Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.
La Homilía de Betania: Domingo IV de Adviento, 23 diciembre de 2012
1.- DIOS SIGUE FIJÁNDOSE EN LO PEQUEÑO
Por Pedro Juan Díaz
1.- En este cuarto domingo de adviento, muy cercanos ya a la Navidad, queremos traer a la Mesa de la Eucaristía, que nos reúne cada domingo, a los que son los preferidos de ese Dios que va a nacer entre nosotros de una manera pobre y humilde. ¿Por qué lo hacemos? No se trata de esnobismo, no lo hacemos porque esté de moda, o porque quede bien ayudar a los pobres. Es más, ni siquiera lo hacemos para tranquilizar nuestras conciencias, porque a los pobres los tendremos siempre, como nos dijo Jesús. La razón de fondo hay que buscarla en la Palabra de Dios de hoy.
2.- Y en primer lugar nos fijamos en la primera lectura. La profecía de Miqueas anuncia que el Mesías, el jefe de Judá, no va a salir de la “todopoderosa” Sión, sino que su origen va a ser de una de las aldeas más pequeñas e insignificantes: Belén. El estilo de Dios es escoger lo pequeño, hasta para el nacimiento de su propio hijo, y Belén es una aldea pobre e insignificante, que va a tener la dicha de acoger el nacimiento del Mesías, aunque tenga que ser en el pesebre de los animales. Y continuando con las lecturas de hoy, nos damos cuenta de que Dios sigue fijándose en lo pequeño. En el evangelio vemos como se fija en una muchacha de Nazaret, en una adolescente que se asusta ante el proyecto que Dios tiene para ella, pero que lo afronta con una fortaleza muy grande. De María hoy aprendemos que la fe en Dios tiene como consecuencia la atención caritativa a los más necesitados, en este caso expresada en su visita a su prima Isabel, la madre de Juan el Bautista, que también está embarazada y que, como es mayor, necesita ayuda. Y María responde a la necesidad con su actitud de servicio.
3.- El escritor y poeta Eduardo Galeano, cuando habla de estos pequeños y necesitados de la vida, de los que Dios se sirve muchas veces para darnos grandes lecciones, les llama “los nadies”, una palabra muy cruel, pero que expresa la realidad de tanta gente pobre e insignificante. Y precisamente “los nadies” del mundo, los que, con palabras de Galeano, “sueñan con salir de pobres”, son los favoritos de Dios, para que pongan su orgullo no en ellos mismos, sino en Dios, que es verdaderamente quien obra en nosotros y a través nuestro, como lo hizo con María, con José, con Jesús y con tantos otros que han seguido su ejemplo.
4.- Si hacemos caso a la Palabra de Dios de hoy entramos en una dinámica que nos va a acercar a esos “nadies”. Porque el que es capaz de abrir su vida y su corazón a Dios sinceramente, descubrirá en seguida que a su lado hay gente necesitada, como le pasó a María. Y en la misma dinámica, quien se aproxima al necesitado, al que sufre, al pobre, está descubriendo a Dios y abriendo su corazón y su vida al que va a nacer en un pobre pesebre, en una insignificante ciudad, en una sencilla familia y rodeado de animales y pastores, los “nadies” de la época. Todo parece imposible y, sin embargo, es la Buena Noticia para toda la humanidad.
5.- Por eso el hecho de venir hoy a la Eucaristía y presentar nuestra ofrenda para Caritas ha de nacer de nuestra fe y de nuestra búsqueda de Dios, que nos lleva, como a María, a descubrirle en los más necesitados. Es nuestro deber y nuestra responsabilidad. Es dejar que el proyecto de Dios se vaya haciendo realidad en nosotros. Es creernos la Palabra de Dios que nos dice que Jesús hizo una opción clara y definitiva por los más pobres, que se hizo uno de ellos, uno de “los nadies”, renunciando a lujos, poderes, ostentaciones, riquezas, posesiones, etc…
6.- Dice la Carta a los Hebreos: “Cuando Cristo entró en el mundo dijo: tú no quieres sacrificios ni ofrendas, pero me has preparado un cuerpo (…) aquí estoy para hacer tu voluntad”. En Jesús se hizo realidad el proyecto de Dios gracias a su obediencia y su entrega, y en María también. Dios se hizo uno de los nuestros para demostrarnos que su proyecto es posible en nosotros, si lo vivimos con fe y esperanza, al estilo de Jesús.
