Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.
Evangelio del Jueves XIII Semana Tiempo Ordinario. Ciclo B. 5 de Julio, 2012.
† Lectura del santo Evangelio según san Mateo (9, 1-8)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús subió de nuevo a la barca, pasó a la otra orilla del lago y llegó a Cafarnaúm, su ciudad. En esto, trajeron a donde él estaba a un paralítico postrado en una camilla. Viendo Jesús la fe de aquellos hombres, le dijo al paralítico:
“Ten confianza, hijo. Se te perdonan tus pecados”. Al oír esto, algunos escribas pensaron: “Este hombre está blasfemando”. Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, les dijo:
“¿Por qué piensan mal en sus corazones? ¿Qué es más fácil: decir ‘Se te perdonan tus pecados’, o decir ‘Levántate y anda’? Pues para que sepan que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados, —le dijo entonces al paralítico—: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa”.
El se levantó y se fue a su casa. Al ver esto, la gente se llenó de temor y glorificó a Dios, que había dado tanto poder a los hombres.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Comentario:
La gente alababa a Dios, que da a los hombres tal potestad
El temor a transgredir una costumbre bien establecida en una sociedad nos puede llevar a darle más valor a las doctrinas que a las personas. Jesús desafía esa mentalidad. Para él, la persona está en primer lugar, en especial si se trata de alguien que sufre. Jesús, aunque su acción implique ser tachado de ‘blasfemo’, no teme liberar de la culpa a un hombre cuyos temores lo paralizan al punto de impedirle el movimiento. Pero tal vez sea una blasfemia mayor el no encauzar la fuerza transformadora de la propia religión a favor del bienestar de la persona que sufre. Jesús opta por desafiar a sus adversarios para asumir una actitud eficaz de compasión, amor y solidaridad como camino para alcanzar la libertad humana. – En nuestra época las blasfemias ya no tienen que ver con contradecir ciertas doctrinas religiosas, sino con cuestionar las prácticas que nuestra cultura secular consagra. Está mal visto el cuestionar hábitos de consumo desaforado e injustificado que paralizan a la mayor parte de la gente y la llevan al sedentarismo, la obesidad y el conformismo. De igual modo, se ha vuelto incuestionable la explotación a la que son sometidas naciones enteras con el objetivo de bajar los costos de producción.
Fuente: www.lecturadeldia.com; www.servicioskoinonia.org