Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.
Evangelio del Viernes XIX Semana Tiempo Ordinario. Ciclo B. 17 de Agosto, 2012.
† Lectura del santo Evangelio según san Mateo (19, 3-12)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y le preguntaron para ponerle una trampa, “¿Le está permitido al hombre divorciarse de su esposa por cualquier motivo?”
Jesús les respondió:
“¿No han leído que el Creador, desde un principio los hizo hombre y mujer, y dijo:
‘Por eso el hombre dejará a su padre y a su madre, para unirse a su mujer, y serán los dos una sola cosa?’
De modo que ya no son dos, sino una sola cosa. Así pues, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre”.
Pero ellos replicaron:
“Entonces ¿por qué ordenó Moisés que el esposo le diera a la mujer un acta de separación, cuando se divorcia de ella?”
Jesús les contestó:
“Por la dureza de su corazón, Moisés les permitió divorciarse de sus esposas; pero al principio no fue así. Y yo les declaro que quienquiera que se divorcie de su esposa, salvo el caso de que vivan en unión ilegítima, y se case con otra, comete adulterio; y el que se case con la divorciada, también comete adulterio”.
Entonces le dijeron sus discípulos:
“Si ésa es la situación del hombre con respecto a su mujer, no conviene casarse”.
Pero Jesús les dijo:
“No todos comprenden esta enseñanza, sino sólo aquellos a quienes se les ha concedido. Pues hay hombres que, desde su nacimiento, son incapaces para el matrimonio; otros han sido mutilados por los hombres, y hay otros que han renunciado al matrimonio por el Reino de los cielos.
Que lo comprenda aquel que pueda comprenderlo”.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Comentario:
En Israel existía una forma para disolver el vínculo matrimonial llamada ‘acta de repudio’, pero sólo la podían firmar los varones. Las causas del repudio iban desde las más serias, como el adulterio o la prostitución, hasta las más triviales, como las habilidades para cocinar o el uso de prendas de vestir, como el velo. De modo que en esa sociedad patriarcal, donde mandaban los varones que tenían poder, las mujeres casadas tenían sus derechos supeditados a la voluntad del marido. La enseñanza de Jesús es un alto a esas prácticas y un retorno a la unidad originaria, en la que el varón y la mujer son iguales por ser imagen de Dios. La dureza que Jesús atribuye a sus interlocutores, aunque estaba autorizada por la ley, reflejaba más la inflexibilidad de la sociedad patriarcal que la voluntad de Dios. – Nuestras sociedades actuales tienen también formas cuestionables de distribuir el poder y muchas personas quedan en estado de sometimiento y servidumbre por falta de recursos económicos, de educación o de reconocimiento social, sin importar si son mujeres o varones, niños o ancianos. ¿Qué costumbres o maneras de pensar entre nosotros son expresión de machismo y patriarcalismo? ¿Qué haría Jesús ante tales costumbres?