Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.
Evangelio del Sábado XIV Semana Tiempo Ordinario. Ciclo B. 14 de Julio, 2012.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo (10, 24-33)
Gloria a ti, Señor.
"No tengáis miedo a los que matan el cuerpo"
En aquel tiempo dijo Jesús a sus apóstoles: "Un discípulo no es más que su maestro, ni un esclavo más que su amo; ya le basta al discípulo con ser como su maestro, y al esclavo como su amo. Si al dueño de la casa lo han llamado Belzebú, ¡cuanto más a los criados! No les tengáis miedo, porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse; nada hay escondido que no llegue a saberse. Lo que os digo de noche, decidlo en pleno día, y lo que os digo al oído, pregonadlo desde la azotea. No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, temed al que pueda destruir con el fuego alma y cuerpo. ¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo no cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros, hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo; no hay comparación entre vosotros y los gorriones.
Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Comentario:
Tres temores amenazaban la comunidad primitiva: el temor a ser tildados de herejes o endemoniados, el temor a ser asesinados y el temor a renegar de la propia fe en Jesús. Al primero Jesús responde con su propia experiencia. A él lo descalificaron de muchas maneras, incluso diciendo que era un glotón o que estaba endemoniado. Pero ninguno de sus seguidores está por encima de él, de modo que, si a él lo descalificaron o incluso todavía hoy lo descalifican, sus seguidores no pueden esperar nada menos. El segundo temor era todavía más fuerte. Las persecuciones religiosas, políticas y sociales fueron inmediatas en razón del tremendo impacto del mensaje de Jesús. En un mundo caracterizado por la esclavitud, el autoritarismo y la divinización de los gobernantes era casi absurdo proclamar que todos los seres humanos son iguales ante Dios. Pero el cristiano debía aceptar la cruz que supone la liberación humana. Por último, el temor a la negación de la fe estaba a la orden del día. Bien fuera por renegar públicamente del nombre de Jesús, bien fuera por negarlo con los actos. Pero, aunque se dijesen muchas cosas en su nombre, había una que era imprescindible: amarlo en el prójimo.