fe del pueblo.

El Impuesto: como mecanismo de control, de dominación y de empobrecimiento.

Jesús sabe que no es el momento para agudizar la confrontación con las instituciones, además porque las autoridades tenían previsto los dispositivos de persecución y señalamiento para quienes no cumplieran con la ley, es en ese sentido que Jesús, no quiere generar escándalo y le da una alternativa clara a Pedro, en la actividad cotidiana de la pesca, en ese trabajo duro de un buen grupo de hombres sometidos, será que se construya la alternativa.

En otro sentido, nos encontramos con un cristianismo que no hace aún rupturas con el judaísmo. Las comunidades provenientes del judaísmo conservan sus costumbres y ritos, si no en la práctica, si en la memoria, ante ello. El símbolo del pez, tiene mucho que ver con la representación de Jesús, como el nuevo camino a seguir, con él se pueden dejar atrás, las ataduras de la ley y el dominio de las instituciones caducas.

Vale la pena que nos preguntemos, en qué medida nuestras vidas están condicionadas por amarras a estructuras hechas por hombres y generadoras de pobreza y exclusión, se trata de una revisión ética de nuestra vida cotidiana. El mundo de hoy, lejos de estar gobernado por criterios de dignidad humana, se encuentra regido por estructuras injustas, sustentadas, en el empobrecimiento y la exclusión de la mayoría. Lo que el evangelio nos pide es una postura crítica y una acción profética en contra de dichas estructuras.

 

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7 agosto 2010 6 07 /08 /agosto /2010 19:07

Primera Lectura

Lectura del libro de la

Sabiduría (18, 6-9)

La noche de la liberación pascual fue anunciada con anterioridad a nuestros padres, para que se confortaran al reconocer la firmeza de las promesas en que habían creído.

Tu pueblo esperaba a la vez la salvación de los justos y el exterminio de sus enemigos. En efecto, con aquello mismo con que castigaste a nuestros adversarios nos cubriste de gloria a tus elegidos.

Por eso, los piadosos hijos de un pueblo justo celebraron la Pascua en sus casas, y de común acuerdo se impusieron esta ley sagrada, de que todos los santos participaran por igual de los bienes y de los peligros. Y ya desde entonces cantaron los himnos de nuestros padres.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 32

Dichoso el pueblo

escogido por Dios.

Que los justos aclamen al Señor; es propio de los justos alabarlo. Feliz la nación cuyo Dios es el Señor, dichoso el pueblo que eligió por suyo.

Dichoso el pueblo

escogido por Dios.

Cuida el Señor de aquellos que lo temen y en su bondad confían; los salva de la muerte y en épocas de hambre les da vida.

Dichoso el pueblo

escogido por Dios.

En el Señor está nuestra esperanza, pues él es nuestra ayuda y nuestro amparo. Muéstrate bondadoso con nosotros, puesto que en ti, Señor, hemos confiado.

Dichoso el pueblo

escogido por Dios.

 

Segunda Lectura

Lectura de la carta a los

hebreos (11, 1-2. 8-19)

Hermanos: La fe es la forma de poseer, ya desde ahora, lo que se espera y de conocer las realidades que no se ven. Por ella fueron alabados nuestro mayores. Por su fe, Abraham, obediente al llamado de Dios, y sin saber a dónde iba, partió hacia la tierra que habría de recibir como herencia. Por la fe, vivió como extranjero en la tierra prometida, en tiendas de campaña, como Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa después de él.

Porque ellos esperaban la ciudad de sólidos cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. Por su fe, Sara, aun siendo estéril y a pesar de su avanzada edad, pudo concebir un hijo, porque creyó que Dios habría de ser fiel a la promesa; y así, de un solo hombre, ya anciano, nació una descendencia numerosa como las estrellas del cielo e incontable como las arenas del mar.

Todos ellos murieron firmes en la fe. No alcanzaron los bienes prometidos, pero los vieron y los saludaron con gozo desde lejos. Ellos reconocieron que eran extraños y peregrinos en la tierra. Quienes hablan así, dan a entender claramente que van en busca de una patria; pues si hubieran añorado la patria de donde habían salido, habrían estado a tiempo de volver a ella todavía. Pero ellos ansiaban una patria mejor: la del cielo. Por eso Dios no se avergüenza de ser llamado su Dios, pues les tenía preparada una ciudad.

Por su fe, Abraham, cuando Dios le puso una prueba, se dispuso a sacrificar a Isaac, su hijo único, garantía de la promesa, porque Dios le había dicho: De Isaac nacerá la descendencia que ha de llevar tu nombre. Abraham pensaba, en efecto, que Dios tiene poder hasta para resucitar a los muertos; por eso le fue devuelto Isaac, que se convirtió así en un símbolo profético.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

 

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.

Estén preparados, porque no saben a qué hora va a venir el Hijo del hombre.

Aleluya.

 

Evangelio

† Lectura del santo Evangelio

según san Lucas (12, 32-48)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No temas, rebañito mío, porque tu Padre ha tenido a bien darte el Reino. Vendan sus bienes y den limosnas. Consíganse unas bolsas que no se destruyan y acumulen en el cielo un tesoro que no se acaba, allá donde no llega el ladrón, ni carcome la polilla. Porque donde está su tesoro, ahí estará su corazón.

Estén listos, con la túnica puesta y las lámparas encendidas. Sean semejantes a los criados que están esperando a que su señor regrese de la boda, para abrirle en cuanto llegue y toque. Dichosos aquellos a quienes su señor, al llegar, encuentre en vela. Yo les aseguro que se recogerá la túnica, los hará sentar a la mesa y él mismo les servirá.

