Overblog Seguir este blog
Administration Create my blog
5 julio 2012 4 05 /07 /julio /2012 20:38

Meditación: Viernes de la semana 13 de tiempo ordinario, ciclo B, 6 de julio, 2012.

«Cuando partía Jesús de allí, vio a un hombre sentado en el telonio, llamado Mateo, y le dijo: Sígueme. El se levantó y le siguió. Estando él a la mesa en casa de Mateo, vinieron muchos publicanos y pecadores, y se pusieron también a la mesa con Jesús y sus discípulos. Los fariseos, al ver esto, decían a sus discípulos: ¿Por qué vuestro maestro come con los publicanos y pecadores? Pero él, al oírlo, dijo: No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Id y aprended qué sentido tiene: Misericordia quiero y no sacrificio; pues no he venido a llamar a los justos sino a los pecadores.» (Mateo 9, 9-13)

1º. Jesús, cada vez que aparece la llamada de un apóstol en el Evangelio, es una buena ocasión para acordarme de que yo también debo ser apóstol tuyo.

Al haber recibido el Bautismo, he recibido ya la misión genérica de santidad y apostolado que es propia de todo cristiano.

Me has llamado a ser santo y apóstol tuyo.

¿Cómo estoy cumpliendo mi misión?

«Él se levantó y le siguió.»

Hoy me pides que me vuelva a levantar, que salga de ese estado de tibieza -del «ir tirando» o «ir a medias» en el que me quedo cuando descuido la lucha por vivir un plan de vida, por aprovechar el tiempo, por hacer apostolado, por hacer una pequeña mortificación cada día.

Un medio crucial para mantenerme de pie en la lucha, para seguirte y seguirte de cerca, es el examen de conciencia.

«Avanzad siempre, hermanos míos. Examinaos cada día sinceramente, sin vanagloria, sin autocomplacencia, porque nadie hay dentro de ti que te obligue a sonrojarte o a jactarte. Examínate y no te contentes con lo que eres, si quieres llegar a lo que todavía no eres. Porque en cuanto te complaces en ti mismo, allí te detuviste. Si dices ¡basta!, estás perdido» (San Agustín).

Si cada noche me pongo en tu presencia y hago un poco de examen de conciencia -dos o tres minutos- repasando cómo he vivido el día, me daré cuenta de por dónde flaquea mi vida espiritual, y podré volver a empezar una y otra vez.

Si cuido el examen de conciencia, con tu ayuda, podré mantener siempre una vida interior vibrante y encendida.

2º. «Parecía plenamente determinado...; pero, al tomar la pluma para romper con su novia, pudo más la indecisión y le faltó valentía: muy humano y comprensible, comentaban otros. Por lo visto, según algunos, los amores terrenos no están entre lo que se ha de dejar para seguir plenamente a Jesucristo, cuando El lo pide» (Surco.-41).

Jesús, te acercas a Mateo no por casualidad, sino que ya habías pensado en él mucho antes para llamarle a ser uno de tus apóstoles.

A lo mejor Mateo no había pensado nunca en dejarlo todo por Ti, pero Tú habías pensado en él desde toda la eternidad, porque eres Dios y en Ti no hay pasado o futuro: todo es presente.

Y cuando piensas pedir algo a alguien, le das antes las gracias necesarias para que pueda responder.

Mateo estaba sentado en su mesa de recaudador de impuestos.

No era un trabajo bien considerado por algunos israelitas, porque era colaborar con la dominación romana, pero era un trabajo que proporcionaba una acomodada situación económica.

Se podría decir que Mateo «tenía la vida resuelta».

Mientras la muchedumbre te seguía porque acababas de hacer un milagro, Mateo estaba allí sentado, trabajando.

Y precisamente a él, al que no te estaba siguiendo, le vienes a buscar para llamarle.

Jesús, a lo mejor yo tampoco te seguía muy de cerca.

Pero sí me tomaba en serio mi trabajo, mi estudio.

A lo mejor tenía la vida más o menos «resuelta»: amigos, aficiones, trabajo, familia.

A lo mejor tenía novia o novio.

Y en estas circunstancias, apareces y me pides más: o incluso me pides que lo deje todo y te siga, como a Mateo.

¿Cómo voy a dejar todos esos amores terrenos, esos deseos e ilusiones buenas y nobles?

Jesús, sé que Tú me das la gracia necesaria para responder a lo que me pides.

Sé también que, respondiendo a esa llamada, seré más feliz que siguiendo mis propios intereses.

Ayúdame a responder siempre que sí a lo que me pidas.

Esta meditación está tomada de: “Una cita con Dios” de Pablo Cardona. Tiempo ordinario. Ediciones Universidad de Navarra. S. A. Pamplona.

Fuente: www.almudi.org

Repost 0
Published by xcmasmasmas - en Meditación
Comenta este artículo
4 julio 2012 3 04 /07 /julio /2012 21:43

Meditación: Jueves de la semana 13 de tiempo ordinario; ciclo B. 5 de julio, 2012.

Jesús en su obediencia perfecta nos consigue el perdón de nuestros pecados

«Subiendo a una barca, cruzó de nuevo el mar y vino a su ciudad. Entonces le presentaron un paralítico postrado en una camilla. Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Ten confianza, hijo, tus pecados te son perdonados. Ciertos escribas dijeron en su interior: Éste blasfema. Conociendo Jesús sus pensamientos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir: tus pecados te son perdonados, o decir: levántate y anda? Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados, dijo al paralítico: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa. Él se levantó y se marchó a su casa. Al ver esto las multitudes se atemorizaron y glorificaron a Dios por haber dado tal poder a los hombres» (Mateo 9, 1-8).

1. Jesús subió a una barca, cruzó a la otra orilla y llegó a Cafarnaúm, su ciudad. Después de su viaje a territorio pagano vuelve a su país.

“-Le presentaron un paralítico echado en un catre. Viendo la fe que tenían, Jesús dijo al paralítico: "¡Animo, hijo! Se te perdonan tus pecados"”. En Marcos (2, 4) y Lucas (5, 19) vemos más detalles: la camilla bajada desde el techo después de levantar algunas tejas... Mateo va a lo esencial, el perdón de los pecados. Hasta aquí hemos visto a Jesús curando enfermos, dominando los elementos materiales, venciendo los demonios; y he aquí que ¡también perdona los pecados! Ahora tenemos la confesión, los sacramentos… aquel día, Jesús: ¿Qué pensaste cuando por primera vez dijiste "se te perdonan tus pecados"'?

-“Entonces algunos escribas o letrados dijeron interiormente: "Este blasfema"”. Está reservado a Dios. También Dios es vulnerable, en cierta manera. Es una cuestión de amor. Porque nos ama. Dios se deja "herir" por nuestros pecados. Señor, haz que comprendamos esto mejor. Para que comprendamos mejor también el perdón que nos concedes. Pienso que Dios es feliz cuando nosotros realizamos ese proyecto de amor, y se entristece cuando nos hacemos daño con el pecado, de ahí que le ofende el pecado. Y aunque no nos importe a veces nuestro bien, podemos evitar hacernos mal porque el pecado ofende a Dios.

-“Para que veáis que el Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados, dijo entonces al paralítico: Ponte en pie, carga con tu catre y vete a tu casa”. Los escribas pensaban que la enfermedad estaba ligada a un pecado. Jesús denunció esa manera de ver (Jn 9, 1-41) "ni él ni sus parientes no pecaron para que se encuentre en este estado". Pero Jesús usa aquí la visibilidad de la curación corporal, perfectamente controlable, para probar esa otra curación espiritual, la del alma en estado de pecado. Los sacramentos son signos visibles que manifiestan la gracia invisible. En el sacramento de la Penitencia, el encuentro con el ministro, el diálogo de la confesión y la fórmula de absolución, son los "signos", del perdón. Hoy, uno se encuentra, a menudo con gentes que quisieran reducir esta parte exterior de los sacramentos -"¡confesarse directamente a Dios!"- De hecho, el hombre necesita signos sensibles. Y el hecho que Dios se haya encarnado es el gran Sacramento: hay que descubrir de nuevo el aspecto muy humano del sacramento. Jesús pronunció fórmulas de absolución -"tus pecados son perdonados"-, hizo gestos exteriores de curación -"levántate y vete a tu casa"-. De otro modo, ¿cómo hubiera podido saber el paralítico, que estaba realmente perdonado? Los signos del sacramento también nos dan seguridad del perdón, y paz en el alma, al confiar lo que era escondido y había que sacar fuera. Hay una necesidad de tener un “desagüadero”…

-“Al ver esto el gentío quedó sobrecogido y alababa a Dios, que da a los hombres tal autoridad”. El "poder" que Jesús acaba de ejercer... lo ha confiado a "unos hombres", en plural. Son pobres pecadores, a quienes se les había conferido ese poder, para llevar el perdón y la paz a los demás. La Iglesia es la prolongación real de la Encarnación: como Jesús es el gran Sacramento -el Signo visible-de-Dios... así la Iglesia es el gran Sacramento visible de Cristo. La Iglesia es la misericordia de Dios para los hombres (Noel Quesson).

