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Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.

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Ordinario de la Misa: Jueves XX Semana Tiempo Ordinario. Ciclo B. 23 de Agosto, 2012

Ordinario de la Misa: Jueves XX Semana Tiempo Ordinario. Ciclo B. 23 de Agosto, 2012

Crea en mi, Señor, un corazón puro

Feria de la 20a. semana del Tiempo Ordinario

Señor, en ti está la fuente de la vida

Antífona de Entrada

Vi al Señor sentado en un trono excelso; lo adoraban una multitud de ángeles que cantaban a una sola voz: “Este es aquél cuyo poder permanece eternamente”.

Oración Colecta

Oremos:

Escucha, Señor, con bondad, las súplicas de tu pueblo, y concédenos luz para conocer tu voluntad y fortaleza para cumplirla.

Por nuestro Señor Jesucristo...

Amén.

 

Primera Lectura

Lectura del libro del profeta

Ezequiel (36, 23-28)

Esto dice el Señor:

“Yo mismo mostraré la santidad de mi nombre excelso, profanado entre las naciones, profanado por ustedes en medio de ellas, y reconocerán que yo soy el Señor, cuando por medio de ustedes les haga ver mi santidad.

Los sacaré de entre las naciones, los reuniré de todos los países y los llevaré a su tierra. Los rociaré con agua pura y quedarán purificados; los purificaré de todas sus inmundicias e idolatrías.

Les daré un corazón nuevo y les infundiré un espíritu nuevo; arrancaré de ustedes el corazón de piedra y les daré un corazón de carne.

Les infundiré mi espíritu y los haré vivir según mis preceptos, y guardar y cumplir mis mandamientos. Habitarán en la tierra que di a sus padres; ustedes serán mi pueblo y yo seré su Dios”.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

 

Salmo Responsorial Salmo 50

Crea en mí, Señor,

un corazón puro.

Crea en mí, Señor, un corazón puro, un espíritu nuevo para cumplir tus mandamientos. No me arrojes, Señor, lejos de ti, ni retires de mí tu santo espíritu.

Crea en mí, Señor,

un corazón puro.

Devuélveme tu salvación, que regocija, mantén en mí un alma generosa. Enseñaré a los descarriados tus caminos y volverán a ti los pecadores.

Crea en mí, Señor,

un corazón puro.

Tú, Señor, no te complaces en los sacrificios y si te ofreciera un holocausto, no te agradaría. Un corazón contrito te presento, y a un corazón contrito, tú nunca lo desprecias.

Crea en mí, Señor,

un corazón puro.

 

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.

Hagámosle caso al Señor, que nos dice: “No endurezcan su corazón”.

Aleluya.

 

Evangelio

† Lectura del santo Evangelio

según san Mateo (22, 1-14)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, volvió Jesús a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo:

“El Reino de los cielos es semejante a un rey que preparó un banquete de bodas para su hijo. Mandó a sus criados que llamaran a los invitados, pero éstos no quisieron ir.

Envió de nuevo a otros criados que les dijeran:

‘Tengo preparado el banquete; he hecho matar mis terneras y los otros animales gordos; todo está listo. Vengan a la boda’. Pero los invitados no hicieron caso. Uno se fue a su campo, otro a su negocio y los demás se les echaron encima a los criados, los insultaron y los mataron.

Entonces el rey se llenó de cólera y mandó sus tropas, que dieron muerte a aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad.

Luego les dijo a sus criados:

‘La boda está preparada; pero los que habían sido invitados no fueron dignos. Salgan, pues, a los cruces de los caminos y conviden al banquete de bodas a todos los que encuentren’.

Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala del banquete se llenó de convidados. Cuando el rey entró a saludar a los convidados, vio entre ellos a un hombre que no iba vestido con traje de fiesta y le preguntó:

‘Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de fiesta?’

Aquel hombre se quedó callado.

Entonces el rey dijo a los criados:

‘Atenlo de pies y manos y arrójenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y la desesperación’. Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos”.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

Comentario:

La parábola de las ‘bodas del rey’, como se suele llamar, trae un mensaje profundo que nos ayuda a comprender el misterio del corazón humano. En las culturas antiguas las ciudades medianas y pequeñas se aliaban con un rey de una ciudad poderosa. Los actos privados de la familia del rey se convertían en actos públicos, por medio de los cuales se fortalecían las alianzas y se promovía la fidelidad. La conducta de los pobladores que se mostraran indiferentes, desinteresados y agresivos era entendida como una disolución del pacto y un desafío al rey, que era castigado con dureza. Jesús toma esa situación común en la época para hablarnos de la incapacidad que como seres humanos tenemos de respetar las alianzas que voluntariamente hemos realizado. Por ejemplo, las constituciones políticas de todos los países promueven el respeto por los derechos de las personas, por la promoción humana y por la equidad; sin embargo, se puede ver que bien poco se realizan esos claros y honestos propósitos. Lo mismo nos ocurre con la alianza que hacemos con Dios en Jesús al aceptar libremente el llamado del Evangelio. – ¿Cómo podemos modificar nuestros sentimientos, pensamientos y aptitudes para ser coherentes con lo que nos propone Jesús?

 

Oración sobre las Ofrendas

Acepta, Señor, el sacrificio que vamos a ofrecerte y, por sus méritos, escucha nuestras filiales oraciones y santifica toda nuestra vida.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

Prefacio Común I

Restauración universal en Cristo

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Levantemos el corazón.

Lo tenemos levantado hacia el Señor.

Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo nuestro Señor.

A quien hiciste fundamento de todo y de cuya plenitud quisiste que participáramos todos. El cual, siendo Dios, se anonadó a sí mismo, y por su sangre derramada en la cruz, puso en paz todas las cosas.Y así, constituido Señor del universo, es fuente de salvación eterna para cuantos creen en él.

Por eso, con los ángeles y los arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:

Santo, Santo, Santo...

 

Antífona de la Comunión

Señor, en ti está la fuente de la vida, y tu luz nos hace ver la luz.

Oración después de la Comunión

Oremos:

A quienes has alimentado con tus sacramentos, concédeles, Dios todopoderoso, servirte con una vida que te sea agradable.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

Fuente: www.lecturadeldia.com; www.servicioskoinonia.org

 

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