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Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.

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LECTURAS MIÉRCOLES XXXII SEMANA TIEMPO ORDINARIO. 13 DE NOVIEMBRE, 2013.

LECTURAS MIÉRCOLES XXXII SEMANA TIEMPO ORDINARIO. 13 DE NOVIEMBRE, 2013.

Año impar: Color Verde

            Escuchad reyes, para que aprendáis la Sabiduría

Lectura del libro de la Sabiduría     6, 1-11
 
¡Escuchen, reyes, y comprendan!
¡Aprendan, jueces de los confines de la tierra!
¡Presten atención, los que dominan multitudes
y están orgullosos de esa muchedumbre de naciones!
Porque el Señor les ha dado el dominio,
y el poder lo han recibido del Altísimo:
Él examinará las obras de ustedes y juzgará sus designios.
 
Ya que ustedes, siendo ministros de su reino,
no han gobernado con rectitud
ni han respetado la Ley
ni han obrado según la voluntad de Dios,
él caerá sobre ustedes en forma terrible y repentina,
ya que un juicio inexorable espera a los que están arriba.
 
Al pequeño, por piedad, se le perdona,
pero los poderosos serán examinados con rigor.
Porque el Señor de todos no retrocede ante nadie,
ni lo intimida la grandeza:
Él hizo al pequeño y al grande,
y cuida de todos por igual,
pero los poderosos serán severamente examinados.
 
A ustedes, soberanos, se dirigen mis palabras,
para que aprendan la Sabiduría y no incurran en falta;
porque los que observen santamente las leyes santas
serán reconocidos como santos,
y los que se dejen instruir por ellas,
también en ellas encontrarán su defensa.
Deseen, entonces, mis palabras;
búsquenlas ardientemente, y serán instruidos.
 
Palabra de Dios.
 
 
SALMO
     
Sal 81, 3-4. 6-7 (R.: 8a)
 
R.
 ¡Levántate, Señor, y juzga a la tierra!
 
¡Defiendan al desvalido y al huérfano,
hagan justicia al oprimido y al pobre;
libren al débil y al indigente,
rescátenlos del poder de los impíos! 
R.
 
Yo había pensado: «Ustedes son dioses,
todos son hijos del Altísimo.»
Pero morirán como cualquier hombre,
caerán como cualquiera de los príncipes. 
R.
 
 
ALELUIA     
1Tes 5, 18
 
Aleluia.
Den gracias a Dios en toda ocasión:
esto es lo que Dios quiere de todos ustedes, en Cristo Jesús.
Aleluia.
 
 
EVANGELIO

Ninguno volvió a dar gracias a Dios, sino este extranjero

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas     17, 11-19
 
    Mientras se dirigía a Jerusalén, Jesús pasaba a través de Samaría y Galilea. Al entrar en un poblado, le salieron al encuentro diez leprosos, que se detuvieron a distancia y empezaron a gritarle: «¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!»
    Al verlos, Jesús les dijo: «Vayan a presentarse a los sacerdotes.» Y en el camino quedaron purificados.
   Uno de ellos, al comprobar que estaba curado, volvió atrás alabando a Dios en voz alta y se arrojó a los pies de Jesús con el rostro en tierra, dándole gracias. Era un samaritano.
    Jesús le dijo entonces: «¿Cómo, no quedaron purificados los diez? Los otros nueve, ¿dónde están? ¿Ninguno volvió a dar gracias a Dios, sino este extranjero?» Y agregó: «Levántate y vete, tu fe te ha salvado.»
 
Palabra del Señor.

Comentario:

Hoy, Jesús pasa cerca de nosotros para hacernos vivir la escena mencionada más arriba, con un aire realista, en la persona de tantos marginados como hay en nuestra sociedad, los cuales se fijan en los cristianos para encontrar en ellos la bondad y el amor de Jesús. En tiempos del Señor, los leprosos formaban parte del estamento de los marginados. De hecho, aquellos diez leprosos fueron al encuentro de Jesús en la entrada de un pueblo (cf. Lc 17,12), pues ellos no podían entrar en las poblaciones, ni les estaba permitido acercarse a la gente («se pararon a distancia»).

Con un poco de imaginación, cada uno de nosotros puede reproducir la imagen de los marginados de la sociedad, que tienen nombre como nosotros: inmigrantes, drogadictos, delincuentes, enfermos de sida, gente en el paro, pobres... Jesús quiere restablecerlos, remediar sus sufrimientos, resolver sus problemas; y nos pide colaboración de forma desinteresada, gratuita, eficaz... por amor. 

Además, hacemos más presente en cada uno de nosotros la lección que da Jesús. Somos pecadores y necesitados de perdón, somos pobres que todo lo esperan de Él. ¿Seríamos capaces de decir como el leproso «Jesús, maestro, ten compasión de mi» (cf. Lc 17,13)? ¿Sabemos recurrir a Jesús con plegaria profunda y confiada?

¿Imitamos al leproso curado, que vuelve a Jesús para darle gracias? De hecho, sólo «uno de ellos, viéndose curado, se volvió glorificando a Dios» (Lc 17,15). Jesús echa de menos a los otros nueve: «¿No quedaron limpios los diez? Los otros nueve, ¿dónde están?» (Lc 17,17). San Agustín dejó la siguiente sentencia: «‘Gracias a Dios’: no hay nada que uno puede decir con mayor brevedad (...) ni hacer con mayor utilidad que estas palabras». Por tanto, nosotros, ¿cómo agradecemos a Jesús el gran don de la vida, propia y de la familia; la gracia de la fe, la santa Eucaristía, el perdón de los pecados...? ¿No nos pasa alguna vez que no le damos gracias por la Eucaristía, aun a pesar de participar frecuentemente en ella? La Eucaristía es —no lo dudemos— nuestra mejor vivencia de cada día.

 

Fuente: Leccionario Ferial IV (Ferias del Tiempo Ordinario)

 

Comentario: www.evangeli.net

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