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Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.

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Ordinario de la Misa: Martes VII Semana de Pascua. Ciclo B. 22 de Mayo, 2012

Ordinario de la Misa: Martes VII Semana de Pascua. Ciclo B.  22 de Mayo, 2012

Reyes de la tierra, canten al Señor

Feria de Pascua: martes de la 7a. semana

Bendito sea el Señor, día tras día

Antífona de Entrada

Yo soy el primero y el último, dice el Señor, yo soy el que vive; estuve muerto, pero ahora estoy vivo para siempre. Aleluya.

Oración Colecta

Oremos:

Dios omnipotente y misericordioso envíanos al Espíritu Santo para que habite en nosotros y nos transforme en templos de su gloria.

Por nuestro Señor Jesucristo...

Amén.

 

Primera Lectura

Lectura del libro de los Hechos

de los Apóstoles (20, 17-27)

En aquellos días, hallándose Pablo en Mileto, mandó llamar a los presbíteros de la comunidad cristiana de Efeso. Cuando se presentaron, les dijo:

“Bien saben cómo me he comportado entre ustedes, desde el primer día en que puse el pie en Asia: he servido al Señor con toda humildad, en medio de penas y tribulaciones, que han venido sobre mí por las asechanzas de los judíos. También saben que no he escatimado nada que fuera útil para anunciarles el Evangelio, para enseñarles públicamente y en las casas, y para exhortar con todo empeño a judíos y griegos a que se arrepientan delante de Dios y crean en nuestro Señor Jesucristo.

Ahora me dirijo a Jerusalén, encadenado en el espíritu, sin saber qué sucederá allá. Sólo sé que el Espíritu Santo en cada ciudad me anuncia que me aguardan cárceles y tribulaciones. Pero la vida, para mí, no vale nada.

Lo que me importa es llegar al fin de mi carrera y cumplir el encargo que recibí del Señor Jesús: anunciar el Evangelio de la gracia de Dios. Por lo pronto sé que ninguno de ustedes, a quienes he predicado el Reino de Dios, volverá a verme. Por eso declaro hoy que no soy responsable de la suerte de nadie, porque no les he ocultado nada y les he revelado en su totalidad el plan de Dios”.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

 

Salmo Responsorial Salmo 67

Reyes de la tierra,

canten al Señor. Aleluya.

A tu pueblo extenuado diste fuerzas, nos colmaste, Señor, de tus favores y habitó tu rebaño en esta tierra, que tu amor preparó para los pobres.

Reyes de la tierra,

canten al Señor. Aleluya.

Bendito sea el Señor, día tras día, que nos lleve en sus alas y nos salve. Nuestro Dios es un Dios de salvación porque puede librarnos de la muerte.

Reyes de la tierra,

canten al Señor. Aleluya.

 

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.

Yo le pediré al Padre, y él les dará otro Consolador, que se quedará para siempre con

ustedes, dice el Señor.

Aleluya.

 

Evangelio

† Lectura del santo Evangelio

según san Juan (17, 1-11)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús levantó los ojos al cielo y dijo:

“Padre, ha llegado la hora. Glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo también te glorifique, y por el poder que le diste sobre toda la humanidad, dé la vida eterna a cuantos le has confiado. La vida eterna consiste en que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado.

Yo te he glorificado sobre la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste. Ahora, Padre, glorifícame en ti con la gloria que tenía, antes de que el mundo existiera.

He manifestado tu nombre a los hombres que tú tomaste del mundo y me diste. Eran tuyos y tú me los diste. Ellos han cumplido tu palabra y ahora conocen que todo lo que me has dado viene de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste; ellos las han recibido y ahora reconocen que yo salí de ti y creen que tú me has enviado.

Te pido por ellos; no te pido por el mundo, sino por éstos, que tú me diste, porque son tuyos. Todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío.

Yo he sido glorificado en ellos. Ya no estaré más en el mundo, pues voy a ti; pero ellos se quedan en el mundo”.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

 

Comentario:

El relato que leemos hoy es una pieza clave dentro de este evangelio, pues nos ofrece la síntesis de la teología joánica, que se interesa por presentar un informe sobre la actividad evangelizadora de Jesús y la misión que debe asumir la comunidad de discípulos. Más que una “oración sacerdotal”, como comúnmente se conoce este relato, es una meditación profunda sobre la obra de Jesús y sus implicaciones; es un ejercicio de reflexión sobre la trascendencia que tuvo para la comunidad del discípulo amado -Juan- la vida de Jesús. El tema central de esta meditación es la unidad inquebrantable que existe entre Jesús, el Enviado, y el Padre, a quien retorna ahora que ha cumplido a plenitud su misión. De este vínculo estrecho entre Jesús y Dios Padre participan también los creyentes, quienes son llamados a participar de la misma gloria ofrecida por el Padre. Jesús ruega a quien lo envió para que la relación de los “suyos” con el proyecto de Dios sea real, fiel y radical, ya que esa es la única manera de vivir la plenitud de la salvación. Sólo quien cree en la fuerza transformadora del amor es capaz de percibir la presencia de Dios en su existencia, tal como lo experimentó Jesús en medio de la humanidad.

 

Oración sobre las Ofrendas

Acepta, Señor, nuestras ofrendas y concédenos que esta Eucaristía nos ayude a conseguir la gloria del cielo.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

Prefacio después

de la Ascensión

En la espera de la venida

del Espíritu Santo

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Levantemos el corazón.

Lo tenemos levantado hacia el Señor.

Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario que todas las criaturas, en el cielo y en la tierra, se unan en tu alabanza, Dios todopoderoso y eterno, por Jesucristo, tu Hijo, Señor del universo.

El cual, habiendo entrado una vez para siempre en el santuario del cielo, ahora intercede por nosotros, como mediador que asegura la perenne efusión del Espíritu. Pastor y obispo de nuestras almas, nos invita a la plegaria unánime, a ejemplo de María y los apóstoles, en la espera de un nuevo Pentecostés.

Por este misterio de santificación y de amor, unidos a los ángeles y a los santos, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:

Santo, Santo, Santo...

 

Antífona de la Comunión

El Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, dice el Señor, os instruirá en todo y os recordará lo que yo os he dicho.

Aleluya.

Oración después de la Comunión

Oremos:

Te suplicamos, Señor, que esta Eucaristía que tu Hijo nos mandó celebrar en memoria suya y en la cual hemos participado, nos una cada vez más con el vínculo de tu amor.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

www.lecturadeldia.com; www.sericioskoinonia.org

 

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