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19 diciembre 2010 7 19 /12 /diciembre /2010 17:31

Primera Lectura

Lectura del Libro del Profeta Isaías 7,10-14

Mirad: la virgen está encinta

En aquellos días, el Señor habló a Acaz: "Pide una señal al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo." Respondió Acaz: "No la pido, no quiero tentar al Señor." Entonces dijo Dios: "Escucha, casa de David: ¿No os basta cansar a los hombres, que cansáis incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará una señal: Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa "Dios-con-nosotros"."

Palabra De Dios

Te Alabamos Señor

Salmo responsorial: 23

R. Va a entrar el Señor, él es el Rey de la gloria.

Del Señor es la tierra y cuanto la llena, / el orbe y todos sus habitantes: / él la fundó sobre los mares, / él la afianzó sobre los ríos.

 R. Va a entrar el Señor, él es el Rey de la gloria.

¿Quién puede subir al monte del Señor? / ¿Quién puede estar en el recinto sacro? / El hombre de manos inocentes / y puro corazón, / que no confía en los ídolos.

R. Va a entrar el Señor, él es el Rey de la gloria.

Ése recibirá la bendición del Señor, / le hará justicia el Dios de salvación. / Éste es el grupo que busca al Señor, / que viene a tu presencia, Dios de Jacob.

R. Va a entrar el Señor, él es el Rey de la gloria.  

Lecturas del Santo Evangelio según San Lucas 1,26-38

Gloría a Ti Señor

Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo

A los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo." Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo: "No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin."

Y María dijo al ángel: "¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?" El ángel le contestó: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible." María contestó: "Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra." Y la dejó el ángel.

Palabra del Señor

Gloria a Ti Señor Jesús

Reflexión:

En la primera lectura Isaías anuncia al Emmanuel, “Dios con nosotros”, que va a ser concebido por una joven virgen. El evangelio anuncia el nacimiento de Jesús. Una joven judía de Nazaret espera un hijo por obra del altísimo. María es una mujer cuatro veces marginada: por ser mujer, por ser pobre, por ser joven y por ser galilea. Sin embargo, ella es la que recibe el anuncio del ángel, en quien conoce la acción de Dios después de sorprenderse, después de su iniciativa para preguntar y entrar en diálogo. María, con su sí al proyecto de Dios, introduce a Jesús en la historia. Es en ese lugar de marginación y pobreza donde el proyecto de Dios va a fructificar por medio del sí consciente de María. Lucas quiere resaltar que Dios actúa en lo pequeño, en lo que la sociedad cree despreciable. Es precisamente en los pequeños, en los marginados del mundo donde Dios se complace. Los rostros campesinos, indígenas, afros, mestizos, desplazados, los abandonados por la sociedad son los privilegiados donde habita Dios y donde hace surgir su proyecto de vida. Hay que descubrir en esos rostros el rostro mismo de Jesucristo, Hijo de Dios.

 

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12 diciembre 2010 7 12 /12 /diciembre /2010 15:53

Primera Lectura

Lectura del Libro de los Números 24,2-7.15-17a

Avanza la constelación de Jacob

En aquellos días, Balaán, tendiendo la vista, divisó a Israel acampado por tribus. El espíritu de Dios vino sobre él, y entonó sus versos: "Oráculo de Balaán, hijo de Beor, oráculo del hombre de ojos perfectos; oráculo del que escucha palabras de Dios, que contempla visiones del Poderoso, en éxtasis, con los ojos abiertos: ¡Qué bellas las tiendas de Jacob y las moradas de Israel! Como vegas dilatadas, como jardines junto al río, como áloes que plantó el Señor o cedros junto a la corriente; el agua fluye de sus cubos, y con el agua se multiplica su simiente. Su rey es más alto que Agag, y su reino descuella."

Y entonó sus versos: "Oráculo de Balaán, hijo de Beor, oráculo del hombre de ojos perfectos; oráculo del que escucha palabras de Dios y conoce los planes del Altísimo, que contempla visiones del Poderoso, en éxtasis, con los ojos abiertos: Lo veo, pero no es ahora, lo contemplo, pero no será pronto: Avanza la constelación de Jacob, y sube el cetro de Israel."

