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Es un Blog de orientación Cristiano/Católico, dirigido a personas de 16 a años en adelante, en el que se publican diariamente las Lecturas del Día, de acuerdo al Calendario Litúrgico Católico, la Lectio Divina, el Santoral del Día, la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas y Completas, y otros artículos de orientación espiritual y moral.

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Ordinario de la Misa: Solemnidad del Bautismo del Señor. Ciclo C. Domingo 13 de Enero, 2013.

Ordinario de la Misa: Solemnidad del Bautismo del Señor. Ciclo C. Domingo 13 de Enero, 2013.

Bautismo del Señor

Fiesta

Hijos de Dios, glorifiquen al Señor

“Este es mi Hijo amado; escúchenlo”

Antífona de Entrada

Inmediatamente después  de que Jesús se bautizó, se  abrieron los cielos y el Espíritu  Santo se posó sobre él en forma  de paloma, y resonó la voz del  Padre que decía: “Este es mi  Hijo amado, en quien he puesto  todo mi amor”.

Se dice Gloria.

Oración Colecta

 Oremos:

 Dios todopoderoso y  eterno, que proclamaste  solemnemente que Cristo  era tu Hijo amado cuando  fue bautizado en el Jordán y  descendió el Espíritu Santo  sobre él, concede a tus  hijos adoptivos, renacidos  del agua y del Espíritu,  perseverar siempre fieles en el  cumplimiento de tu voluntad.

Por nuestro Señor Jesucristo…

Amén.

 

Primera Lectura

Lectura del libro del profeta

Isaías (42, 1-4. 6-7)

Esto dice el Señor:

“Miren a  mi siervo a quien sostengo, a  mi elegido, en quien tengo mis  complacencias. En él he puesto  mi espíritu para que haga brillar la justicia sobre las naciones.

No gritará, no clamará, no  hará oír su voz por las calles; no  romperá la caña resquebrajada,  ni apagará la mecha que  aún humea. Promoverá con  firmeza la justicia, no titubeará  ni se doblegará hasta haber  establecido el derecho sobre  la tierra y hasta que las islas escuchen su enseñanza.

Yo, el Señor, fiel a mi designio  de salvación, te llamé, te tomé  de la mano, te he formado y  te he constituido alianza de un  pueblo, luz de las naciones,  para que abras los ojos de los  ciegos, saques a los cautivos de  la prisión y de la mazmorra a los

que habitan en tinieblas”.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

 

Salmo Responsorial Salmo 28

Te alabamos, Señor.

Hijos de Dios, glorifiquen  al Señor, denle la gloria que  merece. Postrados en su templo

santo, alabemos al Señor.

Te alabamos, Señor.

La voz del Señor se deja oír  sobre las aguas torrenciales. La  voz del Señor es poderosa, la voz del Señor es imponente.

Te alabamos, Señor.

El Dios de majestad hizo sonar  el trueno de su voz. El Señor se  manifestó sobre las aguas desde su trono eterno.

Te alabamos, Señor.

 

Segunda Lectura

Lectura del libro de los Hechos

de los Apóstoles (10, 34-38)

En aquellos días, Pedro se  dirigió a Cornelio y a los que  estaban en su casa, con estas palabras:

“Ahora caigo en la  cuenta de que Dios no hace  distinción de personas, sino que  acepta al que lo teme y practica  la justicia, sea de la nación que fuere. El envió su palabra  a los hijos de Israel,  para anunciarles la paz  por medio de Jesucristo, Señor de todos.

Ya saben ustedes lo sucedido  en toda Judea, que tuvo  principio en Galilea, después  del bautismo predicado  por Juan: cómo Dios ungió  con el poder del Espíritu Santo a Jesús de Nazaret, y cómo  éste pasó haciendo el bien,  sanando a todos los  oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él”.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

 

Aclamación antes del Evangelio

 Aleluya, aleluya.

Se abrió el cielo y resonó la voz del Padre, que decía:

“Este es mi Hijo amado;

escúchenlo”.

