Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.
Evangelio Sábado Infraoctava de Navidad. Ciclo C., 29 de Diciembre, 2012.
Santoral del día: Santo Tomás Becket. Arzobispo y Mártir
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (2, 22-35)
Gloria a ti, Señor.
Transcurrido el tiempo de la purificación de María, según la ley de Moisés, ella y José llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley:
Todo primogénito varón será consagrado al Señor, y también para ofrecer, como dice la ley, un par de tórtolas o dos pichones.
Vivía en Jerusalén un hombre llamado Simeón, varón justo y temeroso de Dios, que aguardaba el consuelo de Israel; en él moraba el Espíritu Santo, el cual le había revelado que no moriría sin haber visto antes al Mesías del Señor.
Movido por el Espíritu, fue al templo, y cuando José y María entraban con el niño Jesús para cumplir con lo prescrito por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios, diciendo:
“Señor, ya puedes dejar morir en paz a tu siervo, según lo que me habías prometido, porque mis ojos han visto a tu Salvador, al que has preparado para bien de todos los pueblos, luz que alumbra a las naciones y gloria de tu pueblo, Israel”.
El padre y la madre del niño estaban admirados de semejantes palabras. Simeón los bendijo, y a María, la madre de Jesús, le anunció:
“Este niño ha sido puesto para ruina y resurgimiento de muchos en Israel, como signo que provocará contradicción, para que queden al descubierto los pensamientos de todos los corazones. Y a ti, una espada te atravesará el alma”.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Comentario:
La presentación de Jesús en el templo más que un dato histórico o cronológico tiene aquí una finalidad catequética (Todos los evangelios tiene finalidad catequética). Tanto los padres de Jesús como él mismo son judíos auténticos, cumplidores de la ley. La purificación de María es aquí un asunto ritual. Ella va al templo para cumplir con el precepto de la ley. Y es en el contexto de purificación-presentación en el que acontece el encuentro con el anciano Simeón. Lucas insiste en que Simeón es un hombre justo y piadoso, es decir, fiel en el cumplimiento de la ley. El cántico de alabanza, el llamado “Benedictus” por su primera palabra latina, comienza declarando que en Jesús han llegado a su cumplimiento las promesas del Primer Testamento. Su expectativa mesiánica, como la de tantos hombres y mujeres en Israel, ha llagado a su apogeo, a su cumplimiento. Él se declara testigo de este acontecimiento salvífico. En seguida declara la universalidad de la misión de Jesús: ser “luz para todos los pueblos”. – Nuestra misión en el mundo contemporáneo está iluminada por el cántico de Simeón. Reconocer a Jesús como salvador y liberador de todos los pueblos y naciones. Y, como Simeón, hacernos testigos de este acontecimiento, para proclamarlo, profundizarlo y realizarlo en nuestro mundo. En eso consiste la misión, en trasmitir la experiencia vivida junto al Señor, para que otros encuentren en él una esperanza de vida y salvación