Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.
Evangelio XXIX Semana Tiempo Ordinario. Ciclo B. Lunes, 22 de Octubre, 2012.
Santoral del día: San Hilarión, Monje.
Beato Juan Pablo II Papa
Del santo Evangelio según san Lucas: 12, 13-21
En aquel tiempo, hallándose Jesús en medio de una multitud, un hombre le dijo: "Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia". Pero Jesús le contestó: "Amigo, ¿quién me ha puesto como juez en la distribución de herencias?".
Y dirigiéndose a la multitud, dijo: "Eviten toda clase de avaricia, porque la vida del hombre no depende de la abundancia de los bienes que posea".
Después les propuso esta parábola: "Un hombre rico obtuvo una gran cosecha y se puso a pensar: ‘¿Qué haré, porque no tengo ya en dónde almacenar la cosecha? Ya sé lo que voy a hacer: derribaré mis graneros y construiré otros más grandes para guardar ahí mi cosecha y todo lo que tengo. Entonces podré decirme: Ya tienes bienes acumulados para muchos años; descansa, come, bebe y date a la buena vida. Pero Dios le dijo: ‘;Insensato! Esta misma noche vas a morir. ¿Para quién serán todos tus bienes?'. Lo mismo le pasa al que amontona riquezas para sí mismo y no se hace rico de lo que vale ante Dios".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Comentario:
Jesús nos invita a enriquecernos ante Dios. La abundancia de posesiones era en la antigüedad identificado con la tranquilidad e, incluso, con la felicidad, pero bien se sabía por el sentido común cuán frágiles eran las seguridades provenientes de las posesiones. A cada época de bonanza le sigue una de escasez, y con frecuencia la precariedad sobreviene por las veleidades de gobernantes incapaces que piensan más en sus intereses particulares que en el bien común. Jesús nos invita a desafiar esas seguridades con el cultivo de la espiritualidad como auténtica fuente de seguridad y felicidad. Para él, la vida es más que la suma de los procesos biológicos, económicos y sociales. La vida es un don y, como tal, debe ser a su vez donado en abundancia, ya que la vida, como bien principal, no se puede retener, pero sí se puede entregar. La herencia que Jesús nos ha dejado es precisamente ese espíritu de vida, amor y felicidad. – Nuestra cultura promueve valoraciones excesivas respecto a los bienes económicos y sociales, ya que pone en ellos la seguridad única y última de la existencia; sin embargo, la consecuencia de esta actitud es el vacío afectivo y existencial, ya que la consecución de estos bienes no produce inmediatamente el efecto que pretenden. .
Fuentes: www.laverdadcatolica.org ; www.servicioskoinonia.org (Comentario)