Y si llega a medianoche o a la madrugada y los encuentra en vela, dichosos ellos.

Fíjense en esto: Si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete en su casa. Pues también ustedes estén preparados, porque a la hora en que menos lo piensen vendrá el Hijo del hombre”.

Entonces Pedro le preguntó a Jesús: “¿Dices esta parábola sólo por nosotros o por todos?” El Señor le respondió: “Supongan que un administrador, puesto por su amo al frente de la servidumbre, con el encargo de repartirles a su tiempo los alimentos, se porta con fidelidad y prudencia. Dichoso este siervo, si el amo, a su llegada, lo encuentra cumpliendo con su deber. Yo les aseguro que lo pondrá al frente de todo lo que tiene. Pero si este siervo piensa: ‘Mi amo tardará en llegar’ y empieza a maltratar a los criados y a las criadas, a comer, a beber y a embriagarse, el día menos pensado y a la hora más inesperada, llegará su amo y lo castigará severamente y le hará correr la misma suerte que a los hombres desleales.

El servidor que, conociendo la voluntad de su amo, no haya preparado ni hecho lo que debía, recibirá muchos azotes; pero el que, sin conocerla, haya hecho algo digno de castigo, recibirá pocos.

Al que mucho se le da, se le exigirá mucho, y al que mucho se le confía, se le exigirá mucho más”.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Reflexión

 

Primera Lectura

Los israelitas, oprimidos en Egipto, experimentaron que el Señor era su salvador, la noche en que murieron los primogénitos de los egipcios. Por eso aquella noche tuvo una significación trascendental para la historia de los hebreos. Les recordaba las promesas que Dios había hecho a sus padres; que desde entonces Israel fue un pueblo libre y consagrado al Señor. La primera cena del cordero pascual sirve de modelo a lo que había de ser centro de la vida religiosa y cultural.

La participación en un mismo sacrificio simbolizaba la unión solidaria de un pueblo en un destino común. La celebración pascual recuerda que Dios no cesa de elegir a su pueblo entre los justos y de castigar a los impíos.

Segunda Lectura

La fe de Abraham y de los patriarcas sirve de ejemplo. Para estimular la perseverancia en la fe que lleva a la salvación, la carta a los Hebreos aduce una serie de testigos. Abraham, lo mismo que los hebreos del siglo I, conoció la emigración, la ruptura respecto al medio familiar y nacional y la inseguridad de las personas desplazadas. Pero en esas pruebas encontró Abraham motivo para ejercer un acto de fe en la promesa de Dios.

La fe enseña a no darse por satisfechos con los bienes tangibles ni con esperanzas inmediatas. Abraham creyó por encima de la amenaza de la muerte. Sufrió los efectos de esterilidad de Sara y la falta de descendencia. Esta prueba fue para él la más angustiosa porque el patriarca se acercaba a la muerte sin haber recibido la prenda de la promesa. Aquí se hace realidad la última calidad de la fe: aceptar la muerte sabiendo que no podrá hacer fracasar el designio de Dios.

Más que el sufrimiento, es la muerte el signo por excelencia de la fe y de la entrega de uno mismo a Dios. Abraham creyó en un “por encima de la muerte”, creyó le sería concedida una posteridad incluso en un cuerpo ya apagado, porque le había sido prometida. Esta fe constituye lo esencial de la actitud de Cristo ante la cruz. También se entregó a su Padre y a la realización del designio divino, pero tuvo que medir el fracaso total de su empresa: para congregar a toda la humanidad, se encuentra aislado pero confiado en un por encima de la muerte que su resurrección iba a poner de manifiesto.

Evangelio

El evangelio de hoy nos presenta unas recomendaciones que tienen relación con la parábola del domingo anterior del rico necio. Los exegetas se diversifican en cuanto a la estructura que presente el texto y no determinan las unidades de las que se compone. La actitud de confianza con el que inicia el texto no debería de omitirse “no temas, rebañito mío, porque su Padre ha tenido a bien darles el reino”. Esta exhortación a la confianza, al estilo veterotestamentario y que gusta a Lucas, expresa la ternura y protección que Dios ofrece a su pueblo, pero expresa también la autocomprensión de las primeras comunidades: conscientes de su pequeñez e impotencia, vivían, sin embargo, la seguridad de la victoria. La bondad de Dios, en su amor desmedido, nos ha regalado el reino. Desde aquí tenemos que entender las exhortaciones siguientes. Si el reino es regalo, lo demás es superfluo (bienes materiales). Recordemos los sumarios de Lucas en el libro de los Hechos de los Apóstoles.

Lucas invita a la vigilancia, consciente de la ausencia de su Señor, a una comunidad que espera su regreso, pero no de manera inminente como sucedía en las comunidades de Pablo (cf. 1Tes.4-5). La Iglesia de Lucas sabe que vive en los últimos días en los que el hombre acoge o rechaza de forma definitiva la salvación que se regala. Cristo ha venido, ha de venir; está fuera de la historia, pero actúa en ella. La historia presente, de hecho, es el tiempo de la iglesia, tiempo de vigilancia.

Fitzmyer, ilustra esta afinada concepción de la historia, aparecen varias recomendaciones en lo que puede considerarse como los “retazos de una hipotética parábola”. Lo importante será descubrir en cuál de esas recomendaciones centramos la llegada que hay que esperar de manera vigilante. La predicación histórica de Jesús tienen estas máximas sobre la vigilancia y la confianza. Ahora, en este texto se les reviste de carácter escatológico. El punto clave reside en la invitación “estén preparados”; o lo que es lo mismo, lo importante es el hoy. A la luz de una certeza sobre el futuro, queda determinado el presente. Esta es la comprensión de la historia de Lucas: “se ha cumplido hoy” (4,21), “está entre ustedes” (17,20-21) y “ha de venir” (17,20).

