Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.
Evangelio XXVI Semana Tiempo Ordinario. Ciclo B. Sábado, 6 de Octubre, 2012.
Santoral del dia: San Bruno
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (10, 17-24)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, los setenta y dos discípulos regresaron llenos de alegría y le dijeron a Jesús:
“Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre”.
El les contestó:
“Vi a Satanás caer del cielo como el rayo. A ustedes les he dado poder para aplastar serpientes y escorpiones y para vencer toda la fuerza del enemigo, y nada les podrá hacer daño. Pero no se alegren de que los demonios se les sometan. Alégrense más bien de que sus nombres están escritos en el cielo”.
En aquella misma hora, Jesús se llenó de júbilo en el Espíritu Santo y exclamó:
“¡Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! ¡Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien! Todo me lo ha entregado mi Padre y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar”.
Volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte:
“Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven. Porque yo les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron”.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Comentario:
Al retorno triunfante de los Setenta y Dos, Jesús cuida de que su misión y sus discípulos no caigan en la tentación del triunfalismo. Y, para contrarrestar esta amenaza, Jesús les ofrece dos antídotos que los preservarán de la tentación de la violencia y del prestigio, representada por el veneno de serpientes y escorpiones. El primer antídoto es saber que se está obrando la voluntad de Dios. Lo más importante no es la espectacularidad de los logros alcanzados, sino la creación de un nuevo orden. Los nombres inscritos en el cielo simbolizan el libro de la vida, que es una nueva forma de ver, sentir y actuar la salvación mediante la lucha contra las fuerzas del mal. El segundo antídoto consiste en reconocer que con Jesús se inaugura un momento nuevo en la historia, en el que las personas que han asimilado sus enseñanzas, no obstante su condición humilde, son capaces de obrar de manera eficaz en la transformación de las realidades del mundo. El libro de la vida y la sabiduría se convierten en las armas principales para el anuncio del evangelio de la paz, la justicia y el amor universal, dejando a un lado las obsoletas prescripciones legalistas, el poder del prestigio y el fanatismo nacionalista.