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Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.

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Evangelio Domingo V Tiempo Ordinario. Ciclo A. 9 de febrero, 2014.

Evangelio Domingo V Domingo Tiempo Ordinario. Ciclo A. 9 de febrero, 2014.Santo del Día: San Miguel Febres Cordero
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     5, 13-16
Gloria a ti Señor  

    Jesús dijo a sus discípulos:
    Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres.
    Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña. Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa.
    Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo.
 
Palabra del Señor.

Comentario

Que con nuestras obras seamos sal de la tierra y luz del mundo. Jesús habla a la muchedumbre desde una montaña. Acaba de proclamar las bienaventuranzas, un estilo de vida tan nuevo como chocante. Quien dice "sí" con su vida a estas enseñanzas es sal y luz. Dos imágenes de lo que Dios quiere del cristiano en el mundo. La sal da valor y sabor a lo que toca. Para ello tiene que dejar el salero y disolverse en los alimentos. La luz también es para otro. Con ella se ve, se puede caminar. Ocultarla no tiene sentido. Así el cristiano, portador del don de Dios, no puede limitarse a gozarlo y vivirlo solo él. Debe alumbrar y dar sabor al mundo. No por vanagloria o haciendo alarde de lo que posee, sino para que los demás, viéndolo, den gloria al Padre. El ejemplo más claro es el mismo Jesús, que siempre actuó poniendo su poder y enseñanzas al servicio de la gloria del Padre. Estas dos pequeñas parábolas, dirigidas a los que han escuchado las bienaventuranzas, señalan el valor de las obras en favor de los hombres. Si los discípulos descuidan las obras no tiene ninguna fuerza el anuncio del Evangelio. Si queremos ser creíbles, tenemos que ser consecuentes. Comencemos ya hoy, trabajando en el proyecto común de construir un mundo nuevo.

Por José María Martín OSA

 

Fuente: www.betania.es (comentario)

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