Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.
Evangelio XXVII Semana Tiempo Ordinario. Ciclo B. Lunes, 8 de Octubre, 2012.
Santoral del día: Pelagia y Tais , penitentes
Lectura del santo Evangelio según san Lucas: 10, 25-37
En aquel tiempo, se presentó ante Jesús un doctor de la ley para ponerlo a prueba y le preguntó: "Maestro, ¿qué debo hacer para conseguir la vida eterna?". Jesús le dijo: "¿Qué es lo que está escrito en la ley? ¿Qué lees en ella?". El doctor de la ley contestó: "Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu ser, y a tu prójimo como a ti mismo". Jesús le dijo: "Has contestado bien; si haces eso, vivirás".
El doctor de la ley, para justificarse, le preguntó a Jesús: "¿Y quién es mi prójimo?". Jesús le dijo: "Un hombre que bajaba por el camino de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos ladrones, los cuales lo robaron, lo hirieron y lo dejaron medio muerto. Sucedió que por el mismo camino bajaba un sacerdote, el cual lo vio y pasó de largo. De igual modo, un levita que pasó por ahí, lo vio y siguió adelante. Pero un samaritano que iba de viaje, al verlo, se compadeció de él, se le acercó, ungió sus heridas con aceite y vino y se las vendó; luego lo puso sobre su cabalgadura, lo llevó a un mesón y cuidó de él. Al día siguiente sacó dos denarios, se los dio al dueño del mesón y le dijo: `Cuida de él y lo que gastes de más, te lo pagaré a mi regreso'. ¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del hombre que fue asaltado por los ladrones?". El doctor de la ley le respondió: "El que tuvo compasión de él". Entonces Jesús le dijo: "Anda y haz tú lo mismo".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Comentario:
La pregunta que hace el maestro de la Ley, “¿Quién es mi prójimo?”, revela una de las más graves limitaciones que se le impone a la Sagrada Escritura y es pensar que su significado solamente afecta a los compromisos religiosos. En la época de Jesús la interpretación más difundida de la Escritura era que los prójimos eran los correligionarios o los hermanos de raza. Se creía entonces que estas obligaciones no se extendían estrictamente a las mujeres y a los niños. El prójimo entonces era el hermano de tribu o el hermano de raza. Jesús cambia esa manera de pensar al hacernos descubrir que todo ser humano, sin excepción, es nuestro prójimo y que nuestra vocación es ir hacia ese prójimo venciendo los obstáculos de credo, raza, nación o clase social. La invitación de Jesús nos convoca a hacer más fuerte nuestra humanidad en el contacto con otros seres humanos, que están en una situación de precariedad. Para Jesús las obligaciones con los demás no provienen de otra fuente que de nuestro común origen y destino en Dios. Y la obligación del creyente es descubrir cómo puede amar a Dios en el amor universal a la humanidad, superando esos afectos egoístas hacia su propia raza, cultura, nación o clase social.
Fuentes: www.laverdadcatolica.org ; www.servicioskoinonia.org (Comentario)