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Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.

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Ordinario de la Misa: Miércoles I Semana de Adviento. Ciclo C. 5 de diciembre, 2012.

Ordinario de la Misa: Miércoles I Semana de Adviento. Ciclo C. 5 de diciembre, 2012.

El Señor es mi pastor, nada me falta

Feria de Adviento: miércoles de la 1a. semana

Habitaré en la casa del Señor toda la vida

Antífona de Entrada

 Ven, Señor, y no tardes,  ilumina los secretos de las  tinieblas y manifiéstate a todas

las naciones.

Oración Colecta

 Oremos:

Que tu gracia, Señor, prepare  nuestros corazones para  que, cuando venga tu Hijo  Jesucristo, nos encuentre  dignos de sentarnos a su  mesa y de recibir de sus

propias manos el pan del cielo.

Por nuestro Señor Jesucristo…

Amén.

 

Primera Lectura

Lectura del libro del profeta

Isaías (25, 6-10)

En aquel día, el Señor del  universo preparará sobre este  monte un festín con platillos  suculentos para todos los  pueblos; un banquete con  vinos exquisitos, y manjares  sustanciosos. El arrancará en  este monte el velo que cubre el  rostro de todos los pueblos, el  paño que oscurece a todas las  naciones. Destruirá la muerte  para siempre; el Señor Dios  enjugará las lágrimas de todos  los rostros y borrará de toda la tierra la afrenta de su pueblo. Así lo ha dicho el Señor.

En aquel día se dirá:

“Aquí  está nuestro Dios, de quien  esperábamos que nos salvara;  alegrémonos y gocemos con la  salvación que nos trae, porque  la mano del Señor reposará en

este monte”.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

 

Salmo Responsorial Salmo 22

Habitaré en la casa del Señor

toda la vida.

El Señor es mi pastor, nada  me falta; en verdes praderas me  hace reposar y hacia fuentes tranquilas me conduce para reparar mis fuerzas.

Habitaré en la casa del Señor

toda la vida.

Por ser un Dios fiel a sus  promesas, me guía por el  sendero recto; así, aunque  camine por cañadas oscuras,  nada temo, porque tú estás  conmigo. Tu vara y tu cayado me

dan seguridad.

Habitaré en la casa del Señor

toda la vida.

Tú mismo me preparas la  mesa, a despecho de mis  adversarios; me unges la cabeza  con perfume y llenas mi copa hasta los bordes.

Habitaré en la casa del Señor

toda la vida.

Tu bondad y tu misericordia  me acompañarán todos los días  de mi vida; y viviré en la casa del  Señor por años sin término.

Habitaré en la casa del Señor

toda la vida.

Aclamación antes del Evangelio

 Aleluya, aleluya.

Ya viene el Señor para salvar  a su pueblo. Dichosos los que  estén preparados para salir a su encuentro.

Aleluya.

 

Evangelio

† Lectura del santo Evangelio

según san Mateo (15, 29-37)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, llegó Jesús  a la orilla del mar de Galilea,  subió al monte y se sentó. Acudió a él mucha gente, que  llevaba consigo tullidos, ciegos,  lisiados, sordomudos y muchos  otros enfermos. Los tendieron  a sus pies y él los curó. La  gente se llenó de admiración,  al ver que los lisiados estaban  curados, que los ciegos veían,  que los mudos hablaban y los  tullidos caminaban; por lo que  glorificaron al Dios de Israel.

Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:

“Me da lástima esta  gente, porque llevan ya tres  días conmigo y no tienen qué  comer. No quiero despedirlos  en ayunas, porque pueden  desmayarse en el camino”.

Los discípulos le preguntaron:

“¿Dónde vamos a conseguir,  en este lugar despoblado,  panes suficientes para saciar  a tal muchedumbre?”

Jesús les preguntó:

“¿Cuántos panes tienen?”

Ellos contestaron:

“Siete, y unos cuantos pescados”.

Después de ordenar a la gente  que se sentara en el suelo,  Jesús tomó los siete panes y  los pescados, y habiendo dado  gracias a Dios, los partió y los  fue entregando a los discípulos,  y los discípulos a la gente.

Todos comieron hasta saciarse,  y llenaron siete canastos con los  pedazos que habían sobrado.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

Comentario:

El evangelista Mateo integra magistralmente dos narraciones para subrayar su sentido catequético. Por una parte relata la acción sanadora de Jesús, devolviendo la salud, la dignidad y la vida al pueblo, enfermo y desesperanzado por tantos males que le afectaban. Por otra parte, Jesús muestra la base compasiva y misericordiosa que marca su acción liberadora a través de los milagros. Jesús se hace alimento que sacia el hambre de todos los que se acercan a él. Siete panes y siete canastas de sobras significan la plenitud de los bienes mesiánicos. La salvación es como el pan que llega para saciar las necesidades de todos. – La Iglesia siempre se ha preocupado por atender a las necesidades de los empobrecidos y excluidos. Particularmente en los últimos años su preocupación tiende a rebasar acciones puramente puntuales y asistencialistas con procesos y proyectos de promoción humana y liberación integral. Se trata de acompañar al pueblo en la conquista de su dignidad como hijo de Dios, mediante la gestión de proyectos integrales de promoción humana y cristiana. No se puede ser auténticamente cristiano sin comprometerse con esta causa.

Oración sobre las Ofrendas

Te pedimos, Señor,  que este sacrificio, signo  de nuestra total entrega a ti,  te sea ofrecido siempre,  para que realice la intención  que tuviste al instituir este  sacramento, y lleve a cabo  plenamente en nosotros  tu salvación.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

Prefacio de Adviento III

Cristo, Señor y juez de la historia

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Levantemos el corazón.

Lo tenemos levantado hacia el Señor.

Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

Es justo y necesario.

En verdad es justo darte  gracias, es nuestro deber  cantar en tu honor himnos

Habitaré en la casa del Señor toda la vida de bendición y de alabanza,  Padre todopoderoso, principio  y fin de todo lo creado.

Tú nos has ocultado el día y  la hora en que Cristo, tu Hijo,  Señor y juez de la historia,  aparecerá, revestido de poder  y de gloria, sobre las nubes  del cielo.

En aquel día terrible  y glorioso pasará la figura  de este mundo y nacerán los  cielos nuevos y la tierra nueva.   El mismo Señor que se  nos mostrará entonces  lleno de gloria viene ahora  a nuestro encuentro en  cada hombre y en cada  acontecimiento, para que  lo recibamos en la fe y por el  amor demos testimonio de la  espera dichosa de su reino.

Por eso, mientras  aguardamos su última venida,  unidos a los ángeles y a los  santos, cantamos el himno de tu gloria:

Santo, Santo, Santo…

 

Antífona de la Comunión

He aquí que el Señor vendrá  con gran poder e iluminará los

ojos de sus siervos. 

 

Oración después de la Comunión

 Oremos:

Que esta Eucaristía nos  purifique, Señor, de toda  mancha y nos prepare así  a celebrar dignamente la  Navidad ya próxima.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

Fuentes: www.lecturadeldia.com; www.servicioskoinonia.org

 

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