Aleluya.

 

Evangelio

† Lectura del santo Evangelio

según san Lucas (3, 15-16. 21-22)

Gloria a ti Señor.

En aquel tiempo, como el  pueblo estaba en expectación  y todos pensaban que quizá  Juan el Bautista era el Mesías,  Juan los sacó de dudas, diciéndoles:

“Es cierto que  yo bautizo con agua,  pero ya viene otro más  poderoso que yo, a quien  no merezco desatarle las correas de sus sandalias. El los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego”.

Sucedió que entre la gente  que se bautizaba, también  Jesús fue bautizado. Mientras  éste oraba, se abrió el cielo  y el Espíritu Santo bajó  sobre él en forma sensible,  como de una paloma,  y del cielo llegó una voz que decía:

“Tú eres mi Hijo,  el predilecto; en ti me complazco”.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

Comentario:

Hoy celebra la liturgia el bautismo de Jesús. Las lecturas de este día nos ofrecen tres elementos que identifican el verdadero bautismo en el Señor.

Un primer elemento lo encontramos en el texto de Isaías, quien nos habla de la actitud del siervo de Dios; éste ha sido llamado y asistido por el Espíritu para llevar a cabo una especial misión en el pueblo de Israel: hacer presente con su vida la actitud misma de Dios para con la humanidad; es decir, evidenciar que Dios instaura su justicia y su luz por medio de la debilidad del ser humano. Por tanto, la tarea de todo bautizado es testimoniar que Dios está actuando en su vida; signo de ello es su manera de existir en medio de la comunidad; debe ser una existencia que promueva la solidaridad y la justicia con los más débiles, pues en ellos Dios actúa y salva; en ellos se hace presente la liberación querida por Dios.

El segundo elemento está presente en el relato de los Hechos de los Apóstoles. La intención central de este relato es afirmar que el mensaje de salvación, vivido y anunciado por Jesús de Nazaret, es para todos sin excepción. La única exigencia para ser partícipe de la obra de Dios es iniciar un proceso de cambio (respetar a Dios y practicar la justicia), que consiste en abrirse a Dios y abandonar toda clase de egoísmo para poder ir, en total libertad, al encuentro del otro, pues es en el otro donde se manifiesta Dios. A ejemplo de Jesús, todo bautizado tiene el deber de pasar por la vida “haciendo el bien”; tiene la tarea constante de cambiar, de despojarse de todo interés egoísta para poder así ser testigo de la salvación.

El evangelio de Mateo desarrolla el tercer elemento que identifica el verdadero bautismo: La obediencia a la voluntad del Padre. “La justicia plena” a la que se refiere Jesús en el diálogo con Juan el Bautista manifiesta la íntima relación existente entre el Hijo de Dios y el proyecto del Padre. Esto significa que el bautismo es la plenitud de la justicia de Dios, ya que las actitudes y comportamientos de Jesús tienen como fin hacer la voluntad de Dios. Esta obediencia y apertura a la acción de Dios afirma su condición de hijo; es hijo porque obedece y se identifica con el Padre. Esta identidad de Jesús con el Padre (ser Hijo de Dios) se corrobora en los sucesos que acompañan el bautismo: El cielo se abre, desciende el Espíritu y una voz comunica que Jesús es Hijo predilecto de Dios. Es «hijo» a la manera del siervo sufriente de Isaías (Is 42,1): hijo obediente que se encarna en la historia y participa completamente de la realidad humana. El bautismo, en consecuencia, provoca y muestra la actitud de toda persona abierta a la divinidad y voluntad de Dios; y hace asumir, como modo normal de vida, el llamado a ser hijos de Dios, identificándonos en todo con el Padre y procurando, con nuestro actuar, hacer presente la justicia y el amor de Dios. Por desgracia, en la actualidad el bautismo se ha limitado al mero rito religioso, desligándolo de la vida y la experiencia de fe de la persona creyente. Se ha olvidado que el bautismo es el hecho fundamental del ser cristiano, pues evoca la vida, la muerte y la resurrección de Cristo y la participación de todo cristiano en este misterio. El bautismo viene a significar en síntesis, y teniendo en cuenta los elementos descritos anteriormente, la entrega generosa a Dios y a los hermanos a ejemplo del mismo Cristo.