Palabra de Dios

Te Alabamos Señor

Salmo responsorial: 24

R. Señor, instrúyeme en tus sendas.

 

Señor, enséñame tus caminos, / instrúyeme en tus sendas: / haz que camine con lealtad; / enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador.

 

R. Señor, instrúyeme en tus sendas.

Recuerda, Señor, que tu ternura / y tu misericordia son eternas; / acuérdate de mi con misericordia, / por tu bondad, Señor.

R. Señor, instrúyeme en tus sendas.  

El Señor es bueno y es recto, / y enseña el camino a los pecadores; / hace caminar a los humildes con rectitud, / enseña su camino a los humildes.

R. Señor, instrúyeme en tus sendas.  

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 21,23-27

Gloria a Ti Señor

El bautismo de Juan ¿de dónde venía?

En aquel tiempo, Jesús llegó al templo y, mientras enseñaba, se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo para preguntarle: "¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad?" Jesús les replicó: "Os voy a hacer yo también una pregunta; si me la contestáis, os diré yo también con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan ¿de dónde venia, del cielo o de los hombres?" Ellos se pusieron a deliberar: "Si decimos "del cielo", nos dirá: "¿Por qué no le habéis creído?" Si le decimos "de los hombres", tememos a la gente; porque todos tienen a Juan por profeta." Y respondieron a Jesús: "No sabemos." Él, por su parte, les dijo: "Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto."

Palabra de Dios

Gloria A Ti Señor Jesús

Reflexión:

Los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo preguntan por la autoridad de Jesús y actúan por envidia al ver a Jesús enseñar en el templo. Jesús se enfrenta directamente al judaísmo oficial y se niega a dar una respuesta a una pregunta, sabiendo que una palabra no podía convencer a quienes se han opuesto a todo su ministerio con una actitud incrédula y negativa. Ellos lo ponían a prueba y buscaban una oportunidad para condenarlo. El tema central es el de la autoridad: el pueblo, al escuchar a Jesús, le reconoce su autoridad, aunque no saben que es el Hijo de Dios. Jesús pone una condición para responder, y los desenmascara, los pone en apuros y les hace notar sus malas intenciones. La condición de Jesús alude a una pregunta por el origen del bautismo de Juan el Bautista. Recordemos que este personaje ha sido tema central durante estos días de Adviento. El bautismo de Juan procedía del cielo e invitaba a la conversión. Preguntémonos hoy si realmente estamos proclamando nuestra profesión de fe en Jesús, testimoniada desde un compromiso en defensa de la vida. Reconocer la autoridad de Jesús es creer en él y en todo lo que implica su proyecto.

 

 

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11 diciembre 2010 6 11 /12 /diciembre /2010 15:58

Lecturas del III Domingo de Adviento. Ciclo A. 12 de diciembre 2010

 

Primera Lectura

Lectura del libro del profeta

Isaías (35, 1-6.10)

Esto dice el Señor: “Regocíjate, yermo sediento. Que se alegre el desierto y se cubra de flores, que florezca como un campo de lirios, que se alegre y dé gritos de júbilo, porque le será dada la gloria del Líbano, el esplendor del Carmelo y del Sarón.

Ellos verán la gloria del Señor, el esplendor de nuestro Dios. Fortalezcan las manos cansadas, afiancen las rodillas vacilantes.

Digan a los de corazón apocado:

‘¡Animo! No teman. He aquí que su Dios, vengador y justiciero, viene ya para salvarlos’.

Se iluminarán entonces los ojos de los ciegos, y los oídos de los sordos se abrirán. Saltará como un ciervo el cojo, y la lengua del mudo cantará. Volverán a casa los rescatados por el Señor, vendrán a Sión con cánticos de júbilo, coronados de perpetua alegría; serán su escolta el gozo y la dicha, porque la pena y la aflicción habrán terminado”.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

 

Salmo Responsorial Salmo 145

Ven, Señor, a salvarnos.

El Señor siempre es fiel a su palabra, y es quien hace justicia al oprimido; él proporciona pan a los hambrientos y libera al cautivo.

Ven, Señor, a salvarnos.

Abre el Señor los ojos de los ciegos y alivia al agobiado. Ama el Señor al hombre justo y toma al forastero a su cuidado.

