Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.
Evangelio XXI Semana Tiempo Ordinario. Ciclo B. 1 de Septiembre, 2012.
† Lectura del santo Evangelio según san Mateo (25, 14-30)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola:
“El Reino de los cielos se parece también a un hombre que iba a salir de viaje a tierras lejanas; llamó a sus servidores de confianza y les encargó sus bienes. A uno le dio cinco talentos; a otro, dos; y a un tercero, uno, según la capacidad de cada uno, y luego se fue.
El que recibió cinco talentos fue enseguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio, el que recibió un talento hizo un hoyo en la tierra y allí escondió el dinero de su señor.
Después de mucho tiempo regresó aquel hombre y llamó a cuentas a sus servidores. Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo:
‘Señor, cinco talentos me dejaste; aquí tienes otros cinco, que con ellos he ganado’. Su señor le dijo: ‘Te felicito, siervo bueno y fiel. Puesto que has sido fiel en cosas de poco valor te confiaré cosas de mucho valor. Entra a tomar parte en la alegría de tu señor’.
Se acercó luego el que había recibido dos talentos y le dijo:
‘Señor, dos talentos me dejaste; aquí tienes otros dos, que con ellos he ganado’. Su señor le dijo: ‘Te felicito, siervo bueno y fiel. Puesto que has sido fiel en cosas de poco valor, te confiaré cosas de mucho valor. Entra a tomar parte en la alegría de tu señor’.
Finalmente, se acercó el que había recibido un talento y le dijo:
‘Señor, yo sabía que eres un hombre duro, que quieres cosechar lo que no has plantado y recoger lo que no has sembrado. Por eso tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo’.
El señor le respondió:
‘Siervo malo y perezoso. Sabías que cosecho lo que no he plantado y recojo lo que no he sembrado. ¿Por qué, entonces, no pusiste mi dinero en el banco para que, a mi regreso, lo recibiera yo con intereses? Quítenle el talento y dénselo al que tiene diez. Pues al que tiene se le dará y le sobrará; pero al que tiene poco, se le quitará aun eso poco que tiene.
Y a este hombre inútil, échenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y la desesperación’ ”.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Comentario:
Los empleados de la parábola de hoy actúan o por deseo de servicio o por miedo. Los que se mueven por el deseo de servicio obran efectivamente y multiplican aquello que han recibido. Cuando vuelve su Señor, pueden rendir cuentas con alegría. El que actúa por miedo sepulta su encargo y no obra a tiempo de manera eficaz. Luego le echa la culpa a quien le confía una labor y no se da cuenta de que, al haber aceptado el encargo, se ha hecho responsable de actuar con diligencia. La cantidad entregada por el señor al empleado es enormemente valiosa. El talento era una medida de valor y equivalía a una suma enorme. Es decir, el que recibe menos, de todos modos tiene mucho. – En nuestra vida diaria enfrentamos desafíos semejantes que nos llevan a evaluar si actuamos movidos por el miedo paralizante o por el deseo de servir. Podemos vivir nuestro bautismo como un asunto meramente cultural, sin ninguna implicación para nuestra fe, o podemos hacer de nuestro bautismo un camino se seguimiento a Cristo en el servicio a los hermanos. Podemos multiplicar nuestras fuerzas, compartiendo con otras personas la misión de Jesús, o podemos reducir nuestra espiritualidad a un intimismo estéril e ineficaz.