El Reino es, al mismo tiempo, presente y algo todavía por venir. De aquí la doble actitud que se exige al cristiano: desprendimiento y vigilancia. Es necesario desprenderse de los cuidados y de los bienes de este mundo, dando así testimonio de que se buscan las cosas del cielo.

La vigilancia cristiana es inculcada constantemente por Cristo (Mc 14,38; Mt 25,13). La vida del cristiano debe ser toda ella una preparación para el encuentro con el Señor. La muerte que provoca tanto miedo en el que no cree, para el cristiano es una meditación: marca el fin de la prueba, el nacimiento a la vida inmortal, el encuentro con Cristo que le conduce a la Casa del Padre.

La intervención de Pedro, demuestra que la exhortación de Jesús sobre el significado de actuar y perseverar en vigilancia es en primer lugar referido a aquellos que son “la cabeza” de la comunidad, o mejor dicho para los que “están al servicio” de la comunidad. La resurrección a la vida depende del modo como ejercitaron ese servicio.

Para la revisión de vida
¿Cuál es tu tesoro, lo que valoras más, lo que te mueve desde lo profundo...?
¿Cómo está de activa nuestra esperanza? ¿Somos personas apasionadas por el futuro, por un «sueño loco», por una Utopía?
¿Reconocemos al Dios-Misterio que viene en cada momento, y sobre todo en los desafíos del amor, en los más necesitados?

Para la reunión de grupo
- Esta palabra escuchada, ¿qué dice de importante y a qué nos alienta?
- ¿Cuál es la intención de Lucas al insistir en este tema escatológico? ¿Qué es «estar preparados»? «Preparados»... ¿para qué, frente a qué, cómo...?
- Sobre el tema de la fe: ¿puede ser que lo más importante que Dios puede querer de nosotros sea que «creamos»? Dificultades actuales para seguir pensando que la fe es la actitud central de la religiosidad.

Para la oración de los fieles
- Ilumina nuestros ojos para que podamos reconocerte en los acontecimientos y sobre todo en los necesitados, roguemos al Señor...
- Fortalece nuestra esperanza en el futuro de la humanidad para que no muera nuestra fe y amor, roguemos al Señor...
- Que nuestra vida se apoye en valores permanentes y no en los bienes materiales, roguemos al Señor...

Oración comunitaria
Dios Padre Nuestro: danos un corazón grande y potente, capaz de ver con claridad que, más allá de las apetencias y tentaciones de la vida, los valores verdaderos son los valores de tu Reino, y que dar la vida por ellos es lo que más puede alegrar y pacificar nuestro corazón, tal como nos enseñó Jesús, nuestro hermano mayor...

 

 

 

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7 agosto 2010 6 07 /08 /agosto /2010 00:43

Primera Lectura

Lectura del libro del profeta

Habacuc (1, 12—2, 4)

¿No eres tú, Señor, desde siempre, mi santo Dios, que no muere? Tú, Señor, has escogido al pueblo caldeo para hacer justicia y lo has establecido para castigar. Tus ojos son demasiado puros para soportar el mal, no puedes ver la opresión. ¿Por qué miras en silencio a los traidores y callas cuando el malvado devora al justo?

Tú tratas a los hombres como a los reptiles, que no tienen dueño, como a los peces del mar: el pueblo caldeo los pesca con anzuelo, los atrae a su red, los va amontonando y luego ríe satisfecho.Después ofrece sacrificios a su anzuelo e incienso a su red, porque le dieron rica presa y comida sustanciosa.

¿Y vas a permitir que siga llenando sus redes y matando naciones sin piedad?En mi puesto de guardia me pondré, me apostaré en la muralla para ver qué me dice el Señor y qué responde a mi reclamación.

El Señor me respondió y me dijo: “Escribe la visión que te he manifestado, ponla clara en tablillas para que se pueda leer de corrido. Es todavía una visión de algo lejano, pero que viene corriendo y no fallará; si se tarda, espéralo, pues llegará sin falta. El malvado sucumbirá sin remedio; el justo, en cambio, vivirá por su fe”.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

 

Salmo Responsorial Salmo 9

El Señor no abandona

al que lo busca.

El Señor reina eternamente, tiene establecido un tribunal para juzgar, juzga al orbe con justicia y rige a las naciones con rectitud.

El Señor no abandona

al que lo busca.

El Señor es refugio del oprimido, su refugio en los momentos de peligro. Que confíen en ti los que te conocen, porque tú, Señor, no abandonas a los que te buscan.

El Señor no abandona

al que lo busca.

Tóquenle música al Señor, que reina en Sión, cuenten sus maravillas a los pueblos, porque el Señor pide cuentas de la vida y no olvida los gritos de los oprimidos.

El Señor no abandona

al que lo busca.

 

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.

Jesucristo, nuestro salvador, ha vencido la muerte y ha hecho resplandecer la vida por medio del Evangelio.

Aleluya.

 

Evangelio

† Lectura del santo Evangelio

según san Mateo (17, 14-20)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, al llegar Jesús a donde estaba la multitud, se le acercó un hombre, que se puso de rodillas y le dijo: “Señor, ten compasión de mi hijo. Le dan ataques terribles. Unas veces se cae en la lumbre y otras muchas, en el agua. Se lo traje a tus discípulos, pero no han podido curarlo”.

