Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.
Evangelio Lunes IV Semana Tiempo de Cuaresma. Ciclo C. 11 de Marzo, 2013
Santoral del día: San Eulogio de Córdoba, Arzobispo
Lectura del santo Evangelio según san Juan 4, 43-54
Jesús partió hacia Galilea. El mismo había declarado que un profeta no goza de prestigio en su propio pueblo. Pero cuando llegó, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la Pascua; ellos también, en efecto, habían ido a la fiesta.
Y fue otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había allí un funcionario real, que tenía su hijo enfermo en Cafarnaún. Cuando supo que Jesús había llegado de Judea y se encontraba en Galilea, fue a verlo y le suplicó que bajara a curar a su hijo moribundo.
Jesús le dijo: «Si no ven signos y prodigios, ustedes no creen.»
El funcionario le respondió: «Señor, baja antes que mi hijo se muera.»
«Vuelve a tu casa, tu hijo vive», le dijo Jesús.
El hombre creyó en la palabra que Jesús le había dicho y se puso en camino. Mientras descendía, le salieron al encuentro sus servidores y le anunciaron que su hijo vivía. El les preguntó a qué hora se había sentido mejor. «Ayer, a la una de la tarde, se le fue la fiebre», le respondieron.
El padre recordó que era la misma hora en que Jesús le había dicho: «Tu hijo vive.» Y entonces creyó él y toda su familia.
Este fue el segundo signo que hizo Jesús cuando volvió de Judea a Galilea.
Palabra del Señor.
Comentario:
La fe es una realidad transformadora: es una adhesión a una persona y a un programa de vida. Esta adhesión total y existencial hará posible, como anuncia Isaías, “un cielo nuevo y una tierra nueva”. Entonces el creyente experimentará que con Dios todo se vuelve nuevo. Al estar el creyente adherido a un proyecto mayor, todo lo mira con ojos nuevos, se arriesga a proponer caminos alternativos, no se aferra a lo caduco y cree en la utopía aun en medio de las contradicciones de la historia. El verdadero creyente no pide a Dios pruebas; más bien, a partir del compromiso de fe que asume, el creyente le cree a Dios y se compromete para hacer posible el sueño de lo novedoso, de lo bello, de lo alternativo. La fe es la base fundamental para salir de lo cambiable, de lo monótono; para soñar nuevos sueños y para creer en un tiempo nuevo. Sabemos que llegará un nuevo día, un nuevo cielo, una nueva tierra. Y, en ese día de nuestro Dios, los oprimidos de la tierra proclamarán a una voz su libertad. – En esta Cuaresma, ¿estoy profundizando mi fe? ¿Me lleva mi fe a hacer “nuevo” el mundo en el que vivo?
Fuente:Leccionario Ferial; www.servicioskoinonia.org (Comentario)