Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.
Moniciones y Oración de los Fieles: XVIII Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 4 de agosto de 2013
MONICIÓN DE ENTRADA
Bienvenidos a la gran fiesta de los hijos de Dios y hermanos del Señor. Iniciamos la décimo octava semana del Tiempo Ordinario. Las liturgia de hoy nos llama a poner nuestros sentidos en las cosas verdaderas, las que vienen de arriba, que desterremos de una vez y para siempre el sentido de las cosas del mundo que nos invitan a comer y a beber que mañana moriremos, porque esto es un sin sentido, que nos lleva a alejarnos del Reino de Dios. Nuestra respuesta a esto, como cristianos, es «vivir como Jesús»: vivir confiados en las manos del Padre Dios, buscando el Reino como lo más principal. «Lo demás vendrá por añadidura». Nos ponemos de pie, para recibir al Celebrante y sus acompañantes, con la alegría del canto de entrada.
MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS
1.- Nuestra primera lectura de hoy, tomada del libro del Eclesiastés o Qohélet, este libro pertenece a los llamados sapienciales. El sabio Qohélet es un autor, por lo menos, desconcertante. La pregunta que mueve toda la reflexión de su libro es ésta: “¿Qué provecho saca el hombre de todos los afanes que persigue bajo el sol?” y su respuesta: vanidad de vanidades (se puede traducir también por vaciedad, sin sentido...) todo es vanidad. Escuchemos.
2.- Seguimos leyendo la carta del apóstol Pablo a los Colosenses. La intención de esta carta es afirmar la supremacía de Jesucristo por encima de toda realidad cósmica, terrena o supraterrena. En esta ocasión Pablo nos introduce en la gran apertura hacia el reino de Dios, despojarnos del hombre viejo y revestirnos del hombre nuevo, sería interesante que nosotros al levantarnos cada día dijéramos ¨por lo menos hoy, seré un hombre o mujer nuevo¨. Escuchemos
3.- El evangelio de hoy, va en la misma línea sapiencial que la 1ª lectura: el ser humano busca sin descanso la alegría y la felicidad, pero en torno a esta búsqueda planean serios peligros. Uno de ellos: poner la felicidad en la acumulación insaciable de bienes, la codicia. Ante esto el Señor Jesús nos dice: “eviten toda clase de codicia, porque aunque uno lo tenga todo, no son sus posesiones las que le dan vida”. De pie para escuchar la proclamación del Santo Evangelio.
Oración de los Fieles: XVIII Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C. 4 de agosto de 2013
Celebrante
El Señor nos llama hoy a despojarnos de todo sentimiento de codicia, a no amontonar riquezas, por eso pidámosle que nuestros sentimientos siempre estén disponibles para alcanzar el Reino de Dios. Digámosle
SEÑOR, POR LO MENOS HOY, SERÉ UN HOMBRE NUEVO
Monitor
1.- Por el Papa Francisco, nuestros Obispos y sacerdotes para que Dios los llene de la sabiduría necesaria, para dirigir la Iglesia, por el camino que nos conduce hasta Tu Reino.
OREMOS AL SEÑOR
2.- Por los jóvenes que participaron en la Jornada Mundial de la Juventud, Rio 2013, para que estos tengan la sabiduría de necesaria para llevar el evangelio a sus ambientes.
OREMOS AL SEÑOR
3.- Para que nosotros seamos capaces de despojarnos de las cosas del mundo y ofrecer nuestras vidas como hostias consagradas al Señor.
OREMOS AL SEÑOR
4.- Por nuestros familiares, amigos, conocidos y todo aquel que encontremos en este día, sin importar el medio que sea, que de alguna forma se han alejado de Dios, para que el Señor les toque sus corazones y estos se despojen del hombre viejo.
OREMOS AL SEÑOR
5.-Por el compromiso asumido Por la Obra Por Cristo...Mas, Más, Más; para que el Señor le de la sabiduría para seguir anunciando el Reino de Dios, en todas las naciones.
OREMOS AL SEÑOR
6.- Por nuestra comunidad, en especial por nuestro Párroco (N) para que cada día nos empeñemos más en la difusión de la Palabra de Dios.
OREMOS AL SEÑOR
Celebrante
Recibe Padre amoroso, las suplicas que te hemos dirigido, para que estas nos conviertan en verdaderos hijos tuyos, siempre dispuestos a dejarlo todo por seguirte. Te lo pedimos en nombre de tu Hijo, Nuestro Señor, que vive y reinas contigo en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos.
Amen