Entonces Jesús exclamó:

“¿Hasta cuándo estaré con esta gente incrédula y perversa? ¿Hasta cuándo tendré que aguantarla? Tráiganme aquí al muchacho”. Jesús ordenó al demonio que saliera del muchacho, y desde ese momento éste quedó sano.

Después, al quedarse solos con Jesús, los discípulos le preguntaron: “¿Por qué nosotros no pudimos echar fuera a ese demonio?” Les respondió Jesús:

“Porque les falta fe. Pues yo les aseguro que si ustedes tuvieran fe al menos del tamaño de una semilla de mostaza, podrían decirle a ese monte: ‘Trasládate de aquí para allá’, y el monte se trasladaría. Entonces nada sería imposible para ustedes”.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Reflexión

 

El Profeta Habacuc presenta una gran queja por el comportamiento de los poderosos e injustos, que han sometido al pueblo a la ignominia del destierro. Ellos son una manifestación de la maldad, no solo por que han cometido injusticia, sino porque han maltratado la fe del pueblo, obligándolo a creer en otros dioses. La respuesta de Dios ante la queja del profeta, es contundente. Él responde con amor y fidelidad a los justos, al contrario, los malvados serán presa de su propio orgullo.

En el evangelio encontramos un episodio bastante fuerte de confrontación con el ser y quehacer de los discípulos, quienes a pesar de haber escuchado todas las enseñanzas del Maestro no están preparados aun para vencer al mal, ahora representado en la enfermedad del joven.

Jesús cuestiona duramente la falta de fe de sus seguidores, y lo hace con justa razón, pues el mal puede estar apoderándose del pueblo. En esta ocasión, cómo en muchas otras, Jesús no hace un discurso, él hace una obra de amor, sanando al muchacho enfermo, venciendo el mal con el poder de su propia fe, esa es la verdadera lección, vencer con la fortaleza que da la confianza en Dios.

Para nosotros también es urgente ese llamado a mantener una fe sólida y crítica ante tantos falsos dioses que hoy se apoderan de nuestra confianza, a veces es el dinero, otras es el confort, en otros casos es la tecnología mal utilizada, en otros es el poder. La palabra de Dios nos invita entonces a fortalecer nuestra confianza en el proyecto de Dios, naturalmente esa confianza ha de ser respaldada con compromisos reales que den cuenta de cuán fuerte es nuestra fe.

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5 agosto 2010 4 05 /08 /agosto /2010 17:40

Primera Lectura

Lectura del libro del profeta

Daniel (7, 9-10. 13-14)

Yo, Daniel, tuve una visión nocturna: Vi que colocaban unos tronos y un anciano se sentó. Su vestido era blanco como la nieve, y sus cabellos, blancos como lana. Su trono, llamas de fuego, con ruedas encendidas. Un río de fuego brotaba delante de él. Miles y miles lo servían, millones y millones estaban a sus órdenes.

Comenzó el juicio y se abrieron los libros.

Yo seguí contemplando en mi visión nocturna y vi a alguien semejante a un hijo de hombre, que venía entre las nubes del cielo. Avanzó hacia el anciano de muchos siglos y fue introducido a su presencia. Entonces recibió la soberanía, la gloria y el reino. Y todos los pueblos y naciones de todas las lenguas lo servían. Su poder nunca se acabará, porque es un poder eterno, y su reino jamás será destruido.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

 

Salmo Responsorial Salmo 96

Reina el Señor,

alégrese la tierra.

Reina el Señor, alégrese la tierra; cante de regocijo el mundo entero. Tinieblas y nubes rodean el trono del Señor que se asienta en la justicia y el derecho.

Reina el Señor,

alégrese la tierra.

Los montes se derriten como cera ante el Señor de toda la tierra. Los cielos pregonan su justicia, su inmensa gloria ven todos los pueblos.

Reina el Señor,

alégrese la tierra.

Tú, Señor altísimo, estás muy por encima de la tierra y mucho más en alto que los dioses.

Reina el Señor,

alégrese la tierra.

 

En los lugares donde se celebra con

grado de Solemnidad se añade la

Segunda Lectura

 

Segunda Lectura

Lectura de la segunda carta

del apóstol san Pedro (1, 16-19)

Hermanos: Cuando les anunciamos la venida gloriosa y llena de poder de nuestro Señor Jesucristo, no lo hicimos fundados en fábulas hechas con astucia, sino por haberlo visto con nuestros propios ojos en toda su grandeza. En efecto, Dios lo llenó de gloria y honor, cuando la sublime voz del Padre resonó sobre él, diciendo: “Este es mi Hijo amado, en quien yo me complazco”. Y nosotros escuchamos esta voz, venida del cielo, mientras estábamos con el Señor en el monte santo.

Tenemos también la firmísima palabra de los profetas, a la que con toda razón ustedes consideran como una lámpara que ilumina en la oscuridad, hasta que despunte el día y el lucero de la mañana amanezca en los corazones de ustedes.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

 

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.

Este es mi Hijo muy amado, dice el Señor, en quien tengo puestas todas mis complacencias; escúchenlo.

Aleluya.

Evangelio

† Lectura del santo Evangelio

según san Lucas (9, 28-36)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús se hizo acompañar de Pedro, Santiago y Juan, y subió a un monte para hacer oración. Mientras oraba, su rostro cambió de aspecto y sus vestiduras se hicieron blancas y relampagueantes. De pronto aparecieron conversando con él dos personajes, rodeados de esplendor: eran Moisés y Elías. Y hablaban de la muerte que le esperaba en Jerusalén.

