Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.
Meditación: Jueves XII Semana T. O. Tiempo Ordinario. 23 de junio 2011; año impar
«No todo el que me dice: Señor, Señor entrará en el Reino de los Cielos; sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los Cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor ¿pues no hemos profetizado en tu nombre, y arrojado los demonios en tu nombre, y hecho prodigios en tu nombre? Entonces yo les diré públicamente: Jamás os he conocido: apartaos de mí, los que habéis obrado la iniquidad. Por tanto, todo el que oye estas palabras mías y las pone en práctica, es como un hombre prudente que edificó su casa sobre roca: cayó la lluvia, llegaron las riadas, soplaron los vientos e irrumpieron contra aquella casa, pero no se cayó porque estaba cimentada sobre roca. Pero todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica es como un hombre necio que edificó su casa sobre arena: cayó la lluvia, llegaron las nadas, soplaron los vientos e irrumpieron contra aquella casa, y cayó y fue tremenda su ruina. Y sucedió que, cuando terminó Jesús estos discursos, las multitudes quedaron admiradas de su doctrina, pues les enseñaba como quien tiene potestad y no como los escribas.» (Mateo 7, 21-29)
1º. Jesús, hoy me recuerdas muy gráficamente que la santidad no se construye a base de buenas intenciones, sino a base de buenas obras: obras de servicio, de trabajo bien hecho y ofrecido, de virtudes, de actos de generosidad contigo -dedicándote tiempo- y con los demás.
¿Cómo son mis obras? En el fondo, lo que cuenta es el amor pero sólo hay verdadero amor cuando se demuestra con obras.
Jesús, hoy en día -y siempre- cabe el peligro de basar el edificio de la santidad en un estado de ánimo favorable, en un sentimiento más o menos impetuoso de hacer el bien, en la amistad de uno o varios amigos que frecuentan los mismos círculos de oración y apostolado.
Aunque todos estos motivos son motivos buenos, incluso indispensables en un principio, no constituyen la roca firme sobre la que debe cimentarse la lucha por ser santo.
Jesús, a veces ocurre que las circunstancias cambian: aquellas prácticas de piedad que antes me llenaban, ahora no me dicen nada: o cambio de lugar y no encuentro aquellos amigos con los que me lo pasaba tan bien; o los estudios o el trabajo me absorben más que en otras épocas: o simplemente, me canso de luchar.
Y entonces, mi vida interior sufre como un descalabro, como un terremoto.
Es en estos casos, cuando se descubre la solidez de los cimientos: la casa edificada sobre roca se mantiene firme, mientras la casa edificada sobre arena se derrumba.
2º. «Esta es la llave para abrir la puerta y entrar en el Reino de los Cielos: «qui facit voluntatem Patris mei qui in coelis est, ipse intrabit in regnum coelorum» -el que hace la voluntad de mi Padre..., ¡ése entrará!
Jesús, los sentimientos, estados de ánimo, o el apoyarse únicamente en las amistades terrenas, son cimientos sobre arena.
El cimiento firme del edificio de la santidad, la llave para abrir la puerta y entrar en el Reino de los Cielos, es el buscar -ante todo- hacer la voluntad de Dios, ser fiel a la misión, a la vocación cristiana a la que me has llamado.
Ya pueden venir lluvias, vientos o terremotos, que si lo que me mueve a luchar es cumplir tu voluntad, Tú mismo me ayudarás a superar las dificultades.
Jesús, ayúdame a reforzar los cimientos de mi vida cristiana a base de una vida de piedad más profunda, de una oración más constante, de un esfuerzo más serio por mejorar en las virtudes y en el estudio o trabajo profesional, de una mayor generosidad en el servicio a los demás.
Es decir, ayúdame a vivir mi fe con obras, hechas por Ti, para cumplir tu voluntad, que es la voluntad de tu Padre Celestial.
Esta meditación está tomada de: “Una cita con Dios” de Pablo Cardona. Tiempo ordinario. Ediciones Universidad de Navarra. S. A. Pamplona.