La Iglesia, arraigo histórico de la obra de Cristo, perdona los pecados porque Cristo está verdaderamente presente en ella. Es el sacramento de salvación del hombre. La iniciativa amorosa de Dios continúa a través de los apóstoles o sus sucesores y los demás sacerdotes, que perdonan en nombre de Cristo. En este encuentro sacramental Dios se presenta al hombre que confiesa su pecado como el padre del hijo pródigo, que no piensa más que en preparar el festín familiar; en el mismo momento la Iglesia entera se hace partícipe con Dios en este perdón al reintegrar al penitente a la comunidad eclesial (Maertens-Frisque).

No hay pecado que sea imperdonable porque no hay situación de la que el hombre no pueda salir. Nadie puede descender demasiado bajo para Dios. Por muy podrido que uno esté, por mucho asco que se dé a sí mismo y a los demás, Dios puede con él. La fe, ese don o regalo que Dios da al hombre, si es auténtica, es capaz de llevarle a la conversión, a la reorientación de su vida y de su marcha hacia la felicidad, hacia la salvación. Y como para Dios el valor de un hombre no está en función de su pasado, de lo que ha hecho, sino de su futuro, de lo que puede alcanzar a ser, su pasado queda perdonado. Dios valora el futuro y perdona el pasado. Dios no juzga lo que hemos sido, sino lo que vamos a ser y por eso la muerte, el momento de la muerte, es el momento moral por excelencia, a partir del cual uno ya no puede cambiar, pero mientras hay vida hay esperanza de crecimiento, de cambio, de conversión y por tanto de perdón.

La gente quedó sobrecogida y alababa a Dios, que da a los hombres tal potestad. Resulta apasionante tratar de vivir y de hacer vivir al auténtico Dios, al Dios Padre; ese Dios que la debilidad humana, demasiado a menudo, ha deformado y olvidado (Benjamín Oltra Colomer).

2. –“Amacías, sacerdote de Betel, mandó decir a Jeroboam: «Amós conspira contra ti... el país no puede tolerar más sus discursos.» Y Amacías dijo a Amós: «Vete de aquí con tus visiones, huye a la tierra de Judá; allá podrás ganarte la vida y profetizar, pero en Betel no sigas profetizando porque éste es el dominio real y el santuario del rey»” No es sólo hoy que se expulsa a los profetas, las voces que estorban. Jesús también es una de esas voces que se ha procurado acallar, con la muerte. No es de hoy que la gente situada trate de conservar a cualquier precio, sus privilegios.

-“Amós respondió: «Yo no era profeta ni hijo de profeta; era un simple pastor y picador de sicómoros. Pero el Señor me escogió...»” Él no buscaba honores: "¡Dios me escogió" Soy un hombre libre. El dinero no cuenta para mí. ¿Soy libre, o me dejo llevar por respetos humanos, influencias, quedar bien? Concédenos, Señor, la valentía de mantener nuestras opiniones, nuestras convicciones.

-“El Señor me dijo: «Ve y profetiza a mi pueblo Israel.»” Es la respuesta a una llamada apremiante de Dios. Es un enviado de Dios: "es el Señor quien me ha llamado". Aprovecho esta ocasión para revisar delante de Dios las motivaciones profundas de mis compromisos. ¿Cuál es la finalidad de mi actuación? ¿Por qué causa milito?

A pesar de las amenazas, Amós era ya capaz de decir a los poderosos de este mundo las palabras más difíciles de decir: “tus tierras serán repartidas a cordel; tú mismo morirás sobre un suelo impuro, e Israel será deportado lejos de su país.” Te ruego, Señor, por todos los que tienen la responsabilidad de "decir la verdad", en la Iglesia como en el mundo (Noel Quesson).

3. «La ley del Señor es perfecta y es descanso del alma; la norma del Señor es límpida y da luz a los ojos» (salmo). Hoy te doy gracias, señor, por el Sacramento del perdón que has confiado a tu Iglesia: «Puesto que Cristo confió a sus apóstoles el ministerio de la reconciliación, los obispos, sus sucesores, y los presbíteros, colaboradores de los obispos, continúan ejerciendo este ministerio. En efecto, los obispos y los presbíteros, en virtud del sacramento del Orden, tienen el poder de perdonar todos los pecados «en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (CEC.-1461).

Llucià Pou Sabaté

Fuente: www.almudi.org

 

Repost 0
Published by xcmasmasmas - en Meditación
Comenta este artículo
4 julio 2012 3 04 /07 /julio /2012 14:59

Meditación: Miércoles de la semana 13 de tiempo ordinario, ciclo B. 4 de julio, 2012.

Dios quita el mal en la historia, acude en nuestra necesidad y quiere que también nosotros vivamos en el amor

«Al llegar a la otra orilla, a la región de los gadarenos, le fueron al encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, tan furiosos que nadie podía transitar por aquel camino. En ese momento se pusieron a gritar diciendo: ¿Qué tenemos que ver contigo, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí antes de tiempo para atormentarnos? Había lejos de ellos una gran piara de cerdos que pacían. Los demonios le rogaban diciendo: Si nos expulsas, envíanos a la piara de cerdos. Les respondió: Id. Y ellos salieron y entraron en los cerdos. Entonces toda la piara corrió con ímpetu por la pendiente hacia el mar y pereció en el agua. Los porqueros huyeron y al llegar a la ciudad contaron todo, en particular lo de los endemoniados. Ante esto toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y al verle, le rogaron que se alejara de su región.» (Mateo 8, 28-34)

1. –“Desde el cementerio dos endemoniados salieron al encuentro de Jesús; eran tan peligrosos que nadie se atrevía a transitar por aquel camino”... Mateo cita a "dos", Marcos y Lucas "uno". Ya sabemos que son tradiciones distintas, que se respetaron como las contaron los apóstoles, y que concuerdan en la esencia: el milagro de Jesús. A orillas del lago hay unos senderos en cuesta abrupta y rocosa, con grutas y tumbas: guaridas de bandoleros y de anormales, que roban a los transeúntes... El demonio encuentra allí buena clientela.

-“Empezaron a gritar: "¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí a atormentarnos antes de tiempo?"” No sabemos la inteligencia que tienen los demonios, pero intuyen que es "antes de tiempo" porque llegará un momento, el Juicio final, cuando los demonios serán reducidos sin que tengan más influencia sobre nadie más. Jesús va a anticipar ese día con el exorcismo que hoy recordamos.

Las fuerzas del mal atacan al hombre, le desvían de su ruta normal, le impiden de realizar su camino. El mal hace su juego contra el hombre... aun cuando toma la apariencia de ser su placer o su bien. ¡Es preciso desenmascarar a Satán, "aquel que impide al hombre de pasar"!

En diálogo con Jesús, los demonios le piden ir a una piara de cerdos (animal impuro entre los judíos, prohibido, suponemos que por las enfermedades que llevaban entonces los cerdos, y que ahora están superadas): -“He aquí que la piara entera se abalanzó al lago, acantilado abajo, y murió ahogada.” La piara está territorio pagano. ¿Qué sentido tiene eso? No lo sabemos. Quizá consideran a Jesús culpable de la pérdida de una piara de cerdos, que seguramente se debió a algún fenómeno natural (J. Aldazábal). Quizá, por medio de ese gesto espectacular, hace una catequesis popular para mostrar de manera sensible que el Mal será "tragado por el mar". La Bestia del Apocalipsis (19,20), también es precipitada al "mar de fuego".

-“Los porquerizos salieron huyendo, llegaron al pueblo y lo contaron todo incluyendo lo de los endemoniados. Entonces el pueblo salió adonde estaba Jesús y, al verlo, le rogaron que abandonase su país”... Jesús saca los demonios de esos hombres, que están libres y felices. En cambio choca con la incomprensión de los hombres. El relato termina con la declaración de un fracaso dramático: ¡Jesús es expulsado! El camino que conduce a Dios está abierto, los demonios lo interceptan, pero los hombres se resisten a comprometerse. Señor, sana el mal uso de nuestra libertad (Noel Quesson).

En todo esto hay un sentido espiritual. Jesús, sigues ahora tu lucha contra el mal. Y nosotros, contigo. El mal que hay dentro de nosotros, el mal que hay en el mundo. Jesús, sigues siendo el más fuerte. Tanto si se trata del demonio, como de otro mal, todos tenemos experiencia de que existe el mal en nuestras vidas y, también, de nuestras pocas fuerzas para combatirlo. ¿Somos como los gerasenos, que desaprovechan la presencia del Mesías y no parecen querer que les cure de sus males?, ¿invocamos confiadamente a Jesús para que nos ayude en nuestra lucha? Haremos bien en pedirle que nos libere de las cadenas que nos atan, de los demonios que nos poseen, de las debilidades que nos impiden una marcha ágil en nuestra vida cristiana. En el Padrenuestro pedimos a Dios: «Mas líbranos del mal», que también se puede traducir «mas líbranos del malo».

Cuando vamos a comulgar, se nos recuerda que ese Pan de vida que recibimos, Jesús Resucitado, es «el que quita el pecado del mundo». Al mismo tiempo, como seguidores de Cristo, tenemos que saber ayudar a otros a liberarse de sus males. Jesús nos da a nosotros el equilibrio interior y la salud, con sus sacramentos y su palabra. Nosotros hemos de ser buenos transmisores de esa misma vida a los demás, para que alcancen su libertad interior y vivan más gozosamente su vida humana y cristiana (J. Aldazábal).

