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Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.

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La homilía de Betania Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo

La homilía de Betania  Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo
07/10 de junio de 2012

1.- “CON PAN Y VINO SE ANDA EL CAMINO”

Por Pedro Juan Díaz

1.- Hoy es la fiesta del “Cuerpo de Cristo”, aunque nosotros la conocemos más por su nombre en latín, el “Corpus Christi”. Y se llama así porque es “el cuerpo de Cristo”, el pan consagrado, Jesús hecho Eucaristía, el que va a recorrer nuestras calles en procesión, acompañado por todos nosotros y de manera especial por los niños y niñas que le han recibido por primera vez en este curso. Pero antes de eso, le recibiremos nosotros, nos sentaremos a la Mesa y tomaremos la Comunión, como Jesús hizo con sus discípulos hace más de dos mil años.

2.- El contexto de este evangelio es la cena de Pascua, la última cena que Jesús celebró con sus discípulos antes de morir en la cruz. Este texto tiene dos partes claramente señaladas: la preparación de la cena y el desarrollo de la misma. En la preparación, los discípulos siguen las instrucciones de Jesús y encuentran una sala grande con divanes en la parte de arriba de una casa. En la cena, Jesús toma el pan y el vino y los ofrece, convirtiéndolos en su cuerpo y su Sangre, que van a ser entregados en sacrificio para la salvación de todas las personas.

3.- Como podéis ver, hoy todo está relacionado con la Eucaristía: el evangelio nos recuerda la primera Eucaristía que hizo Jesús, donde aquellos discípulos podríamos decir que hicieron su primera Comunión; también el pan, convertido en el Cuerpo de Cristo en la Misa, será el que salga en procesión por las calles de nuestro pueblo; los niños y niñas que han comulgado este año le acompañarán; y finalmente (y no menos importante), Caritas nos recuerda que hoy, además, es el Día de la Caridad. Porque todo lo que estamos celebrando no se puede separar del amor a las personas, especialmente a los más pobres.

4.- Jesús, en la última Cena, se hizo “pan”. Cuando hablamos de pan todos entendemos que es un alimento que nos sustenta y nos fortalece. Jesús quiso ser eso para nosotros: un alimento, más bien espiritual que físico, pero que nos hiciera más fuertes por dentro. ¿Cómo? Pues transmitiéndonos, cuando comulgamos, todos los valores que Él vivió y enseño a sus discípulos. Comulgando de ese pan aprendemos a ser como fue Jesús: generosos con los demás, caritativos con los que menos tienen, creando lazos de comunión con las personas, sin importarnos las diferencias, respetando la dignidad y los derechos de cada uno, sirviendo a los demás, sin servirnos de ellos, haciendo las cosas gratuitamente, sin esperar nada a cambio, y sobre todo, amando a tope, al máximo, hasta entregarnos, hasta hacernos nosotros también “pan”, como Jesús.

5.- Jesús también se hizo “vino”. Y el vino expresa fiesta, alegría… Brindamos en los grandes momentos de nuestra vida. El vino es religioso porque con el Jesús quiso expresar que la vida, la fiesta y la alegría son la mejor manera de expresar nuestra religión. Por eso dice el refrán que: “con pan y vino se anda el camino”. Además, el pan y el vino saben mejor cuando se comparten y cuando se toman con compañía. ¡Qué listo era Jesús y qué humano! Quiso hacerse “pan” y “vino” para estar siempre cerca de nosotros, para que le tuviéramos a mano, para que entendiéramos que Él es el alimento, la fuerza que necesitamos para “andar el camino” de la vida.

6.- Sacar el Cuerpo de Cristo a la calle indica una fe muy grande en Jesús, en que Él nos puede y nos quiere ayudar a vivir más felices. Al igual que el pan se transforma, por la fuerza del Espíritu Santo, en el Cuerpo de Cristo, al sacarlo a la calle los cristianos, también con la fuerza del Espíritu, tenemos la tarea de transformar a ese Cristo en pan para los más necesitados. Por eso hoy Caritas tiene un papel muy importante en esta celebración.

7.- Ya sabemos que Caritas es en la Iglesia el rostro del amor concreto, echo ayuda y atención hacia las personas que más lo necesitan. Pero conviene caer en la cuenta también de que todos los cristianos somos de Caritas, porque no se puede entender un cristiano que “pase de largo” ante un hermano que sufre o que lo pasa mal (y si no, recordemos la parábola del buen samaritano). El voluntario de Caritas se diferencia de cualquier otro voluntario precisamente porque su fuerza está en este Cuerpo de Cristo que vamos a procesionar.

