Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.
Evangelio del Sábado IX Semana Tiempo Ordinario. Ciclo B. 9 de Junio, 2012
† Lectura del santo Evangelio según san Marcos (12, 38-44)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, enseñaba Jesús a la multitud y le decía:
“¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplios ropajes y recibir reverencias en las calles; buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; se echan sobre los bienes de las viudas haciendo ostentación de largos rezos. Estos recibirán un castigo muy riguroso”.
En una ocasión Jesús estaba sentado frente a las alcancías del templo, mirando cómo la gente echaba allí sus monedas. Muchos ricos daban en abundancia. En esto, se acercó una viuda pobre y echó dos moneditas de muy poco valor.
Llamando entonces a sus discípulos, Jesús les dijo:
“Yo les aseguro que esa pobre viuda ha echado en la alcancía más que todos. Porque los demás han echado de lo que les sobraba; pero ésta, en su pobreza ha echado todo lo que tenía para vivir”.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Comentario:
Las ofrendas que se hacían para financiar el funcionamiento y la conclusión de las obras ornamentales del Templo eran una notable muestra de piedad a los ojos de la mayor parte de los creyentes judíos de esa época. Mientras los fanáticos religiosos hubieran mirado con desprecio la pobreza de la viuda y los críticos hubiesen considerado superficial su ofrenda, Jesús descubre la sabiduría detrás de ese gesto. La actitud de la viuda, elogiada por Jesús, es la muestra más extraordinaria de la sinceridad y convicción de la religión popular. Jesús toma este ejemplo no para exhortar a sus discípulos a incrementar sus donaciones al Templo, sino como muestra de piedad y sabiduría que bien pueden encaminarse hacia la edificación de otros seres humanos. – La generosidad de la viuda es la medida de la generosidad del cristiano para con la causa de Jesús. Ya no se trata de dar dinero para comprar piedras, sino dar de lo necesario para vivir para que otras personas puedan vivir. Así se supera la lógica positiva, pero insuficiente, del “viva y deje vivir” por la del “viva y haga vivir”. Debemos denunciar la falsa superioridad ante la religión popular, que la ve como una religiosidad deficiente o como una enajenación ideológica.
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