Pedro y sus compañeros estaban rendidos de sueño; pero, despertándose, vieron la gloria de Jesús y de los que estaban con él. Cuando éstos se retiraban, Pedro le dijo a Jesús: “Maestro, sería bueno que nos quedáramos aquí y que hiciéramos tres chozas: una para ti, una para Moisés y otra para Elías”, sin saber lo que decía.

No había terminado de hablar, cuando se formó una nube que los cubrió; y ellos, al verse envueltos por la nube, se llenaron de miedo. De la nube salió una voz que decía:

“Este es mi Hijo, mi escogido; escúchenlo”. Cuando cesó la voz, se quedó Jesús solo. Los discípulos guardaron silencio y por entonces no dijeron a nadie nada de lo que habían visto.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Reflexión

 

La Palabra de Dios nos presenta hoy un acontecimiento crucial en el ministerio de Jesús. La Transfiguración, constituye la revelación que Jesús hace como Hijo de Dios, elegido y predilecto. La presencia simbólica de Moisés y Elías, tiene un profundo significado, pues el asunto de la elección tiene que ver con dos grandes proyectos, el del Éxodo, la liberación liderada por Moisés, y el inmortal profetismo popular, representado en Elías. Jesús es heredero de estas dos tradiciones, y su proyecto está inspirado en ellas. La voz de Dios busca, no solo dar a conocer, sino comprometer a quienes conocen, por eso este grupo de discípulos de ahora en adelante tendrá un papel especial en la obra salvífica de Jesús.

Ver una manifestación de Dios, constituye un compromiso necesario con su proyecto, lo que pasa es que podemos estar esperando manifestaciones extraordinarias y casi mágicas que no van a llegar. El evangelio nos está exigiendo la sensibilidad para se capaces de encontrar la presencia de Dios y escuchar su voz en la cotidianidad.

Fenómenos tan evidentes hoy, como el crecimiento de la pobreza, el incremento desmedido del hambre, las guerras que todos los días comienzan y se agudizan en algún rincón del planeta, son desafíos evidentes para la fe cristiana. Por otra parte el servicio que prestan muchas organizaciones eclesiales y sociales, al servicio de los más pobres y de las víctimas de la injusticia y de las guerras, son signos evidentes y maravillosos que nos muestran que si es posible avanzar hacía un mundo diferente, más cristiano, más humano.

 

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5 agosto 2010 4 05 /08 /agosto /2010 03:33

Primera Lectura

Lectura del libro del profeta

Jeremías (31, 31-34)

“Se acerca el tiempo, dice el Señor, en que haré con la casa de Israel y la casa de Judá una alianza nueva. No será como la alianza que hice con los padres de ustedes, cuando los tomé de la mano para sacarlos de Egipto.Ellos rompieron mi alianza y yo tuve que hacer un escarmiento con ellos.

Esta será la alianza nueva que voy a hacer con la casa de Israel: Voy a poner mi ley en lo más profundo de su mente y voy a grabarla en sus corazones. Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Ya nadie tendrá que instruir a su prójimo ni a su hermano, diciéndole:

‘Conoce al Señor’, porque todos me van a conocer, desde el más pequeño hasta el mayor de todos, cuando yo les perdone sus culpas y olvide para siempre sus pecados”.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

 

Salmo Responsorial Salmo 50

Crea en mí, Señor,

un corazón puro.

Crea en mí, Señor, un corazón puro, un espíritu nuevo para cumplir tus mandamientos. No me arrojes, Señor, lejos de ti, ni retires de mí tu santo espíritu.

Crea en mí, Señor,

un corazón puro.

Devuélveme tu salvación, que regocija, mantén en mí un alma generosa. Enseñaré a los descarriados tus caminos y volverán a ti los pecadores.

Crea en mí, Señor,

un corazón puro.

Tú, Señor, no te complaces en los sacrificios y si te ofreciera un holocausto, no te agradaría. Un corazón contrito te presento, y a un corazón contrito, tú nunca lo desprecias.

Crea en mí, Señor,

un corazón puro.

 

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.

Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella,dice el Señor.

Aleluya.

 

Evangelio

† Lectura del santo Evangelio

según san Mateo (16, 13-23)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, cuando llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos:

“¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?” Ellos le respondieron: “Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o alguno de los profetas”.

Luego les preguntó:

“Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?” Simón Pedro tomó la palabra y le dijo: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”.

Jesús le dijo entonces:

“¡Dichoso tú, Simón, hijo de Juan, porque esto no te lo ha revelado ningún hombre, sino mi Padre, que está en los cielos! Y yo te digo a ti que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella. Yo te daré las llaves del Reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo”. Y les ordenó a sus discípulos que no dijeran a nadie que él era el Mesías.

A partir de entonces, comenzó Jesús a anunciar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén para padecer allí mucho de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribas; que tenía que ser condenado a muerte y resucitar al tercer día.

Pedro se lo llevó aparte y trató de disuadirlo, diciéndole: “No lo permita Dios, Señor. Eso no te puede suceder a ti”. Pero Jesús se volvió a Pedro y le dijo:

“¡Apártate de mí, Satanás, y no intentes hacerme tropezar en mi camino, porque tu modo de pensar no es el de Dios, sino el de los hombres!”

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Reflexión

 

En el Evangelio, encontramos a Jesús con los discípulos, planteándoles un interrogante de fondo ¿Quién dice la gente que soy yo? Naturalmente que las respuestas son diversas, como las experiencias que el pueblo ha tenido con Jesús, así unos lo asocian con Juan el Bautista, otros con Elías, otros con Jeremías. Lo que ha y de común en las respuestas es un profundo deseo de profetismo popular, que sea buena noticia para los pobres, y estas concepciones de Jesús están profundamente arraigadas en el alma del pueblo.

