Evangelio Jueves X Semana Tiempo Ordinario. Ciclo C. 13 de junio, 2013. Santo del Día: San Antonio de Padua + Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 5,20-26 Gloria a ti Señor En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: "No matarás", y el que mate será procesado. Pero yo os digo: Todo el que esté peleado con su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano "imbécil", tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama "renegado", merece la condena del fuego. Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito, procura arreglarte en seguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último cuarto." Palabra del Señor. Comentario: Este episodio se sitúa en un contexto mayor que comprende Mateo 5,20-48. En esta sección tenemos una introducción y seis antítesis, todas con la misma estructura. Se cita un mandamiento de la Ley, seguido por la respectiva enseñanza de Jesús. Hay una fase de conexión entre las partes:“han oído que se dijo a los antepasados”. La intencionalidad es mostrar la ruptura y continuidad de la Ley en el proyecto de Jesús, que tiene su mayor novedad en la práctica del amor, como símbolo de justicia plena. Y la clave de todo amor y de toda justicia es el hermano. El amor a Dios sólo es creíble cuando es amor al otro. ¿Cómo poder decir que se ama a Dios a quien no vemos, si no somos capaces de amar al hermano a quien vemos? (1 Jn 4,20). Jesús cita textualmente uno de los mandamientos del decálogo, “no matarás” (Éx 20,23). Mateo va a la fuente y no a la interpretación rabínica, para demostrar que la justicia no viene de lo que hago por Dios observando la Ley, sino de lo que Dios hace por mí acogiéndome, de la misma forma que yo acojo a mi hermano. Fuente: Misal Romano y Leccionario IV www.servicioskoinonia.org (Comentario)