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Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.

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Ordinario de la Misa: XXV Semana Tiempo Ordinario. Ciclo B. Viernes 28 de Septiembre, 2012

Ordinario de la Misa: XXV Semana Tiempo Ordinario. Ciclo B. Viernes 28 de Septiembre, 2012

 

Bendito sea el Señor, mi fortaleza

Feria de la 25a. S. T. O. o memoria libre de San Wenceslao, mártir; o de San Lorenzo Ruiz y compañeros mártires

Alma mía, bendice al Señor

Antífona de Entrada

Dios nuestro y protector nuestro, un solo día en tu casa es más valioso para tus elegidos, que mil días en cualquier otra parte.

Oración Colecta

Oremos:

Enciende, Señor, nuestros corazones con el fuego de tu amor a fin de que, amándote en todo y sobre todo, podamos obtener aquellos bienes que no podemos nosotros ni siquiera imaginar y has prometido tú a los que te aman.

Por nuestro Señor Jesucristo…

Amén.

 

Primera Lectura

Lectura del libro del

Eclesiastés (Cohélet) (3, 1-11)

Hay un tiempo para cada cosa y todo lo que hacemos bajo el sol tiene su tiempo.

Hay un tiempo para nacer y otro para morir; uno para plantar y otro para arrancar lo plantado.

Hay un tiempo para matar y otro para curar; uno para destruir y otro para edificar. Hay un tiempo para llorar y otro para reír; uno para gemir y otro para bailar. Hay un tiempo para lanzar piedras y otro para recogerlas; uno para abrazarse y otro para separarse.

Hay un tiempo para ganar y otro para perder; uno para retener y otro para desechar. Hay un tiempo para rasgar y otro para coser; uno para callar y otro para hablar.

Hay un tiempo para amar y otro para odiar; uno para hacer la guerra y otro para hacer la paz. ¿Qué provecho saca el que se afana en su trabajo? He observado todas las tareas que Dios ha encomendado a los hombres para que en ellas se ocupen.

Todo lo ha hecho Dios a su debido tiempo y le ha dado el mundo al hombre para que reflexione sobre él; pero el hombre no puede abarcar las obras de Dios desde el principio hasta el fin.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

 

Salmo Responsorial Salmo 143

Bendito sea el Señor,

mi fortaleza.

Bendito sea el Señor, mi roca firme; él adiestró mis manos y mis dedos para luchar en lides.

Bendito sea el Señor,

mi fortaleza.

El es mi amigo fiel, mi fortaleza, mi seguro escondite, escudo en que me amparo, el que los pueblos a mis plantas rinde.

Bendito sea el Señor,

mi fortaleza.

Señor, ¿qué tiene el hombre para que en él te fijes? ¿Qué hay en él de valor, para que así lo estimes? El hombre es como un soplo; sus días, como sombra que se extingue.

Bendito sea el Señor,

mi fortaleza.

 

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.

Jesucristo vino a servir y a dar su vida por la salvación de todos.

Aleluya.

 

Evangelio

† Lectura del santo Evangelio

según san Lucas (9, 18-22)

Gloria a ti, Señor.

Un día en que Jesús, acompañado de sus discípulos, había ido a un lugar solitario

para orar, les preguntó:

“¿Quién dice la gente que soy yo?”

Ellos contestaron:

“Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; y otros, que alguno de los antiguos profetas, que ha resucitado”.

El les dijo: “Y ustedes,¿quién dicen que soy yo?”

Respondió Pedro:

“El Mesías de Dios”.

Entonces Jesús les ordenó severamente que no lo dijeran a nadie.

Después les dijo:

“Es necesario que el Hijo del hombre sufra mucho, que sea rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, que sea entregado a la muerte y que resucite al tercer día”.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

Comentario:

En público, Jesús recibe un reconocimiento de ‘profeta’; en privado, es proclamado como ‘Mesías’. La condición de profeta no necesita ninguna aclaración adicional, ya que el pueblo lo coloca en la misma línea de los grandes profetas de Israel: Elías, el profeta clásico que, junto con Moisés, configuran los grandes modelos; Juan Bautista, el gran profeta contemporáneo que muere a causa de su testimonio en contra de la corrupción generalizada de los líderes de Israel. El título de ‘Mesías’, en cambio, sí merece una aclaración. No es el Mesías triunfante, bien sea un guerrero invencible o un poderoso gobernante, sino el ungido misericordioso, capaz de acoger a los pecadores, sanar a los enfermos y orientar a la multitud. El mesianismo de Jesús no pasa por los palacios regios ni por el gran Templo; sí pasa por los campos, caminos y aldeas donde la esperanza de una justicia posible aún no se ha perdido. El pueblo pobre no sueña con paraísos imposibles, sino con una vida digna en la que las necesidades vitales estén al alcance del trabajo diario, y los recursos no estén sujetos a los caprichos de los gobernantes. – ¿Qué significado podría tener el mesianismo de Jesús para nuestros días?

 

Oración sobre las Ofrendas

Acepta, Señor, los dones que te presentamos para esta Eucaristía a fin de que, a cambio de ofrecerte lo que tú nos has dado, podamos recibir de ti, tu misma vida.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

Prefacio Común II

La salvación por Cristo

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Levantemos el corazón.

Lo tenemos levantado hacia el Señor.

Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.Pues por amor creaste al hombre, y, aunque condenado justamente, lo redimiste por tu misericordia.

Por Cristo nuestro Señor. Por él, los ángeles y arcángeles, y todos los coros celestiales celebran tu gloria, unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces, cantando humildemente tu alabanza:

Santo, Santo, Santo…

 

Antífona de la Comunión

Mi alma espera al Señor con más ansia que los centinelas el amanecer, porque con el Señor viene la misericordia y la abundancia de su gracia.

Oración después de la Comunión

Oremos:

Tú que nos has hecho partícipes de la vida de Cristo en este sacramento, transfórmanos, Señor, a imagen de tu Hijo, para que participemos también de su gloria en el cielo.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

 

Fuentes: www.lecturadeldia.com; www.servicioskoinonia.org

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