Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.
Evangelio Viernes. II Semana de Navidad. Ciclo C., 11 de Enero, 2013.
Santoral del día: San Teodosio
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (5, 12-16)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, estando Jesús en un poblado, llegó un leproso, y al ver a Jesús, se postró rostro en tierra, diciendo:
“Señor, si quieres, puedes curarme”.
Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo:
“Quiero. Queda limpio”.
Y al momento desapareció la lepra. Entonces Jesús le ordenó que no lo dijera a nadie y añadió:
“Ve, preséntate al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que Moisés prescribió.
Eso les servirá de testimonio”.
Y su fama se extendía más y más. Las muchedumbres acudían a oírlo y a ser curados de sus enfermedades.
Pero Jesús se retiraba a lugares solitarios para orar.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Comentario:
Los judíos contemporáneos de Jesús atribuían al alma y al cuerpo una unión mucho más estrecha que la que le atribuían los griegos. La enfermedad se consideraba como consecuencia de una enfermedad moral. Al curar el cuerpo del leproso, Jesús toma conciencia de que su predicación inaugura la victoria sobre el mal. En esta escena encontramos un resumen de la situación que se da en el mundo cuando el Hijo de Dios viene a nosotros. Están, frente a frente, el poder y la misericordia de Dios por un lado, y nuestra terrible situación pecadora por el otro. El leproso representa a la humanidad alejada de Dios en una situación de impureza. El evangelista nos describe el encuentro y la actitud del Señor ante este hombre afectado por la lepra. El hombre dice solamente: “Si quieres puedes limpiarme”. Reconoce su situación y al mismo tiempo confiesa la capacidad y el poder de Dios. Es el grito de la humanidad que reconoce su verdadera situación y admite que está dividida y que se ha alejado de Dios. Y, ante todas las tentaciones y dificultades, la oración es un remedio eficaz.