Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.
Evangelio del Sábado XXXII Semana Tiempo Ordinario. Ciclo A. 12 de noviembre, 2011
Lectura del Santo Evangelio, según San Lucas 18,1-8
Gloria a ti, Señor
En aquel tiempo, Jesús, para explicar a los discípulos cómo tenían que orar siempre sin desanimarse, les propuso esta parábola: "Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. En la misma ciudad había una viuda que solía ir a decirle: "Hazme justicia frente a mi adversario." Por algún tiempo se negó, pero después se dijo: "Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esta viuda me está fastidiando, le haré justicia, no vaya a acabar pegándome en la cara."" Y el Señor añadió: "Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que le gritan día y noche?; ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?"
Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús
Reflexión:
En este pasaje Lucas hace explícita mención del objetivo de las palabras de Jesús: “Inculcarles que hace falta orar siempre sin cansarse”, y tiene un carácter redaccional y teológico. La viuda que pide justicia (‘hacer justicia’ aparece cuatro veces) es el ejemplo de la insistencia y de la persistencia.
Pero cabe preguntarnos, ¿es que Dios necesita de nuestra oración insistente cual juez que no respeta a los hombres? La clave para resolver esta contradicción viene dada por la pedagogía que presentan las palabras de Jesús. Por un lado tenemos la dimensión de la práctica y por otro la de la fe. La práctica representada en el ámbito de las leyes humanas, y la fe circunscrita al ámbito de la relación con Dios. El pedir justicia en el ámbito humano y el no cansarnos de confiar (tener fe) en que Dios es el último y máximo juez. En este camino de reflexión podemos notar que lo que se presenta contradictorio en primera instancia, se hace complementariedad en nuestras vidas de cristianos y cristianas.