Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.
Evangelio Sábado V Semana de Cuaresma. Ciclo C. 23 de marzo, 2013.
Santo del Día: Santo Toribio de Mogrovejo
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 11, 45-57
Gloria a ti Señor
Al ver lo que hizo Jesús, muchos de los judíos que habían ido a casa de María creyeron en él. Pero otros fueron a ver a los fariseos y les contaron lo que Jesús había hecho.
Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron un Consejo y dijeron: «¿Qué hacemos? Porque este hombre realiza muchos signos. Si lo dejamos seguir así, todos creerán en él, y los romanos vendrán y destruirán nuestro Lugar santo y nuestra nación.»
Uno de ellos, llamado Caifás, que era Sumo Sacerdote ese año, les dijo: «Ustedes no comprenden nada. ¿No les parece preferible que un solo hombre muera por el pueblo y no que perezca la nación entera?»
No dijo eso por sí mismo, sino que profetizó como Sumo Sacerdote que Jesús iba a morir por la nación, y no solamente por la nación, sino también para congregar en la unidad a los hijos de Dios que estaban dispersos.
A partir de ese día, resolvieron que debían matar a Jesús. Por eso él no se mostraba más en público entre los judíos, sino que fue a una región próxima al desierto, a una ciudad llamada Efraím, y allí permaneció con sus discípulos.
Como se acercaba la Pascua de los judíos, mucha gente de la región había subido a Jerusalén para purificarse. Buscaban a Jesús y se decían unos a otros en el Templo: «¿Qué les parece, vendrá a la fiesta o no?» Los sumos sacerdotes y los fariseos habían dado orden de que si alguno conocía el lugar donde él se encontraba, lo hiciera saber para detenerlo.
Palabra del Señor.
Comentario:
Jesús es conducido a la muerte. Las autoridades políticas y religiosas de su época no aceptaban a Jesús actuando en nombre de Dios. Los signos y prodigios que hacía dejaban en evidencia que el sistema religioso era caduco y distante de la novedad que traía Dios a través de Jesús de Nazaret. La muerte de Jesús es fruto de un complot de aquellos que se hicieron los ciegos ante los signos que hacía Jesús y que se negaron a reconocer el rostro misericordioso de Dios. Esos hombres, en su cerrazón, prefirieron el camino equivocado, negándose a redescubrir y sentirse fascinados por el Dios vivo y verdadero que Jesús acercaba a la humanidad. La muerte de Jesús en la cruz no fue un acto de masoquismo. Vemos constantemente a Jesús angustiado frente a la muerte. Esto sucedía porque él amaba la vida. Tampoco fue un acto planeado por Dios; fue más bien la consecuencia de su radicalidad, de la opción por el proyecto del Reino, de su amor a los más vulnerables; fue el resultado de mostrar la novedad del rostro de Dios: un rostro amoroso, misericordioso, cercano a los pobres y al servicio de la vida de los más desprotegidos de la historia.
Fuente: Leccionario II
www.sercioskoinonia.org (Comentario)