La particularización de la pregunta “y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?” pone a los discípulos en una encrucijada. Ellos que han sido testigos de la trayectoria misionera del maestro y destinatarios de todas sus enseñanzas, no pueden tener la misma respuesta, tal vez por eso sólo Pedro se arriesga de responder lúcidamente. La respuesta de Pedro constituye un buen signo para Jesús, quien ve en el grupo mucha más madures que al comienzo, por eso decide confiarles mas detalles de su plan y por supuesto de las consecuencias. Ante ello el mismo Pedro reaccionará inmaduramente, no como Dios, sino como los hombres.

Es vital hoy reconocer que Dios ha decidido amarnos, ha decido confiarnos su proyecto, ha puesto en nuestras mentes y nuestros corazones la semilla de divinidad necesaria para hacer más humano el mundo en el que vivimos, sin embargo, no pocas veces solemos alejarnos del plan de Dios y traicionar su confianza: Podemos decir que nos cuesta pensar como Dios, respetar amorosamente la dignidad de todos, y terminamos imponiendo nuestros limitados criterios en el ordenamiento del mundo.

 

 

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3 agosto 2010 2 03 /08 /agosto /2010 17:14

Primera Lectura

Lectura del libro del profeta

Jeremías (31, 1-7)

“En aquel tiempo, dice el Señor, yo seré el Dios de todas las tribus de Israel y ellos serán mi pueblo.

El pueblo de Israel, que se libró de la espada, halló misericordia en el desierto y camina hacia el descanso; el Señor se le apareció de lejos”.

Esto dice el Señor: “Yo te amo con amor eterno, por eso siempre me apiado de ti. Volveré, pues, a construirte y serás reconstruida, capital de Israel. Volverás a tocar tus panderos y saldrás a bailar entre músicos y coros; volverás a plantar viñas en los montes de Samaria y los que las planten, las disfrutarán. En la montaña de Efraín gritarán los centinelas:

‘¡Ya es de día! ¡Levántense y vayamos a Sión, hacia el Señor, nuestro Dios!’ ”.

Esto dice el Señor: “Griten de alegría por Jacob, regocíjense por el mejor de los pueblos; proclamen, alaben y digan: ‘El Señor ha salvado a su pueblo, al grupo de los sobrevivientes de Israel’ ”.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

 

Salmo Responsorial

Jeremías 31

El Señor será nuestro pastor.

Escuchen, pueblos, la palabra del Señor, y anúncienla aun en las islas más remotas: “El que dispersó a Israel lo reunirá, y lo cuidará como el pastor a su rebaño”.

El Señor será nuestro pastor.

Porque el Señor redimió a Jacob y lo rescató de las manos del poderoso. Ellos vendrán para aclamarlo al monte Sión y vendrán a gozar de los bienes del Señor.

El Señor será nuestro pastor.

Entonces se alegrarán las jóvenes, danzando; se sentirán felices jóvenes y viejos, porque yo convertiré su tristeza en alegría, los llenaré de gozo y aliviaré sus penas.

El Señor será nuestro pastor.

 

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.

Un gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo.

Aleluya.

 

Evangelio

† Lectura del santo Evangelio

según san Mateo (15, 21-28)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús se retiró a la comarca de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea le salió al encuentro y se puso a gritar: “Señor, hijo de David, ten compasión de mí. Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio”.

Jesús no le contestó una sola palabra; pero los discípulos se acercaron y le rogaban:

“Atiéndela, porque viene gritando detrás de nosotros”. El les contestó: “Yo no he sido enviado sino a las ovejas descarriadas de la casa de Israel”.

Ella se acercó entonces a Jesús y postrada ante él, le dijo: “¡Señor, ayúdame!” El le respondió: “No está bien quitarles el pan a los hijos para echárselo a los perritos”. Pero ella replicó: “Es cierto, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de sus amos”. Entonces Jesús le respondió: “Mujer, ¡qué grande es tu fe! Que se cumpla lo que deseas”. Y en aquel mismo instante quedó curada su hija.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Reflexión

 

En el evangelio, hoy nos encontramos con un relato bastante polémico en su interpretación. Jesús ha emprendido un viaje a tierras no judías, allí una mujer bastante insistente le ruega que sane a su hija. Jesús inicialmente acude a la diferencia cultural entre judíos y extranjeros y se refiere a ella, como lo hacía comúnmente el pueblo judío, para quienes los extranjeros eran “perros”. Ante ello la mujer, lejos de entrar en un conflicto por la nacionalidad o por el lenguaje, insiste en lo realmente vital para ella: La salud de su hija. Jesús es duramente confrontado por la fe de esta mujer extranjera, y reconoce que su propuesta de salvación no es solo para los hijos de Israel, sino que tiene un carácter universal, que supera las fronteras y las nacionalidades. Esto demarca una novedad en el ministerio de Jesús, quién ya ha sido rechazado por las autoridades y por unos sectores de su propio pueblo. Ahora él mismo comienza a ver que efectivamente la fe de otros pueblos es mucho más fuerte que la de sus coterráneos.

Estas lecturas de hoy nos sugieren dos reflexiones de fondo: En primer lugar, y siguiendo de cerca la profecía de Jeremías, nosotros creemos y somos anunciadores de liberación y esperanza o estamos sumidos en las concepciones pesimistas de la vida y vemos como las dificultades cotidianas nos oprimen hasta hacernos casi perder la esperanza.

La segunda reflexión la podemos hacer de la mano del evangelio, una mujer de fe inquebrantable, enriquece el proyecto cristiano, exigiendo amorosamente que se abra a la universalidad. El testimonio de esta mujer es el que hemos de tener presente los cristianos de hoy, cuando es tan fácil perder la esperanza o ponerla en asuntos vanos.