2. –“Palabra del Señor. Buscad el bien, no el mal... Entonces el Señor, Dios del universo, estará con vosotros, tal como decís”. "Dios con vosotros" es una de las fórmulas de la Alianza. Al final del reinado de Jeroboan II, hacia el 75O el Reino del Norte vive en la prosperidad: éxitos militares, actividades comerciales fructuosas, riqueza y lujo. Las gentes acaban por creer que son objeto de una especie de particular predilección divina. Y se cantan las ventajas de la Alianza. Amós denuncia esta falsificación de la Alianza, esta "pretensión" de privilegio. Para estar realmente «con Dios», hay que «buscar el bien y evitar el mal».

-“Detestad el mal, amad el bien, haced que reine el derecho en el Tribunal”. Lo que agrada a Dios es la búsqueda del bien, tanto en el plan individual como en el plan social. Una civilización de abundancia puede, por desgracia, encubrir muchas injusticias: la corrupción del derecho es, para Amós, un crimen profesional... porque cuando más potente es uno, cuanto más poder tiene, más fácilmente puede perjudicar a las gentes humildes que no pueden defenderse.

Me pregunto: ¿soy justo? En lo que de mí depende ¿hago que reine el derecho?

-“Detesto vuestras peregrinaciones festivas, no me gustan vuestras asambleas. Cuando me ofrecéis holocaustos y ofrendas no me complazco en vuestras oblaciones. Vuestros sacrificios de animales cebados ni siquiera los miro. Apartad de mi lado el sonido de vuestras canciones. No quiero oír la salmodia de vuestras arpas”... Jamás ha sido condenado con más vigor el formalismo litúrgico, la hipocresía religiosa. Jesús dirá cosas parecidas.

Amós es valiente, al decir: "Vuestros gestos religiosos, dice Dios, no me interesan". Los ritos no sirven, si se desprecian los preceptos elementales de la justicia social y del amor al prójimo. San Pablo lo explicará así: «ofreced vuestras personas como una víctima viva, santa, agradable a Dios: tal será vuestro culto espiritual» (Rm 12,1-2).

-“Pero que el derecho fluya como un manantial, la justicia como un arroyo perenne”. El formalismo puede abandonar la justicia... (Noel Quesson). Pero religión y ética son inseparables. El Dt 30,15 ya dijo: «Mira, hoy te pongo delante la vida y el bien, la muerte y el mal. Si obedeces los mandatos de Yahvé, tu Dios, que hoy te promulgo, amando a Yahvé, tu Dios, siguiendo sus caminos, guardando sus mandamientos... vivirás».

Amós, decidido profeta de Dios, «el campesino de ojos abiertos», «el vidente de Técoa», no duda en denunciar el culto de Israel en sus templos, sobre todo en Betel, como liturgia vacía, que no agrada a Dios. Betel (casa de Dios) se le ha convertido en Bet-Aven (casa de la nada). Buscar a Dios sólo en el culto e ignorarlo en la vida ética constituye la más abominable de las idolatrías: los pobres, siempre oprimidos y vejados, se encuentran desamparados, sin defensa, en unos tribunales hipotecados por el soborno con que los ricos injustos desvían la sentencia de unos jueces venales. Dios ama a los hombres, no la letra ni el sacrificio ni, mucho menos todavía, el sacrificio humano (F. Raurell).

3. La misma idea se prolonga en el salmo. Dios no necesita sacrificios de animales. Lo que quiere es que su pueblo cumpla la Alianza y camine según su voluntad: «no te reprocho tus sacrificios, pues están siempre ante mí... ¿por qué recitas mis preceptos, tú que detestas mi enseñanza y te echas a la espalda mis mandatos?».

Dios no quiere que separemos nuestros cantos y oraciones de la caridad y de la justicia para con los demás. Juan Pablo II dijo: «quien no ama a su hermano a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve... es una contradicción inaceptable comer indignamente el Cuerpo de Cristo desde la división y la discriminación... El sacramento de la Eucaristía no se puede separar del mandamiento de la caridad. No se puede recibir el Cuerpo de Cristo y sentirse alejado de los que tienen hambre y sed, son explotados o extranjeros, están encarcelados o se encuentran enfermos. La Eucaristía entraña un compromiso en favor de los pobres. Para recibir en la verdad el Cuerpo y la Sangre de Cristo entregados por nosotros, debemos reconocer a Cristo en los más pobres, sus hermanos».

Contigo, Jesús, estoy «endiosado», sin miedo a los demonios y a la hipocresía, viviré contigo en caridad. « Obremos, pues, siempre conscientes de que él habita en nosotros, para que seamos templos suyos y él sea nuestro Dios en nosotros, tal como es en realidad y tal como se manifestará ante nuestra faz; por esto tenemos motivo más que suficiente para amarlo» (San Ignacio de Antioquía). Jesús, quiero estar siempre contigo, mantenerme en tu presencia, vivir la caridad sabiendo que Tú estás en mí, mantenerme en tu presencia durante la jornada, hablar a solas -íntimamente- contigo (Pablo Cardona).

Le pedimos a la Virgen, Mujer eucarística, esa unión entre la fe y la vida. «Agiganta tu fe en la Sagrada Eucaristía. -¡Pásmate ante esa realidad inefable!: tenemos a Dios con nosotros, podemos recibirle cada día y si queremos, hablamos íntimamente con El, como se habla con el amigo, como se habla con el hermano, como se habla con el padre, como se habla con el Amor» (J. Escrivá, Forja 268).

Llucià Pou Sabaté

Fuente: www.almudi.org

 

Repost 0
Published by xcmasmasmas - en Meditación
Comenta este artículo
2 julio 2012 1 02 /07 /julio /2012 23:37

Meditación: Martes de la semana 13 de tiempo ordinario, ciclo B. 3 de Julio, 2012.

Dios parece que calla ante males del mundo, pero nos damos cuenta que acude a nuestra ayuda cuando le invocamos con fe

«Subiendo después a una barca, le siguieron sus discípulos. Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía. Y se acercaron y le despertaron diciendo: ¡Señor, sálvanos que perecemos! Jesús les respondió: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, increpó a los vientos y al mar y se produjo una gran bonanza. Los hombres se admiraron y dijeron: ¿Quién es éste que hasta los vientos y el mar le obedecen?» (Mateo 8, 23-27).

1. –“Subió Jesús a la barca y sus discípulos lo siguieron”. La palabra "seguir" tiene un sentido de entrar en la barca contigo, Jesús, meterse en esa aventura divina, con plena conciencia de los riesgos y renuncias a los que hay que atenerse. Eres tú, Señor, que nos dices: "Seguidme".

-“De pronto se levantó un temporal tan fuerte que la barca desaparecía entre las olas”. A veces la cruz aparece en forma de enfermedad, o de contradicciones, fracasos o penas de todo tipo. Y da miedo. En griego dice: "He aquí que sobrevino un gran seísmo", un temporal violento que hace temblar la tierra y que en suelo firme ya resulta horroroso, pero en una frágil barquilla lo es mucho más. El Lago de Galilea tiene fama de violentas tempestades, causadas por vientos que encajonados entre las montañas soplan muy fuertes sobre el agua.

-“Y Jesús dormía”. Hay sin duda un simbolismo que quieres subrayar, Señor: en la historia del mundo, de mi vida, a veces parece que Dios calla: ¡Dios duerme!... y nos preguntamos: ¿por qué no te manifiestas, Señor, para calmar las "tempestades", en las que tu Iglesia, que el mundo, parecen próximos a naufragar? ¿Por qué, Señor no intervienes en mi vida para salvarme de tal o cual cosa?

-“Se acercaron los discípulos y lo despertaron gritándole: "Sálvanos, Señor, que nos hundimos"”. Una oración que es nuestra muchas veces: “Señor, ¡sálvame!”

-“Jesús les dijo: "¿Por qué tenéis miedo? ¡Que poca fe!"” Es la respuesta del Señor, el núcleo de este relato: la fe nos salva. Jesús, nos das confianza: "No tengáis miedo". La fe nos quita el miedo: todo irá bien. Lo mejor está siempre por llegar. De ese mal Dios sacará algo bueno, si no –como buen Padre- no hubiera permitido que pasara aquello. En la más negra noche, amanece Dios. Dios aprieta pero no ahoga. Cuando me sienta desolado, Señor, que me arrastre la fe en ti, que me sienta seguro en tus brazos, que me sepa abandonar de verdad.

-“Entonces Jesús se puso en pie, increpó a los vientos y al lago y sobrevino una gran calma. Aquellos hombres se preguntaban admirados: "¿Quién será éste que hasta el viento y el mar le obedecen?"” Señor, en tus manos está la vida y la muerte, tienes el poder creador de Dios. Todo le obedece: las enfermedades, los demonios, los elementos. No me preocuparé de nada de lo qué pasa en el mar de la vida y sus tempestades: me ocuparé de todas esas cosas, pero sabiendo que tú estás en la barca, en mi vida... en la barca de la Iglesia... que contigo estoy seguro. ¡Señor, suprime todo temor y todo miedo en mí! (Noel Quesson).

