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Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.

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Meditación: Viernes de la semana IX de tiempo ordinario, ciclo B. 8 de Junio, 2012

Meditación:  Viernes de la semana IX de tiempo ordinario, ciclo B. 8 de Junio, 2012

Jesús, el Señor y Salvador, es nuestro mediador para volver a Dios, en nuestra unión con él.

“En aquel tiempo, Jesús, tomando la palabra, decía mientras enseñaba en el Templo: «¿Cómo dicen los escribas que el Cristo es hijo de David? David mismo dijo, movido por el Espíritu Santo: ‘Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies’. El mismo David le llama Señor; ¿cómo entonces puede ser hijo suyo?». La muchedumbre le oía con agrado” (Mc 12,35-37).

1. Jesús, te veo enseñar en el templo. Enseñas. Eres maestro. El Maestro. Te veo preguntar, como experto en Escritura: -"¿Cómo dicen los escribas que el Mesías es hijo de David?" Pues le dice David al Mesías que ocupe el lugar más destacado: "Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra" (salmo 110).

-“Si el mismo David le llama Señor: "Entonces, ¿cómo puede ser Hijo suyo?"” Si es Señor, ¿cómo puede ser hijo? Jesús, quiero verte como hijo de David y como hijo de Dios, y decirte yo también: -“Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies”, palabras (salmo 110) aplicadas a tu resurrección, pues reinas en tu subida al cielo, cuando vences la muerte con tu muerte y resurrección.

En Oriente no se puede pensar en un padre de familia que llame Señor a un hijo. David, inspirado por el Espíritu, profetizó sobre tú, Jesús, al mismo tiempo hijo de David y Señor (hijo de Dios), es decir simultáneamente hombre y Dios (Rom 1,3-4), el Mediador. Como nos recordaba Juan Pablo II, Cristo se ha unido de alguna manera a cada persona, en su grandeza, en su pecaminosidad… en todo nuestro modo de ser.

Jesús, quiero proclamarte como camino, verdad y vida. Como luz, maestro y pastor. Quiero ser como tú, seguirte, vivir en ti. Como el Señor, Hijo de Dios: «El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la estirpe de Jacob por siempre» (Lc 1,32-33).

Los pobres te clamaban: «¡Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí!» (Mc 10,48).

En tu entrada del domingo de Ramos en Jerusalén, te aclamaron: «¡Bendito el reino que viene, el de nuestro padre David!» (Mc 11,10).

La Didakhé agradece a Dios «la viña santa de David, tu siervo, que nos has dado a conocer por medio de Jesús, tu siervo».

Y también decían los primeros: «David murió y fue sepultado, y su sepulcro aún se conserva entre nosotros (…). A este Jesús Dios lo ha resucitado, y de ello somos testigos todos nosotros» (Ac 2,14).

Y san Pablo dirá de ti: Jesucristo, «nacido, en cuanto hombre, de la estirpe de David y constituido por su resurrección de entre los muertos Hijo poderoso de Dios» (Rm 1,3-4; he tomado esta selección de citas de Josep Laplana). Señor, eres foco de atracción de nuestros corazones, y te pido que reines en todos y en mi corazón. Que reines por el servicio que doy a los demás, a ejemplo tuyo, recordando tu enseñanza a los apóstoles: ¿Quién es el más importante, el que está a la mesa o el que sirve? ¿Verdad que el que está a la mesa? Pues yo, que soy vuestro Maestro y Señor, he estado en medio de vosotros como el que sirve. Nos has dado ejemplo, para que hagamos lo mismo. El camino de la Iglesia es el servicio a las personas.

2. Así Pablo en su servicio apostólico nos muestra dificultades, pero que le sirven para dar más fruto, unido al Señor. -Hijo muy amado, me has seguido asiduamente en mis enseñanzas, mi manera de vivir, mis proyectos, mi fe...

Persevera en lo que aprendiste”. En nuestra época también hay vacilaciones, la cuestión de la historicidad nos hace pensar que todo puede cambiar: ¿Qué es verdad? ¿Qué será verdad mañana? ¿Qué es esencial? Este tiempo hemos vivido reformas, como el uso de la comunión en las dos especies, que ha restablecido el último Concilio según lo que dijo Jesús: «comer de ese pan y beber de ese cáliz» y así puede haber abandono de otras tradiciones, y en otras cosas una evolución… por eso comienza hablando del núcleo: -“Desde muy joven, conoces los textos sagrados”. Jesús, que sepa alimentarme de este "pan" que nutre la inteligencia, que haga meditación sobre tus palabras en la Escritura…

-“Las Sagradas Letras pueden darte la sabiduría que conduce a la salvación mediante la fe en Cristo Jesús”. En algunos sitios del Este, como Ucrania, Constantinopla-Estambul… hay basílicas dedicadas a santa Sofía, que no es otra invocación que a Jesús, la Sabiduría (Sofía). Quiero también invocarte, Jesús, como Dios, «sapiencia», «salvación», mi «fe».

-“Todos los pasajes de la Escritura son «inspirados» por Dios”. Hay una inspiración, aun debajo de episodios de guerra, pero aunque no sean de Dios las palabras donde se atenta a la dignidad de la persona, como matar, sí lo son las interpretaciones donde se intuye un sentido más pleno.

3. Diremos con el salmo: “Muchos son los enemigos que me persiguen, / pero yo no me aparto de tus preceptos”. Es el justo que se mueve en el querer la voluntad divina. “El compendio de tu palabra es la verdad, / y tus justos juicios son eternos”. 

Terminamos con la petición a Santa María de cumplir esas leyes, de profundizar en la comprensión de la Escritura, para conocer más a Dios. “Mucha paz tienen los que aman tus leyes, / y nada los hace tropezar”: “Aguardo tu salvación, Señor, / y cumplo tus mandatos. Guardo tus decretos, / y tú tienes presentes mis caminos”.

Llucià Pou Sabaté

www.almudi.org

 

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