Tanto el Israel del regreso a casa como la mujer extranjera son paradigmas de autenticidad y gozo en la vivencia de la fe, dejémoslo entonces provocar por esta radicalidad para nutrir nuestra propia experiencia cristiana.

 

 

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2 agosto 2010 1 02 /08 /agosto /2010 18:11

Primera Lectura

Lectura del libro del profeta

Jeremías (30, 1-2. 12-15. 18-22)

Estas palabras le fueron dirigidas a Jeremías de parte del Señor: “Esto dice el Señor, Dios de Israel: ‘Escribe en un libro todas las palabras que te he dicho’ ”.

“Esto dice el Señor:

‘Tu quebranto es irremediable e incurables tus heridas. Estás desahuciado. Hay heridas que tienen curación, pero las tuyas no tienen remedio. Todos tus amantes te han olvidado y ya no preguntan por ti. Como si fuera tu enemigo, te herí y te impuse un cruel castigo por tu gran culpa, por tus enormes pecados.

¿Por qué te quejas de tus heridas? Tu dolor es irremediable. Por tu gran culpa, por tus enormes pecados te he tratado así’ ”.

“Esto dice el Señor: ‘Yo cambiaré la suerte del pueblo de Israel: lo haré volver a su patria; me apiadaré de sus casas, la ciudad será reedificada sobre sus propias ruinas y el templo será reconstruido tal como era. Se escucharán himnos de alabanza y los cantos de un pueblo que se alegra. Y los multiplicaré y ya no serán pocos, los honraré y ya no serán despreciados; sus hijos serán como eran antes, la comunidad que está delante de mí, y yo castigaré a todos sus enemigos.

Un príncipe nacerá de mi pueblo, uno de ellos mismos será su jefe. Yo lo haré acercarse y él vendrá hasta mí; porque, si no, ¿quién se atreverá a acercarse a mí? Ustedes serán mi pueblo y yo seré su Dios’ ”.

Palabra de Dios.

Te alabamos Señor.

 

Salmo Responsorial Salmo 101

El Señor es nuestro Dios.

Cuando el Señor reedifique a Sión y aparezca glorioso, cuando oiga el clamor del oprimido y no se muestre a sus plegarias sordo, entonces al Señor temerán todos los pueblos, y su gloria verán los poderosos.

El Señor es nuestro Dios.

Esto se escribirá para el futuro y alabará al Señor el pueblo nuevo, porque el Señor, desde su altura santa, ha mirado a la tierra desde el cielo, para oír los gemidos del cautivo y librar de la muerte al prisionero.

El Señor es nuestro Dios.

Bajo tu protección, Señor, habitarán los hijos de tus siervos y se establecerán sus descendientes.Tu nombre en Sión alabarán por eso, cuando en Jerusalén, a darte culto, se reúnan, Señor, todos los pueblos.

El Señor es nuestro Dios.

 

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.

Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel.

Aleluya.

 

Evangelio

† Lectura del santo Evangelio

según san Mateo (14, 22-36)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, inmediatamente después de la multiplicación de los panes, Jesús hizo que sus discípulos subieran a la barca y se dirigieran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Después de despedirla, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba él solo allí.

Entre tanto, la barca iba ya muy lejos de la costa y las olas la sacudían, porque el viento era contrario. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el agua. Los discípulos, al verlo andar sobre el agua, se espantaron y decían: “¡Es un fantasma!” Y daban gritos de terror. Pero Jesús les dijo enseguida: “Tranquilícense y no teman. Soy yo”.

Entonces le dijo Pedro:

“Señor, si eres tú, mándame ir a ti caminando sobre el agua”.

Jesús le contestó: “Ven”. Pedro bajó de la barca y comenzó a caminar sobre el agua hacia Jesús; pero al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, comenzó a hundirse y gritó: “¡Sálvame, Señor!” Inmediatamente Jesús le tendió la mano, lo sostuvo y le dijo: “Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?”

En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. Los que estaban en la barca se postraron ante Jesús, diciendo: “Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios”.

Terminada la travesía, llegaron a Genesaret. Apenas lo reconocieron los habitantes de aquel lugar, pregonaron la noticia por toda la región y le trajeron a todos los enfermos. Le pedían que los dejara tocar siquiera el borde de su manto; y cuantos lo tocaron, quedaron curados.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Reflexión

 

El evangelio del Día de hoy nos presenta el grupo de Jesús, ante una situación natural y adversa, una tormenta en mitad del mar, seguramente una situación difícil, pero conocida por estos hombres de pesca, sin embargo son confrontados por la presencia de Jesús, quién les invita a tener confianza en el proyecto que han decidido asumir.

El reencuentro con Jesús, aparece mediado por una acción simbólica, caminar sobre las aguas, mientras los discípulos son sacudidos por la tormenta, él puede caminar sobre las aguas, ir hacía ellos, y calmar la tempestad. Pedro, quien intenta hacer lo mismo, es asaltado por el miedo, la falta de fe y la fuerza de la tormenta. Pedro aún no está preparado para comprender la complejidad del proyecto de Jesús. El maestro camina sobre las aguas, por que domina el mal con la fuerza de la verdad y de la Gracia, es el mundo de la mentira, el egoísmo, las injusticia y la exclusión el que constituye la tormenta que amedrenta y hace perder la fe. Ante ello Jesús se acerca amorosamente y vuelve a convencer al grupo que es la fe en Dios y el compromiso lo que tranquiliza de verdad el alma.