«Los problemas que antes te acogotaban te parecían altísimas cordilleras han desaparecido por completo, se han resuelto a lo divino, como cuando el Señor mandó a los vientos y a las aguas que se calmaran. / ¡Y pensar que todavía dudabas!» (J. Escrivá, Surco 119).

Y ahora, cuando la tempestad está calmada, me admiro de tu poder como los apóstoles, que «se admiraron y dijeron: ¿Quién es éste que hasta los vientos y el mar le obedecen?»

Eres hombre y Dios, Jesús. Y al calmar el viento y el mar, muestras el poder de tu divinidad de modo que la gente se pregunta: «¿quién es éste?» Yo te confieso como el Hijo de Dios que se ha hecho hombre para que los hombres podamos ser hijos de Dios (Pablo Cardona).

Confieso que «la nave es la Iglesia, en la que Jesucristo atraviesa con los suyos el mar de esta vida, calmando las aguas de las persecuciones» (Santo Tomás).

Te pido, señor, fe para creer que tú viajas en mi barca... en la barca de la Iglesia... ver que la tempestad son los acontecimientos históricos que ponen en peligro el mundo, la iglesia, mi vida… llegar a descubrir y admirar tu presencia honda, secreta y misteriosa en mi vida. Te pido fe viva, para que mi vida esté metida en este ambiente sobrenatural que es lo más natural del diario vivir del cristiano. La visión sobrenatural no es una imaginación, sino la gran verdad de la vida humana. Quien no tenga ojos de fe, no descubrirá nunca las bellezas de la vida.

2. El profeta Amós se encara valientemente con los dirigentes del pueblo israelita: «os tomaré cuentas por vuestros pecados... Prepárate a encararte con tu Dios». Dios les exige más que a los demás pueblos, porque también ha multiplicado con ellos, más que con ningún otro pueblo, sus signos de predilección (J. Aldazábal). Amós afirma con un vigor no superado, la igualdad de todas las razas y de todas las naciones ante la justicia y la misericordia de Dios. Amós invita a profundizar la idea de Alianza: maestro de todos los pueblos, fiador de todas las conciencias humanas. Llevo a la oración mi responsabilidad particular, pues según los dones de Dios se me pedirá cuenta.

-“Ha hablado el Señor: ¿quién podría rehusar ser su profeta?” Cuando Dios habla, ¿quién podría resistirle? Señor, danos esa fe de que eres Tú quien nos llama en nuestras vidas. Que tenga visión sobrenatural, y no caiga en engaños del azar, de las influencias psicológicas, de los condicionamientos... haz que sintamos, Señor, todo lo que hay de trascendente en ciertas llamadas que oímos, en unos compromisos que nos solicitan. Efectivamente, nada menos que el Señor Dios es quien nos habla en esos instantes: ¿quién podría rehusar su llamada?

-“¿Ruge el león en la selva, sin que haya presa para él? ¿Cae el pájaro en el lazo sin que haya un cebo que le atraiga? ¿Suena el cuerno en una ciudad sin que se alarme el pueblo? ¿Llega el infortunio a una ciudad sin que el Señor sea el autor? El león ha rugido, ¿quién puede no espantarse? Dios ha hablado, ¿quién podría rehusar ser su profeta?” Imágenes vivas, experiencia de un hombre que ha hallado a Dios. No dice qué pasó, pero sí que fue como un rugido de león, como un cuerno que suena, como una trampa que se dispara. En cuanto a mí, ¿cuál es mi vocación? ¿Qué "rugido" de Dios he percibido? ¿Qué hay de irresistible en mi vida? ¿A qué tiendo a resistirme?

-“¡Prepárate Israel a encontrar a tu Dios!” «¡Prepárate... a encontrarte con tu Dios!» Dios no habita en lo alto, allá lejos. Se le encuentra en cada llamada de nuestra conciencia, en el hondón mismo de nuestras vidas. Cada instante nos trae una voluntad, un querer del Señor. ¡Prepárate a encontrarte con tu Dios! En la vida corriente se puede esquivar ese "encuentro", o bien no darse cuenta. ¡Cuán hábiles somos a cerrar los ojos y los oídos! (Noel Quesson).

3. Como dice el salmo, dirigiéndose a Dios, «tú no eres un Dios que ame la maldad, ni el malvado es tu huésped: al hombre sanguinario y traicionero lo aborrece el Señor». Nos llegan muchas voces falsas, pero tú, Señor, nos vas guiando con tus sacramentos, con los pastores de la Iglesia nos vas diciendo: «Escuchad esta palabra que dice el Señor, hijos de Israel».

No quiero sentirme salvado por mis fuerzas, sino por tu misericordia, Señor, con humildad (J. Aldazábal): «pero yo, por tu gran bondad, entraré en tu casa, me postraré ante tu templo santo con toda reverencia».

Santa María, ayúdame a tener la fe que tú has tenido, a dejarme llevar por la palabra de Dios. Así, todo irá bien.

Llucià Pou Sabaté

Fuente: www.almudi.org

 

Repost 0
Published by xcmasmasmas - en Meditación
Comenta este artículo
2 julio 2012 1 02 /07 /julio /2012 01:04

San Otón fue obispo de Bamberg y es llamado el Apóstol de Pomerania . Nació en Suabia, Alemania, y vivió en el siglo XII. Huérfano de padre y madre, enfrentó muchas dificultades para costear sus estudios en filosofía y ciencias humanas. Partió a Polonia para ganarse la vida. Poco a poco se estableció y fundó una escuela que ganó prestigio y le dio buenas ganancias.

Se hizo conocido y estimado en la corte polaca , amigo y consejero del emperador, que lo nombró obispo de Bomberg. San Otón, sin embargo solamente quedó con la conciencia tranquila cuando fue consagrado obispo por el papa Pascual, alrededor del año 1106.

Es considerado el evangelizador de la Pomerania; fundó allí numerosos monasterios. Y apoyado por Boleslao, duque de Polonia que dominaba la región, y por Vratislao, duque cristiano de Pomerania, recorrió todas las ciudades instruyendo a los gentiles y bautizando a los que se adherían a la fe, intercediendo ante el príncipe por la liberación de los prisioneros, exhortando a todos a abandonar los ídolos y a convertirse al Dios de Jesucristo. Esparció misioneros por toda la Pomerania.

Fuente: www.ewtn.com/español

 

Santoral del 2 de Julio: San Otón

Repost 0
Published by xcmasmasmas - en Meditación
Comenta este artículo
2 julio 2012 1 02 /07 /julio /2012 00:56

Meditación: Lunes de la semana 13 de tiempo ordinario; ciclo B. 2 de julio, 2012.

Jesús nos enseña el desprendimiento, que nos da libertad de espíritu

«Viendo Jesús a la multitud que estaba a su alrededor ordenó pasar a la otra orilla. Y acercándose a él cierto escriba, le dijo: ‘Maestro, te seguiré dondequiera que vayas’. Jesús le contestó: ‘Las zorras tienen sus guaridas y los pájaros del cielo sus nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene donde reclinar su cabeza’. Otro de sus discípulos le dijo: ‘Señor permíteme ir primero a enterrar a mi padre’. Jesús le respondió: ‘Sígueme y deja a los muertos enterrar a sus muertos’» (Mateo 8, 18-22).

1. Jesús, buscas la soledad… a veces me cuesta, porque confundo el trabajo con activismo. Con tu vida, me enseñas que el equilibrio humano corporal y espiritual requiere descanso, que no somos mejores por desarrollar una hiperactividad... ¿Cómo empleo mi tiempo libre, de descanso, de vacaciones?

-“Se acercó un escriba a Jesús y le dijo: "Maestro, te seguiré vayas adonde vayas"”. Es bonito ver que quieren seguirte, Señor. Me recuerdas que la vida cristiana no es solo seguir unos principios... Esto sería "moralismo". Tampoco unos dogmas... esquemas mentales... Ser cristiano es seguirte, Señor, compartir tu vida... imitarte... necesito meditar tu evangelio, tratarte, para conocerte mejor. Como tus discípulos, ir contigo y seguir tus pasos. No quiero, Señor, solamente "saber", sino "aprender" contigo.

-“Jesús respondió al escriba: "Las zorras tienen madrigueras y los pájaros, nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza...” Las personas necesitan seguridad, algo así como lo que hacen los animales, de “marcar su territorio”, lo que es suyo. Pero tú, Jesús, vives en libertad, tienes en tu madre tu hogar, y en la familia que has comenzado que es la Iglesia, y te sientes en casa dondequiera que estés: "no tengo dónde reclinar mi cabeza". Hoy te pido, Señor, no estar apegado a mis cosas, "seguirte". Sé que eso es renunciar a cosas, al excesivo confort. Que la cruz aparece como un tesoro, eso que llamamos inseguridad... ¡sin un lugar donde reclinar la cabeza! Pero, Señor, Tú nos enseñas a caminar por donde tú has ido.

-“Otro, ya discípulo, le dijo: "Señor, permíteme ir primero a enterrar a mi padre". Jesús le replicó: "Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos."” Desprendimiento de la "familia" que hay que entender en el contexto del mensaje de Jesús, de su amor a la familia y de los preceptos de atención a la familia, sino sería algo no evangélico, descarnado, y que pasa factura cuando uno abre los ojos a lo que de verdad nos dice el Señor (Noel Quesson).

