Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.
Meditación: III Domingo de Pascua. Ciclo C. 14 de abril, 2013.
Seguir a Jesus
En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera:
Estaban juntos Simón Pedro, Tomás apodado el Mellizo, Natanael el de Caná de Galilea, los Zebedeos y otros dos discípulos suyos. Simón
Pedro les dice:
-- Me voy a pescar.
Ellos contestaban:
-- Vamos también nosotros contigo.
Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron
nada.
Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús. Jesús les dice:
-- Muchachos, ¿tenéis pescado?
Ellos contestaron:
-- No.
Él les dice:
-- Echad la red a la derecha de la barca y encontrareis.
La echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por la multitud de peces. Y aquel discípulo que Jesús tanto quería le dice a Pedro.
-- Es el Señor.
Al oír que era el Señor. Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque no distaba de tierra más que unos cien metros, remolcando la red con los peces.
Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan. Jesús les dice:
-- Traed de los peces que acabáis de coger.
Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red. Jesús les dice:
-- Vamos, almorzad.
Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quien era, porque sabían muy bien que era el Señor. Jesús se acerca, toma el pan y se lo da; y lo mismo el pescado. Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos, después de resucitar de entre los muertos.
Después de comer dice Jesús a Simón Pedro:
-- Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?
Él le contestó:
-- Sí, Señor, tu sabes que te quiero.
Jesús le dice:
-- Apacienta mis corderos.
Por segunda vez le pregunta:
-- Simón, hijo de Juan, ¿me amas?
Él le contesta:
-- Sí, Señor tu sabes que te quiero.
Él le dice:
-- Pastorea mis ovejas.
Por tercera vez le pregunta:
-- Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?
-- Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez
si lo quería y le contesto:
-- Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero.
Jesús le dice:
-- Apacienta mis ovejas. Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras.
Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a
Dios.
Dicho esto, añadió:
-- Sígueme. (Jn 21,1-19)
amor y seguimiento de jesucristo
1.- Ser coherentes. Los seguidores de Jesucristo como San Pedro hemos de esforzarnos por alcanzar lo que El nos propone para instaurar el Reino de Dios. Después de Pentecostés los primeros cristianos se lanzaron por toda Judea predicando la resurrección de Cristo. Les prohibieron enseñar en nombre de El, pero ellos dieron testimonio, aun a riesgo de su propia vida. Pedro y sus compañeros replicaron: "El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús a quien nosotros matasteis colgándolo de un madero". "La diestra de Dios lo exaltó haciéndolo jefe y salvador, para otorgarle a Israel la conversión con el perdón de los pecados". "No se ha dado otro nombre bajo el cielo por el cual nos podamos salvar". De la experiencia de Jesucristo resucitado sacaron las fuerzas necesarias para testimoniar sin miedo a nada ni a nadie. Viendo nuestra realidad actual hemos de reconocer que nosotros tenemos mucho que aprender de ellos. No somos coherentes ni valientes a la hora de dar testimonio de nuestra fe. Y eso que no corre peligro nuestra vida……La Iglesia es el blanco de muchos ataques injustos y generalizados, pero hemos de convencernos de que la mejor defensa es nuestro ejemplo de vida.
2.- Ser generosos. Hemos de hacer realidad en nuestra vida aquello que a los Apóstoles le causó la cárcel, pero que les dio la verdadera paz y felicidad que vienen de Dios: "Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres". El Señor habla, sigue hablando y a cada uno en particular nos pide cosas concretas a través de las mil circunstancias de la vida ordinaria. Hemos de ser generosos: "Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres". Por ser coherentes con su compromiso sufrieron mil penalidades: "Azotaron a los Apóstoles, les prohibieron hablar en nombre de Jesús y los soltaron. Los Apóstoles salieron del consejo, contentos de haber merecido aquel ultraje por el nombre de Jesús". Los Apóstoles no eran en su caminar por la tierra seres anormales, masoquistas… Pero sí eran personas enamoradas y el amor lo sufre todo con felicidad. Se esforzaron por llevar a Cristo en el corazón, y ponerlo en los corazones de los demás. "Cristo una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más, la muerte ya no tiene dominio sobre El”, proclamaron con entusiasmo.
3.- Seguimiento concreto. El Señor pregunta a San Pedro tres veces seguidas si le ama, como si tuviera que reparar así por las tres negaciones. La vida de los Apóstoles y en especial de San Pedro son muy edificantes por lo que tienen de caídas, como nosotros, y de arrepentimiento. San Pedro tenía mucho de palabra: Señor si es necesario moriremos contigo, nada más ver al Señor se lanza al agua... Pero negó tres veces a Jesús ¡Qué caída más horrorosa, peor que la de Judas! Pero a diferencia de Judas, Pedro amaba con todas las veras de su alma al Maestro. Jesús ya resucitado le da a Pedro la primacía en toda la Iglesia "apacienta mis corderos", "pastorea mis ovejas". Jesús pregunta insistentemente: "¿me amas?" y Simón en su tercera respuesta como quejándose: "Señor tú lo sabes todo, tú sabes que te amo". Y nosotros somos iguales: ¡cuántas caídas! ¡Cuántas cosas de las que tenemos que arrepentirnos! ¡Cuántas faltas de amor a Dios y al prójimo! y como San Pedro le decimos al Señor: "Tú lo sabes todo, tú sabes que te amo". A cada uno de nosotros Jesucristo nos propone seguirle con un encargo concreto En esto consiste ser cristiano.
Por José María Martín, OSA
Fuente: www.betania.es