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Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.

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Evangelio del Miércoles IV Semana de Adviento. Ciclo B. 21 de diciembre, 2011

Evangelio del Miércoles IV Semana de Adviento. Ciclo B. 21 de diciembre, 2011

Lectura del Santo Evangelio, según San Lucas 1,39-45

Gloria a ti, Señor

¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?

Unos días después, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: "¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá."

Palabra del Señor

Gloria a ti, Señor Jesús

Comentario:

En estos días, sigue siendo de vital importancia que nuestra preparación para el nacimiento de Jesús sea misionera. El mundo de hoy clama por la solidaridad y la fraternidad.

En el evangelio que leemos, encontramos a María en una actitud misionera. La visita a Isabel se caracteriza por una serie de acciones que revelan el anuncio de Buenas Noticias.

María viaja desde el Norte hasta la región de Judea, para visitar a Isabel; ese solo gesto de desplazamiento es un hecho que muestra el poder del envío de Dios. Es la materialización de la generosidad.

El saludo de María a Isabel es toda una fiesta de la maternidad de Dios. El niño Juan dando saltos de alegría en el vientre, en reacción a las palabras de María, es un símbolo del poder de la Palabra divina que va sembrando alegría y gozo por todas partes. Los movimientos no dejan de ser significativos, lo que rompe con todo formalismo. Dios mismo supera los formalismos para expresarse de la manera que él quiere.

Hoy, la sociedad está perdiendo sensibilidad a las voces de Dios. Tenemos el desafío de recuperarla.

 

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