2. Hemos leído qué pasó en Israel entre los siglos IX-VI a. C., ahora interpretamos esta misma historia, guiados por los profetas, que harán oír sus avisos y reproches, y también sus palabras de ánimo, para que el pueblo elegido sea, de verdad, modelo y faro de luz para todos los demás. Amós es el que toca ahora. Siendo de Judea, va a Samaria done recibe esa misión en tiempos del rey Jeroboam II (s. Vlll a C).

Reprocha que no honran a Dios cuando «venden al justo por dinero», la vida de un pobre vale menos que «un par de sandalias», oprimen y explotan a los débiles, no devuelven lo prestado... echa en cara a los dirigentes del pueblo su pecado y les amenaza: también ellos serán aplastados, como aplastan a los pobres, y no podrán escapar al juicio de Dios, por mucho que intenten correr. Es un pecado que va contra el prójimo, al que oprimimos, aprovechándonos de su debilidad. Dios se solidariza con los débiles y considera como hecho a él lo que hacemos a los demás. Jesús dirá claramente: «lo que hiciereis a uno de estos, lo hacéis conmigo... estaba enfermo y me visitasteis».

3. Es un aviso del que se hace eco el salmo. “Si sueltas la lengua para el mal, tu boca urde el engaño; te sientas a hablar contra tu hermano: esto haces ¿y me voy a callar? Te acusaré, te lo echaré en cara”. También hoy podemos ver esas injusticias que claman al cielo (desahucios que dejan familias en la calle por una crisis que produce paro injusto, etc.). Jesús, que «tomó nuestras dolencias y cargó con nuestras enfermedades», nos pide que seamos también misericordiosos con los demás. Ése es su estilo y ése ha de ser el estilo de sus seguidores. El apostolado, catequesis, voluntariado en acciones de asistencia a los más necesitados, son algunas de esas formas de ayuda a los demás. Hay valores más profundos que los visibles de este mundo. Hay ideales por los que vale la pena sacrificarse. El seguimiento de Jesús va en esta línea de decisión generosa (J. Aldazábal).

«No pongas el corazón en nada caduco: imita a Cristo, que se hizo pobre por nosotros, y no tenía dónde reclinar su cabeza.

”Pídele que te conceda, en medio del mundo, un efectivo desasimiento, sin atenuantes» (Forja 523).

«Este es el sacrificio que has de ofrecer: No busques en el rebaño, no prepares navíos para navegar hasta lejanas tierras a buscar perfumes. Busca en tu corazón la ofrenda grata a Dios» (San Agustín). Jesús, ésta es la entrega que Tú me pides: la entrega del corazón, para poder amarte sobre todas las cosas: «no podéis servir a Dios y a las riquezas» (Mateo 6,24). Que tenga muchos intereses, Señor, en el mundo, pero te pido que esté desprendido, que nada me aparte de Ti: que no esté atado por las cosas de esta tierra, sino con el corazón libre. Concédeme, Jesús, en medio del mundo, un efectivo desasimiento, para que también yo pueda responder que sí a tus llamadas, sin excusarme, sin atenuantes (tomado de mercaba.org).

Llucià Pou Sabaté

Fuente: www.almudi.org

 

Repost 0
Published by xcmasmasmas - en Meditación
Comenta este artículo
30 junio 2012 6 30 /06 /junio /2012 03:45

Meditación: Domingo de la semana 13 de tiempo ordinario; ciclo B. 1 de Julio, 2012.

Jesús nos anima a tener fe, para poder transformar las penas en alegrías, y curarnos de nuestros males.

«Y una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, y que había sufrido por parte de muchos médicos, y gas­tado todos sus bienes sin aprovecharle nada, sino que iba de mal en peor; cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la muchedumbre y tocó su vestido; porque decía: Si pudiera to­car, aun que sólo fuera su manto, quedaré sana. En el mismo instante se secó la fuente de sangre y sintió en su cuerpo que es­taba curada de la enfermedad. Y al momento Jesús, conocien­do en sí mismo la virtud salida de él, vuelto hacia la muchedumbre, decía: ¿Quién ha tocado mis vestidos? Y le decían sus discípulos: Ves que la muchedumbre te oprime y dices ¿quién me ha tocado? Y miraba a su alrededor para ver a la que había hecho esto. La mujer; asustada y temblorosa, sabiendo lo que le había ocurrido, se acercó, se postró ante él y le confesó toda la verdad. Entonces le dijo: Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda curada de tu dolencia. Por el camino, te toca la mujer de los Todavía estaba hablando, cuando llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle: -Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro? Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: -No temas; basta que tengas fe. No permitió que lo acompañara nadie, más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegaron a casa del jefe de la sinagoga y encontró el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos, que eran unas mujeres que se contrataban para llorar por los que morían, entre los judíos: las plañideras. Entró y les dijo: -¿Qué estrépito y qué lloros son éstos? La niña no está muerta, está dormida. Se reían de Él. Pero Él los echó fuera a todos, y con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y le dijo: -Talitha qumi (que significa: “contigo hablo, niña, levántate”, en arameo, dialecto del hebreo). La niña se puso en pie inmediatamente  y echó a andar -tenía doce años-. Y se quedaron viendo visiones. Les insistió en que nadie se enterase; y les dijo que dieran de comer a la niña”» (Marcos 5, 25-34).

1. Jairo te pide, Señor: “-Mi niña está en las últimas; ven, pon las manos sobre ella, para que se cure y viva”. Fuiste con él, acompañado de mucha gente. Luego, resucitaste la niña.

Son dos milagros seguidos, la niña resucitada y la que perdía sangre, que para los judíos era una mujer "impura", que no podía tocar a nadie, pero toca el vestido de Jesús y se cura. Los que no creen, se ríen de Jesús, como hoy pensando que creer es de tontos. Es bonito, una mujer que lleva 12 años enferma y va perdiendo lentamente la vida; una niña que muere a los 12 años, la pierde de golpe. Nosotros también nos vemos débiles, con cosas que nos cuestan, y podemos no sólo tocar el vestido de Jesús, sino tomar su cuerpo. El número 12 nos recuerda la fe de la Iglesia, la comunión con los 12 apóstoles, nuevo pueblo de las 12 tribus de Israel.

Santa Teresa, pensando en esta presencia sanadora de Jesús, nos dice: “Esto pasa ahora y es entera verdad, y no hay para qué le ir a buscar en otra parte mas lejos; sino que, pues sabemos que mientras no consume el calor natural los accidentes del pan, que está con nosotros el buen Jesús, que nos lleguemos a El. Pues, si cuando andaba en el mundo, de sólo tocar sus ropas sanaba los enfermos, ¿qué hay que dudar que hará milagros estando tan dentro de mí, si tenemos fe, y nos dará lo que le pidiéremos, pues está en nuestra casa? Y no suele Su Majestad pagar mal la posada, si le hacen buen hospedaje” (Camino de perfección, 34,8).

Jesús, cuando me vea como la hemorroísa, esa mujer que tenía pérdidas de sangre, y yo también me presento delante de ti descalabrado, lleno de heridas, me acerco a ti, quiero tocar tu vestido y quedar curado. Y también quiero curar mis heridas por dentro, y no sólo quiero tocar tu vestido sino que te quiero dentro de mí, necesito comerte en el pan sagrado de tu Cuerpo; para que me transformes en ti… (si voy con fe, tú me curarás). «Ser santos es vivir tal y como nuestro Padre del cielo ha dispuesto que vivamos. Me diréis que es difícil. Sí, el ideal es muy alto. Pero a la vez es fácil: está al alcance de la mano. Cuando una persona se pone enferma, ocurre en ocasiones que no se logra encontrar la medicina. En lo sobrenatural, no sucede así. La medicina está siempre cerca: es Cristo Jesús, presente en la Sagrada Eucaristía, que nos da además su gracia en los otros Sacramentos que instituyó» (J. Escrivá, Es Cristo que pasa 160).

“Que no me acostumbre, Jesús; que la comunión no se convierta en una rutina, pues la rutina es la muerte de la piedad, del amor.

Jesús, ¿qué puedo hacer para encender mi fe en la Eucaristía?

Tal vez puedo prepararme a recibirte recitando una comunión espiritual, como, por ejemplo: «Yo quisiera, Señor; recibiros con aquella pureza, humildad y devoción con que os recibió vuestra Santísima Madre, con el espíritu y el fervor de los Santos».

Y, después de recibirte, he de aprovechar bien esos minutos en los que permaneces realmente en mi para decirte que te quiero, que me perdones si algo me ha salido mal, que necesito tu ayuda.

Te puedo pedir también por la Iglesia y por el Papa; por mi familia y mis amigos; por los que sufren y por la paz en el mundo.

Y te puedo dar gracias por tantas cosas que me das y que no merezco” (Pablo Cardona).

