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Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.

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Evangelio XII Domingo Tiempo Ordinario. Ciclo C. 23 de junio, 2013.

Evangelio XII  Domingo Tiempo Ordinario. Ciclo C. 23 de junio, 2013.

Santo del Día:. San José Cafasso

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas     9, 18-24
Gloria a ti Señor
    Un día en que Jesús oraba a solas y sus discípulos estaban con Él, les preguntó: «¿Quién dice la gente que soy Yo?»
    Ellos le respondieron: «Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los antiguos profetas que ha resucitado».
    «Pero ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy yo?» Pedro, tomando la palabra, respondió: «Tú eres el Mesías de Dios».
    Y Él les ordenó terminantemente que no lo dijeran a nadie.
    «El Hijo del hombre, les dijo, debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día».
    Después dijo a todos: «El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz cada día y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá y el que pierda su vida por mí, la salvará».
 
Palabra del Señor.

 Comentario:

El Evangelio de hoy tres partes componen la lectura: 1). La confesión mesiánica de Pedro (vv. 18-21); 2). El primer anuncio de la Pasión (v. 22); Lucas ha omitido la reprimenda que Jesús dirige a Pedro, cuando éste, ante el anuncio de la Pasión, se opone a ello; 3). Las condiciones para el seguimiento de Cristo (vv. 23-24)

Lucas es el único que nota significativamente la oración de Jesús que precede la confesión de mesianidad y al anuncio de la Pasión (v. 18). Como la figura del Mesías en la mente de los apóstoles estaba teñida de triunfalismos terrenos, Jesús les educa en ese gran misterio del Reino: su propia Pasión y Muerte (v. 22). Sigue finalmente un pasaje que nos recuerda el discurso apostólico de Mt. 10: condiciones que Jesús pide a sus seguidores: abnegación, disponibilidad absoluta y sufrimiento efectivo (vv. 23-24).

Si queremos ir con Jesús tenemos que aceptar sus condiciones y entenderlas como él las entiende. Negarse a sí mismo equivale a “no tener nada que ver” con la persona de la que se reniega. Negarse a sí mismo es descentrarse, no ser ya el centro de su propio proyecto. Es poner la vida entera al servicio del otro, en este caso el proyecto de Jesús. A esto Jesús le llama perder la vida por él. Y quien lo haga así “ganará”, salvará su vida. La condición que pone Jesús para seguirle no pretende quitarnos valor sino orientar nuestras energías y valores a la construcción del Reino que él inició negándose, también Él, a sí mismo, para cumplir en todo la voluntad del Padre.

¿En qué consiste cargar con la cruz? ¿Es acaso soportarlo toso sin chistar como si toda contrariedad nos la mandara Dios mismo? ¿Es someterse al dolor por el dolor, como si el dolor fuera un valor en sí mismo? Algo o demasiado de esto lo hemos entendido así y no tiene nada que ver con la condición que pone Jesús para que sigamos sus pasos. Jesucristo quiere decir que todos los discípulos tienen que estar dispuestos a vivir de la misma manera que él vivió, aun sabiendo que este estilo de vida les va a acarrear la persecución y quizá la muerte. Esa es la cruz de Jesús y también debe ser la nuestra. No nos inventemos cruces a la medida, no las busquemos ni nos preocupemos demasiado por ellas. Sigamos los pasos de Jesús y otros nos las pondrán encima antes de lo que pensamos.

Negarse a sí mismo y cargar con la cruz equivale a hacer suyo, cada uno de nosotros, el camino de Jesús. El se negó a tomar el poder y la fuerza y la fama como medios para servir y salvar a los hombres. Jesús escogió el único camino que conduce al corazón del hombre: la solidaridad con todos los desgraciados de la tierra. Este fue el camino de Jesús y éste tiene que ser nuestro camino si queremos estar con él, seguirle. Intentar seguir a Jesús desde la instalación, la falta de compromiso, el pacto con los poderosos, aunque pueda parecer muy razonable, es un camino falso. Es “pensar como los hombres y no como Dios”

 

Fuente: Leccionario II

http://www.servicioskoinonia.org(Comentario)

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