7.- Dios viene a nacer en nuestras vidas en el rostro de los más pobres. Que no seamos indiferentes, que no pasemos de largo. Al sentarnos a la Mesa de la Eucaristía, hay muchos ausentes y que pasan por dificultades, y no podemos conformarnos con sentarnos sin más. Nuestra preocupación por ellos ha de continuar, porque la Eucaristía no se puede vivir separada de la Caridad. La Eucaristía nos envía permanentemente a los caminos de nuestra sociedad para invitar a todos a la Mesa del Señor. No podemos desconfiar ni desfallecer, porque tenemos la certeza de que “lo que nos ha dicho el Señor se cumplirá”.
2.- VIVIR EN CAMINO HACIA EL PRÓJIMO
Por Gabriel González del Estal
1. María se puso en camino. Es consolador y estimulante imaginarse a María subiendo cuestas, sorteando piedras y arbustos, con el alma en vilo, caminando apresurada para ayudar a su prima Isabel que estaba en estado de buena esperanza. María, la prima joven de Nazaret, está ya a la puerta, saludando a su prima con el grito amoroso de paz, Shalom. Isabel se sintió, de golpe, rejuvenecida por dentro y hasta el pequeño Juan saltó de alegría en el vientre de su madre. ¡Qué hermosos son los pies del mensajero que anuncia la paz! Con el ejemplo de María, en este cuarto domingo de Adviento, cuando ya estamos a las puertas de la Navidad, es bueno que nos propongamos hacer de nuestra vida un camino hacia el prójimo, para ofrecerles ayuda, para llevarles un mensaje de paz. Al final, lo que quedará de nuestra vida, a los ojos de Dios, es lo que hayamos hecho por el prójimo. El egoísmo es una gran fuerza centrípeta, que nos empuja a caminar siempre en dirección hacia nosotros mismos, mientras que el amor es la gran fuerza centrífuga, que nos empuja a caminar en dirección a los demás. Dios quiere que también nosotros, como María, vivamos siempre caminando hacia el prójimo, dando a los demás en cada momento lo mejor de nosotros mismos. Vivir el Adviento como un camino de amor hacia el prójimo es una forma muy cristiana de prepararse para la Navidad.
2. Dichosa tú que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá. ¡Qué bonita esta Bienaventuranza que Isabel le dedica a María! La fe de María la hace feliz, dichosa, bienaventurada. La fe de María no fue una fe racional, nacida de una comprensión completa de las palabras del ángel, no, la fe de María fue una fe vivencial, nacida del amor y de la confianza en el Dios que le hablaba a través de su mensajero. Así es siempre la fe verdadera, la que mueve montañas y la que hace milagros. La razón no enciende, por sí sola, el fuego creyente del corazón, porque la fe sin amor es una fe fría y extática. La fe que nos hace felices es la fe que brota del corazón creyente, la fe que se apoya en esas razones que tiene el corazón y que la razón no entiende, como nos dijo Pascal.
3. Se mostrará grande hasta los confines de la tierra, y este será nuestra paz. El profeta Miqueas sabe que lo que es pequeño a los ojos del mundo puede ser grande a los ojos Dios, que de la pequeña aldea de Belén de Efrata puede salir el Mesías, el Salvador. Este Mesías, este Salvador, será nuestra paz, una paz grande y verdadera que nos llenará el alma y nos hará vivir dichosos. Todos nosotros somos pequeños, pequeñísimos, ante Dios, pero la grandeza de Dios puede hacer obras grandes a través de nosotros. Porque miró la humildad de su esclava el Señor hizo obras grandes en María. De la humilde María, como de la pequeña aldea de Belén, salió el jefe de Israel, el Mesías, el Señor.
