Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.
Evangelio Lunes III Semana de Pascua. Ciclo C. 15 de abril, 2013.
Santo del Día: San Ezequiel. Profeta
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 6, 22-29
Gloria a ti Señor
Después de que Jesús alimentó a unos cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el agua. Al día siguiente, la multitud que se había quedado en la otra orilla vio que Jesús no había subido con sus discípulos en la única barca que había allí, sino que ellos habían partido solos.
Mientras tanto, unas barcas de Tiberíades atracaron cerca del lugar donde habían comido el pan, después que el Señor pronunció la acción de gracias. Cuando la multitud se dio cuenta de que Jesús y sus discípulos no estaban allí, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla, le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo llegaste?»
Jesús les respondió: «Les aseguro que ustedes me buscan, no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse. Trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna, el que les dará el Hijo del hombre; porque es él a quien Dios, el Padre, marcó con su sello.»
Ellos le preguntaron: «¿Qué debemos hacer para realizar las obras de Dios?»
Jesús les respondió: «La obra de Dios es que ustedes crean en aquel que él ha enviado.»
Palabra de Dios.
Comentario:
En este relato Jesús explica por última vez el significado del reparto de los panes. Jesús apela nuevamente al entendimiento de los apóstoles, quienes hasta el momento lo ven solamente como aquel que les puede saciar el hambre física. El punto central está en su afirmación sobre el don de sí mismo, repetida de diversas maneras. El v. 27 explica el sentido profundo del significado de los signos. Él no ha venido a dar cosas, sino a darse a sí mismo y por completo a la humanidad. Se trata de una comida y una bebida que no pueden comprarse con dinero. Por tanto el pan no era más que un gesto simbólico de su propia entrega. Ésta debe ser la exigencia para el discipulo, considerarse a sí mismo “pan” que hay que repartir como si fuese él mismo quien se reparte. Debe renunciar a pensar sólo en sí mismo, pues sólo quien no tema perderse en el servicio a los demás encontrará su vida. Ésta se recibe en la medida en que se entrega. – ¿Cómo hacer en nuestra vida cotidiana para que nuestra vida sea alimento disponible para los demás? Partir y repartir el pan de la vida es un imperativo cristiano.
Fuente: Leccionario II
www.sercioskoinonia.org (Comentario)