Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.
Evangelio XXIX Semana Tiempo Ordinario. Ciclo B. Domingo, 21 de Octubre, 2012.
Santoral del día: San Gerardo y Santa Úrsula, mártir
† Lectura del santo Evangelio según san Marcos (10, 35-45)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, y le dijeron:
“Maestro, queremos que nos concedas lo que vamos a pedirte”. El les dijo: “¿Qué es lo que desean?” Le respondieron:
“Concede que nos sentemos uno a tu derecha y otro a tu izquierda, cuando estés en tu gloria”.
Jesús les replicó:
“No saben lo que piden. ¿Podrán pasar la prueba que yo voy a pasar y recibir el bautismo con que seré bautizado?”
Le respondieron:
“Sí podemos”.
Y Jesús les dijo:
“Ciertamente pasarán la prueba que yo voy a pasar y recibirán el bautismo con que yo seré bautizado; pero eso de sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; eso es para quienes está reservado”.
Cuando los otros diez apóstoles oyeron esto, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús reunió entonces a los Doce y les dijo:
“Ya saben que los jefes de las naciones las gobiernan como si fueran sus dueños y los poderosos las oprimen. Pero no debe ser así entre ustedes. Al contrario: el que quiera ser grande entre ustedes, que sea su servidor, y el que quiera ser el primero, que sea el esclavo de todos, así como el Hijo del hombre, que no ha venido a que lo sirvan, sino a servir y a dar su vida por la redención de todos”.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Comentario:
Lucas evangelista –el gran cronista de la iglesia primitiva cuya memoria como santo celebramos precisamente hoy- nos ha dejado una obra en dos tomos, de singular belleza y valor. En su evangelio toma el esquema empleado por los de Marcos y Mateo, pero remonta la primera etapa de la Pascua para descubrirnos cómo el Espíritu se cierne sobre su nueva creación y suscita un dinamismo profético que constituye, congrega y envía al nuevo Pueblo de Dios. El evangelista es consciente de la imperiosa necesidad de recuperar la memoria de las acciones, palabras y trayectoria de Jesús. Las jóvenes generaciones se sentían tentadas por un Jesús que se reducía a una idea, o a una propuesta simpática, pero, aunque esto era un buen comienzo, hacía necesario ir a la verdadera fuente de esa historia, que era la vida misma de Jesús en su célebre camino de Galilea a Jerusalén.
Precisamente una de las enseñanzas de Jesús fue su certera capacidad para develar las ambiciones de poder que se ocultaban en las intenciones aparentemente más buenas, como la de marchar con él hacia su destino. Jesús tiene esa gran capacidad de confrontar a todas las personas, y en el contraluz poner en evidencia todas esas piruetas que hace la conciencia para evadir la voluntad de Dios y dejarse arrastrar por los seudo-valores de la cultura vigente que conducen a la búsqueda desaforada del poder.
Jesús, en el evangelio, nos invita a descubrir cuál es su actitud fundamental, y cuál es, por tanto, la actitud fundamental cristiana, en contraste con la actitud que el "mundo" -el "sistema", si preferís- nos invita a adoptar, que es la que, al fin y al cabo, tenían los discípulos.
Santiago y Juan son gente despierta, que quiere ir adelante. Y por eso Jesús los ama de un modo especial, junto con Pedro. Pero son esclavos del estilo del "mundo", y por eso entienden el ir adelante como un tener buenas posiciones, tener poder y prestigio. E imaginan que la obra de JC será crear una situación nueva, de gente que estará por encima de los demás, porque serán "los buenos", "los fieles", "los seguidores". Gente entregada, ciertamente, gente entregada hasta el sacrificio, pero que piensa en los mismos términos que el "mundo", y que por tanto lo que desea en última instancia es una buena colocación por encima de los demás.
Jesucristo les rompe el esquema y les dice que no hay un premio y una colocación final por encima de los demás. Que solamente existe el servicio, y que es a través del servicio como uno se convierte en hombre, y hombre con Dios. Y que esto es lo único que hay que esperar y desear. El servicio, por tanto, no es solamente un conjunto de buenas obras pequeñas de ayuda a los demás. Estas buenas obras, por sí mismas, no son nada, porque quizás las realizamos como "méritos" para obtener un buen puesto. Lo que cuenta es la actitud de servicio como actitud de vida. O sea, el desear una vida gozosa y plena para todos, y orientar toda la propia actividad para conseguirla: en las pequeñas ayudas y servicios, en tener una actitud que descubre lo bueno que hacen los demás en lugar de buscar lo que hacen mal, en no temer a una sociedad que quiere avanzar en libertad y hacia una distribución más justa de la riqueza, en tener un espíritu de Iglesia abierto y no creer que solamente es válida la propia manera de ser cristiano.
Para la revisión de vida
¿Cómo me siento afectado por una sociedad en la que se valora ante todo la imagen, el prestigio, el ser una persona "exitosa", "bien colocada", con dinero y con poder...? ¿Permanezco firme -junto al Evangelio- en mi valoración de que el servicio es realmente el valor verdadero, el que da sentido a nuestra vida?