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Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.

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Evangelio XXV Semana Tiempo Ordinario. Ciclo B. Viernes, 28 de Septiembre, 2012.

Evangelio XXV Semana Tiempo Ordinario. Ciclo B. Viernes, 28  de Septiembre, 2012.

Santo del día: Wenceslao de Bohemia

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas (9, 18-22)

Gloria a ti, Señor.

Un día en que Jesús, acompañado de sus discípulos, había ido a un lugar solitario

para orar, les preguntó:

“¿Quién dice la gente que soy yo?”

Ellos contestaron:

“Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; y otros, que alguno de los antiguos profetas, que ha resucitado”.

El les dijo: “Y ustedes,¿quién dicen que soy yo?”

Respondió Pedro:

“El Mesías de Dios”.

Entonces Jesús les ordenó severamente que no lo dijeran a nadie.

Después les dijo:

“Es necesario que el Hijo del hombre sufra mucho, que sea rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, que sea entregado a la muerte y que resucite al tercer día”.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

Comentario:

En público, Jesús recibe un reconocimiento de ‘profeta’; en privado, es proclamado como ‘Mesías’. La condición de profeta no necesita ninguna aclaración adicional, ya que el pueblo lo coloca en la misma línea de los grandes profetas de Israel: Elías, el profeta clásico que, junto con Moisés, configuran los grandes modelos; Juan Bautista, el gran profeta contemporáneo que muere a causa de su testimonio en contra de la corrupción generalizada de los líderes de Israel. El título de ‘Mesías’, en cambio, sí merece una aclaración. No es el Mesías triunfante, bien sea un guerrero invencible o un poderoso gobernante, sino el ungido misericordioso, capaz de acoger a los pecadores, sanar a los enfermos y orientar a la multitud. El mesianismo de Jesús no pasa por los palacios regios ni por el gran Templo; sí pasa por los campos, caminos y aldeas donde la esperanza de una justicia posible aún no se ha perdido. El pueblo pobre no sueña con paraísos imposibles, sino con una vida digna en la que las necesidades vitales estén al alcance del trabajo diario, y los recursos no estén sujetos a los caprichos de los gobernantes. – ¿Qué significado podría tener el mesianismo de Jesús para nuestros días?

 

Fuentes: www.lecturadeldia.com; www.servicioskoinonia.org

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