Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.
Evangelio Viernes. II Semana de Navidad. Ciclo C., 4 de Enero, 2013.
Santoral del día: Santa Angela de Foligno
† Lectura del santo Evangelio según san Juan (1, 35-42)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, estaba Juan el Bautista con dos de sus discípulos, y fijando los ojos en
Jesús, que pasaba, dijo:
“Este es el Cordero de Dios”. Los dos discípulos, al oír estas palabras, siguieron a Jesús. El se volvió hacia ellos, y viendo que lo seguían, les preguntó:
“¿Qué buscan?”
Ellos le contestaron:
“¿Dónde vives, Rabí?” (Rabí significa ‘maestro’).
El les dijo:
“Vengan a ver”.
Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con él ese día. Eran como las cuatro de la tarde. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron lo que Juan el Bautista decía y siguieron a Jesús. El primero a quien encontró Andrés, fue a su hermano Simón, y le dijo:
“Hemos encontrado al Mesías” (que quiere decir ‘el ungido’).
Lo llevó a donde estaba Jesús y éste, fijando en él la mirada, le dijo:
“Tú eres Simón, hijo de Juan. Tú te llamarás Kefás” (que significa Pedro, es decir, ‘roca’).
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Comentario:
El relato del evangelio es claramente vocacional. La vocación no es un llamamiento deshumanizado; adquiere consistencia en las relaciones humanas más naturales. El evangelio deja claro que la vocación cristiana es un llamamiento explícito de Dios en el que él toma siempre la iniciativa, tal como se manifiesta en la autoridad con la que Jesús cambia el nombre de Simón, en la mirada que Jesús fija en Pedro y, sobre todo, en el misterioso atractivo que ejerce Jesús sobre los dos discípulos de Juan. El relato gira en torno a una serie de palabras clave que se desprenden de las dos actitudes del discípulo: buscar y seguir, más una triple recompensa: encontrar, ver y permanecer. El binomio buscar-encontrar, es muy significativo, si lo relacionamos con la Sabiduría bíblica (Sab 6,12-16). La Sabiduría, al igual que Jesús, se deja encontrar por quienes la buscan. La Sabiduría se deja encontrar “desde por la mañana”, a la hora en la que Pedro encuentra a Jesús y se pone en camino para salir al encuentro de quienes la buscan.
Entre nosotros los cristianos, sabio es quien busca a Jesús y puede encontrarlo en los hermanos.