8.- “Vive sencillamente para que otros, sencillamente, puedan vivir” es el lema que Caritas nos propone en esta campaña de sensibilización, que tiene como eje principal la propuesta de caminar juntos hacia un nuevo modelo social más humano, evangélico y justo. Se trata de una invitación a construir una sociedad nueva basada en la humanidad como una gran familia que se interpela y se cuestiona sobre la realidad de pobreza e injusticia que predomina en el mundo. Y qué duda cabe que para eso necesitamos “pan” (alimento, fortaleza) y “vino” (alegría, ilusión, ganas de transformar), es decir, necesitamos a Jesús a nuestro lado.

9.- Que Jesús Sacramentado bendiga nuestros hogares, nuestras familias, a los enfermos y a los más necesitados, a los que no tienen trabajo y lo buscan, a los que sufren por cualquier razón. Que Jesús Sacramentado bendiga a los cristianos de El Altet para que no permanezcamos indiferentes ante el sufrimiento de nadie y transformemos nuestro mundo para que haya de todo para todos.


2.- DÍA DEL CORPUS: DÍA DE LA CARIDAD

Por Gabriel González del Estal

1.- Cuerpo entregado, sangre derramada por todos vosotros. Hoy celebramos los católicos el día del Corpus, el día de la Caridad. Durante muchos años, y siglos, la celebración del día del Corpus, uno de los tres jueves que relucían más que el sol, tenía su representación más visible en la procesión solemnísima en la que el pueblo cristiano acompañaba, entusiasmado, por calles y plazas, al sacerdote que portaba en alto la custodia con el Santísimo. Decir día del Corpus era pensar en la procesión del día del Corpus. Esta procesión fue, incluso, declarada de interés turístico en algunas ciudades, como Toledo y Valencia. Bien, yo he participado, con mucho gozo, en muchas de estas procesiones del día del Corpus. Pero yo creo que hoy, con la crisis que nos está cayendo, debemos cambiar nuestro punto de mira y pensar en la fiesta del Corpus, principalmente, como en la fiesta por excelencia de la caridad, del amor fraterno. En la eucaristía no celebramos el triunfo y el éxito popular de un Cristo triunfante y resucitado, sino el amor infinito del Cristo crucificado, de un Cristo que entregó su cuerpo y derramó su sangre por amor a nosotros. Hoy, para los cristianos, lo más visible del día del Corpus debe ser un cristiano que acude a la mesa de Cáritas, o a la hucha del niño con las banderitas, para entregar su óbolo y su limosna como ayuda a los más necesitados. Celebrar hoy cristianamente el día del Corpus es, sobre todo, estar dispuestos a entregar parte de nuestra vida para dar vida a los que se están muriendo de hambre y de miseria.

2.- Haced esto en memoria mía. “Esto” es lo que mandó Cristo a sus discípulos, cuando instituyó su eucaristía: que cada vez que se reunieran para celebrar la fracción del pan lo hicieran pensando en lo que él había hecho e iba a ahora a consumar: entregar su cuerpo y derramar su sangre por amor a todos nosotros. Nuestras eucaristías deben ser un memorial de la vida, pasión y gloriosa resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Un memorial que no sólo consiste en recordar, sino en celebrar, en unir nuestra vida a la vida de Cristo, en comulgar con él, en unir nuestro destino a su destino. Sólo el que celebra la eucaristía estando dispuesto a entregar su vida por los demás, lo hace realmente en memoria de Cristo. Esto es lo que los cristianos debemos proclamar hoy, día del Corpus: que nosotros somos la memoria viva de Jesús. Que cuando las demás personas nos miren y nos vean a los cristianos, vean en realidad a Cristo, se acuerden de él, vean en nosotros la memoria de él. Para eso, los cristianos debemos ser vistos hoy más como humildes continuadores de la caridad de Cristo, que como insignes portadores de su grandeza y poder. No se nos pide hoy a los cristianos, en esta celebración del día del Corpus, que exhibamos nuestra fuerza y poder, sino nuestra caridad y amor.