Hoy, acudimos a múltiples formas de tormentas y de vientos en contra; nuestras sociedades están siendo gobernadas por el demonio estructural del mercado, sin ética alguna. Los afanes de lucro, empoderan a unos y generan miedo en otros, hay una mayoría que se muere de hambre y sin quererlo, nos estamos alejando del mandato cristiano, de amar y servir incondicionalmente.

 

 

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2 agosto 2010 1 02 /08 /agosto /2010 02:41

Lectura del Profeta Jeremías 28, 1-17

Ananías, el Señor no te ha enviado, y tú has inducido al pueblo a una falsa confianza

Al principio del reinado de Sedecías en Judá, el mes quinto, Ananías, hijo de Azur, profeta natural de Gabaón, me dijo en el templo, en presencia de los sacerdotes y de toda la gente: Así dice el Señor de los ejércitos, Dios de Israel: "Rompo el yugo del rey de Babilonia. Antes de dos años devolveré a este lugar todo el ajuar del templo que Nabucodonosor, rey de Babilonia, cogió y se llevó a Babilonia. A Jeconías, hijo de Joaquín, rey de Judá, y a todos los judíos desterrados en Babilonia yo los haré volver a este lugar -oráculo del Señor-, porque romperé el yugo del rey de Babilonia.""

El profeta Jeremías respondió al profeta Ananías, en presencia de los sacerdotes y del pueblo que estaba en el templo; el profeta Jeremías dijo: Amén, así lo haga el Señor. Que el Señor cumpla tu profecía, trayendo de Babilonia a este lugar todo el ajuar del templo y a todos los desterrados. Pero escucha lo que yo te digo a ti y a todo el pueblo: "Los profetas que nos precedieron, a ti y a mí, desde tiempo inmemorial, profetizaron guerras, calamidades y epidemias a muchos países y a reinos dilatados. Cuando un profeta predecía prosperidad, sólo al cumplirse su profecía era reconocido como profeta enviado realmente por el Señor.""

Entonces Ananías le quitó el yugo del cuello al profeta Jeremías y lo rompió, diciendo en presencia de todo el pueblo: Así dice el Señor: "Así es como romperé el yugo del rey de Babilonia, que llevan al cuello tantas naciones, antes de dos años."" El profeta Jeremías se marchó por su camino.

Después que el profeta Ananías rompió el yugo del cuello del profeta Jeremías, vino la palabra del Señor a Jeremías: Ve y dile a Ananías: "Así dice el Señor: Tú has roto un yugo de madera, yo haré un yugo de hierro. Porque así dice el Señor de los ejércitos, Dios de Israel: Pondré yugo de hierro al cuello de todas estas naciones, para que sirvan a Nabucodonosor, rey de Babilonia; y se le someterán, y hasta las bestias del campo le entregaré.""

El profeta Jeremías dijo a Ananías profeta: Escúchame, Ananías; el Señor no te ha enviado, y tú has inducido a este pueblo a una falsa confianza. Por eso, así dice el Señor: "Mira: yo te echaré de la superficie de la tierra; este año morirás, porque has predicado rebelión contra el Señor.""

Y el profeta Ananías murió aquel mismo año, el séptimo mes.

Palabra de Dios

Te Alabamos Señor

Salmo responsorial: 118

Instrúyeme, Señor, en tus leyes

Apártame del camino falso, / y dame la gracia de tu voluntad. R.

No quites de mi boca las palabras sinceras, / porque yo espero en tus mandamientos. R.

Vuelvan a mí tus fieles / que hacen caso de tus preceptos. R.

Sea mi corazón perfecto en tus leyes, / así no quedaré avergonzado. R.

Los malvados me esperaban para perderme, / pero yo meditaba tus preceptos. R.

No me aparto de tus mandamientos, / porque tú me has instruido. R.

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 14, 13-21

Gloria a ti Señor  

Alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición y dio los panes a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan, El Bautista, se marchó de allí en barca, a un sitio tranquilo y apartado. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos.

Al desembarcar, vio Jesús el gentío, le dio lástima y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren de comer." Jesús les replicó: No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer." Ellos le replicaron: Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces." Les dijo: Traédmelos."

Mandó a la gente que se recostara en la hierba y, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos hasta quedar satisfechos y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.

Palabra de Dios

Gloria a ti Señor Jesús

 

Reflexión

El evangelio de Mateo, hoy nos presenta un relato bastante claro, en lo que tiene que ver con la confianza en el proyecto de Dios anunciado por Jesús.

Los discípulos más cercanos de Jesús, no acaban de comprenderlo todo, su preocupación es por que es tarde, el lugar es despoblado y aparentemente no hay cómo solucionar la necesidad de la comida, ellos aún no entienden el plan de Dios que se está revelando en Jesús, por eso mismo, El Maestro, los confronta y los involucra en la responsabilidad de dar de comer, de organizar al pueblo y de servirle.

Esta es la lógica de nueva profecía, Jesús esta planteando el programa de su proyecto en el que no puede faltar la compasión, el acompañamiento, la acogida, el pan compartido y sobre todo la presencia de Dios.

Hoy la Palabra de Dios también nos confronta y pregunta ¿hacia dónde está orientada nuestra fe? ¿Hemos, acaso, caído en falsas esperanzas, hemos creído que tener cosas relativamente seguras es lo que nos garantiza la presencia de Dios? Jesús hoy nos está haciendo un llamado urgente a llenar nuestra vida de la verdadera esperanza en el Dios de la Vida, una esperanza activa, caracterizada por el servicio, la compasión y la acogida con los más necesitados de nuestros días.

 

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