Ven, Señor, a salvarnos.

A la viuda y al huérfano sustenta y trastorna los planes del inicuo. Reina el Señor eternamente. Reina tu Dios, oh Sión, reina por siglos.

Ven, Señor, a salvarnos.

 

Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol

Santiago (5, 7-10)

Hermanos: Sean pacientes hasta la venida del Señor. Vean cómo el labrador, con la esperanza de los frutos preciosos de la tierra, aguarda pacientemente las lluvias tempraneras y las tardías.

Aguarden también ustedes con paciencia y mantengan firme el ánimo, porque la venida del Señor está cerca.

No murmuren, hermanos, los unos de los otros, para que el día del juicio no sean condenados. Miren que el juez ya está a la puerta. Tomen como ejemplo de paciencia en el sufrimiento a los profetas, los cuales hablaron en nombre del Señor.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

 

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.

El Espíritu del Señor está sobre mí. Me ha enviado para anunciar la buena nueva a los pobres.

Aleluya.

 

Evangelio

† Lectura del santo Evangelio

según san Mateo (11, 2-11)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Juan se encontraba en la cárcel, y habiendo oído hablar de las obras de Cristo, le mandó preguntar por medio de dos discípulos: “¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?”

Jesús les respondió: “Vayan a contar a Juan lo que están viendo y oyendo: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios de la lepra, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia el Evangelio. Dichoso aquel que no

se sienta defraudado por mí”.

Cuando se fueron los discípulos, Jesús se puso a hablar a la gente acerca de Juan:

“¿Qué fueron ustedes a ver en el desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? No. Pues entonces, ¿qué fueron a ver? ¿A un hombre lujosamente vestido? No, ya que los que visten con lujo habitan en los palacios. ¿A qué fueron, pues? ¿A ver a un profeta? Sí, yo se lo aseguro; y a uno que es todavía más que profeta. Porque de él está escrito: He aquí que yo envío a mi mensajero para que vaya delante de ti y te prepare el camino. Yo les aseguro que no ha surgido entre los hijos de una mujer ninguno más grande que Juan el Bautista. Sin embargo, el más pequeño en el Reino de los cielos, es todavía más grande que él”.

Palabra del Señor.

Gloría a ti, Señor Jesús.

 

Reflexión:

 

La primera y la segunda lectura de hoy, del profeta Isaías y del apóstol Santiago, coinciden en el mensaje: merece la pena esperar, hay que esperar, debemos esperar, porque viene nuestro Dios, él mismo viene en persona, y trae el desquite. Hay que tener paciencia, porque es inminente su llegada, ya está a la puerta. Sí, más allá de una preparación para conmemorar la Navidad del Señor, entendemos el adviento litúrgico como un orientar nuestra persona hacia su venida final, es obvio que el tema más propio será la esperanza cristiana. Sin embargo, lo esperado no sólo afecta positivamente a quienes confiesan su fe en Jesús. Sin pretender manipular la voluntad de nadie, pensamos que el contenido de este esperar coincide, en su fondo real, con la necesidad y el deseo de todos los hombres. Porque no se trata de un esperar en la suerte, ni de poseer más cosas o personas. Esperamos "eso" que todavía desearíamos aunque tuviésemos todo lo humanamente pensable. Esperamos "lo último", lo que nos plenifique, nos llene y nos libere totalmente. Esperamos a Dios.

Las lecturas de hoy nos anunciaban la Salvación que nos viene de JC. A la pregunta de Juan, que expresa con tanta claridad el anhelo de salvación plena y total que brota en el corazón de todo hombre, Jesús responde señalando una serie de hechos: "los ciegos ven y los inválidos andan; los leprosos quedan limpios y los sordos oyen; los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia la Buena Noticia". Signos todos de la salvación que se abre camino, de la Salvación que está ya presente entre los hombres.

Todo lo que impide al hombre ser en plenitud, se echa atrás. Todo lo que mutila al hombre debe ser vencido. Nuestros ojos no están hechos para no ver ni nuestros oídos para no oír. El hombre no está hecho para la muerte, sino para la vida.