Jesús, gracias por la comunión; quiero estar contigo cada semana; acompañarte y sentir que luego vas conmigo y estás en los demás, y cuando hago algo bueno a los demás (servicios en casa, visitar un pariente o un amigo), contigo lo hago, y cuando hago algo malo a los demás (insultar, enfadarme) también lo hago contigo, por eso hago el propósito de arreglarlo enseguida. Que si se me “gastan las pilas” Tú me las cargarás enseguida, y no quiero que se me gaste tu amor porque Tú eres la luz que me ilumina, contigo todo está claro aunque llueva, sin ti todo es oscuro aunque haga sol.

Quiero aprender también de lo que hiciste a esta niña, hija de Jairo, que estaba muerta y le dijiste: “niña, levántate y anda”, y resucitó; también nosotros resucitamos cada vez que te pedimos perdón, en ese momento cambiamos la historia, hemos arreglado lo que se había roto, cuando hacemos las paces ya es como si no hubiera pasado. Ayúdame Jesús, voy a procurar no enfadarme, y si me enfado procuraré desenfadarme enseguida.

Hoy vemos que la muerte para Dios no es un poder insuperable. Las cosas malas ante la mirada de Dios se funden, y así quiero que sea mi alma, como un jardín que Tú Jesús hagas florecer: que me enseñes con tu Espíritu a hacer florecer las plantas de mi corazón que no pueden contener la primavera que llevan dentro; las flores se abren a la luz y al calor, como dice la poesía, así hace el alma con Dios: "con un roce de tu mirada ya me rindo / y aunque yo me haya cerrado como un puño / tú siempre abres, pétalo tras pétalo, mi ser / como la primavera abre con un toque diestro y misterioso / su más terca rosa. / Y es un misterio esta destreza tuya de mirar y abrir / pero lo cierto es que algo me dice que la voz de tus ojos / es más profunda que todas las rosas / Nadie, ni siquiera la lluvia, tiene manos tan pequeñas"  (E.E. Cummings).

Cuando nos cerramos, Tú vienes a abrir los cerrojos del alma, nos vas animando a que no nos cerremos como el niño que se cierra enfadado en la habitación y no quiere ni cenar y sólo llorar triste. Entonces, tú Jesús te sientas a nuestro lado, nos va tocando el corazón y va cambiando nuestro mal humor en alegría y las lágrimas en sonrisas, las espinas en rosas que se abren, el miedo en confianza… con la confianza de un niño en su padre. Nos fiamos de Ti.

2. El libro de la Sabiduría nos dice que “Dios no hizo la muerte… Por envidia del diablo entró la muerte en el mundo”. La etapa del hombre sobre la tierra es por un tiempo, pero si no hubiera habido pecado no habría dolor. Dios ama la vida y lo hace todo bonito pero el demonio sembró la destrucción y la muerte. Yahvé ("El que es") ha creado todas las cosas "para que sean", y con el poder del Abismo vino la muerte y el hombre "inmortal" que pasaría sin dolor de esta vida a la otra.

Como canta el Salmo, el Señor nos libra: “Te ensalzaré, Señor, porque me has librado y no has dejado que mis enemigos se rían de mí. Señor sacaste mi vida del abismo, me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa… Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre”. Es una "Resurrección": el tema de hoy es pasar de la muerte a la vida, la noche a la mañana, del desconcierto a la confianza, del luto a la fiesta.

3. San Pablo nos anima a ser generosos, que no nos preocupemos por lo que nos falte: «Al que recogía mucho, no le sobraba; y al que recogía poco, no le faltaba». Un chaval iba con su bocata pensando: “si invito a este que tiene cara de hambre y quiere pedirme, qué quedará para mí… pero esto hará de mi un egoísta… claro, si me lo como todo, qué quedaría para invitarle a él… esto hará de mí un hombre feliz, un hijo de Dios, que considera al otro un hermano”… y le invitó. Amar es compartir. Jesús nació pobre para que sepamos hacernos ricos dando a los demás.

Llucià Pou Sabaté

www.almudi.org

 

Repost 0
Published by xcmasmasmas - en Meditación
Comenta este artículo
30 junio 2012 6 30 /06 /junio /2012 00:14

Meditación: Sábado de la semana 12 de tiempo ordinario; ciclo B. 30 de junio, 2012.

Dios nos visita en Jesús, que viene a curarnos de nuestras dolencias y a bendecirnos, transformar las penas en alegrías

«Al entrar en Cafarnaún se le acercó un centurión y, rogándole, dijo: Señor, mi criado yace paralítico en casa con dolores muy fuertes. Jesús le dijo: Yo iré y lo curaré. Pero el centurión le respondió: Señor; no soy digno de que entres en mi casa; basta que lo mandes de palabra y mi criado quedará sano. Pues yo, que soy un hombre subalterno con soldados a mis órdenes, digo a uno: ve, y va; y a otro: ven, y viene; y a mi siervo: haz esto, y lo hace. Al oírlo Jesús se admiró, y dijo a los que le se guían: En verdad os digo que en nadie de Israel he encontrado una fe tan grande. Y os digo que muchos de Oriente y Occidente vendrán y se pondrán a la mesa con Abrahán, Isaac y Jacob en el Reino de los Cielos, mientras que los hijos del Reino serán arrojados a las tinieblas exteriores: allí será el llanto y el rechinar de dientes. Y dijo Jesús al centurión: Vete y que se haga conforme has creído. Y en aquel momento quedó sano el criado.» (Mateo 8, 5-13)

1. –“Al entrar Jesús en Cafarnaúm se le acercó un centurión o capitán del ejército romano, y le rogó diciendo...” El primer milagro había sido para un miembro del pueblo de Dios... excluido por su lepra. El segundo será en favor de un pagano. ¡Todo un programa! El movimiento misionero de la Iglesia ya está presente. La salvación de Dios no está reservada a unos pocos. Dios ama a todos los hombres; su amor rompe las barreras que levantamos entre nosotros. Jesús hace su segundo milagro ¡en favor de un capitán del ejército de ocupación!, ¡en favor de un pagano! Los romanos eran mal vistos por la población: muchos judíos fieles escupían al suelo, en señal de desprecio, después de haberles adelantado en el camino. Señor, es a este centurión despreciado que vas a escuchar, complacer y alabar. Prescindes del "¿qué dirá la gente?", no aceptas nuestras divisiones ni nuestros racismos ni estrecheces de corazón. Tu corazón es universal, misionero. Contemplo ese corazón que ama a todos los hombres.

-“Señor, mi criado está echado en casa con parálisis, sufriendo terriblemente”. Expone simplemente la situación; describe la dolencia; y lo más notable es que habla en favor de otro, de su criado. ¿Es así mi plegaria? ¿Qué parte ocupa en mi vida la plegaria de intercesión? Mi tendencia ¿es quizá rezar sólo para mí? Ayúdame, Señor, a tener presente a los demás en mis peticiones, a pensar en ellos y sentir como propias sus necesidades.

-“Jesús contestó: Yo mismo iré y le curaré”. Disponibilidad, respuesta inmediata. Compromiso de toda su persona para servir a un desconocido.

-“Señor, yo no soy quién para que entres bajo mi techo, pero basta una palabra tuya para que mi criado se cure”. Humildad profunda. Este pagano es muy consciente de que la ley judía le rechaza; esto debe dolerle. Sin embargo no quiere poner a Jesús en una situación de "impureza legal". Y, por delicadeza, quiere evitarle que entre en su casa. En la Misa ha quedado plasmada la oración del “pagano”, antes de que recibamos al Señor: "Yo no soy quién, yo no soy digno". –“Porque yo, que soy un subalterno, tengo soldados a mis órdenes; y si digo a uno que se vaya, se va; y a otro que venga, y viene”... Este hombre subraya el valor de la "palabra" del que tiene autoridad. Tú, Jesús, tu Palabra, tiene autoridad.

-“Al oír esto Jesús se admiró y dijo a los que le seguían: "En verdad os digo que en ningún israelita he encontrado tanta fe."” Jesús, Ayúdame a creer más y mejor.

-“Os digo que vendrán muchos de oriente y occidente a sentarse a la mesa con Abraham..”. En cambio a los ciudadanos del Reino los echarán afuera... Profecía: Jesús ve la entrada de los paganos en la Iglesia. Rezo por todos aquellos que se quedan aún esperando, por todos los que no se saben invitados al festín de Dios, a la mesa de Dios.

-Luego dijo Jesús: "Ve, que te sea otorgado lo que has creído". La Fe. Ella introduce al Reino. Aumenta nuestra fe, Señor; y haz que todos los hombres la descubran y la vivan (Noel Quesson).

Veo, Señor, tu solidaridad con nuestros males. Es lo que dijo Isaías: «Él tomó nuestras dolencias y cargó con nuestras enfermedades». Quiere curarnos a todos de nuestros males. ¿Será un criado o un hijo el que sufre, o nosotros los que padecemos fiebre de alguna clase? Jesús nos quiere tomar de la mano, o decir su palabra salvadora, y devolvernos la fuerza y la salud. Nuestra oración, llena de confianza, será siempre escuchada, aunque no sepamos como. Antes de acercarnos a la comunión, en la misa, repetimos cada vez las palabras del centurión de hoy: «no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme». La Eucaristía quiere curar nuestras debilidades. Ahora no nos toma de la mano, o pronuncia palabras. El mismo se hace alimento nuestro y nos comunica su vida: «el que come mi Carne permanece en mí y yo en él... el que me come vivirá de mí, como yo vivo de mi Padre» (J. Aldazábal).

