Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.
Evangelio del Viernes VIII Semana Tiempo Ordinario. Ciclo B. 01 de junio, 2012
† Lectura del santo Evangelio según san Marcos (11, 11-26)
Gloria a ti, Señor.
Después de haber sido aclamado por la multitud, Jesús entró en Jerusalén, fue al templo y miró todo lo que en él sucedía; pero como ya era tarde, se marchó a Betania con los Doce.
Al día siguiente, cuando salieron de Betania, sintió hambre. Viendo a lo lejos una higuera con hojas, Jesús se acercó a ver si encontraba higos; pero al llegar, sólo encontró hojas, pues no era tiempo de higos. Entonces le dijo a la higuera: “Que nunca jamás coma nadie frutos de ti”. Y sus discípulos lo estaban oyendo.
Cuando llegaron a Jerusalén, entró en el templo y se puso a arrojar de ahí a los que vendían y compraban; volcó las mesas de los que cambiaban dinero y los puestos de los que vendían palomas; y no dejaba que nadie cruzara por el templo cargando cosas. Luego se puso a enseñar a la gente, diciéndoles: “¿Acaso no esta escrito: Mi casa será casa de oración para todos los pueblos? Pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones”.
Los sumos sacerdotes y los escribas se enteraron de esto y buscaban la forma de matarlo; pero le tenían miedo, porque todo el mundo estaba asombrado de sus enseñanzas. Cuando atardeció, Jesús y los suyos salieron de la ciudad.
A la mañana siguiente, cuando pasaban junto a la higuera, vieron que estaba seca hasta la raíz. Pedro cayó en la cuenta y le dijo a Jesús:
“Maestro, mira: la higuera que maldijiste se secó”.
Jesús les dijo entonces:
“Tengan fe en Dios. Les aseguro que si uno le dice a ese monte: ‘Quítate de ahí y arrójate al mar’, sin dudar en su corazón y creyendo que va a suceder lo que dice, lo obtendrá. Por eso les digo: Cualquier cosa que pidan en la oración, crean ustedes que ya se la han concedido, y la obtendrán.
Y cuando se pongan a orar, perdonen lo que tengan contra otros, para que también el Padre, que está en el cielo, les perdone a ustedes sus ofensas; porque si ustedes no perdonan, tampoco el Padre, que está en el cielo, les perdonará a ustedes sus ofensas”.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Reflexión
: Todos nosotros esperamos algún tipo de signo cuando queremos tomar una decisión importante. Jesús acude al templo en compañía de sus discípulos y observa atentamente. Encuentra el signo en los días siguientes al fijarse en la higuera y al mirar a la gente que permanece en los alrededores del Templo. De la higuera percibe que no satisface las expectativas de los pasantes, que se emocionan al ver la abundancia de hojas, pero que no encuentran ningún fruto en ella. Pasa algo similar con el Templo, es un edificio enorme y hermoso, pero los frutos de oración y de acogida nunca se producen. Sólo son un mercado del que se benefician muy pocos y en el que la mayor parte de los que allí acuden con fe y esperanza sólo son explotados y excluidos. Jesús encuentra allí el signo de los tiempos: tanto el Templo de Jerusalén como la higuera impresionan con su decorado, pero no con sus frutos. La expulsión de los vendedores es el signo contrario, que muestra el sentido de apertura y universalidad que constituye la vocación original del Templo de Jerusalén. – Nosotros a veces queremos ceremonias vistosas y elegantes, pero debemos preguntarnos si nos conducen a una auténtica vida cristiana.