El anuncio de la Salvación nos dice que todo lo que debería ser, todo lo que el hombre anhela profundamente, todo lo que conduce a la plenitud humana, todo eso es ya desde ahora, y un día será plenamente, una realidad.

Creer en la Salvación que JC ha inaugurado y nos ha prometido es una fuente de alegría en nuestra vida. Creemos y sabemos que las aspiraciones de la humanidad no quedarán defraudadas: "Habrá gozo y alegría. Pena y aflicción se alejarán".

Creer en la salvación de JC -si somos consecuentes- nos lleva a no resignarnos ya nunca más con el mal menor como si fuera el bien mayor que nos es lícito y posible esperar. Creer en la salvación de JC nos lleva a vivir ya desde ahora la alegría de la cosecha sin abandonar la tarea, a menudo dura, de ayudar a que nazca la semilla que ha sido sembrada (2a lectura).

¿No les parece que el modo de vivir que tenemos los cristianos está a menudo reñido con la fe que proclamamos y con el mensaje que anunciamos? ¿Verdad que muchas veces miramos las cosas y los acontecimientos con una postura demasiado desconfiada, demasiado pesimista o resignada? Si ello es así, desde luego es una lástima. Porque hoy somos nosotros los que debemos dar a conocer esta salvación que está presente y actuante en medio de nuestro mundo. A nosotros nos corresponde tomar parte activa en todos los combates que se libren para dignificar la vida de los hombres, para liberarlos de los males que los oprimen y no los dejan crecer, para devolver la vista a los ojos que han sido hechos para ver. Todos los combates por el hombre son una llamada para los creyentes, porque son también combates por el Reino.

Que esta Eucaristía nos ayude a confiar y a creer en esta salvación que hoy se nos anuncia, que "fortalezca nuestras manos" que a menudo son débiles y "robustezca las rodillas vacilantes".

Que nos ayude a saber leer los signos de los tiempos -por pequeños que sean- que nos hablan de la salvación de JC, y que nos mueva a trabajar por ellos con fe y con esperanza.

Para la revisión de vida
- Detengámonos un momento en nuestro camino de evangelizadores y tratemos de configurar de nuevo en nuestra vida la imagen de Jesús: ¿coincide esa imagen con la que nos revelan los evangelios? Preguntémonos: “eres tú, o debemos replantearnos tu imagen?

 

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8 diciembre 2010 3 08 /12 /diciembre /2010 16:35

Evangelio del Jueves II Semana de  Adviento. Ciclo A. 9 de diciembre del 2010

 

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo (11, 11-15)

 

Gloria a ti, Señor.

 

En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente: “Yo les aseguro que no ha surgido entre los hijos de una mujer ninguno más grande que Juan el Bautista. Sin embargo, el más pequeño en el Reino de los cielos, es todavía más grande que él.

Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los cielos exige esfuerzo, y los esforzados lo conquistarán.

Porque todos los profetas y la ley profetizaron, hasta Juan; y si quieren creerlo, él es Elías, el que habría de venir. El que tenga oídos que oiga”.

 

Palabra del Señor.

 

Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Reflexión:

 

La liturgia del Adviento nos introduce la figura de Juan el Bautista, que a lo largo de este tiempo de espera será particularmente importante. Juan es Elías que anuncia la llegada del Mesías. No hay profeta más grande que él, porque él es quien abre la puerta a Jesús, el esperado, el Hijo de Dios, quien proclama el reino de Dios. En Juan Bautista tomas rostro concreto las esperanzas del pueblo, es ya el tiempo de la salvación. Juan no vaciló en anunciar y señalar, con humildad, a Jesús como único camino de salvación; no tuvo temor de denunciar con valentía las injusticias e impiedades del pueblo y de los líderes civiles y religiosos. El reino lo conquistan los esforzados, aquellos que como Juan dan testimonio de vida y proclaman la justicia de Dios. Al reino de Dios lo enfrenta el anti-reino, reino de injusticia que excluye y extermina a quien no haga parte de su estructura; y lo hace con violencia, destruyendo todo lo que se oponga a él, sin importar destruir la misma vida. Miremos hoy cómo le estamos dando paso a Jesús y su proyecto del reino y cómo estamos luchando contra el reino de muerte en las estructuras políticas, económicas, culturales y religiosas.