2. El libro de las Lamentaciones nos hace ver el canto patético de dolor de la ciudad destruida, los ancianos silenciosos, las lágrimas en los ojos de todos, los niños desfallecidos de hambre. Pero el autor del libro invita al pueblo a dirigirse a Dios con su oración y sus manos alzadas al cielo. Los hechos que las crónicas narran quedan aquí completados por la interioridad que tienen esos en el nivel espiritual, el que unos testigos pueden vivir en el hondón de sí mismos. La tristeza que sienten los deportados es grande, el estilo narrativo poético: “las doncellas de Jerusalén humillan hasta el suelo su cabeza”. Los falsos profetas no ayudaron y cayó el reino: -“Tus profetas tuvieron visiones locas y engañosas”. Son los que llevan a todo un pueblo a la desgracia, los hay también en todos los tiempos. Señor, danos verdaderos profetas.

-“Que tu corazón clame al Señor... Como agua, tu corazón se derrame ante el rostro del Señor... Alza tus manos hacia El”... Jerusalén está destruida. Todo es luto y miseria. Pero nace una invitación a la oración. El mal no es la última palabra de la historia. No está todo perdido, mientras un hombre de Dios esté ahí: el diálogo con Dios continúa, y la vida volverá a su curso (Noel Quesson).

3. La oración del salmo, une la desgracia del pueblo a la invitación a elevar a Dios estas palabras: «no olvides sin remedio la vida de tus pobres... acuérdate de la comunidad que adquiriste desde antiguo, que el humilde no se marche defraudado».

Muchas veces, tenemos que levantar nuestras manos hacia Dios y «lamentarnos», como los judíos, de situaciones que nos pueden parecer dramáticas. Cuando interpretamos nuestra historia personal de dolor o las desgracias de la comunidad cristiana o de la sociedad humana desde la fe, nos volvemos más humildes, y acudimos con mayor confianza a Dios, que es el único que tiene las claves de la historia y el que sigue queriendo nuestra salvación. Muchos de los salmos que rezamos, tomados de la historia del Antiguo Testamento, nos sirven para expresar, también ahora, nuestros sentimientos, ayudándonos a leer la historia con sentido religioso, sin perder nunca del todo la esperanza (J. Aldazábal).

Llucià Pou Sabaté

www.almudi.org

 

Repost 0
Published by xcmasmasmas - en Meditación
Comenta este artículo
28 junio 2012 4 28 /06 /junio /2012 18:04

Meditación: San Pedro y San Pablo, apóstoles

Cristo está presente en la Iglesia, que se edifica con los cristianos, con sus vicarios los obispos, y Pedro es portavoz y tiene el poder de las llaves que Jesús le dio

“En aquel tiempo, llegó Jesús a la región de Cesarea de Felipe y preguntaba a sus discípulos: -¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre? Ellos contestaron: -Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas. Él les preguntó: -Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Simón Pedro tomó la palabra y dijo: -Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo. Jesús le respondió: -¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: -Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del Reino de los Cielos; lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo” (Mateo 16,13-19).

1. Celebramos hoy la fiesta de estos dos Apóstoles, Pedro y Pablo, mártires de la primitiva Iglesia de Roma. La Iglesia es una casa construida sobre roca, aunque se apoya en la fragilidad de los hombres. Pero la roca es Cristo, que da hoy sus llaves a Pedro, y el poder de atar y desatar. Así, Pedro es la roca que mantiene firme a la Iglesia, el punto alrededor del cual se constituye la unidad de la comunidad. Dar las llaves significa confiar una autoridad verdadera y plena. Atar y desatar tiene el sentido de permitir y prohibir, de separar y perdonar. El Mesías tiene su vicario en la tierra con el Papa. Debilidad y gracia van unidos, porque poco después Jesús reprocha a Pedro su incomprensión de la cruz. La elección divina no es por dones naturales, es Pedro la roca sobre la cual funda Cristo la Iglesia (Bruno Maggioni).

Jesús, preguntas lo que la gente opina de ti… Yo, ¿que es lo que respondo? Tu pregunta, Señor, es la más actual, la más importante. Tu identidad, solo se descubre en la fe y el amor. Además, "nadie puede decir Jesús es Señor sino en el Espíritu Santo".

¿Quién es éste a quien obedecen el viento y el mar? ¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre? Sigue abierto el interrogante, para todos los hombres de todos los tiempos. ¿Y vosotros, quién decís que soy yo? La respuesta solamente puede darse desde dos puntos de vista. Pedro personifica la confesión cristiana de la fe: el Mesías, el Hijo de Dios. San Agustín se pregunta: “¿Qué es, pues, el Hijo de Dios? Como antes preguntábamos qué era Cristo y escuchamos que era el Hijo de Dios, preguntemos ahora qué es el Hijo de Dios. He aquí el Hijo de Dios: En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba en Dios y la Palabra era Dios (Jn 1)”.

Pero esta confesión cristiana "no procede de la carne ni de la sangre", es decir, no es posible llegar a través de la lógica y de la razón humana, se hace posible únicamente gracias a la revelación del Padre. Sí, la fe viene de fuera. El hombre, por muy inteligente que sea, es radicalmente incapaz de acceder a lo que es dominio misterioso de Dios. "Mi Padre te lo ha revelado."

"Y vosotros ¿quién decís que soy yo?". Este interrogante nos sitúa en el centro de la fe: y además se puede ampliar a su cuerpo místico, porque además Cristo continúa presente en la Iglesia; ésta es Cristo vivo. La respuesta de la fe es una respuesta a la Iglesia. La respuesta no es fácil.

Hoy ponemos los ojos ante dos apóstoles que son columnas de la Iglesia. El Papa de Roma, que continúa el ministerio apostólico de confirmar en la fe a los hermanos, es para nosotros, como dice el Concilio Vaticano II, "el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad, tanto de los obispos como de la muchedumbre de los fieles" (LG 23). Jesús edificó sobre la Roca de Pedro a todos los obispos de Roma y por eso vemos en el Santo Padre la imagen cercana, segura y querida de Cristo Buen Pastor entre nosotros. La colecta -el tradicional Óbolo de San Pedro- de este último domingo de junio, destinada a sufragar los servicios pastorales de la Santa Sede, de los que salen beneficiadas todas las diócesis del mundo, es expresión de esta unidad, para colaborar con el ministerio apostólico del Papa, para rezar por él y ayudarle con nuestra limosna.

Jesús, llamas a Cefas Pedro, es decir, "roca". En el Antiguo Testamento se llama "roca" a Yavé, también a Abrahán (Is 51,1ss). Yavé es roca por su fidelidad, porque no le falla al creyente que funda en él su vida. Abrahán y Pedro sólo pueden ser roca por su fe y por su confianza en Dios. Jesús, eliges a Pedro como fundamento de tu iglesia. Quieres construir algo nuevo desde el fundamento; y el poder de la muerte no puede nada contra ella. Nos prometes que tu Iglesia sobrevivirá, no obstante las fuerzas de la destrucción y de la muerte. Poseer "las llaves" en sentido bíblico significa tener autoridad suprema en la casa, en este caso, dentro de la Iglesia. "Atar y desatar" se refiere a la potestad de interpretar auténticamente una ley o una doctrina; pero, sobre todo, a la de expulsar y admitir en la comunidad eclesial. Todo ese poder debe ejercerse con un espíritu de servicio, sin olvidar que la iglesia es de Cristo, y que el fundamento de cualquier fundamento es, en definitiva, el Señor (“Eucaristía 1987”).

2. En la primera lectura (Hch 12,1-11) Lucas presenta a Pedro viviendo una experiencia salvífica. Recuerda la salida de Egipto, y la Pasión y Resurrección de Jesús. De Pascua y de noche; con una intervención milagrosa del ángel del Señor cuando está en la cárcel, bajo custodia, probablemente en la Torre Antonia, en la misma cárcel en la que estaría preso también San Pablo con el tiempo. Pedro ha sido encadenado a sus dos guardianes, que responderían con su propia vida de la seguridad del reo. La pequeña comunidad cristiana de Jerusalén está reunida seguramente en casa de María, la madre de Marcos evangelista, en donde Jesús había celebrado la Cena con sus discípulos. Así que la oración de la comunidad acompaña a Pedro en su angustia durante toda aquella noche, a Pedro, que no supo velar en Getsemaní para acompañar a Jesús en su oración angustiada. Y Dios libró a Pedro de la expectación de los judíos y de la política de Herodes. Todo este relato de la liberación de Pedro se desarrolla con la ayuda de Dios (“Eucaristía 1976”).

Si el afligido invoca al Señor él lo escucha y lo salva de sus angustias”, "el ángel del Señor acampa cerca de sus fieles”. El Salmo 33 es un canto de acción de gracias. Son muchos los beneficios que el salmista ha recibido del Señor y se ve en la necesidad de agradecérselos. Nos recuerda el comienzo del Magníficat de María: "Bendigo al Señor en todo momento... mi alma se gloría en el Señor..." El autor invita a los humildes a que le escuchen y se alegren, y también ellos se sumen a su alabanza: "Proclamad conmigo la grandeza del Señor, ensalcemos juntos su nombre". Vemos la bondad y condescendencia de Dios. Dios se inclina hacia nosotros, nos escucha, y nos responde y libra de todas nuestras ansias, de todo mal y angustia. "Yo consulté al Señor y me respondió". Por esto se exhorta: "Contempladlo y quedaréis radiantes": mirar a Dios es mirar la luz y por tanto, reflejarla (como Moisés y Esteban).

