Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.
Ordinario de la Misa: II Semana de Adviento. Ciclo C. 14 de Diciembre, 2012.
San Juan de la Cruz, presbítero y doctor de la Iglesia
Memoria
Dichoso el hombre que confía en el Señor
Antífona de Entrada
No permita Dios que yo me gloríe en algo que no sea la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por la cual, el mundo está crucificado para mí y yo para el mundo.
Oración Colecta
Oremos:
Dios nuestro, que inspiraste a san Juan de la Cruz un espíritu de total abnegación por amor a Cristo crucificado, concédenos, por su intercesión, el valor de renunciar a nuestro egoísmo, para compartir la gloria de tu Hijo, que vive y reina contigo.
Amén.
Primera Lectura
Lectura del libro del profeta
Isaías (48, 17-19)
Esto dice el Señor, tu redentor, el Dios de Israel:
“Yo soy el Señor, tu Dios, el que te instruye en lo que es provechoso, el que te guía por el camino que debes seguir. ¡Ojalá hubieras obedecido mis mandatos! Sería tu paz como un río y tu justicia, como las
olas del mar.
Tu descendencia sería como la arena y como granos de arena, los frutos de tus entrañas. Nunca tu nombre hubiera sido borrado ni arrancado de mi presencia”.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial Salmo 1
Dichoso el hombre
que confía en el Señor.
Dichoso aquel que no se guía por mundanos criterios, que no anda en malos pasos ni se burla del bueno, que ama la ley de Dios y se goza en cumplir sus mandamientos.
Dichoso el hombre
que confía en el Señor.
Es como un árbol plantado junto al río, que da fruto a su tiempo y nunca se marchita.En todo tendrá éxito.
Dichoso el hombre
que confía en el Señor.
En cambio los malvados serán como la paja barrida por el viento. Porque el Señor protege el camino del justo y al malo sus caminos acaban por perderlo.
Dichoso el hombre
que confía en el Señor.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Ya viene el Señor, salgamos a su encuentro; él es el príncipe de la paz.
Aleluya.
Evangelio
† Lectura del santo Evangelio
según san Mateo (11, 16-19)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo:
“¿Con qué podré comparar a esta gente? Es semejante a los niños que se sientan en las plazas y se vuelven a sus compañeros para gritarles:
‘Tocamos la flauta y no han bailado; cantamos canciones tristes y no han llorado’.
Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dijeron:
‘Tiene un demonio’.
Viene el Hijo del hombre, y dicen:
‘Ese es un glotón y un borracho, amigo de publicanos y gente de mal vivir’. Pero la sabiduría de Dios se justifica a sí misma por sus obras”.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Comentario:
Jesús pone en evidencia las contradicciones profundas del ser humano. Utiliza una imagen muy familiar para su audiencia: los niños que tocan la flauta de fiesta o de duelo. Pero no se reacciona a ninguno de estos mensajes. Así mismo, Juan el Bautista, el profeta del desierto que vestía austeramente y se alimentaba de los frutos del desierto, no es comprendido ni escuchado. Es encarcelado y asesinado por la ambición de poder del rey Herodes. Ahora Jesús, cercano a la gente, comparte la vida cotidiana, es uno con el pueblo, pero tampoco es comprendido. Por el contrario, es fuertemente criticado por andar con gente de la mala fama, de baja reputación. Pero tanto Juan como Jesús han cuestionado y desajustado sus parámetros de comportamiento. A fin de cuentas son dos gestos proféticos: la austeridad de Juan que denuncia la ostentación y el lujo a costa de los pobres; y la sencillez de Jesús, identificado con la gente del pueblo. Ninguno de los gestos se acomoda a los parámetros de apariencia y falsedad de los líderes religiosos. – Éste es el llamado que hoy nos hace Jesús para que vivamos coherentemente y sepamos escuchar los mensajes de salvación que proceden de diversas maneras. Estemos atentos a los signos que se nos muestran en el día a día.
Oración sobre las Ofrendas
Oremos:
Acepta, Señor, con bondad, los dones que te presentamos en esta festividad de san Juan de la Cruz, y concede a quienes celebramos hoy el memorial de la pasión de Cristo, aprender a sacrificarnos por nuestros hermanos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Prefacio de los Santos Pastores
Los santos pastores siguen presentes en la Iglesia
El Señor esté con ustedes.
Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo nuestro Señor.
Porque permites que tu Iglesia se alegre hoy con la festividad de san Juan de la Cruz, para animarnos con el ejemplo de su vida, instruirnos con su palabra y protegernos con su intercesión. Por eso, con los ángeles y los santos, te cantamos el himno de alabanza, diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo…
Antífona de la Comunión
Si alguno quiere venir en pos de mí, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y que me siga,
dice el Señor.
Oración después de la Comunión
Oremos:
Señor, tú que ayudaste a san Juan de la Cruz a vivir el misterio de la pasión de tu Hijo, concédenos que este sacrificio que hemos celebrado nos impulse a seguir con fidelidad a Cristo y a trabajar en la Iglesia por la salvación de todos los hombres.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.