Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.
Evangelio XX Semana Tiempo Ordinario. Ciclo B. Sábado 25 de Agosto, 2012.
Santoral; San José de Calasanz
† Lectura del santo Evangelio según san Mateo (23, 1-12)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a las multitudes y a sus discípulos:
“En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y fariseos. Hagan, pues, todo lo que les digan, pero no imiten sus obras, porque dicen una cosa y hacen otra. Hacen fardos muy pesados y difíciles de llevar y los echan sobre las espaldas de los hombres, pero ellos ni con el dedo los quieren mover. Todo lo hacen para que los vea la gente.
Ensanchan las filacterias y las franjas del manto; les agrada ocupar los primeros lugares en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; les gusta que los saluden en las plazas y que la gente los llame ‘maestros’.
Ustedes, en cambio, no dejen que los llamen ‘maestros’, porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A ningún hombre sobre la tierra lo llamen ‘padre’, porque el Padre de ustedes es sólo el Padre celestial. No se dejen llamar ‘guías’, porque el guía de ustedes es solamente Cristo. Que el mayor de entre ustedes sea su servidor, porque el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido”.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Comentario:
Decía un famoso sicólogo que “el mejor consejo es no dar consejos”, con lo cual ya echaba a perder su buen consejo. Los consejos, por lo general, tienen la forma de un recetario, es decir, si pasa esto haz aquello. Otros son tan genéricos que bien podían formar parte de los horóscopos que abundan en los medios masivos de comunicación. El evangelio, sin embargo, no nos da recetas, ni consejos ni orientaciones ambiguas. Los evangelios, acordes con el estilo de enseñanza de Jesús, nos proporcionan principios y criterios con los que podemos discernir, ante las diferentes situaciones, cuál es la actitud que debemos tomar frente a una realidad y cuál es la decisión correspondiente. Los mismos preceptos del Antiguo Testamento son tomados en general como «orientación» y no como camisa de fuerza, ya que la fidelidad a Dios es un problema de obediencia al Espíritu y no de mecánica aplicación de unas ideas. La enseñanza que hoy leemos en el evangelio nos ayuda a comprender cómo Jesús reconocía la verdad, incluso en la boca de sus opositores; pero, al mismo tiempo, urgía la necesidad de asumir criterios efectivos que superaran la interpretación mecánica y anacrónica de la Escritura.