Para la revisión de vida
Hoy es el primer domingo del “tiempo ordinario”; se acabaron los “tiempos fuertes” de la liturgia, el adviento y la navidad; vuelve la vida ordinaria… Un adagio clásico de ascética decía: “in ordinariis, non ordinarius”, para expresar la meta de quien quiere ser santo (‘extraordinario’) en las cosas ordinarias, en la vida diaria… Al comenzar el “tiempo ordinario” debemos renovar nuestro deseo de vivir “extraordinariamente”. Uno de los estribillos de espiritualidad del Concilio Vaticano II fue su insistencia en que la santidad no hay que buscarla por caminos extraordinarios, sino «por», «a través» de la vida ordinaria (LG 39-42).

Se dice Credo.

Oración de los Fieles

 Celebrante:

Hermanos, ha aparecido  la gracia salvadora de Dios;  por eso podemos orar con

confianza. Digamos:

Escucha, Señor,

nuestra oración.

Para que la Iglesia engendre  nuevos hijos a la vida de la gracia.

Oremos.

Escucha, Señor,

nuestra oración.

Para que, imitando a Jesús,  todos los bautizados en su  nombre vivamos como hijos de

Dios.

Oremos.

Escucha, Señor,

nuestra oración.

Para que la gracia salvadora  de Dios nos ayude a llevar una  vida acorde con el Evangelio.

Oremos.

Escucha, Señor,

nuestra oración.

Para que los bautizados  no pactemos nunca con la  mediocridad y el pecado.

Oremos.

Escucha, Señor,

nuestra oración.

Para que los cristianos seamos  testigos de esperanza para  nuestro mundo.

Oremos.

Escucha, Señor,

nuestra oración.

Para que la comunión con  Jesús, el Hijo amado del Padre,  nos haga vivir en el amor

sincero.

Oremos.

Escucha, Señor,

nuestra oración.

 

 Celebrante:

Escucha, Padre, nuestras  oraciones, derrama sobre  nosotros tu Espíritu Santo,  y por Jesucristo, tu Hijo  predilecto, concédenos  bendecirte, alabarte y  glorificarte por ser nuestro Dios y Señor.

Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.

 

Oración sobre las Ofrendas

Acepta, Señor, los dones  que te presentamos al  conmemorar el Bautismo  y manifestación de tu Hijo  amado, y conviértelos en  aquel mismo sacrificio  con el que Cristo lavó  misericordiosamente los  pecados del mundo.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

 

Prefacio propio

El Señor esté con ustedes.

Y con tu espíritu.

Levantemos el corazón.

Lo tenemos levantado hacia el Señor.

Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,  es nuestro deber y salvación  darte gracias siempre y en todo  lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

Porque quisiste rodear el  bautismo de tu Hijo en el Jordán  de signos admirables para que,  mediante aquella voz, venida del  cielo, creyéramos que tu Verbo  se encontraba presente entre los  hombres y por el Espíritu, que  descendió en forma de paloma,  se manifestara que Cristo,  tu Hijo, era ungido con el óleo  de la alegría y enviado a

evangelizar a los pobres.

Por eso, a una con los  espíritus celestes te alabamos  constantemente en la tierra

diciendo:

Santo, Santo, Santo...

 

Antífona de la Comunión

Este es aquél de quien Juan  decía: Yo lo he visto y doy  testimonio de que es el Hijo

de Dios.

Oración después de la Comunión

 Oremos:

 A cuantos hemos participado  del Cuerpo y la Sangre de  tu Hijo, concédenos, Señor,  escuchar con fe su palabra,  para que así podamos  llamarnos hijos tuyos y serlo de verdad.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

 

Fuentes: www.lecturadeldia.com; www.servicioskoinonia.org

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