 

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7 diciembre 2010 2 07 /12 /diciembre /2010 17:48
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5 diciembre 2010 7 05 /12 /diciembre /2010 16:47

Primera Lectura.

Lectura del Libro del Profeta Isaías 35,1-10

Dios viene en persona y os salvará

El desierto y el yermo se regocijarán, se alegrarán el páramo y la estepa, florecerá como flor de narciso, se alegrará con gozo y alegría. Tiene la gloria del Líbano, la belleza del Carmelo y del Sarión. Ellos verán la gloria del Señor, la belleza de nuestro Dios. Fortaleced las manos débiles, robusteced las rodillas vacilantes, decid a los cobardes de corazón: "Sed fuertes, no temáis. Mirad a vuestro Dios, que trae el desquite; viene en persona, resarcirá y os salvará."

Se despegarán los ojos del ciego, los oídos del sordo se abrirán, saltará como un ciervo el cojo, la lengua del mudo cantará. Porque han brotado aguas en el desierto, torrentes en la estepa; el páramo será un estanque, lo reseco, un manantial. En el cubil donde se tumbaban los chacales brotarán cañas y juncos. Lo cruzará una calzada que llamarán Vía Sacra: no pasará por ella el impuro y los inexpertos no se extraviarán. No habrá por allí leones, ni se acercarán las bestias feroces; sino que caminarán los redimidos y volverán por ella los rescatados del Señor. Vendrán a Sión con cánticos: en cabeza, alegría perpetua; siguiéndolos, gozo y alegría. Pena y aflicción se alejarán.

Palabra de Dios

Te Alabamos Señor

Salmo responsorial: 84

R.Nuestro Señor viene y nos salvará.

 

Voy a escuchar lo que dice el Señor: / "Dios anuncia la paz / a su pueblo y sus amigos." / La salvación está ya cerca de sus fieles, / y la gloria habitará en nuestra tierra.

 

R. Nuestro Señor viene y nos salvará.

La misericordia y la fidelidad se encuentran, / la justicia y la paz se besan; / la fidelidad brota de la tierra, / y la justicia mira desde el cielo.

R. Nuestro Señor viene y nos salvará.  

El Señor nos dará la lluvia, / y nuestra tierra dará su fruto. / La justicia marchará ante él, / la salvación seguirá sus pasos.

R. Nuestro Señor viene y nos salvará.  

Lectura del Santo Evangelio, según San Lucas 5,17-26

Gloria a Ti Señor

Hoy hemos visto cosas admirables

Un día estaba Jesús enseñando, y estaban sentados unos fariseos y maestros de la ley, venidos de todas las aldeas de Galilea, Judea y Jerusalén. Y el poder del Señor lo impulsaba a curar.

Llegaron unos hombres que traían en una camilla a un paralítico y trataban de introducirlo para colocarlo delante de él. No encontrando por donde introducirlo, a causa del gentío, subieron a la azotea y, separando las losetas, lo descolgaron con la camilla hasta el centro, delante de Jesús. Él, viendo la fe que tenían, dijo: "Hombre, tus pecados están perdonados."

Los escribas y los fariseos se pusieron a pensar: "¿Quién es éste que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados más que Dios?" Pero Jesús, leyendo sus pensamientos, les replicó: "¿Qué pensáis en vuestro interior? ¿Qué es más fácil: decir "tus pecados quedan perdonados", o decir "levántate y anda"? Pues para que veáis que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar pecados -dijo al paralítico-: A ti te lo digo, ponte en pie, toma tu camilla y vete a tu casa." Él, levantándose al punto, a la vista de ellos, tomó la camilla donde estaba tendido y se marchó a su casa dando gloria a Dios.

Todos quedaron asombrados, y daban gloria a Dios, diciendo llenos de temor: "Hoy hemos visto cosas admirables."

