Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.
Meditación: Sábado de la semana 22 de tiempo ordinario; ciclo B. 08 de septiembre, 2012.
«Sucedió un sábado que, al atravesar los sembrados, sus discípulos arrancaban espigas y desgranándolas con las manos, las comían. Algunos fariseos les dijeron: ¿Por qué hacéis lo que no está permitido en sábado? Y Jesús respondiéndoles dijo: ¿No habéis leído lo que hizo David, cuando tuvo hambre él y los que estaban con él; cómo entró en la casa de Dios, y tomó los panes de la proposición y comió, y dio a los que estaban con él, siendo así que sólo está permitido comerlos a los sacerdotes? Y les decía: El Hijo del Hombre es Señor del sábado.» (Lucas 6,1-5).
1º. Jesús, ante la pregunta de los fariseos respondes con dos razones: una para que puedan entender dentro de sus esquemas -porque es un ejemplo del Antiguo Testamento- y otra que supone un rompimiento, un cambio: «El Hijo del Hombre es Señor del sábado».
La razón de tener un día dedicado a Dios es, precisamente, el poder darle gloria.
Lo importante no es el día en sí, sino Dios.
Y Tú eres Dios.
Sin embargo, no niegas la importancia de los preceptos judíos, que tenían un buen fin: ayudar al pueblo de Israel a dirigirse a Dios.
No eran los mandamientos de la ley de Dios dados a Moisés, sino otros preceptos añadidos posteriormente para concretar el culto divino.
Igualmente, la Iglesia ha concretado el modo de dar culto a Dios mediante cinco preceptos conocidos como los mandamientos de la Iglesia.
«Los mandamientos de la Iglesia se sitúan en la línea de una vida moral referida a la vida litúrgica y que se alimenta de ella. El carácter obligatorio de estas leyes positivas promulgadas por la autoridad eclesiástica tiene por fin garantizar a los fieles el mínimo indispensable en el espíritu de oración y en el esfuerzo moral, en el crecimiento del amor de Dios y del prójimo.» (CEC.-2041).
Estos preceptos son: oír Misa entera todos los domingos y fiestas de guardar; confesar los pecados mortales al menos una vez al año o si se ha de comulgar; comulgar por Pascua de Resurrección; ayunar y abstenerse de comer carne cuando lo manda la Santa Madre Iglesia; y ayudar a la Iglesia en sus necesidades.
2º. «Dos razones hay, entre otras, se decía aquel amigo, para que desagravie a mi Madre Inmaculada todos los sábados y vísperas de sus fiestas.
-La segunda es que los domingos y las fiestas de la Virgen (que suelen ser fiestas de pueblos), en vez de dedicarlos las gentes a la oración, los dedican -basta abrir los ojos y ver- a ofender con pecados públicos y crímenes escandalosos a Nuestro Jesús.
La primera: que los que queremos ser buenos hijos no vivimos, quizá empujados por Satanás, con la atención debida esos días dedicados al Señor y a su Madre.
-Ya te das cuenta de que, por desgracia, siguen muy de actualidad esas razones, para que también nosotros desagraviemos» (Forja.-434)
Jesús, el tercer mandamiento de la Ley de Dios es santificar las fiestas.
Hoy me recuerdas que no se trata de cumplir una serie de prácticas más o menos estrictas.
Es mucho más; se trata de aprovechar esos días para pensar más en Ti: para adorarte porque eres Dios, para darte gracias -porque me has dado todo lo que tengo, en especial la gracia y la fe-, para pedirte lo que necesito -porque eres mi Padre- y también para pedirte perdón -por mis pecados y por los de los demás, para desagraviarte.
Los domingos son días dedicados a Ti, Jesús. Y la mejor manera de unirme a Ti es asistiendo a Misa y recibiendo la Comunión.
La Misa es el mejor momento para adorarte, darte gracias, pedirte por lo que necesito, y pedirte perdón. De hecho, éstos son los cuatro fines de la Misa.
¿Intento no caer en la rutina cuando voy a Misa, tratando de vivir sus cuatro fines lo mejor posible?
Los sábados son los días dedicados a la Virgen.
Madre, quiero ser buen hijo tuyo y vivirlos con la atención debida.
Una buena forma de concretar esta intención es Rezar el Rosario, o una Salve.
También es un buen día para hacer algo especial en servicio de los demás: una visita a gente necesitada, dedicar más tiempo a la familia, etc...
Esta meditación está tomada de: “Una cita con Dios” de Pablo Cardona. Ediciones Universidad de Navarra. S. A. Pamplona.
Fuente: www.almudi.org