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Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.

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Ordinario de la Misa: Sabado Feria de Navidad. Ciclo C. 5 de Enero, 2013.

Ordinario de la Misa: Sabado Feria de Navidad. Ciclo C. 5 de Enero, 2013.

Alaben a Dios, todos los hombres

Feria del Tiempo de Navidad

Sirvamos al Señor con alegría

Antífona de Entrada

Envió Dios a su Hijo,  nacido de una mujer,  para que recibiéramos la dignidad de hijos adoptivos.

Oración Colecta

 Oremos:

Dios todopoderoso y eterno  que con la venida de tu Hijo  has hecho resplandecer  sobre el mundo una luz  nueva, concédenos, que así  como Jesucristo, al nacer de  la Virgen María, ha querido  compartir nuestra condición  humana, así también nosotros  lleguemos a compartir en su Reino la gloria de su divinidad.

Por nuestro Señor Jesucristo…

Amén.

 

Primera lectura

Lectura de la primera carta

del apóstol san Juan (3, 11-21)

Hermanos:

Este es el  mensaje que ustedes han oído desde el principio:

que nos amemos los unos  a los otros, no como Caín,  que era del demonio,  y por eso mató a su hermano.  ¿Y por qué lo mató? Porque  sus propias obras eran malas,  mientras que las de su hermano eran buenas.

No se sorprendan, hermanos,  de que el mundo los odie.  Nosotros estamos seguros  de haber pasado de la muerte  a la vida, porque amamos  a nuestros hermanos.

El que no ama permanece  en la muerte. El que odia a  su hermano es un homicida  y bien saben ustedes que  ningún homicida tiene la vida eterna.

Conocemos lo que es el  amor, en que Cristo dio su  vida por nosotros. Así también  debemos nosotros dar la vida por nuestros hermanos.

Si alguno, teniendo con qué  vivir, ve a su hermano pasar  necesidad, y sin embargo,  no lo ayuda, ¿cómo habitará  el amor de Dios en él? Hijos  míos, no amemos solamente  de palabra, amemos de verdad y con las obras.

En esto conoceremos que  somos de la verdad, y delante  de Dios tranquilizaremos  nuestra conciencia de cualquier  cosa que ella nos reprochare,  porque Dios es más grande  que nuestra conciencia y  todo lo conoce. Si nuestra  conciencia no nos remuerde,  entonces, hermanos míos,  nuestra confianza en Dios es total.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

 

Salmo Responsorial Salmo 99

Alabemos a Dios,

todos los hombres.

Alabemos a Dios,  todos los hombres,  sirvamos al Señor con alegría  y con júbilo entremos en su templo.

Alabemos a Dios,

todos los hombres.

Reconozcamos que el Señor es  Dios, que él fue quien nos hizo  y somos suyos, que somos su pueblo y su rebaño.

Alabemos a Dios,

todos los hombres.

Entremos por sus puertas  dando gracias, crucemos por sus  atrios entre himnos, alabando al Señor y bendiciéndolo.

Alabemos a Dios,

todos los hombres.

Porque el Señor es bueno,  bendigámoslo, porque es eterna  su misericordia y su fidelidad

nunca se acaba.

Alabemos a Dios,

todos los hombres.

 

Aclamación antes del Evangelio

 Aleluya, aleluya.

Un día sagrado ha brillado  para nosotros. Vengan,  naciones, y adoren al Señor,  porque hoy ha descendido una gran luz sobre la tierra.

Aleluya.

 

Evangelio

† Lectura del santo Evangelio

según san Juan (1, 43-51)

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, determinó  Jesús ir a Galilea, y  encontrándose a Felipe, le

dijo: “Sígueme”.

Felipe era de  Betsaida, la tierra de Andrés  y de Pedro. Felipe se encontró con  Natanael y le dijo: “Hemos  encontrado a aquel de quien  escribió Moisés en la ley y  también los profetas. Es Jesús de Nazaret, el hijo de José”.

Natanael replicó:

“¿Acaso puede salir de Nazaret algo bueno?”

Felipe le contestó:

“Ven y lo verás”. Cuando Jesús vio que  Natanael se acercaba, dijo:  “Este es un verdadero israelita en el que no hay doblez”.

Natanael le preguntó:

“¿De dónde me conoces?”

Jesús le respondió:

“Antes de que Felipe te llamara,  te vi cuando estabas debajo de la higuera”.

Respondió Natanael:

“Maestro, tú eres el Hijo de Dios,  tú eres el rey de Israel”.

Jesús le contestó:

“Tú crees,  porque te he dicho que te vi  debajo de la higuera. Mayores  cosas has de ver”. Después  añadió: “Yo les aseguro que  verán el cielo abierto y a los  ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre”.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

Comentario:

Natanael conocía bastante bien las escrituras, hasta el punto de ser conocido como doctor de la ley. Por esta razón Felipe le habla de “aquel de quien se ha hablado en la ley y los profetas”. Natanael estaba sentado debajo de una higuera, costumbre propia de los sabios de la época. Al sabio rabínico Natanael Felipe le propone la conversión a una nueva sabiduría, la de Jesús; por eso le invita a “venir y ver”. La palabra “VER” designa para Juan no sólo una mirada material sobre la humanidad de Jesús, sino una contemplación de su gloria y de su divinidad. La conversión de Natanael se lleva a cabo gradualmente. En un primer momento “ve” a Jesús hijo de José. En otro momento, lo acepta como Mesías y finalmente reconoce su divinidad (cielo abierto, ángeles, etc.).

Estamos invitados a dar un salto cualitativo en nuestro seguimiento a Jesús, que consiste en fortalecer nuestra fe, para ver con los ojos de Jesús la parte del mundo que se pierde en la injusticia y el egoísmo, y, conociendo la realidad, unirnos con la parte del mundo solidario para luchar por su total transformación.

 

Oración sobre las Ofrendas

Señor y Dios nuestro, que  infundes en nosotros los  sentimientos de la verdadera  adoración y nos impulsas  a vivir en plena concordia  con nuestros prójimos,  concédenos poder tributarte  con estas ofrendas el culto que  te es debido y estrechar los  lazos de caridad con nuestros  hermanos, por la participación en este sacramento.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

 

Prefacio de Navidad III

Intercambio efectuado en la Encarnación del Verbo

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Levantemos el corazón.

Lo tenemos levantado hacia el Señor.

Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,  es nuestro deber y salvación  darte gracias siempre y en todo  lugar, Señor, Padre santo, Dios  todopoderoso y eterno, por Cristo nuestro Señor.

Por Él, hoy resplandece  ante el mundo el maravilloso  intercambio que nos salva, ya  que al asumir tu Hijo nuestra  fragilidad humana, no sólo  quedó nuestra carne mortal  honrada para siempre, sino que,  por esta unión admirable, nos  hizo también partícipes de su eternidad.

Por eso, con los ángeles y los  arcángeles y con todos los coros  celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:

Santo, Santo, Santo…

 

Antífona de la Comunión

De su plenitud hemos recibido todos, gracia por gracia.

Oración después de la Comunión

 Oremos:

Que tu pueblo, Señor, al  que jamás has dejado de tu  mano, experimente tu ayuda  presente y futura a fin de que,  disfrutando de los bienes  terrenos necesarios, pueda  buscar con mayor confianza los bienes eternos.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amen.

Fuente: www.lecturadeldia.com; www.servivioskoinonia.org

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