Palabra del Señor

Gloria a Ti, Señor Jesús

Reflexión:

Un paralítico es llevado ante Jesús en medio de la multitud. Jesús está preocupado por la vida de esta persona y le perdona sus pecados, mientras que los fariseos y doctores de la ley divagan en discusiones teológicas y doctrinales. El perdón de los pecados escandaliza a los fariseos y los doctores de la ley, puesto que para ellos Dios es el único que puede perdonar los pecados. El hecho de perdonar no es sólo una actitud de respeto y valoración del otro sino que también implica la reparación de los daños causados. Perdonar para Jesús es la aceptación y la integración de todos estos marginados a un nuevo orden social, donde el daño que los separaba y que los excluía, es restituido y reparado. Jesús rompe el esquema que mantenía a las personas por años en situaciones inhumanas. Ante todo lo que está primero es la vida. Dios actúa restituyendo a los débiles, a los enfermos, a los rechazados por el sistema anti-reino, que se niega a reconciliarse con ellos, a respetarles su dignidad y su vida. Preguntémonos ¿cuál es la camilla que nos impide caminar, luchar por ser sujetos sociales libres, dignos, reconocidos y valorados como personas?

 

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4 diciembre 2010 6 04 /12 /diciembre /2010 02:11
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3 diciembre 2010 5 03 /12 /diciembre /2010 20:49

= Sabado 04 de Diciembre, 2010

Alabemos al Señor, nuestro Dios

Feria de Adviento o memoria libre de san Juan Damasceno, presbítero y doctor de la Iglesia

El Señor es nuestro juez

Antífona de Entrada

Ven, Señor, muéstranos tu rostro y nos salvaremos.

Oración Colecta

Oremos:

Tú que para librarnos del pecado enviaste a este mundo a tu Hijo unigénito, concédenos, Señor, a cuantos esperamos sinceramente su venida, la gracia de tu misericordia y el don de la verdadera libertad.

Por nuestro Señor Jesucristo...

Amén.

 

Primera Lectura

Lectura del libro del profeta

Isaías (30, 19-21. 23-26)

Esto dice el Señor Dios de Israel: “Pueblo de Sión, que habitas en Jerusalén, ya no volverás a llorar.

El Señor misericordioso, al oír tus gemidos, se apiadará de ti y te responderá, apenas te oiga. Aunque te dé el pan de las adversidades y el agua de la congoja, ya no se esconderá el que te instruye; tus ojos lo verán.

Con tus oídos oirás detrás de ti una voz que te dirá: ‘Este es el camino. Síguelo sin desviarte, ni a la derecha, ni a la izquierda’.

El Señor mandará su lluvia para la semilla que siembres y el pan que producirá la tierra será abundante y sustancioso. Aquel día, tus ganados pastarán en dilatadas praderas. Los bueyes y los burros que trabajan el campo, comerán forraje sabroso, aventado con pala y bieldo.

En todo monte elevado y toda colina alta, habrá arroyos y corrientes de agua el día de la gran matanza, cuando se derrumben las torres. El día en que el Señor vende las heridas de su pueblo y le sane las llagas de sus golpes, la luz de la luna será como la luz del sol; será siete veces mayor, como si fueran siete días en uno”.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

 

Salmo Responsorial Salmo 146

Alabemos al Señor,

nuestro Dios.

Alabemos al Señor, nuestro Dios, porque es hermoso y justo el alabarlo. El Señor ha reconstruido a Jerusalén y a los dispersos de Israel los ha reunido.

Alabemos al Señor,

nuestro Dios.

El Señor sana los corazones quebrantados y venda las heridas, tiende su mano a los humildes y humilla hasta el polvo a los malvados.

Alabemos al Señor,

nuestro Dios.

El puede contar el número de estrellas y llama a cada una por su nombre. Grande es nuestro Dios, todo lo puede; su sabiduría no tiene límites.

Alabemos al Señor,

nuestro Dios.

 

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.

El Señor es nuestro juez, nuestro legislador y nuestro rey; él vendrá a salvarnos.

Aleluya.

 

Evangelio

† Lectura del santo Evangelio

según san Mateo

(9, 35—10, 1. 6-8)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, predicando el Evangelio del Reino y curando toda enfermedad y dolencia. Al ver a las multitudes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y desamparadas, como ovejas sin pastor. Entonces dijo a sus discípulos: “La cosecha es mucha y los trabajadores, pocos.Rueguen, por tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos”.

