Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.
Evangelio del Martes XVIII Semana Tiempo Ordinario. Ciclo A. 02 de agosto 2011
Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 14,22-36. T.O. Ciclo A.
Gloria a ti, Señor
Mándame ir hacia ti andando sobre el agua
Después que la gente se hubo saciado, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Y, después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba allí solo. Mientras tanto, la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. De madrugada se les acercó Jesús, andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma. Jesús les dijo en seguida: "¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!" Pedro le contestó: "Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua." Él le dijo: "Ven." Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua, acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: "Señor, sálvame." En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: "¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?" En cuanto subieron a la barca, amainó el viento. Los de la barca se postraron ante él, diciendo: "Realmente eres Hijo de Dios."
Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret. Y los hombres de aquel lugar, apenas le reconocieron, pregonaron la noticia por toda aquella comarca y trajeron donde él a todos los enfermos. Le pedían tocar siquiera la orla de su manto, y cuantos la tocaron quedaron curados.
Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús
Reflexión:
Los milagros bíblicos son símbolos del poder de Dios, es decir, de la capacidad de Dios de realizar la obra de la salvación. El grupo de seguidores que ha asistido a la multiplicación del pan todavía no cree que Jesús tiene el poder para resistir y vencer al mal. Por esta razón, cuando la barca se aleja de tierra firme, donde está el grupo grande de seguidores de Jesús, los discípulos de élite montados en la barca se sienten desfallecer ante el ímpetu del viento y de las olas, que representan fuerzas sobrehumanas adversas. El temor los incapacita para ejecutar el mandato de Jesús. Y no porque no hayan recibido la debida preparación, sino porque carecen de la confianza necesaria para continuar la misión que el Maestro les ha compartido. Los discípulos experimentan gran dificultad para ir ‘detrás’ de Jesús, pero aún más para ir delante de Jesús. Por fortuna, Jesús está allí para echar una mano, porque, aunque falle nuestra fe en él, no falla su fe en nosotros. Si tenemos fe en el propósito de Dios, mayor es aún la confianza que él deposita en nosotros.