Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.
Evangelio XXIX Semana Tiempo Ordinario. Ciclo B. Jueves, 25 de Octubre, 2012.
Santo del día: Los Santos Macabeos
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (12, 49-53)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
“He venido a traer fuego a la tierra, ¡y cuánto desearía que ya estuviera ardiendo! Tengo que recibir un bautismo ¡y cómo me angustio mientras llega!
¿Piensan acaso que he venido a traer paz a la tierra? De ningún modo. No he venido a traer la paz, sino la división. De aquí en adelante, de cinco que haya en una familia, estarán divididos tres contra dos y dos contra tres. Estará dividido el padre contra el hijo, el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra’’.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Comentario:
La presencia del Espíritu Santo es evocada por medio de los símbolos, poderosos y universales, del fuego y del agua. Estos dos símbolos expresan dos realidades complementarias que acontecen en distintos momentos de la vida cristiana, pero que están operando en cada creyente simultáneamente: la iniciación bautismal y la confirmación del compromiso. El bautismo que Jesús propone no sólo sugiere un proceso de purificación, como los ritos judíos, o un proceso de conversión, como exigía Juan Bautista. El bautismo cristiano es la inmersión en el camino de Jesús, en sus convicciones y también en sus acciones y conducta. Pero, esto que tiene un claro comienzo en el ritual bautismal, no tiene final en la vida cristiana; es permanente, o como se dice: “imprime carácter”. Este primer paso, continuado por el seguimiento diario de Jesús y la escucha asidua de su Palabra, alcanza una nueva dimensión en la opción por la evangelización. El ritual confirmatorio de Pentecostés indica que la comunidad ha alcanzado la madurez necesaria para hacerse completamente responsable de continuar el anuncio del evangelio. El evangelio nos invita a cuestionar la comprensión puramente ritual o funcional del bautismo y a madurar esa opción por medio de la escucha atenta de la Palabra y la acción misericordiosa en el diario vivir.