Después, llamando a sus doce discípulos, les dio poder para expulsar a los espíritus impuros y curar toda clase de enfermedades y dolencias. Les dijo: “Vayan en busca de las ovejas perdidas de la casa de Israel. Vayan y proclamen por el camino que ya se acerca el Reino de los cielos. Curen a los leprosos y demás enfermos; resuciten a los muertos y echen fuera a los demonios. Gratuitamente han recibido este poder; ejérzanlo, pues, gratuitamente”.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús

 

Reflexión:

 

Este evangelio que leemos hoy introduce el segundo gran discurso que nos presenta Mateo, el discurso apostólico. Nos dice que Jesús recorría ciudades y aldeas enseñando en la sinagoga, proclamando el reino de Dios y sanando enfermos, las tres grandes acciones del Mesías. Se nos hace ver que la proclamación de la Buena Nueva tiene mediadores concretos. Jesús elige a sus doce discípulos y los hace partícipes de su misión: proclamar la Buena Nueva de justicia e igualdad en medio de una sociedad que elimina totalmente a las personas. Tal proclamación tiene una preferencia especial por los enfermos y dolientes, es decir, los excluidos. Jesús les entrega el poder para sanar y los envía al servicio de los demás, ya que seguirle es un compromiso de responsabilidad frente a todo ser humano en situación de opresión y esclavitud. El adviento es tiempo de reflexión y de revisión de vida. Nosotros como cristianos debemos revisar nuestra vida para ver si realmente somos continuadores de la misión de Jesús en el anuncio del Reino, en la creación de unas condiciones dignas de vida. Debemos ser conscientes de que proclamar la Buena Nueva nos exige una entrega día a día por los demás.

 

 

Oración sobre las Ofrendas

Te pedimos Señor, que este sacrificio, signo de nuestra total entrega a ti, te sea ofrecido siempre para que realice la intención que tuviste al instituir este sacramento, y lleve a cabo plenamente en nosotros tu salvación.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

Prefacio de Adviento III

Cristo, Señor y juez de la historia

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Levantemos el corazón.

Lo tenemos levantado hacia el Señor.

Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

Es justo y necesario.

En verdad es justo darte gracias, es nuestro deber cantar en tu honor himnos de bendición y de alabanza, Padre todopoderoso, principio y fin de todo lo creado. Tú nos has ocultado el día y la hora en que Cristo, tu Hijo, Señor y juez de la historia, aparecerá, revestido de poder y de gloria, sobre las nubes del cielo.

En aquel día terrible y glorioso pasará la figura de este mundo y nacerán los cielos nuevos y la tierra nueva. El mismo Señor que se nos mostrará entonces lleno de gloria viene ahora a nuestro encuentro en cada hombre y en cada acontecimiento, para que lo recibamos en la fe y por el amor demos testimonio de la espera dichosa de su reino.

Por eso, mientras aguardamos su última venida, unidos a los ángeles y a los santos, cantamos el himno de tu gloria:

Santo, Santo, Santo...

 

Antífona de la Comunión

Pronto vendré y traeré conmigo la recompensa, dice el Señor, y daré a cada uno según sus obras.

Oración después de la Comunión

Oremos:

Que esta Eucaristía nos purifique, Señor, de toda mancha y nos prepare así a celebrar dignamente la Navidad ya próxima.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

 

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1 diciembre 2010 3 01 /12 /diciembre /2010 17:41

= Jueves 02 de Diciembre,2010

Bendito el que viene en el nombre del Señor

Feria de Adviento: jueves de la 1a. semana

Que Dios desde su templo nos bendiga

Antífona de Entrada

Tú estás cerca, Señor, y todos tus caminos son derechos. Desde el principio comprendí que tu alianza la estableciste para siempre.

Oración Colecta

Oremos:

Muestra, Señor, tu poder y ven en nuestra ayuda para que la abundancia de tu misericordia apresure el momento de la salvación que nuestros pecados han retardado.

Por nuestro Señor Jesucristo…

Amén.

 

Primera Lectura

Lectura del libro del profeta

Isaías (26, 1-6)

Aquel día se cantará este canto en el país de Judá:

“Tenemos una ciudad fuerte; ha puesto el Señor, para salvarla, murallas y baluartes. Abran las puertas para que entre el pueblo justo, el que se mantiene fiel, el de ánimo firme para conservar la paz, porque en ti confió. Confíen siempre en el Señor, porque el Señor es nuestra fortaleza para siempre; porque él doblegó a los que habitaban en la altura; a la ciudad excelsa la humilló, la humilló hasta el suelo, la arrojó hasta el polvo donde la pisan los pies, los pies de los humildes, los pasos de los pobres”.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

 

Salmo Responsorial Salmo 117

Bendito el que viene

en el nombre del Señor.

