Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.
Ordinario de la Misa: XXVII Semana Tiempo Ordinario. Ciclo B. Lunes 8 de Octubre, 2012
ANTÍFONA DE ENTRADA (Col 3, 14-15)
Sobre todas las virtudes pongan la caridad, que es el vínculo de perfecta unión; y que en sus corazones reine la paz de Cristo.
ORACIÓN COLECTA
Señor, que guías y proteges a tu Iglesia, concede a tus hijos reunidos en el Sínodo, el espíritu de sabiduría, de verdad y de paz, para que se esfuercen por conocer tu voluntad y te sirvan con todo empeño. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
No he recibido ni aprendido de hombre alguno el Evangelio, sino por revelación de Jesucristo.
De la carta del apóstol san Pablo a los gálatas: 1, 6-12
Hermanos: Me extraña mucho que tan fácilmente hayan abandonado ustedes a Dios Padre, quien los llamó a vivir en la gracia de Cristo, y que sigan otro Evangelio. No es que exista otro Evangelio; lo que pasa es que hay algunos que los perturban a ustedes, tratando de cambiar el Evangelio de Cristo.
Pero, sépanlo bien: si alguien, yo mismo o un ángel enviado del cielo, les predicara un Evangelio distinto del que les hemos predicado, que sea maldito. Se lo acabo de decir, pero se lo repito: si alguno les predica un Evangelio distinto del que ustedes han recibido, que sea maldito.
¿A quién creen que trato de agradar con lo que acabo de decir? ¿A Dios o a los hombres? ¿Acaso es ésta la manera de congraciarse con los hombres? Si estuviera buscando agradarles a ustedes no sería servidor de Cristo.
Quiero que sepan, hermanos, que el Evangelio predicado por mí no es un invento humano, pues no lo he recibido ni aprendido de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Del salmo 110
R/. Alabemos al Señor de todo corazón.
Quiero alabar a Dios, de corazón, en las reuniones de los justos. Grandiosas son las obras del Señor y para todo fiel, dignas de estudio. R/.
Justas y verdaderas son sus obras, son dignos de confianza sus mandatos, pues nunca pierden su valor y exigen ser fielmente ejecutados. R/
Él redimió a su pueblo y estableció su alianza para siempre. Dios es santo y terrible y su gloria perdura eternamente. R/.
ACLAMACIÓN (Jn 13, 34) R/. Aleluya, aleluya.
Les doy un mandamiento nuevo, dice el Señor, que se amen los unos a los otros, como yo los he amado. R/.
¿Quién es mi prójimo?
Del santo Evangelio según san Lucas: 10, 25-37
En aquel tiempo, se presentó ante Jesús un doctor de la ley para ponerlo a prueba y le preguntó: "Maestro, ¿qué debo hacer para conseguir la vida eterna?". Jesús le dijo: "¿Qué es lo que está escrito en la ley? ¿Qué lees en ella?". El doctor de la ley contestó: "Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu ser, y a tu prójimo como a ti mismo". Jesús le dijo: "Has contestado bien; si haces eso, vivirás".
El doctor de la ley, para justificarse, le preguntó a Jesús: "¿Y quién es mi prójimo?". Jesús le dijo: "Un hombre que bajaba por el camino de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos ladrones, los cuales lo robaron, lo hirieron y lo dejaron medio muerto. Sucedió que por el mismo camino bajaba un sacerdote, el cual lo vio y pasó de largo. De igual modo, un levita que pasó por ahí, lo vio y siguió adelante. Pero un samaritano que iba de viaje, al verlo, se compadeció de él, se le acercó, ungió sus heridas con aceite y vino y se las vendó; luego lo puso sobre su cabalgadura, lo llevó a un mesón y cuidó de él. Al día siguiente sacó dos denarios, se los dio al dueño del mesón y le dijo: `Cuida de él y lo que gastes de más, te lo pagaré a mi regreso'. ¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del hombre que fue asaltado por los ladrones?". El doctor de la ley le respondió: "El que tuvo compasión de él". Entonces Jesús le dijo: "Anda y haz tú lo mismo".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Comentario:
La pregunta que hace el maestro de la Ley, “¿Quién es mi prójimo?”, revela una de las más graves limitaciones que se le impone a la Sagrada Escritura y es pensar que su significado solamente afecta a los compromisos religiosos. En la época de Jesús la interpretación más difundida de la Escritura era que los prójimos eran los correligionarios o los hermanos de raza. Se creía entonces que estas obligaciones no se extendían estrictamente a las mujeres y a los niños. El prójimo entonces era el hermano de tribu o el hermano de raza. Jesús cambia esa manera de pensar al hacernos descubrir que todo ser humano, sin excepción, es nuestro prójimo y que nuestra vocación es ir hacia ese prójimo venciendo los obstáculos de credo, raza, nación o clase social. La invitación de Jesús nos convoca a hacer más fuerte nuestra humanidad en el contacto con otros seres humanos, que están en una situación de precariedad. Para Jesús las obligaciones con los demás no provienen de otra fuente que de nuestro común origen y destino en Dios. Y la obligación del creyente es descubrir cómo puede amar a Dios en el amor universal a la humanidad, superando esos afectos egoístas hacia su propia raza, cultura, nación o clase social.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Mira con bondad, Padre misericordioso, las ofrendas que te presentamos e ilumina con tu Espíritu a los pastores de tu pueblo, a fin de que conozcan realmente tu voluntad y la lleven a cabo con firmeza. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PLEGARIA EUCARÍSTICA II
El Señor esté con vosotros.
R:/ Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón.
R:/ Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R:/ Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias, Padre santo,
siempre y en todo lugar,
por Jesucristo, tu Hijo amado.
Por él, que es tu Palabra, hiciste todas las cosas;
tú nos lo enviaste
para que, hecho hombre por obra del Espíritu Santo
y nacido de María, la Virgen,
fuera nuestro Salvador y Redentor.
Él, en cumplimiento de tu voluntad,
para destruir la muerte
y manifestar la resurrección,
extendió sus brazos en la cruz,
y así adquirió para ti un pueblo santo.
Por eso,
con los ángeles y los santos,
proclamamos tu gloria, diciendo:
Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN
Donde hay caridad y amor ahí está Dios. El amor de Cristo es el que nos ha congregado aquí.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, que acabamos de recibir, confirmen, Señor, en la verdad, a los ministros de tu Iglesia y los impulsen a buscar en todo la gloria de tu nombre. Por Jesucristo, nuestro Señor
Amén.
Fuentes: www.laverdadcatolica.org; www.servicioskoinonia.org (Comentario); www.marianistas.org (Plegaria Eucarística)