Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.
Evangelio Sábado IV Semana de Pascua. Ciclo C. 27 de abril, 2013.
Santo del Día: Santo Toribio de Mogrovejo
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 9, 35-38
Gloria a ti Señor
Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias. Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos:
«La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.»
Palabra del Señor.
Comentario:
El tema de la predicación de Jesús era el mensaje del nuevo Reino de Dios que El venía a establecer aquí en la tierra. Era ese el fin de su venida y debía cumplir con fidelidad. Nosotros tenemos una finalidad en nuestra vida de seres humanos y en nuestras vidas de cristianos, cristianos comprometidos en la tarea de la evangelización, de la instauración del reino de Dios en el mundo.
Debemos guardar igual fidelidad a nuestra tarea que la que observo Jesús en la suya; si nos comunicó su participación en su tarea, nos ha de comunicar igualmente la participación e imitación en la fidelidad, que el guardo.
Aquella gente se hallaba abatida, porque no había quien le diera el pan del mensaje del Reino. Abatimiento y desconcierto que hoy también constatamos en nuestros fieles, por falta de buenos guías y pastores. Necesidad de pastorear a nuestros fieles con el pan de la ortodoxia y de la auténtica piedad.
La frase ¨la cosecha es abundante…¨ probablemente era algo como un proverbio popular, muy común, y que Jesús aplica aquí a una situación religiosa.
Es el Padre el que debe enviar trabajadores a su cosecha: no es libre cualquiera de ir por su propia iniciativa; es el Padre el que a cada uno señala el lugar donde quiere que lo sirva y en el que debe realizar la misión que le confía.