3.- Lo que nos dice la Comisión Episcopal de Pastoral Social. Precisamente pensando en este día del Corpus, como día de la Caridad, la Comisión Episcopal de Pastoral Social escribió el año pasado: Quiero ser, Padre, tus manos, tus ojos, tu corazón. Mirar al otro como Tú le miras: con una mirada rebosante de amor y de ternura. Envíame, Señor, enséñame a caminar en los pies del que acompaño y me acompaña. Ayúdame a multiplicar el pan y curar las heridas, a no dejar de sonreír y de compartir la esperanza. En tu Palabra encuentro la Luz que me ilumina. En la Eucaristía el pan que fortalece mi entrega y me da vida. Y en mi debilidad, Señor, encuentro tu fortaleza cada día. Pues, Amén, que así sea.


3.- COMULGAR CON DIOS Y CON EL PRÓJIMO

Por José María Martín OSA

1.- La comunión con Cristo transforma nuestra vida. Celebramos la solemnidad del Corpus Christi, la fiesta de la Eucaristía. Es el Día de la Caridad ya que el Cuerpo entregado y la Sangre derramada del Señor constituyen para nosotros la manifestación mayor de su amor a los hombres. San Agustín llama a la Eucaristía “sacramento de amor, símbolo de unidad, vínculo de caridad”. Sin la comunión no habría amor a los demás. Cada comunión debe hacernos crecer en el amor a los otros. La Eucaristía debe crear en nosotros la decisión consciente de ir hacia los otros y entregarnos a ellos. Por encima de las oraciones litúrgicas de acción de gracias, por encima de las plegarias privadas, la verdadera acción de gracias es la caridad -¿Por qué falla la Eucaristía? Porque no nos dejamos transformar. Creemos que al comulgar hacemos a Cristo cosa nuestra, cuando la verdad es otra. Al comer a Cristo somos comidos por Él. La Eucaristía falla cuando comulgamos, no cuando somos comulgados. "El que me come vivirá por mí", nos dice Jesucristo.

2.- La Nueva Alianza firmada con la sangre de Cristo. La segunda lectura nos recuerda que Jesús, como sumo y único sacerdote, ha penetrado en el santuario del cielo una vez por todas, para llegar a la presencia de Dios. Ha inaugurado la Nueva Alianza, que sustituye a la Antigua establecida a través de Moisés, como narra la segunda lectura. Lo ha hecho con el sacrificio de su pasión, es decir, en virtud de su propia sangre. La esperanza de los hombres de alcanzar el perdón de sus pecados y lograr la comunión con Dios queda cumplida real y definitivamente en el misterio de la muerte y exaltación de Jesucristo, el Hijo de Dios. La liberación conseguida en virtud de la sangre de Cristo se mantiene inagotable. La sangre de Cristo sella una Alianza Nueva para siempre. Cristo es su mediador. En efecto, Jesús es el enviado de Dios a los hombres y tiende un puente (es pontífice) para hacer posible la unión entre ambos. Jesús manifiesta la última voluntad de Dios para con los hombres, y la cumple ofreciéndose a sí mismo en la cruz.

3.- «Vive sencillamente para que otros, sencillamente, puedan vivir». En la Eucaristía la unión con el Señor nos lleva al mismo tiempo a la unión con los demás, a los que él se entrega, y nos hace testigos de la compasión de Dios por cada hermano y hermana que sufre. La pobreza y la exclusión social crecen en algunos países de manera alarmante. Muchas personas se encuentran en paro, no tienen la oportunidad de salir adelante, se encuentran desesperadas…. La Eucaristía nos hace ser pan partido y repartido. Ante las necesidades ajenas, Jesucristo se conmueve y muestra su rostro compasivo. Su ejemplo nos enseña que la verdadera compasión comienza por estar atentos a las necesidades de los otros y hacer todo lo posible por remediarlas. Es hora de pasar de la compasión a la acción. Todos estamos llamados a compartir haciendo verdad en nuestra vida el lema de Cáritas en este año para el Día de la Caridad: «Vive sencillamente para que otros, sencillamente, puedan vivir». Debemos dar cabida a la gratuidad. Esto requiere gran dosis de generosidad Trabajemos por la justicia para que todos vean respetados sus derechos. De este modo lucharemos contra la crisis, no nos cerraremos cada uno en nuestro propio interés, sino que buscaremos juntos lo que es mejor para todos., Cada Comunión debe hacernos crecer en el amor a los otros. El Otro es tu hostia diaria.

www.betania.es

 

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