Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.
Evangelio del Miércoles XXXII Semana Tiempo Ordinario. Ciclo A. 9 de noviembre, 2011
Lectura del Santo Evangelio, según San Lucas 17,11-19
Gloria a ti, Señor
Yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Cuando iba a entrar en un pueblo, vinieron a su encuentro diez leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían: "Jesús, maestro, ten compasión de nosotros." Al verlos, les dijo: "Id a presentaros a los sacerdotes." Y, mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias. Éste era un samaritano. Jesús tomó la palabra y dijo: "¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?" Y le dijo: "Levántate, vete; tu fe te ha salvado."
Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús
Reflexión:
Siguiendo el trayecto hacia Jerusalén, Jesús debe pasar por Samaria. Allí tiene lugar el encuentro con los diez leprosos. Llama la atención del pasaje el que Jesús envíe a los leprosos ante los sacerdotes? ¿Por qué? En el tiempo del hecho, los leprosos quedaban fuera de la sociedad por causa de su enfermedad, considerada impureza y castigo de Dios. Jesús los restaura tanto física como socialmente, haciendo que los sacerdotes verifiquen y certifiquen la curación. Así se reintegran a la comunidad y recobran su dignidad como seres humanos.
Es interesante notar que uno sólo regresa a glorificar a Dios y agradecer a Jesús, y ése es samaritano. Esto no significa que los otros nueve fueran desagradecidos; simplemente les bastó la Ley de los sacerdotes para seguir con sus vidas. En cambio este samaritano, acostumbrado al desprecio de los judíos, con o sin lepra, es quien da cuenta de la liberación que se realizó en su persona, liberación de la enfermedad y liberación de la Ley por medio de la fe. Reflexionemos sobre las veces en que la Ley y su cumplimiento nos han retenido en la “conformidad”, impidiéndonos experimentar vivencialmente el amor que el Señor nos regala.