Quien camina en la luz se halla iluminado, irradia él mismo luz, luz de alegría, de confianza, de seguridad. La frente de los justos no tiene de qué avergonzarse, puede ir siempre alta. "El ángel del Señor acampa en torno a los fieles": manera poética de expresar la protección divina y su providencia. Donde los otros caen, tropiezan o se encallan, el justo lo supera sin dificultad. Es lo que llamaríamos convertir las dificultades en oportunidades. Aquello que es insoportable e inexplicable para los demás, resulta ligero y suave para él: porque el ángel del Señor está con él, lo defiende y ayuda. Lo dirá también Jesús: "Mi yugo es suave y mi carga ligera" (Mt 11,30).

3. Pablo nos dice (Tm 4,6-8.17-18) que entiende su muerte próxima como un sacrificio de libación que ofrece a Dios y en el que va a ser derramada su sangre, también como un retorno a la casa paterna. Juan Pablo II también decía ante su muerte: “dejadme ir a la casa del Padre”. Señor, que yo sepa también aceptar serena y confiadamente la muerte, sabiendo que se vive y se muere siempre para ti. Consciente de haber alcanzado la meta de su vida, Pablo lanza una mirada retrospectiva sobre ella y se goza como atleta que ha vencido en la carrera. Ha vivido esforzadamente y ha conseguido mantener viva y encendida la antorcha de la fe. En este momento de plenitud mira también hacia adelante y espera recibir la corona de justicia de manos del Señor. Pues el triunfo de Pablo es el triunfo del Señor, cuya fuerza se ha manifestado en medio de la debilidad y los apuros de quien le ha servido (“Eucaristía 1976”).

Llucià Pou Sabaté

Fuente: www.almudi.org

 

Repost 0
Published by xcmasmasmas - en Meditación
Comenta este artículo
28 junio 2012 4 28 /06 /junio /2012 18:00

Meditación: Viernes de la semana 12 de tiempo ordinario, ciclo b. 29 de junio, 2012.

De los males, Dios saca bienes, pues purificados estamos más unidos a la cruz de Cristo

«Cuando bajó del monte le seguía una gran multitud. En esto, se le acercó un leproso, se postró ante él y dijo: Señor si quieres, puedes limpiarme. Y extendiendo Jesús la mano, le tocó diciendo: Quiero, queda limpio. Y al instante quedó limpio de la lepra. Entonces le dijo Jesús: Mira, no lo digas a nadie, sino anda, preséntate al sacerdote y lleva la ofrenda prescrita por Moisés, para que les sirva de testimonio.» (Mateo 8, 1-4).

1. Al bajar del monte, Jesús, te siguió un gran gentío. Te siguen "grandes muchedumbres", y al ver que luego no son fieles, te pido, Señor, que no se quede mi fe en sensiblería, sino en obediencia y fidelidad.

-“En esto se acercó a Jesús un leproso, y se puso a suplicarle: "Señor, si quieres, puedes limpiarme"”. Es el primer milagro concreto relatado por san Mateo, después de tu primer gran discurso, Jesús, pues no te contentas con "hermosas palabras" sino que pasas a los "actos": salvarás a muchos, como anuncio del cielo cuando todo mal será vencido. La lepra era el mal por excelencia... enfermedad contagiosa que destruía lentamente a la persona afectada, hombre o mujer, y que era considerada por los antiguos como un castigo de Dios, signo del pecado que excluye de la comunidad. (Dt 28,27-35; Lv 13,14). Y tú, Jesús, das la vuelta a todo esto dedicando el primer milagro a un leproso, alguien considerado impuro; y que todo lo que tocaba pasaba a ser impuro, no podía participar ni en el culto, ni en la vida social ordinaria; el leproso estaba afectado de un interdicto, de un tabú, que espantaba. Estaba prohibido tocarle.

-“Jesús extendió la mano y lo tocó diciendo: "¡Quiero, queda limpio!" Y en seguida quedó limpio de la lepra”.

Me imagino lo duro que sería para mí que nadie me hablara, me mirara, se me acercara. Jesús, tú entras en el corazón de ese hombre. Curas sus heridas, las del cuerpo y del alma. Ofreces la mano tendida, el contacto como un signo de amistad, y por este humilde gesto, reintegras al pobre enfermo en la sociedad ordinaria de los hombres.

Contemplo tu gesto, Jesús: gesto de amor. Te rezo yo también, al ver mis lepras de egoísmo, de los pecados capitales: Señor, si quieres, ¡puedes limpiarme! Señor, si quieres, ¡puedes limpiar el mundo!

No quieres popularidad, Señor, mandas que no se pregone el milagro: danos una fe sencilla, una fe que no tenga necesidad de lo extraordinario. Veo también que aceptas las costumbres y las instituciones de su país y de su tiempo... muy sencillamente (Noel Quesson).

Jesús, nos «tocas» con su mano, como al leproso: nos tocas con los sacramentos, a través de la mediación eclesial. Nos incorporas a su vida por el agua del Bautismo, nos alimentas con el pan y el vino de la Eucaristía, nos perdonas a través de la mano de tus ministros extendida sobre nuestra cabeza.

Los sacramentos, como dice el Catecismo, son «fuerzas que brotan del Cuerpo de Cristo siempre vivo y vivificante, acciones del Espíritu Santo que actúa en su Cuerpo que es la Iglesia, obras maestras de Dios en la nueva y eterna alianza» (Catecismo, 1116).

Además, Jesús, tú nos pides que hagamos lo que tú, que nos acercarnos al que sufre, para extender nuestra mano hacia él, «tocar» su dolor y darle esperanza, ayudarle a curarse. Somos buenos seguidores tuyos, Jesús, si, como tú, salimos al encuentro del que sufre y hacemos todo lo posible por ayudarle (J. Aldazábal).

2. Jeremías habla durante el tiempo entre la primera y la segunda deportación. Intentó por todos los medios convencer al pueblo para que volviera a la práctica religiosa de la alianza. No le hicieron caso y once años después, volvió Nabucodonosor y el destierro fue ya total. Mandó ajusticiar en su presencia a sus hijos de Sedecías y luego le dejó ciego. Destruyó Jerusalén y envió a todos al destierro.

Dios ¿abandonaría a su pueblo? Las promesas de Dios ¿serían vanas y falsas? De esa dinastía truncada vendría Jesús, que funda un nuevo linaje, y «las fuerzas del infierno no prevaldrán contra la Iglesia» Vemos que ese pueblo en el exilio descubrirá maravillas, escribirá la Biblia que estaba en germen y tradición oral, y también será capaz de recibir la revelación de la resurrección de los cuerpos, la vida eterna.

Señor, creo que la respuesta al «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» ¡se halla en la resurrección! Pero qué duro es, Señor, creer cuando se está en la noche, y cuando, humanamente triunfa el fracaso aparente, cuando es la hora del Viernes Santo (Noel Quesson).

3. El salmo de hoy no podía ser otro: «Junto a los canales de Babilonia nos sentamos a llorar con nostalgia de Sión». Es un salmo que surgió hacia al final de este destierro (un poco antes de que el rey Ciro abriera el camino para que volvieran a Jerusalén los israelitas). Estuvo a punto de consumarse la desaparición total del pueblo y de su religión, incluida la promesa mesiánica. Si también los ancianos se hubieran olvidado de la Alianza, era lógico que dijeran: «si me olvido de ti, Jerusalén, que se me paralice la mano derecha... que se me pegue la lengua al paladar» (J. Aldazábal).

Llucià Pou Sabate

Fuente: www.almudi.org

 

Repost 0
Published by xcmasmasmas - en Meditación
Comenta este artículo

Présentation

  • : Por Cristo...Mas, Mas, Mas
  • Por Cristo...Mas, Mas, Mas
  • : Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.
  • Contacto

Perfil

  • xcmasmasmas
  • Soy un Cristiano/Católico, preocupado por la difusión de la Palabra de Dios, convencido que en los momentos actuales la tecnologia de la información es uno de los principales medios para conseguir este objetivo.
Soy viudo, vivo en Santo Domingo,
  • Soy un Cristiano/Católico, preocupado por la difusión de la Palabra de Dios, convencido que en los momentos actuales la tecnologia de la información es uno de los principales medios para conseguir este objetivo. Soy viudo, vivo en Santo Domingo,

Solicitud de Oración

Hermano (a) que nos visita, si necesitas oración por cualquier motivo, solo debes escribir a;

xcmasmasmas@gmail.com, exponiendo tu causa por la cual quieres que oremos,

debes poner tu nombre

Buscar

Permisos

Cualquier artículo, fotos, etc. puede ser copiado por cualquier persona o grupo, que tenga las mismas inquietudes que nosotros, o sea la extensión del Reino de Dios en la tierra

Archivos