Te damos gracias, Señor, porque eres bueno, porque tu misericordia es eterna. Más vale refugiarse en el Señor, que poner en los hombres la confianza; más vale refugiarse en el Señor, que buscar con los fuertes una alianza.

Bendito el que viene

en el nombre del Señor.

Abranme las puertas del templo, que quiero entrar a dar gracias a Dios. Esta es la puerta del Señor y por ella entrarán los que le viven fieles. Te doy gracias, Señor, pues me escuchaste y fuiste para mí la salvación.

Bendito el que viene

en el nombre del Señor.

Libéranos, Señor, y danos tu victoria. Bendito el que viene en nombre del Señor. Que Dios desde su templo nos bendiga. Que el Señor, nuestro Dios, nos ilumine.

Bendito el que viene

en el nombre del Señor.

 

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.

Busquen al Señor mientras lo pueden encontrar, invóquenlo mientras está cerca.

Aleluya.

 

Evangelio

† Lectura del santo Evangelio

según san Mateo (7, 21. 24-27)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No todo el que me diga ‘¡Señor, Señor!’, entrará en el Reino de los cielos, sino el que cumpla la voluntad de mi Padre, que está en los cielos.

El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica, se parece a un hombre prudente, que edificó su casa sobre roca. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos y dieron contra aquella casa; pero no se cayó, porque estaba construida sobre roca.

El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica, se parece a un hombre imprudente, que edificó su casa sobre arena. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos, dieron contra aquella casa y la arrasaron completamente”.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Reflexión:

La liturgia del día de hoy nos presenta el final del Sermón del Monte (Mt 5-7). Jesús, después de haber expuesto su ley de vida y el ideal de vida de la comunidad en el respeto al ser humano y su dignidad, expresa: “el que escucha estas palabras y las pone en práctica.” y “El que haga la voluntad del Padre entra en el reino de los cielos”. Jesús, quien escucha y hace la voluntad del Padre, es el fundamento a partir del cual la comunidad se integra. Anunciar a Cristo es mucho más que obrar prodigios y realizar eventos espectaculares. Anunciar a Cristo es primero creer en él, creer en lo que él creyó y fue el fundamento de su vida: la voluntad del Padre. La parábola es bastante clara: construir nuestra casa o en roca o en la arena. Construir en la roca es construir en la coherencia de vida, que se logra si permitimos que la voluntad de Dios hable a nuestra realidad, entre en ella y la transforme. El secreto de la fe es la escucha y la práctica, la coherencia entre la palabra y los hechos que debe identificar a los verdaderos discípulos de Jesús.

 

 

Oración sobre las Ofrendas

Acepta, Señor, estas ofrendas que hemos tomado de tus mismos dones, y concédenos que esta Eucaristía que estamos celebrando, nos alcance la salvación eterna.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

Prefacio de Adviento I

Las dos venidas de Cristo

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Levantemos el corazón.

Lo tenemos levantado hacia el Señor.

Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo nuestro Señor.

El cual, al venir por vez primera en la humildad de nuestra carne, realizó el plan de redención trazado desde antiguo y nos abrió el camino de la salvación, para que cuando venga de nuevo, en la majestad de su gloria, revelando así la plenitud de su obra, podamos recibir los bienes prometidos que ahora, en vigilante espera, confiamos alcanzar.

Por eso, con los ángeles y los arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:

Santo, Santo, Santo…

 

Antífona de la Comunión

Vivamos en este mundo como hombres responsables, justos y que sirven a Dios, en espera de que se cumpla la feliz esperanza: la manifestación gloriosa de Jesucristo, nuestro Dios y salvador.

Oración después de la Comunión

Oremos:

Por nuestra participación en esta Eucaristía, enséñanos, Señor, a no poner nuestro corazón en las cosas pasajeras, sino en los bienes eternos.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

 

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