4. Tú no quieres sacrificios ni ofrendas… Entonces yo dije lo que está escrito en el libro: “Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad “. El autor de esta carta a los Hebreos nos lo repite una vez más: no son nuestros sacrificios, ni nuestras ofrendas las que nos salvan, es el sacrificio único de Cristo el que nos ha reconciliado con Dios. Cristo se ofreció a sí mismo al Padre, le ofreció el sacrificio de sí mismo, como víctima de propiciación por nuestros pecados. Ofrezcamos también nosotros al Padre el sacrificio de nosotros mismos, obedeciendo siempre su voluntad. Y hagámoslo uniendo el sacrificio de nosotros mismos unido al sacrificio de Cristo.
3.- SANTA MARIA DE LA FE, DE LA ESPERANZA Y DE LA CARIDAD
Por José María Martín OSA
1.- Un mensaje lleno de esperanza. El profeta Miqueas denuncia en su libro las injusticas y corrupciones de los ricos acaparadores, de los comerciantes fraudulentos, de los sacerdotes y profetas codiciosos..., y anuncia un juicio de Dios contra su pueblo. Pero también hay un aspecto positivo en su mensaje: el castigo se transforma en llamada a la conversión. El profeta mantiene la esperanza en la salvación de un "resto" y anuncia el establecimiento de la dinastía de David. Este es el mensaje gozoso de la primera lectura de este cuarto domingo de Adviento: nacerá en Belén un sucesor de David. Mateo refiere este texto expresamente al nacimiento de Jesús en Belén. El reino mesiánico no es simplemente continuación o restauración del reino de David, sino la revelación del misterio de Dios y del último sentido de toda la historia. Dios está a favor del hombre y dispuesto a instaurar la paz en el mundo. Un mensaje lleno de esperanza en medio de la desesperanza en la que vivimos.
2.- Nuestra confianza está en Dios. En el Salmo se hace una súplica a Dios de salvación. Para que el rostro del Señor brille nuevamente, es necesario que Israel se convierta, con la fidelidad y la oración, volviendo a Dios salvador. Es lo que el salmista expresa, al afirmar: "No nos alejaremos de ti". Así pues, el salmo 79 es un canto marcado fuertemente por el sufrimiento, pero también por una confianza inquebrantable. Dios siempre está dispuesto a "volver" hacia su pueblo, pero es necesario que también su pueblo "vuelva" a él con la fidelidad. Lo único que pide Dios es que estemos dispuestos a hacer su voluntad, que es nuestro bien y nuestra paz. Si nosotros nos convertimos del pecado, el Señor se "convertirá" de su intención de castigar: esta es la convicción del salmista, que encuentra eco también en nuestro corazón, abriéndolo a la esperanza.
3.- Dispuesta a compartir y a servir. María se puso en camino, y con buena marcha, al encuentro de Isabel, No iba a comprobar las señales anunciadas. Ni mucho menos para contar su experiencia extraordinaria movida por la vanidad. Iba para estas tres cosas: para felicitar, para compartir y para servir. Iba, como se ve, movida solamente por el amor. Por eso tiene prisas, porque el amor es fuerza quemante. La Virgen de la Visitación es la Virgen de la Fe, la Esperanza y la Caridad. Isabel llama dichosa a María porque ha creído y no solo porque es la Madre del Señor. Más tarde, Jesús, respondiendo a una mujer que bendice a su madre por haberlo llevado en sus extrañas, dirá que la verdadera dicha consiste en creer en la palabra de Dios y en practicarla. En otra ocasión afirmará que su madre y sus hermanos son todos los que creen en el evangelio que predica. Isabel ha reconocido en el hijo de María a "su Señor". Por eso llama a María la más bendita entre todas las mujeres. Si cualquier hijo es una bendición de Dios para su madre, mucho más lo será aquel hijo que es bendito delante de Dios y por quien han sido bendecidos todos los hijos de mujer. En lenguaje bíblico se llama "visita" de Dios a su pueblo a la acción salvadora de Dios, a la intervención de Dios en beneficio de su pueblo. Dios, que ha visitado a su pueblo por medio de profetas, ahora lo visita definitivamente por medio de su propio Hijo.
Fuente: www.betania.es